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Sole, 43 años vendiendo caracoles en la puerta de la Plaza

Una de las propietarias de los puestos ambulantes de Doña Blanca más conocidas, que también comercia con higos chumbos o tagarninas, cuenta en pocos pasos cómo hacer una auténtica taza de caracoles

Tiene 45 años y desde los “dos añitos” lleva vendiendo productos de temporada en la puerta de la Plaza de Abastos de Jerez. “En un carrito, con dos velas de mocos y unas sandalias de plástico”, ríe. En aquellos años acompañaba a su madre, que hacía lo propio y prácticamente a diario en esta misma zona. Sole, como todo el mundo la conoce, es una de las comerciantes más emblemáticas de los puestos ambulantes del centro de Jerez. Tagarninas, higos chumbos o caracoles están entre sus delicias.

“Son los mejores, porque son los auténticos, del país”, comenta a lavozdelsur.es sobre este producto de primavera. Cada día, Sole se levanta a las siete, y su familia se reparte el trabajo. Su padre y su hermano se van al campo, mientras que ella se prepara para su jornada laboral: en una mesa, delante del Carrefour Market, de lunes a sábado. “Esto antes era Simago… desde entonces llevo yo aquí”, cuenta mientras señala el supermercado, a sus espaldas Hoy ha traído seis cubos repletos de caracoles que prácticamente ha vendido. El secreto de Sole es, además del origen, la calidad, que revisa a diario.

Los caracoles de ‘Sole’. FOTO: MANU GARCÍA.

“Yo hago todos los días una olla para probarlos y si están buenos me los traigo pa acá“, afirma. “Pero los tengo que probar siempre para que la gente no diga que están amargos o que tienen tierra”, aclara. De esa forma, cuando llega a casa y su padre trae del campo los caracoles que mañana volverá a llevar a las calles de Jerez, hierve dos kilos de caracoles para comprobar si están en perfecto estado.

“La lluvia le afecta al caracol, porque come tierra; hay que revisarlos y ver si se pueden vender o no”, explica con detalle. Particulares, vecinos del centro y de todas partes de Jerez así como bares y restaurantes de la ciudad se acercan por el puesto de la comerciante para comprar a granel y en talegas estas delicias. “Vienen a buscarme hasta mayores de 80 o 90 años, son clientes de toda la vida”. ¿El motivo? “Con mis caracoles sale el caldo más rubio, se nota que son de aquí.. sale más bueno”, confiesa orgullosa.

Sole, que suele empezar a vender a mediados de mayo, este año se ha adelantado a la temporada. “Depende de la lluvia, hay que esperar a que salga el sol y el pasto esté seco para poder cogerlo”, dice. Este año dice que hay menos caracoles pero que en cuanto apriete el calor, espera que sean más y así hasta San Juan, cuando aproximadamente acaba de venderlos. “¡Mira! Una clienta mía de toda la vida”, espeta mientras se acerca una señora con su hija. “¿Yo? Caracoles, tagarninas, lo que tenga, porque ella tiene cosas de la tierra”, comenta a este medio su cliente, halagándola. “Recuerdo a su madre vendiendo y ella en el carrito, como ahora hace ella con la nieta”. Sole le prepara los caracoles, y los avíos. “Poleo, hinojo, cardo, esto y lo otro”.

‘Sole’ en su puesto, al lado de la plaza de Abastos. FOTO: MANU GARCÍA.

Mientras va meneando la caja para que no se escapen, explica el proceso para hacer unos buenos caracoles. “Primero hay que lavarlos, y enjuagarlos muy bien con agua y sal; los dejas para el otro día mientras van cagando y soltando todo el amargor”, explica, mientras un caracol se le sale de la caja. “Uy, esto es lo que más coraje me da”. “Luego, los enjuagas de nuevo, los hierves a fuego lentito y mientras tanto puedes limpiar la casa tranquilamente”, cuenta con su particular humor. “Sí, sí, pones la tapadera… para que no se escapen (ríe) y cuando ya les das más fuego puedes ir espumando, haces el majao con la bolsita, el pique y todo, y a comer”. ¡Listo! De su puesto al vaso. Un ritual que se repite en muchas casas jerezanas desde hace décadas cuando llegan estas fechascon un producto que no falla: el de la familia de Sole.

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