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Cerrada la compraventa de la antigua fábrica de botellas en Jerez: construirán viviendas, comercios y equipamientos

Saint Gobain habría traspadado los alrededor de 100.000 metros a un inversor madrileño, aunque este extremo no ha sido confirmado por la alcaldesa, que ha anunciado la operación en el Debate sobre el Estado de la Ciudad

  • Recreación virtual del proyecto que se propuso hace 15 años para los antiguos terrenos de la fábrica de botellas de Jerez.

Era un secreto a voces entre el sector inmobiliario de la ciudad, pero nadie confirmaba la noticia. Finalmente, en el contexto del Debate sobre el Estado de la Ciudad, la propia alcaldesa María José García-Pelayo ha anunciado que este pasado miércoles se cerró —y se firmó, según ha podido saber lavozdelsur.es— la compraventa de los suelos de la antigua fábrica de botellas de Saint Gobain-Vicasa, entre la ronda de los Alunados y avenida de Arcos.

Sea como fuere, más de 15 años después del cerrojazo de la planta industrial, una de las últimas instalaciones fabriles de la vieja gran industria bodeguera de la ciudad, los terrenos de la fábrica de botellas pertenecían a Saint-Gobain, multinacional francesa, que si bien vendió después su división de vidrios (al fondo de inversión Apollo Global Management), mantuvo estos terrenos en Jerez.

"Por fin se han vendido los suelos de la fábrica de botellas", ha enunciado García-Pelayo, que ha agradecido el trabajo de la delegada de Urbanismo, Belén de la Cuadra, y su equipo técnico como catalizadores de una de las mayores operaciones urbanísticas de la provincia.

"Esta bolsa de suelo degradada —ha abundado—, que era una vergüenza para esta ciudad, y que nos recordaba los tiempos en los que Jerez tenía una fábrica de botellas, tendrá vivienda, vivienda pública y equipamiento. Una buena noticia que quería compartir con ustedes y que significa que se ha dado solución a un problema histórico que tenía esta ciudad entre manos".

10.000 metros para una gran transformación urbanística

Su nuevo comprador parece que es un empresario o inversor radicado en Madrid, aunque hasta el último momento ha habido inversores locales interesados en hacerse con unos 100.000 metros cuadrados que ahora deberán concretarse cómo se reparten entre zona residencial, usos comerciales, espacios libres y equipamientos públicos. 

  • Antigua fábrica de botellas en Jerez.
  • -
Se tratará, sin lugar a dudas, de la mayor transformación urbanística que puede vivir Jerez en el próximo lustro, incluyendo una reurbanización urbanística que hará más permeable el centro de la ciudad con una zona del núcleo urbano estratégica tanto como nodo de transporte público como por su cercanía con el Campus de La Asunción.

Con proyecto incluso de demolición de sus naves —y se supone que con una medida de protección de sus icónicas chimeneas, parte del skyline de Jerez—, el desarrollo inmobiliario del que se lleva hablando años implica no solo cambios interiores, sino transformaciones en el perímetro. Se contemplaría incluso derribar el puente de la calle Arcos, una solución natural si el tráfico se pudiera reordenar con algo más de espacio que el actual. De concretarse, sería el gran asunto inmobiliario de los próximos años. Y el fin de algo así como una afrenta: donde hubo suelo industrial no quedan empleos, sino la huella de aquellos. Y ningún aprovechamiento.

Era un secreto a voces entre el sector inmobiliario de la ciudad, pero nadie confirmaba la noticia. Finalmente, en el contexto del Debate sobre el Estado de la Ciudad, la propia alcaldesa María José García-Pelayo ha anunciado que este pasado miércoles se cerró —y se firmó, según ha podido saber lavozdelsur.es— la compraventa de los suelos de la antigua fábrica de botellas de Saint Gobain-Vicasa, entre la ronda de los Alunados y avenida de Arcos.

Sea como fuere, más de 15 años después del cerrojazo de la planta industrial, una de las últimas instalaciones fabriles de la vieja gran industria bodeguera de la ciudad, los terrenos de la fábrica de botellas pertenecían a Saint-Gobain, multinacional francesa, que si bien vendió después su división de vidrios (al fondo de inversión Apollo Global Management), mantuvo estos terrenos en Jerez.

"Por fin se han vendido los suelos de la fábrica de botellas", ha enunciado García-Pelayo, que ha agradecido el trabajo de la delegada de Urbanismo, Belén de la Cuadra, y su equipo técnico como catalizadores de una de las mayores operaciones urbanísticas de la provincia.

"Esta bolsa de suelo degradada —ha abundado—, que era una vergüenza para esta ciudad, y que nos recordaba los tiempos en los que Jerez tenía una fábrica de botellas, tendrá vivienda, vivienda pública y equipamiento. Una buena noticia que quería compartir con ustedes y que significa que se ha dado solución a un problema histórico que tenía esta ciudad entre manos".

10.000 metros para una gran transformación urbanística

Su nuevo comprador parece que es un empresario o inversor radicado en Madrid, aunque hasta el último momento ha habido inversores locales interesados en hacerse con unos 100.000 metros cuadrados que ahora deberán concretarse cómo se reparten entre zona residencial, usos comerciales, espacios libres y equipamientos públicos. 

  • Antigua fábrica de botellas en Jerez.
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Se tratará, sin lugar a dudas, de la mayor transformación urbanística que puede vivir Jerez en el próximo lustro, incluyendo una reurbanización urbanística que hará más permeable el centro de la ciudad con una zona del núcleo urbano estratégica tanto como nodo de transporte público como por su cercanía con el Campus de La Asunción.

Con proyecto incluso de demolición de sus naves —y se supone que con una medida de protección de sus icónicas chimeneas, parte del skyline de Jerez—, el desarrollo inmobiliario del que se lleva hablando años implica no solo cambios interiores, sino transformaciones en el perímetro. Se contemplaría incluso derribar el puente de la calle Arcos, una solución natural si el tráfico se pudiera reordenar con algo más de espacio que el actual. De concretarse, sería el gran asunto inmobiliario de los próximos años. Y el fin de algo así como una afrenta: donde hubo suelo industrial no quedan empleos, sino la huella de aquellos. Y ningún aprovechamiento.

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