Cultura

El corto que quiere “recuperar la memoria y la historia” de La Barca, Torrecera y El Torno

El cineasta barqueño Manuel Palma es el autor de 'Realidades cinematográficas', una obra realizada a raíz de una película editada por el franquismo, y que se proyecta en el Festival de Cine Europeo de Sevilla

El padre de Manuel Palma (La Barca, Jerez, 1986) fue quien, por casualidad, encontró una película, llamada Realidades Colonizadoras en la zona regable del Guadalcacín, procedente del fondo documental histórico cinematográfico, en la que salía él mismo. Esa fue la mecha que provocó que su hijo, licenciado en Bellas Artes y máster en Estudios de Cine y Audiovisual Contemporáneos, quisiera readaptar la historia para que los vecinos de núcleos rurales como La Barca, Torrecera y El Torno conozcan sus orígenes y se cuestionen cómo se los han contado.

El cineasta barqueño ha creado, a partir de esta película, un cortometraje llamado Realidades cinematográficas que se estrena el martes 12 de noviembre, a las 22:00 horas, en la sesión 2 de la sección Panorama andaluz del Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF). “Siempre hay nervios”, confiesa Palma a lavozdelsur.es, aunque esta es la segunda vez que expone una obra suya en el SEFF, la primera fue en 2018 con su corto After-works.

“Era un tema que tenía en mente desde hace varios años, porque me interesaba conocer la historia de estas pedanías”, cuenta Manuel Palma, quien relata cómo ha elaborado su corto: “He utilizado la película de archivo, pero trabajando a partir del sonido, eliminando todo el sonido original y construyéndolo de nuevo”. En definitiva, “creando otra realidad nueva a partir de la película y contraponiéndola”, añade, logrando así profundizar en la memoria de su localidad natal, resignificando su historia.

La Barca, en los años 60 del siglo pasado.

La película encontrada por Palma, publicada en 1961, forma parte del fondo documental histórico cinematográfico agrario, y la autoría corre a cargo del marqués de Villa-Alcázar, Jesús Francisco González de la Riva, que dirigió hasta 70 documentales sobre producciones agrarias, ganaderas y forestales. “Este tipo de reportajes era material propagandístico de la dictadura”, señala el cineasta barqueño, que quiere con su trabajo “recuperar la memoria y la historia” de La Barca, así como de Torrecera y El Torno, de los primeros pueblos de colonización en construirse dentro del plan de reforma agraria llevado a cabo por el nstituto de Colonización (INC).

Después de trabajar durante unos años como pintor de murales, Manuel Palma se decantó por la rama audiovisual. “Descubrí que era lo que quería, intentar contar a través de las imágenes en movimiento lo que tenía en mente”, señala. La intención de su corto pasa por “resignificar esa imágenes que el Instituto de Colonización muestra de manera idealizada, con un tono triunfalista de lo que fueron las actuaciones del régimen”, explica.

El cineasta Manuel Palma, en una foto reciente.

“Me daba rabia que la única memoria audiovisual de los pueblos tuviera esa pátina de cierto bienestar”, señala Palma, por eso quiere “enfrentar al espectador a cuestionarse a si esa realidad era así”. El proyecto continuará con un largometraje, llamado Colonos, en el que está trabajando para “encontrar identidad de este tipo de pobladores, cómo llegaron y cómo se identificaron con el territorio”. El cineasta quiere que la gente “entienda su historia y que respete el valor arquitectónico y artístico que tienen estos pueblos, donde trabajaron los mejores arquitectos de España y más de 80 artistas”.

Realidades Cinematográficas está incluida en la sección Panorama Andaluz Cortometrajes del SEFF, junto al trabajo de otros jóvenes realizadores como Carlos Rivero, con La cascada, o María Cañas, con Padre no nuestro. El primer corto de Palma, Elegía, consiguió el premio Sin fin en el Festival Internacional de Jóvenes realizadores de Granada; y Noche y día pudo verse en Rencontres Internationales de París / Berlín y en el V Festival de Márgenes, en Madrid.

Palma confiesa que hace cine “para la familia y con la familia”, y critica el nulo apoyo institucional que encuentran cineastas que están “en los márgenes de la industria”. “Estamos desamparados”, censura, porque “no hay ayudas específicas para cineastas más experimentales”. Por eso tiene que “hacer malabares” para sacar adelante sus proyectos.

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