Entre Estados Unidos, sus proyectos gastronómicos y la intensa actividad humanitaria que desarrolla con World Central Kitchen, José Andrés encuentra en la provincia de Cádiz uno de sus lugares para desconectar.
Más concretamente, en Zahara de los Atunes, Entidad Local Autónoma (ELA) costera perteneciente a Barbate a la que el cocinero lleva años regresando junto a su familia.
La conexión del chef asturiano con Cádiz viene de lejos. Pasó buena parte de su infancia entre San Fernando y Cádiz, realizó aquí el servicio militar y su mujer, Patricia Fernández de la Cruz, Tichi, nació en Algeciras. En 2024 esa relación fue reconocida con el II Premio Gaditano de Adopción.
Hace unos años, José Andrés decidió además comprar una vivienda en Zahara de los Atunes para disfrutar de parte de sus vacaciones. Ha mantenido la propiedad alejada de la exposición pública, aunque buscaba una casa integrada en el paisaje, luminosa, abierta y próxima al mar.
Atún rojo, bares y un restaurante habitual
Su vínculo con Zahara también pasa inevitablemente por la cocina. José Andrés no posee un restaurante en la localidad, pero frecuenta establecimientos de la zona y reivindica públicamente la calidad de sus productos.
Uno de sus lugares habituales es Antonio Zahara, restaurante situado junto a la playa, distinguido con un Sol Repsol y especializado especialmente en elaboraciones con atún. Su experiencia allí ha llegado incluso a servir de inspiración para algunos platos de sus proyectos gastronómicos en Estados Unidos.
El chef ha sido especialmente rotundo al hablar del producto gaditano y ha asegurado que Zahara tiene “el mejor marisco del mundo”. Otro de sus puntos de referencia es el Mercado de Abastos para comprar producto fresco.
Un pequeño pueblo que se transforma cada verano
Zahara de los Atunes ronda los 1.300 habitantes, una cifra que durante el verano puede superar las 30.000 personas. Pese a la enorme afluencia turística, conserva buena parte de su identidad marinera.
Su litoral es uno de los grandes reclamos. Destacan la playa de los Alemanes, Atlanterra y la playa de Zahara o Virgen del Carmen, esta última con unos cinco kilómetros de extensión y reconocida con Bandera Azul. Desde la costa, cuando la visibilidad acompaña, puede contemplarse África.
La gastronomía completa el atractivo. El atún rojo de almadraba marca buena parte de la identidad culinaria del pueblo, junto a clásicos gaditanos como el pescado frito o las tortillitas de camarones.
Un entorno que José Andrés conoce desde hace años y al que sigue regresando cuando encuentra un hueco para descansar cerca del Atlántico.
Entre Estados Unidos, sus proyectos gastronómicos y la intensa actividad humanitaria que desarrolla con World Central Kitchen, José Andrés encuentra en la provincia de Cádiz uno de sus lugares para desconectar.
Más concretamente, en Zahara de los Atunes, Entidad Local Autónoma (ELA) costera perteneciente a Barbate a la que el cocinero lleva años regresando junto a su familia.
La conexión del chef asturiano con Cádiz viene de lejos. Pasó buena parte de su infancia entre San Fernando y Cádiz, realizó aquí el servicio militar y su mujer, Patricia Fernández de la Cruz, Tichi, nació en Algeciras. En 2024 esa relación fue reconocida con el II Premio Gaditano de Adopción.
Hace unos años, José Andrés decidió además comprar una vivienda en Zahara de los Atunes para disfrutar de parte de sus vacaciones. Ha mantenido la propiedad alejada de la exposición pública, aunque buscaba una casa integrada en el paisaje, luminosa, abierta y próxima al mar.
Atún rojo, bares y un restaurante habitual
Su vínculo con Zahara también pasa inevitablemente por la cocina. José Andrés no posee un restaurante en la localidad, pero frecuenta establecimientos de la zona y reivindica públicamente la calidad de sus productos.
Uno de sus lugares habituales es Antonio Zahara, restaurante situado junto a la playa, distinguido con un Sol Repsol y especializado especialmente en elaboraciones con atún. Su experiencia allí ha llegado incluso a servir de inspiración para algunos platos de sus proyectos gastronómicos en Estados Unidos.
El chef ha sido especialmente rotundo al hablar del producto gaditano y ha asegurado que Zahara tiene “el mejor marisco del mundo”. Otro de sus puntos de referencia es el Mercado de Abastos para comprar producto fresco.
Un pequeño pueblo que se transforma cada verano
Zahara de los Atunes ronda los 1.300 habitantes, una cifra que durante el verano puede superar las 30.000 personas. Pese a la enorme afluencia turística, conserva buena parte de su identidad marinera.
Su litoral es uno de los grandes reclamos. Destacan la playa de los Alemanes, Atlanterra y la playa de Zahara o Virgen del Carmen, esta última con unos cinco kilómetros de extensión y reconocida con Bandera Azul. Desde la costa, cuando la visibilidad acompaña, puede contemplarse África.
La gastronomía completa el atractivo. El atún rojo de almadraba marca buena parte de la identidad culinaria del pueblo, junto a clásicos gaditanos como el pescado frito o las tortillitas de camarones.
Un entorno que José Andrés conoce desde hace años y al que sigue regresando cuando encuentra un hueco para descansar cerca del Atlántico.
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