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Un accidente a punto de su estallido (el político)

En lo que acaban los tres días de luto nacional que tamizan el debate, queda claro en los primeros 'asaltos' que en Adif, como en tantas empresas públicas, los perfiles políticos han ido desplazando a los técnicos

  • Cabeza de uno de los trenes afectados por el accidente del pasado miércoles. -

Cuando ocurre una desgracia como el accidente de trenes en Toledo es inevitable que esa desgracia termine por impregnar absolutamente toda la actualidad nacional. En realidad, la declaración de los tres días de luto, que probablemente terminen poco antes o poco después de que el lector tenga este artículo abierto en su pantalla, dejan un tanto en suspensión todo lo que ha de venir de manera inmediata, multiplicado por el hecho de que la desgracia ha ocurrido a un mes de las elecciones generales.

En cualquier caso, son varias las derivadas que se dejan ver en una visión global de este accidente. Por ejemplo, ya sabemos que el PP no se va a contentar con pedir la cabeza del ministro del ramo, Óscar Puente, sino que va a por la de Pedro Sánchez.

Más allá de que esta petición forme parte de eso que se da en llamar 'juego político' hay distintas razones que explican que el PP apunte, como hará mañana o pasado, a arriba del todo. Si comenzamos a escalar –perdón por el uso de este palabro sumado desde hace unos años a la jerga política– la pobre explicación de Puente acerca del becario (o así) estresado que parece que confunde “normal” con “despacito”, nos encontramos con la existencia de sistemas de seguridad obsoletos a sabiendas en el ramal del AVE que une Madrid y Andalucía, el más antiguo de todos. En 2022 ya se dijo y, de hecho, hace casi un año que el nuevo sistema debido ser implementado, pero alguien ha querido procrastinar y ahorrar unos millones en una decisión que ahora tiene todo su valor: cero.

Luego nos vamos a la cúpula de Adif, que en lugar de ser un lugar sacrosanto en el que reine la ingeniería se ha convertido en una especie de comisariado político. Esto ha sido algo muy común en la época Sánchez, lo de colonizar las empresas públicas más allá de la presidencia y alguna asesoría, lo habitual en todos los partidos cuando gobiernan. Qué va. Este PSOE ha escarbado más abajo, hacia el primer escalón, algo sabido. Por eso distintos medios han dado estos días un repaso a la plana mayor de Adif, los nombres que la componen y no hay debate: la política ha sustituido a la ingeniería y, en consecuencia, da perfil a buena parte de las decisiones que se toman. Por ejemplo, ¿qué tiene más visibilidad, invertir en la reparación de vías y puesta al día de sistemas de seguridad, que van a dar, como se decía antiguamente, para un ‘suelto’ en los periódicos, o lanzar las bonificaciones para jóvenes? Ya, ya, somos conscientes de que la pregunta encierra una cierta demagogia, pero en un mundo de recursos finitos deja a las claras cuáles son –han sido– las prioridades con las que se lleva tiempo trabajando.

Si hablamos de empresas o fundaciones públicas de otro tipo, donde ya decimos que se ha dado el mismo fenómeno de colonización, da un poco lo mismo, lo único que puede ocurrir es que la empresa funcione peor, no cumpla objetivos o pierda dinero… un asunto relevante solo en su sector, por la sencilla razón de que no lleva acarreado que se pongan vidas en juego, como ha ocurrido en la línea Madrid-Andalucía del AVE.

Ingenieros, periodistas

Otro ejemplo: la dirección de Seguridad en la Circulación de Adif depende de un señor que es periodista de formación y de desempeño durante años (ojo, no es el que está encima del tema, él está más arriba). Probablemente nos dirán que no hace falta que para ese puesto específico que la señora o el señor que lo desempeña sea un ingeniero, que la gestión del día a día o la evaluación de los informes y comunicaciones que se generan sí son debidamente valorados y emitidos por personal técnico, pero no deja de ser significativo sobre lo que nos encontramos. Denle a la función grabar del móvil y pregunten a cualquiera que se vaya a subir a un tren –y más ahora– qué prefiere, que esté al frente de dicha dirección un ingeniero o un periodista. Pregunten, pregunten.

Es cierto, así lo reconocemos, que el planteamiento también se da a una cierta demagogia. Es evidente que este señor no está haciendo funciones de ingeniero, pero lo es también que, al final, toma decisiones y establece prioridades sobre cuestiones que no pertenecen a su formación profesional y, en consecuencia, no domina en todos sus aspectos. Este cronista no se imagina que haya un cambio en la dirección de lavozdelsur.es y la junta de accionistas decidiera dársela a un ingeniero. Y, ya les digo, en este caso no pasaría nada, no hay vidas de por medio. Como mucho dejaría de haber un medio de comunicación, sin más…                                                                                        

A modo de coda: como es norma en Marca ACME hay que hacer alguna mención a Jerez de la Fra, ciudad desde la que se escriben estas líneas. Sevilla ya ha comenzado a evaluar las pérdidas que van a suponer para la ciudad que la conexión ferroviaria con Madrid esté cerrada por lo menos mes y medio, que veremos. A Jerez le coge en pleno período de Zambombas, con eso está dicho todo…      

Cuando ocurre una desgracia como el accidente de trenes en Toledo es inevitable que esa desgracia termine por impregnar absolutamente toda la actualidad nacional. En realidad, la declaración de los tres días de luto, que probablemente terminen poco antes o poco después de que el lector tenga este artículo abierto en su pantalla, dejan un tanto en suspensión todo lo que ha de venir de manera inmediata, multiplicado por el hecho de que la desgracia ha ocurrido a un mes de las elecciones generales.

En cualquier caso, son varias las derivadas que se dejan ver en una visión global de este accidente. Por ejemplo, ya sabemos que el PP no se va a contentar con pedir la cabeza del ministro del ramo, Óscar Puente, sino que va a por la de Pedro Sánchez.

Más allá de que esta petición forme parte de eso que se da en llamar 'juego político' hay distintas razones que explican que el PP apunte, como hará mañana o pasado, a arriba del todo. Si comenzamos a escalar –perdón por el uso de este palabro sumado desde hace unos años a la jerga política– la pobre explicación de Puente acerca del becario (o así) estresado que parece que confunde “normal” con “despacito”, nos encontramos con la existencia de sistemas de seguridad obsoletos a sabiendas en el ramal del AVE que une Madrid y Andalucía, el más antiguo de todos. En 2022 ya se dijo y, de hecho, hace casi un año que el nuevo sistema debido ser implementado, pero alguien ha querido procrastinar y ahorrar unos millones en una decisión que ahora tiene todo su valor: cero.

Luego nos vamos a la cúpula de Adif, que en lugar de ser un lugar sacrosanto en el que reine la ingeniería se ha convertido en una especie de comisariado político. Esto ha sido algo muy común en la época Sánchez, lo de colonizar las empresas públicas más allá de la presidencia y alguna asesoría, lo habitual en todos los partidos cuando gobiernan. Qué va. Este PSOE ha escarbado más abajo, hacia el primer escalón, algo sabido. Por eso distintos medios han dado estos días un repaso a la plana mayor de Adif, los nombres que la componen y no hay debate: la política ha sustituido a la ingeniería y, en consecuencia, da perfil a buena parte de las decisiones que se toman. Por ejemplo, ¿qué tiene más visibilidad, invertir en la reparación de vías y puesta al día de sistemas de seguridad, que van a dar, como se decía antiguamente, para un ‘suelto’ en los periódicos, o lanzar las bonificaciones para jóvenes? Ya, ya, somos conscientes de que la pregunta encierra una cierta demagogia, pero en un mundo de recursos finitos deja a las claras cuáles son –han sido– las prioridades con las que se lleva tiempo trabajando.

Si hablamos de empresas o fundaciones públicas de otro tipo, donde ya decimos que se ha dado el mismo fenómeno de colonización, da un poco lo mismo, lo único que puede ocurrir es que la empresa funcione peor, no cumpla objetivos o pierda dinero… un asunto relevante solo en su sector, por la sencilla razón de que no lleva acarreado que se pongan vidas en juego, como ha ocurrido en la línea Madrid-Andalucía del AVE.

Ingenieros, periodistas

Otro ejemplo: la dirección de Seguridad en la Circulación de Adif depende de un señor que es periodista de formación y de desempeño durante años (ojo, no es el que está encima del tema, él está más arriba). Probablemente nos dirán que no hace falta que para ese puesto específico que la señora o el señor que lo desempeña sea un ingeniero, que la gestión del día a día o la evaluación de los informes y comunicaciones que se generan sí son debidamente valorados y emitidos por personal técnico, pero no deja de ser significativo sobre lo que nos encontramos. Denle a la función grabar del móvil y pregunten a cualquiera que se vaya a subir a un tren –y más ahora– qué prefiere, que esté al frente de dicha dirección un ingeniero o un periodista. Pregunten, pregunten.

Es cierto, así lo reconocemos, que el planteamiento también se da a una cierta demagogia. Es evidente que este señor no está haciendo funciones de ingeniero, pero lo es también que, al final, toma decisiones y establece prioridades sobre cuestiones que no pertenecen a su formación profesional y, en consecuencia, no domina en todos sus aspectos. Este cronista no se imagina que haya un cambio en la dirección de lavozdelsur.es y la junta de accionistas decidiera dársela a un ingeniero. Y, ya les digo, en este caso no pasaría nada, no hay vidas de por medio. Como mucho dejaría de haber un medio de comunicación, sin más…                                                                                        

A modo de coda: como es norma en Marca ACME hay que hacer alguna mención a Jerez de la Fra, ciudad desde la que se escriben estas líneas. Sevilla ya ha comenzado a evaluar las pérdidas que van a suponer para la ciudad que la conexión ferroviaria con Madrid esté cerrada por lo menos mes y medio, que veremos. A Jerez le coge en pleno período de Zambombas, con eso está dicho todo…      

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