Había algo distinto en El Cerezo este miércoles. No era el calor, ni el ruido habitual de sus calles. Era la presencia. Agentes del recién estrenado Grupo de Apoyo y Reacción -el GAR, la nueva unidad de élite de la Policía Local de Sevilla- se movían por el barrio con una cadencia que los vecinos llevaban años sin ver: constante, visible, activa. Identificaciones, controles selectivos, intervención directa. En definitiva, no era mera disuasión.
El Cerezo no es un barrio cualquiera de Sevilla. Es uno de los puntos más tensionados de la ciudad en materia de convivencia. Un lugar donde las denuncias se han acumulado durante meses, donde el deterioro ha ido ganando terreno a la vida cotidiana y donde la sensación de abandono institucional ha calado hondo entre quienes allí viven. Por eso, el primer día del GAR no pasó desapercibido.
Un alivio que nadie quiere que dure solo un día
La reacción vecinal fue, en líneas generales, de alivio. Pero un alivio cargado de cautela. Porque en El Cerezo han aprendido, a base de golpes, que las soluciones que llegan con fanfarria a veces se van en silencio.
"La recepción ha sido muy positiva. Tenemos la sensación de que, por fin, se están haciendo cosas y en la dirección correcta."
Juan López, vecino de El Cerezo
Juan López, uno de los vecinos que ha seguido de cerca la movilización ciudadana de las últimas semanas, lo resume con esa mezcla de esperanza y prudencia que caracteriza a quien ya ha visto demasiadas promesas incumplidas. Aprecia el cambio, lo nota, pero no quiere precipitarse.
Lo que sí percibe con claridad es que el modo de intervención es diferente. Frente a una presencia policial anterior que se limitaba en gran medida a rondar y disuadir, los agentes del GAR están actuando sobre el terreno: identificando, detectando situaciones irregulares, respondiendo. Y todo ello, subraya, sin caer en actuaciones indiscriminadas que generen más conflicto del que resuelven: "Nosotros tampoco queremos un Estado policial —deja claro López—, pero sí echábamos en falta ese control." La diferencia, a su juicio, radica en que ahora hay una unidad capaz de dedicar tiempo y recursos específicos a la problemática concreta del barrio, no un coche patrulla de paso. Es una unidad para quedarse.

El barrio que ya venía moviéndose
El GAR no llega a un barrio paralizado. Llega a uno que ya había empezado a reaccionar por sí mismo. Las patrullas ciudadanas de las últimas semanas habían comenzado a modificar hábitos: menos consumo de alcohol en la vía pública, calles algo más limpias, una percepción de mayor vigilancia social entre los propios vecinos. La presión ciudadana había adelantado trabajo.
Paloma Rodríguez, vecina del barrio y también integrante de las rondas vecinales de El Cerezo, lo expresa con una claridad que no deja margen para la interpretación: la llegada del GAR es "una señal positiva y necesaria". Pero Paloma va más allá del alivio inmediato. Para ella, este despliegue tiene dos lecturas que van de la mano. Por un lado, un compromiso institucional real. Por otro, algo que al barrio le importa tanto o más: el reconocimiento explícito de que las quejas vecinales eran ciertas, que las demandas eran legítimas, y que requerían respuesta directa.
Rodríguez reivindica además el papel de quienes pusieron el cuerpo antes de que llegara ninguna unidad especializada. "Esta intervención no hubiera sido posible sin el surgimiento de las patrullas vecinales, la unión de la comunidad y el compromiso constante de los vecinos y vecinas", afirma. El barrio, dice, se ha ido apropiando del espacio público. Y eso se nota.
Pero Paloma no firma un cheque en blanco. Su mensaje final es el que más debería resonar en los despachos: "No se buscan actuaciones puntuales ni visitas simbólicas pensadas para la foto". El Cerezo necesita un plan. Detallado, coordinado, sostenido en el tiempo. Porque la seguridad en Sevilla, concluye, "no puede depender de acciones aisladas, sino de una presencia policial constante y de un compromiso institucional real".
La llegada del GAR refuerza esa tendencia. "Es un alivio", admite López, que habla incluso de "un poco de esperanza". Pero el mensaje que se repite entre los residentes es tan claro como un titular: esto no puede ser flor de un día. La preocupación principal no es que el operativo fracase. Es que se diluya. Que en tres semanas la presencia se reduzca, que en dos meses vuelva la vieja normalidad. Los vecinos de El Cerezo saben además que su barrio no es el único punto caliente de Sevilla. Que el GAR tendrá que repartirse. Y confían —o quieren confiar— en que eso no signifique desaparecer de aquí.
Un libro en blanco con muchas páginas por escribir
Desde la Policía Local, el discurso es de ambición y de largo recorrido. El intendente Manuel Corregidor define el nacimiento del GAR con una imagen que tiene mucho de metáfora periodística: el inicio de "un libro que está en blanco", en el que se irá escribiendo la respuesta a demandas acumuladas durante años.
"Los pequeños conflictos cotidianos pueden generar una percepción de inseguridad incluso mayor que los delitos graves."
Manuel Corregidor, intendente de la Policía Local de Sevilla
La función del GAR, explica Corregidor, es clara: apoyar a las patrullas ordinarias en contextos complejos, especialmente en zonas donde los problemas de convivencia han derivado en inseguridad real. No solo grandes delitos. También -y aquí está la clave- esos pequeños focos de tensión cotidiana que envenenan la vida de un barrio sin hacer ruido suficiente como para salir en los telediarios.
Las primeras horas han servido también para medir la temperatura social. Según Corregidor, la acogida ha sido "muy buena". Cuenta cómo un comerciante ofrecía agua a los agentes durante un control. Un gesto pequeño que, en el lenguaje de la calle, lo dice todo. Dentro del propio cuerpo, la moral también ha subido: una oficial le trasladaba la "tranquilidad" que supone saber que, si las cosas se complican, hay una unidad preparada para responder.
La patrulla vecinal no se va a casa: "Somos un complemento, no una muleta"
Iván Gómez coordina las patrullas vecinales que llevan semanas recorriendo El Cerezo cuando la Policía Local no llega. Ha hablado con los agentes del GAR de primera mano. Y su valoración, sin ser eufórica, es la más matizada y quizás la más honesta de cuantas se escucharon este jueves en el barrio.
"Es una unidad especializada que responde a un vacío que había dentro del cuerpo. La policía de a pie hacía un trabajo más de disuasión y menos de trabajo efectivo. El GAR tiene otras consignas de actuación"
Iván Gómez, coordinador de las patrullas vecinales de El Cerezo
Gómez describe la primera toma de contacto entre vecinos organizados y agentes del GAR como algo que fue "bastante bien". Les informaron de sus recorridos, de su forma de actuar, de lo que habían visto durante días de patrullaje. Y el GAR, dice, no puso impedimentos. Los respetó: "Nosotros no somos un grupo violento ni vamos a saltarnos la ley -aclara-, y por eso también estos miembros del GAR respetan la función que estamos haciendo como vecinos."
Pero Gómez lanza también una advertencia que nadie en el barrio debería ignorar: las patrullas vecinales no van a disolverse porque haya llegado una unidad de élite. Seguirán saliendo hasta nueva orden. Porque saben lo que viene. Saben que llega la Semana Santa, que después llega la Feria y que, entonces, el GAR tendrá que repartirse por la ciudad. "Después de Feria ya haremos otra valoración de si realmente se está viendo en el bienestar de la ciudadanía."
El primer día fue bueno, reconoce. Lo vieron con alegría. Vieron identificaciones, trabajo real sobre el terreno. Pero la conclusión que extrae Gómez es la misma que late en cada conversación de portal en portal: hay que esperar. Hay una reunión pendiente con Policía Local, Policía Nacional y políticos y el barrio espera más medidas. Porque el GAR, siendo necesario, no es suficiente por sí solo para una problemática que, como repite Gómez, "hay que abordar más tranquilamente y con más medidas de las que se están tomando actualmente".
El debate político entra en escena: cruce entre VOX y el alcalde en el Pleno
Mientras El Cerezo vivía su primer día de despliegue, el GAR y la situación de los barrios conflictivos de Sevilla también irrumpían en el Pleno del Ayuntamiento de este jueves. La portavoz de VOX, Cristina Peláez, fue directa al grano: preguntó al alcalde si se había reunido con los vecinos, cuestionó la falta de respuesta previa y exigió saber qué medidas concretas se iban a adoptar para frenar los problemas de seguridad en El Cerezo.
El alcalde, José Luis Sanz, defendió la actuación municipal pero movió el foco hacia Madrid. Sostuvo que los datos oficiales reflejan un descenso de la criminalidad en Sevilla -aunque puso en duda la credibilidad del Ministerio del Interior, Fernando Grande-Marlaska- y subrayó que la seguridad ciudadana, el control de fronteras y la extranjería son competencias exclusivas del Gobierno de España. El Ayuntamiento, dijo, ha hecho lo que le corresponde: intensificar la presencia de la Policía Local en zonas concretas e impulsar un aumento de plantilla. El Consistorio prevé incorporar 200 nuevos efectivos y anunciar otras 150 plazas adicionales, aunque el propio Sanz reconoció que la ciudad necesitaría cerca de 500 agentes más.
"Es profundamente lamentable que los vecinos hayan tenido que organizar patrullas por su cuenta" Cristina Peláez, portavoz de VOX en el Ayuntamiento de Sevilla
Peláez respaldó la creación del GAR -una medida que su grupo venía reclamando desde 2019-, pero elevó el tono. Calificó de "profundamente lamentable" que los vecinos hayan tenido que organizarse en patrullas por abandono institucional. La portavoz de VOX vinculó además el aumento de la inseguridad en Sevilla al crecimiento de la población extranjera y criticó los datos oficiales, que a su juicio "están desvirtuados". Señaló una concentración de los problemas en barrios concretos: El Cerezo, Macarena, Cerro-Amate y el Distrito Sur.
Sanz replicó alineándose con los vecinos, pero insistiendo en que el Gobierno central debe implicarse más. Reclamó también en torno a 500 agentes más de la Policía Nacional para la ciudad. Y aportó los primeros datos del despliegue: en su primer día, el GAR registró 203 actuaciones en El Cerezo, con 104 personas identificadas, 69 vehículos inspeccionados, cinco actas por drogas, tres investigados por delitos contra la seguridad vial, actuaciones en materia de extranjería y denuncias por botellón. Números que, dijo, avalan que la nueva unidad —34 agentes— ya está trabajando.
CSIF: respaldo al GAR, pero con críticas por la falta de efectivos
La voz sindical también tiene algo que decir. Santiago Raposo, delegado de CSIF Policía Local de Sevilla, valora positivamente la creación del GAR, pero llega con matices que no conviene ignorar. El primero, y más concreto: 34 agentes en primera línea son "muy cortos" para una ciudad como Sevilla.
Raposo reconoce el efecto disuasorio que ya ejerce la mera presencia de la unidad y destaca la preparación de sus integrantes para intervenir en situaciones complejas de convivencia. Pero el número no le cuadra. Desde CSIF reclaman una ampliación progresiva que garantice mayor capacidad operativa y presencia continuada a lo largo del día. "Para empezar no está mal, pero necesitamos una unidad bien dotada y con más horas de funcionamiento", apunta.
Hay además un efecto colateral que el sindicato pone sobre la mesa: la creación del GAR ha implicado reasignar agentes de otros distritos, especialmente Cerro-Amate y Distrito Sur, reduciendo la capacidad de respuesta en esas zonas. Un parche que destapa otro agujero.
"Para empezar no está mal, pero necesitamos una unidad bien dotada y con más horas de funcionamiento" Santiago Raposo, delegado de CSIF Policía Local de Sevilla
El fondo del problema, insiste Raposo, sigue siendo el mismo de siempre: la plantilla. El Ayuntamiento ha anunciado 150 nuevas incorporaciones, pero según los cálculos del sindicato existen en torno a 351 vacantes en la Policía Local de Sevilla. La resta habla por sí sola.
La calle confía, pero el calendario reivindicativo sigue en pie
Nadie en El Cerezo ha guardado las pancartas. El próximo miércoles 25, los vecinos tienen convocada una manifestación desde el barrio hasta el Parlamento andaluz. Una señal inequívoca de que la confianza institucional todavía está en construcción. Que un primer día de despliegue, por bueno que sea, no borra meses de desidia.
El lunes 23 de marzo habrá reunión con las autoridades. Será un encuentro clave. No solo para evaluar medidas, sino para plantear algo que el barrio tiene muy claro: la seguridad no se resuelve únicamente con presencia policial. El GAR puede ser un punto de inflexión, pero no sustituye la necesidad de abordar las causas estructurales que están en el origen del problema: las causas sociales, las que no se resuelven con controles ni identificaciones.
El Cerezo observa. Entre patrullas reforzadas del GAR y vecinos que por primera vez en mucho tiempo sienten que alguien les escucha, el barrio empieza a notar cambios. Pero lo hace con los ojos bien abiertos. Porque aquí saben, mejor que nadie, que las soluciones reales no se miden en días. Se miden en continuidad. Y esa es la prueba que el GAR —y quienes lo han mandado— todavía tiene por delante.


