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The Corrs conquista Jerez con un viaje por tres décadas de éxitos en Tío Pepe Festival

Los cuatro hermanos irlandeses llenan el espacio escénico jerezano con un repertorio de 18 canciones marcado por sus grandes clásicos y sus raíces celtas

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez -

Hay canciones que permanecen ligadas a una época, a un recuerdo o a una generación y que, muchos años después de escucharlas por primera vez, apenas necesitan unos acordes para volver a resultar familiares. Algo de eso ocurrió en la noche de ayer en el Tío Pepe Festival de Jerez con The Corrs, donde una de las citas musicales más esperadas del verano en la provincia de Cádiz — y única de la gira en Andalucía— reunía a una legión de seguidores alrededor de cuatro hermanos irlandeses que, con su particular maridaje de música celta, folk y pop-rock, alcanzaron hace varias décadas lo más alto de las listas de éxitos de radiofórmulas y videoclips a nivel mundial.

Angie, Caroline, Shanon y Jim Corrs encontraron frente al escenario jerezano a un público de todas las edades. Había grupos de amigos, familias al completo, seguidores que llevan años acompañando la trayectoria de la banda y también curiosos que querían comprobar en directo la dimensión de una formación internacional cuyas canciones continúan hoy, en plena era digital, acumulando millones de reproducciones en las plataformas digitales.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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El resultado fue un concierto de casi dos horas en el que el paso de los años parecía quedar suspendido durante unos minutos cuando sonaban melodías que muchos de los asistentes habían escuchado incontables veces antes de tener la oportunidad de encontrarse frente a frente con quienes las hicieron conocidas en todo el mundo.

Y no hubo que esperar demasiado para comprobarlo. Only When I Sleep fue la encargada de abrir la noche y apenas habían sonado sus primeros acordes cuando buena parte del público comenzó a acompañar las armonías y melodías que llegaban desde el escenario. La guitarra de Jim, el violín de Caroline, la voz de Andrea y la batería de Shanon reconstruían en directo un sonido inmediatamente reconocible para quienes han seguido la trayectoria del grupo.

Una conexión que comenzó con los primeros acordes

A partir de ahí, el concierto se convirtió en un continuo diálogo entre escenario y público. Había canciones que no necesitaban presentación porque sus primeras notas bastaban para provocar la reacción de los asistentes. Unas veces eran las letras las que recorrían el recinto; otras, el componente instrumental hacía que parte del público se levantara de sus asientos para dejarse llevar por los ritmos de raíz irlandesa.

En medio de esa sucesión de canciones hubo también espacio para uno de esos pequeños gestos que terminan convirtiéndose en recuerdos personales de un gran concierto. Durante prácticamente las dos horas de actuación, un seguidor situado en el front stage sostuvo un cartel con la esperanza de cumplir un sueño y llevarse un recuerdo del grupo. Al final, Shanon respondió al gesto y le regaló sus baquetas.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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La escena resumía de alguna manera la cercanía que se produjo durante una noche marcada por canciones conocidas por varias generaciones. Mientras sobre el escenario The Corrs desplegaba un repertorio construido durante décadas, delante de ellos convivían quienes conocieron al grupo cuando sus videoclips ocupaban un lugar habitual en las televisiones musicales y quienes han llegado posteriormente a sus canciones a través de las plataformas digitales.

Con un lleno hasta la bandera en el espacio escénico del Tío Pepe Festival, la formación irlandesa decidió mirar principalmente hacia una de las etapas fundamentales de su historia. El tracklist estuvo centrado en el periodo comprendido entre 1995 y 2005, salvo la presencia de White Light, correspondiente a 2015.

La elección permitió que buena parte del concierto estuviera construida alrededor de las canciones con las que The Corrs desarrolló su identidad musical y alcanzó posteriormente una dimensión internacional. De las 18 canciones interpretadas, doce procedían de sus dos primeros álbumes, Forgiven, Not Forgotten y Talk on Corners.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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Las canciones con las que comenzó todo

Esos dos discos se convirtieron así en la auténtica columna vertebral de la noche. Allí se encuentra buena parte de ese sonido que hizo reconocible a The Corrs: canciones de estructura pop-rock capaces de convivir con violines, flautas, guitarras y ritmos heredados de la tradición musical irlandesa.

Y fue precisamente ese repertorio el que generó algunos de los momentos de mayor conexión entre la banda y quienes llenaban el recinto. Only When I Sleep, What Can I Do, Little Wing, Don’t Say You Love Me, Queen of Hollywood, Dreams, I Never Loved You Anyway o So Young fueron sucediéndose mientras la respuesta llegaba prácticamente desde todos los rincones del espacio.

No importaba demasiado si se estaba cerca del escenario, en los palcos o en la grada. A medida que avanzaba el concierto, los asistentes se levantaban de sus asientos para acompañar las letras que Andrea Corrs iba cantando o para bailar cuando el protagonismo recaía en los pasajes instrumentales.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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Y si algo quedó patente durante la actuación fue que el universo musical de The Corrs no se sostiene únicamente sobre las canciones que alcanzaron las listas de éxitos. La otra mitad de su identidad apareció cuando la música comenzó a mirar hacia Irlanda y el concierto adquirió un carácter eminentemente instrumental.

El violín, la flauta, la guitarra, el piano, el teclado, los panderos y los cajones peruanos fueron pasando por las manos de los cuatro hermanos y formando parte de unos ensembles y falsetas instrumentales que cambiaban por momentos el carácter del espectáculo. El público dejaba entonces de cantar para bailar al más puro estilo irlandés, siguiendo el ritmo marcado desde el escenario.

Ese intercambio entre lo popular y lo tradicional recorrió prácticamente toda la actuación. Era precisamente la fórmula con la que The Corrs había conseguido décadas atrás hacerse un espacio propio dentro del panorama internacional y la que volvía a aparecer ahora en Jerez ante un público dispuesto a reconocer cada una de aquellas melodías.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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Un recorrido por tres décadas de canciones

El repertorio permitió transitar por diferentes momentos de la discografía de la banda. Only when I sleep dio paso a una sucesión en la que aparecieron Give me a reason, Lough Erin Shore, Forgiven, Summer sunshine, What can I Do, White light, Little wing, Don’t say you love me, Lagan love, Old town, Haste to the wedding, Radio, Queen of Hollywood, Dreams, I never loved you anyway, So young y Runaway.

Más allá de la sucesión de títulos, el peso de las primeras etapas resultaba evidente. El concierto se apoyaba fundamentalmente en aquella década comprendida entre 1995 y 2005 en la que la banda fue construyendo una identidad que posteriormente terminaría convirtiéndola en un grupo de éxito mundial.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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El recorrido tenía también algo de viaje hacia atrás en el tiempo. Cada canción encontraba una respuesta distinta entre los asistentes: algunos las coreaban desde el primer verso; otros se levantaban para bailar; y otros simplemente permanecían atentos a unos sonidos que habían formado parte de sus vidas durante años y que ahora podían escuchar interpretados en directo.

Cuando el repertorio principal parecía haber llegado a su final, todavía quedaban dos canciones para completar la noche. Los bises estuvieron reservados para Breathless y Toss the Feathers, dos temas que permitieron prolongar durante unos minutos más ese diálogo entre el lado más popular de The Corrs y la raíz instrumental irlandesa que atraviesa su música.

Tres décadas después de que aquellas melodías comenzaran a ocupar las radiofórmulas y los videoclips de medio mundo, sus primeros acordes seguían siendo suficientes en Jerez para que miles de voces reconocieran las canciones y comenzaran a cantarlas.

Hay canciones que permanecen ligadas a una época, a un recuerdo o a una generación y que, muchos años después de escucharlas por primera vez, apenas necesitan unos acordes para volver a resultar familiares. Algo de eso ocurrió en la noche de ayer en el Tío Pepe Festival de Jerez con The Corrs, donde una de las citas musicales más esperadas del verano en la provincia de Cádiz — y única de la gira en Andalucía— reunía a una legión de seguidores alrededor de cuatro hermanos irlandeses que, con su particular maridaje de música celta, folk y pop-rock, alcanzaron hace varias décadas lo más alto de las listas de éxitos de radiofórmulas y videoclips a nivel mundial.

Angie, Caroline, Shanon y Jim Corrs encontraron frente al escenario jerezano a un público de todas las edades. Había grupos de amigos, familias al completo, seguidores que llevan años acompañando la trayectoria de la banda y también curiosos que querían comprobar en directo la dimensión de una formación internacional cuyas canciones continúan hoy, en plena era digital, acumulando millones de reproducciones en las plataformas digitales.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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El resultado fue un concierto de casi dos horas en el que el paso de los años parecía quedar suspendido durante unos minutos cuando sonaban melodías que muchos de los asistentes habían escuchado incontables veces antes de tener la oportunidad de encontrarse frente a frente con quienes las hicieron conocidas en todo el mundo.

Y no hubo que esperar demasiado para comprobarlo. Only When I Sleep fue la encargada de abrir la noche y apenas habían sonado sus primeros acordes cuando buena parte del público comenzó a acompañar las armonías y melodías que llegaban desde el escenario. La guitarra de Jim, el violín de Caroline, la voz de Andrea y la batería de Shanon reconstruían en directo un sonido inmediatamente reconocible para quienes han seguido la trayectoria del grupo.

Una conexión que comenzó con los primeros acordes

A partir de ahí, el concierto se convirtió en un continuo diálogo entre escenario y público. Había canciones que no necesitaban presentación porque sus primeras notas bastaban para provocar la reacción de los asistentes. Unas veces eran las letras las que recorrían el recinto; otras, el componente instrumental hacía que parte del público se levantara de sus asientos para dejarse llevar por los ritmos de raíz irlandesa.

En medio de esa sucesión de canciones hubo también espacio para uno de esos pequeños gestos que terminan convirtiéndose en recuerdos personales de un gran concierto. Durante prácticamente las dos horas de actuación, un seguidor situado en el front stage sostuvo un cartel con la esperanza de cumplir un sueño y llevarse un recuerdo del grupo. Al final, Shanon respondió al gesto y le regaló sus baquetas.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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La escena resumía de alguna manera la cercanía que se produjo durante una noche marcada por canciones conocidas por varias generaciones. Mientras sobre el escenario The Corrs desplegaba un repertorio construido durante décadas, delante de ellos convivían quienes conocieron al grupo cuando sus videoclips ocupaban un lugar habitual en las televisiones musicales y quienes han llegado posteriormente a sus canciones a través de las plataformas digitales.

Con un lleno hasta la bandera en el espacio escénico del Tío Pepe Festival, la formación irlandesa decidió mirar principalmente hacia una de las etapas fundamentales de su historia. El tracklist estuvo centrado en el periodo comprendido entre 1995 y 2005, salvo la presencia de White Light, correspondiente a 2015.

La elección permitió que buena parte del concierto estuviera construida alrededor de las canciones con las que The Corrs desarrolló su identidad musical y alcanzó posteriormente una dimensión internacional. De las 18 canciones interpretadas, doce procedían de sus dos primeros álbumes, Forgiven, Not Forgotten y Talk on Corners.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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Las canciones con las que comenzó todo

Esos dos discos se convirtieron así en la auténtica columna vertebral de la noche. Allí se encuentra buena parte de ese sonido que hizo reconocible a The Corrs: canciones de estructura pop-rock capaces de convivir con violines, flautas, guitarras y ritmos heredados de la tradición musical irlandesa.

Y fue precisamente ese repertorio el que generó algunos de los momentos de mayor conexión entre la banda y quienes llenaban el recinto. Only When I Sleep, What Can I Do, Little Wing, Don’t Say You Love Me, Queen of Hollywood, Dreams, I Never Loved You Anyway o So Young fueron sucediéndose mientras la respuesta llegaba prácticamente desde todos los rincones del espacio.

No importaba demasiado si se estaba cerca del escenario, en los palcos o en la grada. A medida que avanzaba el concierto, los asistentes se levantaban de sus asientos para acompañar las letras que Andrea Corrs iba cantando o para bailar cuando el protagonismo recaía en los pasajes instrumentales.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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Y si algo quedó patente durante la actuación fue que el universo musical de The Corrs no se sostiene únicamente sobre las canciones que alcanzaron las listas de éxitos. La otra mitad de su identidad apareció cuando la música comenzó a mirar hacia Irlanda y el concierto adquirió un carácter eminentemente instrumental.

El violín, la flauta, la guitarra, el piano, el teclado, los panderos y los cajones peruanos fueron pasando por las manos de los cuatro hermanos y formando parte de unos ensembles y falsetas instrumentales que cambiaban por momentos el carácter del espectáculo. El público dejaba entonces de cantar para bailar al más puro estilo irlandés, siguiendo el ritmo marcado desde el escenario.

Ese intercambio entre lo popular y lo tradicional recorrió prácticamente toda la actuación. Era precisamente la fórmula con la que The Corrs había conseguido décadas atrás hacerse un espacio propio dentro del panorama internacional y la que volvía a aparecer ahora en Jerez ante un público dispuesto a reconocer cada una de aquellas melodías.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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Un recorrido por tres décadas de canciones

El repertorio permitió transitar por diferentes momentos de la discografía de la banda. Only when I sleep dio paso a una sucesión en la que aparecieron Give me a reason, Lough Erin Shore, Forgiven, Summer sunshine, What can I Do, White light, Little wing, Don’t say you love me, Lagan love, Old town, Haste to the wedding, Radio, Queen of Hollywood, Dreams, I never loved you anyway, So young y Runaway.

Más allá de la sucesión de títulos, el peso de las primeras etapas resultaba evidente. El concierto se apoyaba fundamentalmente en aquella década comprendida entre 1995 y 2005 en la que la banda fue construyendo una identidad que posteriormente terminaría convirtiéndola en un grupo de éxito mundial.

  • The Corrs repasa lo más granado de su trayectoria musical en el Tío Pepe Festival de Jerez
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El recorrido tenía también algo de viaje hacia atrás en el tiempo. Cada canción encontraba una respuesta distinta entre los asistentes: algunos las coreaban desde el primer verso; otros se levantaban para bailar; y otros simplemente permanecían atentos a unos sonidos que habían formado parte de sus vidas durante años y que ahora podían escuchar interpretados en directo.

Cuando el repertorio principal parecía haber llegado a su final, todavía quedaban dos canciones para completar la noche. Los bises estuvieron reservados para Breathless y Toss the Feathers, dos temas que permitieron prolongar durante unos minutos más ese diálogo entre el lado más popular de The Corrs y la raíz instrumental irlandesa que atraviesa su música.

Tres décadas después de que aquellas melodías comenzaran a ocupar las radiofórmulas y los videoclips de medio mundo, sus primeros acordes seguían siendo suficientes en Jerez para que miles de voces reconocieran las canciones y comenzaran a cantarlas.

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