Cultura

Cambian los nombres, no las costumbres: de Malac a la Virgen del Carmen

Uno de los grandes tesoros que se conservan a través de los siglos es el patrimonio inmaterial que nos es legado a través de la historia. Siguiendo sus hilos podemos llegar a orígenes del todo insospechados, y cuyo conocimiento los hace aún más interesantes.

Sabemos, por ejemplo, que el origen de la Navidad se encuentra en la Saturnalia romana, o que el árbol de Navidad es una tradición de origen nórdico. Conocemos que el origen de Halloween se debe a un cuento irlandés de origen celta, Jack O’ Lanterns. En Latinoamérica hay extensos estudios sobre cómo la santería y las distintas formas de adoración tienen un origen precolombino. Buscando en el baúl de la historia podemos descubrir que aquello que hacemos en ciertas fechas lo hacían ya nuestros antepasados hace miles de años, pero con otros nombres, variaciones en la liturgia, siendo sustancialmente lo mismo.

En Andalucía, sin embargo, parece que no queramos mirar en ese baúl de la historia. Dice nuestro himno que “los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos, pero nos negamos sistemáticamente a saber quiénes fuimos. Antonio Manuel recientemente ha publicado un libro, Arqueología de lo Jondo, donde nos narra de una manera embaucadora uno de nuestros orígenes, de dónde viene el Flamenco, forma de expresión del pueblo andaluz en los últimos siglos.

Pero podemos ir mucho, mucho más allá. Y en esta ocasión, con mis limitaciones, me gustaría intentar, precisamente, conectar ciertos elementos del hoy, y llevarlos lejos, muy lejos en la historia.

Alrededor del 16 de julio se celebra en muchos municipios costeros de nuestra Andalucía la festividad de Nuestra Señora Virgen del Carmen, la patrona de los pescadores y marineros. La Virgen del Carmen es procesionada ese día por mar y tierra, bendiciendo así las aguas, pidiendo buena pesca y mar tranquila, y honrando a los marineros y pescadores desaparecidos. La Virgen, o Santa María del Monte Carmelo, es también conocida como la Stella Maris, la Estrella de los Mares, una Virgen vinculada al mar y a la luna.

La Virgen del Carmen procesiona embarcada en una jábega en las playas de El Palo (Málaga). Fuente: Youtube.

En Málaga, dicha festividad tiene un carácter especial, y da una pista de lo que, quizás, pudieron ser sus orígenes, pues en la costa malacitana la Virgen del Carmen es procesionada, primero en tierra, y, posteriormente, en el mar. La procesión marítima se hace en jábega, embarcación de origen fenicio, cuyo nombre, curiosamente, deriva del árabe: “Etimológicamente, la palabra jábega procede del árabe šábaka, (‘red’), y éste de šábak (’enredar’, ‘entrelazar’) (…) En árabe vulgar, en el siglo XIII se denominaba šebbek a las embarcaciones ligeras para la pesca con red.” [1]. Esta embarcación ligera, que al derivar su nombre del árabe tiene una etimología similar a otras embarcaciones ligeras del Mediterráneo (como el xabec balear, el sciabecco en el sur de Italia, y el sambuk en el Mar Rojo), posee elementos genuinamente peculiares. Sigue siendo utilizada a día de hoy, sí bien con una finalidad de ocio y deportiva [2], y hasta finales de los años 70 era usada por los marengospara pescar y recoger el copo.

Recogida del Copo en las playas de La Malagueta, con las jábegas varadas en la playa. Fuente: Historia de Málaga.

Precisamente nos encontramos con el primer reflejo de la historia en un elemento que posee la jábega malagueña, que no es otro que el Ojo de Horus, que se sitúa en la proa de la embarcación en ambos laterales. Dicho Ojo nos abre la puerta a los orígenes de la ciudad, Malaka, colonia fenicia fundada hace más de 3000 años. Los fenicios, pueblo semita que se situaban en lo que hoy sería Líbano, fueron los grandes pioneros del Mediterráneo, mucho antes que los romanos, y tuvieron gran interacción con la civilización del Nilo. En la mitología egipcia, el Ojo de Horus es un símbolo protector, y así lo atestigua el capítulo 112 del Libro de los Muertos: “El Ojo de Horus es tu protección, Osiris, Señor de los Occidentales, constituye una salvaguarda para ti: rechaza a todos tus enemigos, todos tus enemigos son apartados de ti”. Los egipcios usaban dicho ojo, además de en muchos otros lugares, en sus embarcaciones, y los fenicios debieron desear que dicha protección también se encontrase en sus embarcaciones, trayendo a su colonia, Malaka, dicho símbolo.

Marengos se preparan para salir a pescar en jábega. (Año 1900 aproximadamente). Fuente: Historia de Málaga.

Los fenicios, al fundar Málaga, dejaron en ella un legado que hoy permanece, y la jábega, capitaneada por la visión y protección de Horus es un fiel reflejo de ello, pero, quizás, haya más elementos que, sin notarlos, haciéndose paso en el muro de la historia, han llegado hasta nuestros días.

A día de hoy sabemos que los cultos fenicios no desaparecieron con la posterior conquista romana de la ciudad, sino que perduraron a través de un sincretismo con los dioses latinos hasta fechas muy tardías. Así como la lengua fenicia se siguió usando hasta el Bajo Imperio [1].

La principal deidad de Malaka (sin obviar la cantidad de cultos existentes en la ciudad) es Astarté (o Tanitpara los cartagineses), diosa fenicia de origen mesopotámico. Esta diosa tiene una especial vinculación con la noche, y se cree que el culto en la ciudad tiene un antecedente previo a la colonización fenicia: la diosa Noctiluca‘la que luce en la oscuridad’, deidad lunar de origen íbero que era ya adorada en la costa malacitana (“existe una referencia en unos versos de Avieno -en su Ora Marítima– según los cuales muy próxima a Málaga existía una isla dedicada a la diosa Noctiluca, la diosa de la luna” [1] [2]). Posiblemente pudo ser asimilada por la diosa Astarté. Curiosamente, parece que Astarté recibió en nuestras costas el nombre de Malac, que pudo dar origen al nombre de la ciudad.

El culto a esta divinidad, a Noctiluca, pudiera entonces mantenerse en la colonia fenicia a través de Astarté -o Tanit bajo los años de dominación cartaginesa-. Sin embargo, no finaliza ahí su paso por la historia, sino que, sabemos que ya en la Malaca romana, uno de los principales templos de la ciudad estaba consagrado a la Luna Augusta [1], la diosa de la Luna romana, vinculada igualmente a las mareas. Nos encontramos, precisamente, con esa continuación del culto a las divinidades fenicias a través del sincretismo, como señala (Martín Ruíz, 2018, pág. 82), dicho culto -principalmente a Astarté, Melqart y Baal- no era incompatible con otras deidades, y así lo atestigua el culto a la diosa egipcia Bes que se daba en la ciudad, y esta equivalencia entre la Luna Augusta y Astarté pudo ser el origen al culto de la diosa romana en el proceso de traslación a las deidades latinas.

Con la conquista romana probablemente fueron las propias élites mercantiles malacitanas las que, viendo los beneficios que reportaba la vinculación con Roma, potenciasen la vinculación entre ambos panteones religiosos, “ello se hizo mediante un proceso de sincretismo con las divinidades oficiales romanas, como es perceptible en el caso del culto a la Luna Augusta, que se vincula con la diosa fenicia, o con el culto a Hércules, de quien (…) como es bien sabido, a pesar de tratarse de la representación de un personaje mítico no fenicio, su sincretismo con el dios fenicio Melqart hace que quepa plantearse el culto a esta divinidad en la Malaka fenicia” [2].

Las culturas mediterráneas entonces no tenían especiales problemas en asumir nuevos dioses, que consideraban plenamente compatibles con los suyos, y Roma es buen ejemplo de ello. Hay indicios de que la expansión del cristianismo tuvo, entre otros motivos, cierta facilidad para extenderse -habría que matizar lo de facilidad, porque, como es sabido, fueron perseguidos y fustigados- por la sincretización con Mitra, el Sol Invictus(lo cual es precisamente el motivo por el que la Navidad se celebra el 25 de diciembre, sabiendo que Jesús no nació en esas fechas, puesto que la Saturnalia era celebrada en esas fechas, y al final de las mismas se celebraba el nacimiento del Sol, el Natalis Solis Invictis), quién sabe si también en esa época se estableció ya la relación entre la Virgen y la Luna Augusta.

De la misma forma que símbolos y cultos tan genuinamente andaluces, como es el culto al Sol, extendido también por el Mediterráneo, a través de la conocida como “Estrella Tartésica”, y que ha llegado hasta nuestros días, quizás el culto a la Luna, y al mar, han llegado hasta nuestros días ocultas en lo cotidiano esperando a tomar forma en una nueva divinidad.

La conexión del culto a deidades lunares y marinas, como si de algo idiosincrático se tratase, queda atestiguada, pero no conocemos qué destino tuvo la otrora Malac tras la cristianización de la península, los cortos periodos de dominación visigoda, la etapa bizantina y la llegada del islam y los siglos andalusíes. Lo que parece claro es que, sea porque se mantuvo a través del sincretismo, como vivió y perduró a través de tantos siglos -como perdura a día de hoy la jábega, legado fenicio- con distintos nombres o detalles, pero manteniendo la esencia, o sencillamente la propia orografía, idiosincrasia y conexión de Málaga con el mar le han hecho históricamente sentirse atraída a este tipo de cultos, lo cierto es que las similitudes entre la Estrella de los Mares y la diosa fundadora Malac, así como sus equivalentes posteriores, parece notoria, y cabe preguntarse si no es simple casualidad.

Hay una referencia, que he encontrado en diversas fuentes, pero ninguna de ellas académica, que habla de un ritual que se llevaba a cabo en época fenicia, siendo que “los fenicios llevaban en procesión a la diosa Malac desde el santuario del Higuerón hasta lo que hoy son las playas del El Palo, allí introducían a la diosa en el mar para que bendijera las aguas” [1]. Por supuesto, este hecho serviría para establecer una conexión aún más estrecha entre la procesión de la Virgen del Carmen y las deidades anteriores, pero la falta de escritos académicos que hablen de dicho ritual dificulta dicha conexión.

¿Estará en Malac el origen de la actual festividad de la Virgen del Carmen? Es algo que tendrán que dictaminar los historiadores y arqueólogos. En cualquier caso, parece haber una clara vinculación entre Málaga y la advocación o culto a este tipo de deidades, bien por sincretismo o por la propia naturaleza del pueblo malagueño. De cualquier modo, espero que estas referencias hayan causado un interés similar al que me generó a mí al comenzar a investigar sobre la cuestión.

El conocimiento sobre nuestra historia, nuestro pasado, ayuda a entender el quiénes somos y por qué somos. El pueblo andaluz debe aspirar a reconocerse en su propia historia, con sus luces y sus sombras, es crucial, no sólo para entender quiénes somos, sino también para transformar y avanzar. La historia no debe ser manipulada ni utilizada para construir discursos históricos que pretenden justificar el ser de una realidad política, en Málaga, y gran parte de Andalucía, los visigodos fueron sistemáticamente contestados en los siglos que estuvieron, nos apoyamos y fuimos bizantinos antes que visigodos. Carece de lógica que aquí se estudie una historia ajena a nuestra realidad, que conozcamos la monarquía visigótica, o la castellana, que no gobernó aquí hasta el siglo XV, y creamos que nos reconquistaron, ¿quiénes? ¿los que nunca estuvieron aquí?

Andalucía es fruto de su historia, y la última etapa de esta ha sido una condena a la ignorancia de sí misma. Si algún día queremos volver a ser lo que fuimos debemos trabajar por conocer quiénes éramos, y espero haber alumbrado una pequeña parte de ese fuimos, porque sólo así podemos comprender quiénes y cómo somos, y entender cosas de las que desconocemos su origen, que quizás no es otro que un vestigio de quiénes fuimos.

Referencias

Bujalance, P. (14 de Septiembre de 2008). Málaga Hoy. Obtenido de La mirada que protege la jábega: https://www.malagahoy.es/ocio/mirada-protege-jabega_0_186581449.html

Corrales Aguilar, P. (2003). Datos para la reconstrucción histórica de la Málaga romana: una aproximación a su urbanismo. Mainake, 377-392.

Martín Ruíz, J. A. (2018). Malaca: de colonia fenicia a municipio romano.La Serranía.

Mercedes, M. (30 de Abril de 2014). El Santuario del Alba. Obtenido de La Diosa Lunar Noctiluca: https://santuariodelalba.wordpress.com/2014/04/30/mitologia-iberica-la-diosa-lunar-noctiluca/

Rodríguez Cortés, J. (1991). Sociedad y religión clásica en la Bética romana.Universidad de Salamanca.

Texeira, F. (s.f.). La Cornamusa. Obtenido de La jábega malagueña: breve aproximación histórica: http://www.lacornamusa.com/blog/?p=489&fbclid=IwAR2xLoM7B7NgpCToVFUDY2_Ff0kBD0xyu75lYZmX5efqRCzhSbbalm278FM

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