El Cervantes honra a Bonald por bulerías: "Un abrazo con lengua" ante la reina Letizia y Manuel Alejandro, y con las faltas de ortografía del flamenco
La institución dirigida por Luis García Montero abre su reunión anual de directores, en Jerez y en el año del centenario del nacimiento de Caballero Bonald, con el cante de Sordera y Macanita. El presidente de la Junta urge a usar "la belleza del español" para "tolerarnos y avanzar juntos"
De los alrededor de 645 millones de personas que hablan español en el planeta, al menos unos 8 o 9 millones tienen la suerte de manejar algunas de las infinitas variantes de habla andaluza y, otros cientos, ejercen de legatarios y transmisores de un arte que fue designado por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Dos de los artistas jondos más insignes de Jerez, Vicente Soto Sordera —con un gran trabajo a sus espaldas de flamenco y Siglo de Oro— y Tomasa Guerrero La Macanita, han sido los encargados de clausurar el acto inaugural de la reunión anual de directores del Instituto Cervantes.
La Macanita, por soleá.
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JUAN CARLOS TORO
Manuel Alejandro junto a su hija Alejandra, este lunes en La Atalaya.
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JUAN CARLOS TORO
En los Museos de La Atalaya, y bajo la atenta mirada de la reina doña Letizia, el cónclave de la institución que dirige el granadino Luis García Montero ha comprobado que, aunque el flamenco a menudo se escribe y se pronuncia con faltas de ortografía —como diría el paisano del chiclanero Fernando Quiñones, Alonso Núñez Rancapino—, no hay un arte que refleje mejor la raíz de nuestra lengua, el grito del pueblo, la búsqueda de la libertad, el sentido dionisíaco de lo lúdico, las idas y las vueltas entre España y Latinoamérica… En suma, muchas de las cuestiones que tantos guardianes del castellano se disponen a debatir durante estos tres días en la cuna de José Manuel Caballero Bonald, jerezano Premio Cervantes que cumpliría 100 años el próximo noviembre y que fue un intelectual clave tanto para dignificar el flamenco y sus letras como para identificar los ritos y la geografía del cante y el toque.
Vicente Soto Sordera junto a Manuel Valencia a la guitarra.
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JUAN CARLOS TORO
Una media hora de cante, toque y palmas sin demasiada corrección política, ni excesos protocolarios. Con todo el sabor de lo genuino. En Jerez, en la casa del padre, unas semanas antes de esos días de septiembre que tanto marcaron y marcan la historia y el devenir social, económico, cultural y festivo de la ciudad, en un acto institucional al máximo nivel que ha tenido entre sus asistentes de excepción a otro genio jerezano de las letras, Manuel Alejandro (93 años), al que por cierto ninguna de las autoridades se ha referido en sus intervenciones públicas.
Al poeta le hubiera gustado escuchar en esta reunión de cabales de la lengua la seguiriya que se ha raspado Sordera, pero también la soleá y las bulerías que ha encadenado casi sin solución de continuidad Macanita. "Se canta lo que se pierde, / dijo quien bien lo sabía, / yo canto a la libertad / porque nunca ha sido mía", ha recordado Tomasa los machadianos versos de Caballero Bonald, que aseguraba que "el cantaor no inventa, recuerda". Todo ello, escoltado sabiamente por la guitarra limpia y enduendada de Manuel Valencia.
La reina Letizia a su llegada a La Atalaya este lunes, con Juanma Moreno y María José García-Pelayo.
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JUAN CARLOS TORO
Foto de grupo de la reina Letizia con los directores de las distintas sedes del Instituto Cervantes.
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JUAN CARLOS TORO
"Convirtamos el quijotismo en palanca de avance real"
Con mucho curioso y curiosa agolpado en la calle Lealas, en el exterior del recinto municipal de la calle Cervantes, el foco de todas las miradas se ha puesto obviamente en doña Letizia. La expectación era máxima y, aunque la reina no ha intervenido en el acto, posteriormente no ha parado de saludar a muchísimos de los casi 200 invitados que han seguido un estricto protocolo marcado palmo a palmo por Casa Real.
En las horas previas a la inauguración del encuentro anual —una especie de "consejo de redacción", en palabras de García Montero— la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, no ha podido ocultar los nervios como anfitriona de un acto cultural de máximo nivel donde no solo ha contado con la presencia de la reina, sino también con el respaldo del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y la hija de Caballero Bonald, Julia Caballero Ramis —actual presidenta de la fundación municipal que Jerez dedicó a su padre—.
En su alocución, y tras el saludo inicial de la regidora jerezana, el máximo dirigente autonómico ha defendido que "la lengua debe ser una herramienta esencial no solo para expandir la cultura en pleno reto digital, para generar arte, o para ganar el Mundial, sino sobre todo, para entendernos de verdad. Es el principal desafío. Y la lengua española tiene la belleza, los recursos y palabras certeras en abundancia que podemos usar para tolerarnos, unirnos y avanzar juntos".
Moreno ha aludido, tras referirse a Jerez como "la tierra luminosa y profunda de Bonald, Paz Pasamar, Chacón, La Paquera o Agujetas", a que quizás esa voluntad de entendimiento global, en el gran Campo de Agramante del mundo actual, sea una empresa quijotesca, "una causa perdida, pero convirtamos ese quijotismo no en burla, sino en palanca de avance real".
"Queremos que nuestra comunidad sea un abrazo con lengua"
En un ambiente de defensa de la multiculturalidad, la diversidad y a años luz del ruido polarizador de la conversación pública y la refriega política a todos los niveles, el Instituto Cervantes ha arrancado su reunión anual de directores con un coloquio con los responsables de los centros de Bruselas, Casablanca y Londres, Teresa Iniesta —"gaditana y del Cádiz CF", ha apuntado García Montero—, Cristina Conde y Víctor Ugarte, respectivamente.
Los tres, a instancias del presidente de una institución que está representada por 79 directores en este encuentro, han lanzado varios apuntes que hablan de la pujanza del español en el mundo, ya sea en el núcleo de poder que representa la sede la UE —los funcionarios de Bruselas vuelven a aprender español y quieren que se convierta en lengua de trabajo—, en la Gran Bretaña post Brexit —donde el regreso de los erasmus supondrá una reactivación del español—, o en el Norte de África, donde casi el 5% habla la lengua de Cervantes y donde los objetivos ahora se centran en el África subsahariana, con aperturas de extensiones de la institución en Senegal y Costa de Marfil.
Un momento del coloquio, con Teresa Iniesta interviniendo.
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JUAN CARLOS TORO
"Queremos —ha suscrito García Montero— que nuestra comunidad sea un abrazo, pero un abrazo con lengua. Como escribió José Manuel Caballero Bonald en Pliegos de cordel, donde rescataba la memoria y la lección de un poeta sevillano, Antonio Machado, escribo la palabra libertad, la extiendo sobre la piel dormida de mi patria. Si junto a la palabra patria colocamos la palabra mundo, esa es la tarea y el compromiso con la libertad del Instituto Cervantes".
De los alrededor de 645 millones de personas que hablan español en el planeta, al menos unos 8 o 9 millones tienen la suerte de manejar algunas de las infinitas variantes de habla andaluza y, otros cientos, ejercen de legatarios y transmisores de un arte que fue designado por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Dos de los artistas jondos más insignes de Jerez, Vicente Soto Sordera —con un gran trabajo a sus espaldas de flamenco y Siglo de Oro— y Tomasa Guerrero La Macanita, han sido los encargados de clausurar el acto inaugural de la reunión anual de directores del Instituto Cervantes.
La Macanita, por soleá.
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JUAN CARLOS TORO
Manuel Alejandro junto a su hija Alejandra, este lunes en La Atalaya.
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JUAN CARLOS TORO
En los Museos de La Atalaya, y bajo la atenta mirada de la reina doña Letizia, el cónclave de la institución que dirige el granadino Luis García Montero ha comprobado que, aunque el flamenco a menudo se escribe y se pronuncia con faltas de ortografía —como diría el paisano del chiclanero Fernando Quiñones, Alonso Núñez Rancapino—, no hay un arte que refleje mejor la raíz de nuestra lengua, el grito del pueblo, la búsqueda de la libertad, el sentido dionisíaco de lo lúdico, las idas y las vueltas entre España y Latinoamérica… En suma, muchas de las cuestiones que tantos guardianes del castellano se disponen a debatir durante estos tres días en la cuna de José Manuel Caballero Bonald, jerezano Premio Cervantes que cumpliría 100 años el próximo noviembre y que fue un intelectual clave tanto para dignificar el flamenco y sus letras como para identificar los ritos y la geografía del cante y el toque.
Vicente Soto Sordera junto a Manuel Valencia a la guitarra.
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JUAN CARLOS TORO
Una media hora de cante, toque y palmas sin demasiada corrección política, ni excesos protocolarios. Con todo el sabor de lo genuino. En Jerez, en la casa del padre, unas semanas antes de esos días de septiembre que tanto marcaron y marcan la historia y el devenir social, económico, cultural y festivo de la ciudad, en un acto institucional al máximo nivel que ha tenido entre sus asistentes de excepción a otro genio jerezano de las letras, Manuel Alejandro (93 años), al que por cierto ninguna de las autoridades se ha referido en sus intervenciones públicas.
Al poeta le hubiera gustado escuchar en esta reunión de cabales de la lengua la seguiriya que se ha raspado Sordera, pero también la soleá y las bulerías que ha encadenado casi sin solución de continuidad Macanita. "Se canta lo que se pierde, / dijo quien bien lo sabía, / yo canto a la libertad / porque nunca ha sido mía", ha recordado Tomasa los machadianos versos de Caballero Bonald, que aseguraba que "el cantaor no inventa, recuerda". Todo ello, escoltado sabiamente por la guitarra limpia y enduendada de Manuel Valencia.
La reina Letizia a su llegada a La Atalaya este lunes, con Juanma Moreno y María José García-Pelayo.
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JUAN CARLOS TORO
Foto de grupo de la reina Letizia con los directores de las distintas sedes del Instituto Cervantes.
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JUAN CARLOS TORO
"Convirtamos el quijotismo en palanca de avance real"
Con mucho curioso y curiosa agolpado en la calle Lealas, en el exterior del recinto municipal de la calle Cervantes, el foco de todas las miradas se ha puesto obviamente en doña Letizia. La expectación era máxima y, aunque la reina no ha intervenido en el acto, posteriormente no ha parado de saludar a muchísimos de los casi 200 invitados que han seguido un estricto protocolo marcado palmo a palmo por Casa Real.
En las horas previas a la inauguración del encuentro anual —una especie de "consejo de redacción", en palabras de García Montero— la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, no ha podido ocultar los nervios como anfitriona de un acto cultural de máximo nivel donde no solo ha contado con la presencia de la reina, sino también con el respaldo del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y la hija de Caballero Bonald, Julia Caballero Ramis —actual presidenta de la fundación municipal que Jerez dedicó a su padre—.
En su alocución, y tras el saludo inicial de la regidora jerezana, el máximo dirigente autonómico ha defendido que "la lengua debe ser una herramienta esencial no solo para expandir la cultura en pleno reto digital, para generar arte, o para ganar el Mundial, sino sobre todo, para entendernos de verdad. Es el principal desafío. Y la lengua española tiene la belleza, los recursos y palabras certeras en abundancia que podemos usar para tolerarnos, unirnos y avanzar juntos".
Moreno ha aludido, tras referirse a Jerez como "la tierra luminosa y profunda de Bonald, Paz Pasamar, Chacón, La Paquera o Agujetas", a que quizás esa voluntad de entendimiento global, en el gran Campo de Agramante del mundo actual, sea una empresa quijotesca, "una causa perdida, pero convirtamos ese quijotismo no en burla, sino en palanca de avance real".
"Queremos que nuestra comunidad sea un abrazo con lengua"
En un ambiente de defensa de la multiculturalidad, la diversidad y a años luz del ruido polarizador de la conversación pública y la refriega política a todos los niveles, el Instituto Cervantes ha arrancado su reunión anual de directores con un coloquio con los responsables de los centros de Bruselas, Casablanca y Londres, Teresa Iniesta —"gaditana y del Cádiz CF", ha apuntado García Montero—, Cristina Conde y Víctor Ugarte, respectivamente.
Los tres, a instancias del presidente de una institución que está representada por 79 directores en este encuentro, han lanzado varios apuntes que hablan de la pujanza del español en el mundo, ya sea en el núcleo de poder que representa la sede la UE —los funcionarios de Bruselas vuelven a aprender español y quieren que se convierta en lengua de trabajo—, en la Gran Bretaña post Brexit —donde el regreso de los erasmus supondrá una reactivación del español—, o en el Norte de África, donde casi el 5% habla la lengua de Cervantes y donde los objetivos ahora se centran en el África subsahariana, con aperturas de extensiones de la institución en Senegal y Costa de Marfil.
Un momento del coloquio, con Teresa Iniesta interviniendo.
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JUAN CARLOS TORO
"Queremos —ha suscrito García Montero— que nuestra comunidad sea un abrazo, pero un abrazo con lengua. Como escribió José Manuel Caballero Bonald en Pliegos de cordel, donde rescataba la memoria y la lección de un poeta sevillano, Antonio Machado, escribo la palabra libertad, la extiendo sobre la piel dormida de mi patria. Si junto a la palabra patria colocamos la palabra mundo, esa es la tarea y el compromiso con la libertad del Instituto Cervantes".
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