La cuna del socialismo andaluz, entre la 'omertà' y la indignación

La cuna del socialismo andaluz, entre la 'omertà' y la indignación

Viaje a Alcalá de los Gazules, un pueblo de la comarca gaditana de La Janda que ha sido durante décadas uno de los epicentros de las cañerías del poder político del PSOE en España. 

Así aguanta la respiración la tierra de los Perales, los Pizarro, los Blanco, los Aído... en la semana en la que los socialistas, comandados por una andaluza, brindan el Gobierno al PP por primera vez en la historia democrática.

29-10-2016 / 08:00 h.
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Sicilia tiene una palabra para definir el régimen de silencio y lealtad a la mafia: omertà. Alcalá de los Gazules, bautizada para los restos como cuna del socialismo andaluz y durante años uno de los mayores centros de las cañerías del poder político n España, parece vivir estos días en un silencio autoimpuesto. Muchos de los habitantes de este pueblo blanco de La Janda gaditana puede que sientan en lo más profundo de sus ideas que cuando se dice no es no. Aunque, en cambio, deban callar u opinar poco sobre por qué pese a que se dijo no será al final abstención (que, en este caso concreto, es lo mismo que decir sí). Sostenido en el alambre por el corcho y la ganadería, con un reguero de trabajadores expulsados de la construcción tras el crash y con una pérdida brutal de habitantes desde mediados del siglo pasado, el municipio asiste con indiferencia (solo aparente) a una investidura en la que Mariano Rajoy volverá a ser presidente del Gobierno gracias a la abstención del PSOE.

“Claro que la gente está indignada pero yo prefiero no hablar”, comenta María Luisa, de la carnicería Curro Japón del mercado de abastos alcalaíno. Pero añade: "A mí personalmente me parece fuerte que el PSOE permita que gobierne Rajoy, pero qué vamos a hacer. El pueblo está muy partido. Hay muchos del PSOE desilusionados y muchos que no quieren ni hablar si quiera. A mí la política no me gusta". Manolo, el frutero, confiesa. "Yo soy del PSOE, tengo opinión, pero me la guardo para mí. No podemos tirarnos once meses sin gobierno de España. Es que Pedro Sánchez se tenía que haber ido antes —no me hagas fotos, le pide al fotógrafo—. No cree en el naufragio definitivo de su partido: "El PSOE no se va a terminar. Habrá gente que renueve el partido, hay que dejar paso a la juventud con ideas claras, esto no se va a hundir en una caldera y se va a perder".


Juan Carlos Toro
Cartel a la entrada de Alcalá que indica el hermanamiento con el pueblo siciliano de Bisacquino.

Entre el frutero, Manolo, y la carnicera, María Luisa, está descansando Isabel Pérez, clienta habitual. Saca un paquete de Ducados, se enciende un pitillo y comenta combativa: “Yo soy socialista, esta es la cuna del socialismo, y aquí está todo el mundo indignado pero nadie quiere decir nada. ¿Otra vez Rajoy? A mí lo que me queda es no votar. Felipe (González) y Susana son los que la han liado. Esa al final se va a quedar sin nada”. Y reta: “A mí me da igual hablar, se lo digo a ella en la cara si hace falta”. Pero Isabel es una excepción entre los consultados a pie de calle en el pueblo. La inmensa mayoría pasa del tema u ofrece un tímido gesto de aprobación si se le pregunta por cómo ve esa abstención por parte del PSOE. “En los pueblos sigue arraigado ese miedo a que te señalen en un bando u otro, o como si los jornales del campo siguieran dependiendo del político”, cuenta otro vecino que ni siquiera acepta dar su nombre. En Alcalá, una de las ‘universidades de la política española’, choca tanto mutismo, tanta excusa amparada por la frase “yo es que no hablo de política”.

Más arriba, en la alameda, la plaza central del pueblo, hay poco movimiento este miércoles laborable. Hasta el hogar del pensionista está vacío de mayores jugando al dominó. “Más me hubiera valido no abrir”, se queja José Herrera, el propietario de su cafetería. Le lanzamos la pregunta: ¿qué la parece que el PSOE vaya a facilitar que gobierne el PP por primera vez en la historia democrática de este país? El único parroquiano que está acodado en la barra de la cantina sale en ese justo momento por piernas. “El seguro de autónomo está carísimo y, entre el que entre, va a seguir igual. Le digo a usted la verdad, ni Rajoy ni Perico Sánchez ni ninguno. Me mantengo neutral porque sé que el que entre va a lo mismo: a comer”. Repasa el mostrador con un trapito y subraya: “Nunca he estado en política, toda mi vida de Dios en el campo y ahora en los bares. De aquí han salido muy buenos políticos, que han llegado alto, pero yo nunca he estado en eso”.


Juan Carlos Toro
Una vecina, en el mercado de Alcalá.

De aquí salió el primer diputado por Cádiz de la nueva democracia, un tal Manuel Chaves, y de aquí salió también la primera mujer que decidió que daba igual decir miembro que miembra. La convirtieron en ministra de Igualdad con Zapatero. Luego se fue a Estados Unidos a trabajar en la ONU. Se llama Bibiana Aído. Su padre, Paco Aído, fue el primer alcalde de la renovada Democracia en este pueblo. En Casa Pizarro, abierta desde 1949 y con un guiso de jabalí que daría alas hasta a UPyD, hablan de sus invitados ilustres como si atendiesen a los visitantes del parque temático del socialismo andaluz. “Aquí les hemos dado de comer a Felipe González, Guerra, Manolo Chaves, Rubalcaba…”, rememora Javi Pizarro, actual regente del restaurante familiar. Pero no solo han pasado por allí socialistas. "A Manuel Fraga le dio un pequeño mareo y mi padre lo subió al hostal para que descansara”. Su tío es Luis Pizarro, que lleva 37 años sumando cargos públicos. Uno de los políticos a sueldo más longevos del país y que llegó a ser mano derecha de Chaves durante buena parte de su estancia en el Palacio de San Telmo de Sevilla. Ahora su hijo, Javier ‘Pata’ Pizarro toma el relevo de la saga. Ya es alcalde de Alcalá y diputado provincial. De hecho, su móvil está todo el tiempo apagado esta mañana porque nos dicen en la secretaría municipal que está en Cádiz en comisiones informativas previas al pleno de la Diputación.

Hubo un momento, en tiempos de Chaves al frente de la Junta de Andalucía —entre 1990 y 2009 y antes de ser investigado por la trama de los ERE—, en el que Luis Pizarro llegó a tener hasta corriente propia dentro del PSOE andaluz, el pizarrismo. Vinculado al partido desde 1970, el ahora parlamentario andaluz ‘raso’ aseguraba recientemente: “He estado en muchas direcciones y he visto muchas situaciones de crisis internas pero de verdad que nunca como la que veo ahora”. “Pizarro, como muchos otros veteranos socialistas, es como un corcho, siempre flota”, comentan quienes le conocen bien en su pueblo. “Quizás ahora sea partidario de la abstención. Quién sabe. Nadie va a posicionarse”. El centenario partido vive una guerra intestina como no se recuerda. "Yo no soy político, no sé ni lo que están haciendo bien ni lo que están haciendo mal", comenta un cliente de la peña del Real Madrid de Alcalá. Su camarero tampoco quiere hablar. Otros se hacen los sordos mientras beben cerveza y ojean el Marca. "Nosotros no somos políticos", vocifera otro, casi invitándonos a desistir. En la calle, Antonio García sí habla: "Yo sí soy socialista. Por lo pronto no estoy muy contento con ellos". Jubilado, "me dedicaba a la construcción", asegura que "lo que se está haciendo no lo veo bien, pero creo que lo hayan hecho con la voluntad de que no haya terceras elecciones…"


Juan Carlos Toro
Javier muestra una foto de Felipe González con su padre en el interior de la cocina de su bar.

Volvemos a la zona que se conoce como la playa. En Casa Pizarro, apenas unos cuantos clientes piden unas cervezas y alguna tapa. "Antes tenía doce trabajadores, ahora seis", dice su propietario. Mientras sirve una tapa de jabalí, Javier Pizarro admite que "antes era del PSOE pero con Zapatero corté por lo sano; ahora voto al PSOE en el pueblo porque se presentó mi primo para alcalde, pero voto a Rajoy. Son todos los mismos pero en mi familia el único del PP soy yo". Primo hermano de Alejandro Sanz (Sánchez Pizarro), el hostelero lamenta la decadencia del pueblo. "No tiene nada que ver con lo que era hace 20 años. En los años 40 tenía 16.000 habitantes, hoy apenas llega a 6.000. Debería de ser uno de los pueblos más ricos de España, otros como Vejer y Medina nos han adelantado mucho. Se ha dejado de la mano de Dios por los políticos que hemos tenido, aunque ahora mi primo lo está haciendo bastante bien". Paradójicamente, el PSOE perdió la Alcaldía en 2011 por un pacto antinatura del PP con IU. El pasado 2015 Alcalá de los Gazules volvía a teñir el sillón del despacho de Alcaldía de rojo PSOE.

Desde el centro del pueblo, el jurista Pedro Sainz de Andino, hijo predilecto de Alcalá, vigila imperturable las calles. Ajeno a abstenciones, este ilustre prohombre alcalaíno fue germen de la Bolsa en España, en 1831, pero quizás no pudo imaginar que medio siglo después nacería el partido que también haría famoso a su pueblo natal. Las familias del denominado clan de Alcalá han hecho fuerte ese enraizamiento al socialismo de Pablo Iglesias Posse. El clan inició su andadura en la Transición, en un piso de Cádiz donde se reunían entre humo de cigarros y libros de estudio los Perales, los Pizarro, los Blanco, los Almagro... "Alfonso (Perales) sí que era un político, luchaba por la gente, ni de izquierda ni de derecha, con ética y con moral. Como Suárez y Anguita. Ahora solo quieren vivir del cuento. Estás en política para ayudar a las personas, no para hundirlas", brama el dueño de Casa Pizarro. Durante un homenaje póstumo a este histórico dirigente socialista, Chaves llegó a afirmar: "La gente de Alcalá es la que manda". Y allí siguen. Con mucho menos poder —como el propio PSOE— pero mandando, acallando, inmersos en sus contradicciones pero saliendo a flote, perpetuando la saga, manteniendo la red lo más tejida posible... ¿Les he dicho que Alcalá de los Gazules está hermanada con el pueblo siciliano de Bisacquino? Lo pone en un cartelón en una curva nada más llegar si te desvías por la A-2003 desde Jerez. Una mera curiosidad.

 
 
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