Cultura

Los ‘aquelarres’ de la Alameda Vieja

Aquel verano cultural de hace 37 años que trajo aires de libertad y revolucionó una ciudad en la que estaba todo por hacer

En 1982, hace ya 37 años —injurias del tiempo—, tuve oportunidad de proponer a la primera corporación democrática surgida de las elecciones del 79, la celebración en Jerez de unos Festivales de Verano. La confianza que en el proyecto depositó el alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, así como su entonces delegado de Cultura, Mariano León, posibilitaron hacer realidad la idea: se trataba de traer algunos aires de modernidad cultural a la somnolienta ciudad de Jerez, especialmente yerma en el verano, y nos pusimos manos a la obra. Surgieron así los I Festivales de Verano de Jerez, una amplia programación de 50 días que aunaba cine, teatro, flamenco, pasacalles, y unas selectas actuaciones de diversas músicas, con especial atención a las tendencias del pop y el rock.

En cuanto al teatro, creamos la I Muestra de Teatro Andaluz, con un total de 16 representaciones, y grupos de toda Andalucía. Por otra parte, incluimos dentro de los festivales el certamen Alcazaba, I Concurso de pop-rock de Andalucía, que se organizó en un total de 11 sesiones (8 eliminatorias, dos semifinales y una final) en el conjunto de las cuales actuaron un total de 51 grupos de toda Andalucía. El concurso Alcazaba fue iniciativa propuesta y coordinada por el periodista Pepe Contreras, siempre dispuesto —antes y ahora— a difundir las nuevas músicas en fiestas, casas de la cultura, en sus programas de radio, y allá donde le dejen.

En una rueda de prensa presentando el programa, el día 10 de julio de 1982, el alcalde de Jerez señaló que estos festivales serían “un revulsivo en la vida cultural de Jerez“. Y así fue, aunque ya antes de comenzar encontramos las resistencias de la vetusta ciudad: el diario La Voz del Sur (no confundir con el periódico digital que estás leyendo, que tomó solo lo mejor de aquello, que era su nombre) realizaba una crónica de dicha rueda de prensa y advertía sobre la necesidad de ambulancias, médicos y practicantes: “Se va a intentar contar durante los días en que se celebren los Festivales y en especial durante las actuaciones musicales, con algún servicio de ambulancia, médico y practicante que, aunque a algunos les parezca superfluo, puede ser muy necesario en un momento dado, y más ante la posibilidad de histerismos más o menos colectivos, ante las actuaciones musicales rockeras.”

Como se ve, las aglomeraciones, sobre todo “rockeras”, causaban verdadero pánico en algunos  mojigatos espíritus locales  que —poco menos— asociaban rock y satanismo, y presagiaban extrañas posesiones demoníacas colectivas, como las monjas de Loudun… y añadían: “Seguro que se fumarán unos porros”.

Había una escasísima actividad cultural en Jerez, más allá de un muy tradicional ciclo festivo que llegaba en todo caso a algunos festivales de arte flamenco, (jueves flamenco, viernes flamencos, Fiesta de la Bulería, etc.). Pero nada más. Se proponía por primera vez a la ciudad un amplio ciclo de 50 días y el periódico de la ciudad se descolgaba diciendo lo siguiente: “Un programa muy completo. Demasiado completo pues nos parecen demasiados días y demasiados actos, lo cual puede llevar a un cansancio” (10-julio-1982)

Cartel anunciador de los I Festivales de Verano de Jerez-autor: Rafael Ojedo

Los I Festivales de Verano de Jerez duraron 50 días, del 17 de julio al 5 de septiembre de 1982, recuperando la paulatinamente abandonada Alameda Vieja y convirtiendo en un auditorio al aire libre el solar del antiguo Teatro Eslava, que tanta vida tuvo en la Segunda República. Los Festivales tuvieron un presupuesto de 8 millones de pesetas, en su mayoría aportados por el Ayuntamiento de Jerez, y con colaboraciones puntuales de la Diputación Provincial de Cádiz, FM Popular, Cine-Club Popular de Jerez y Caja de Ahorros de Jerez.

Los lunes martes y miércoles se proyectaba cine: hubo un total de 20 días de proyecciones con dos sesiones a  las 22:00 y 24:00 horas. Con la colaboración en la programación del Cine-Club Popular de Jerez, y una módica entrada a 25 pesetas.

Los jueves era el día del teatro-con la I Muestra de Teatro Andaluz —grupos de todas las provincias, con un total de 16 representaciones—. Y los viernes, sábados y domingos festivales de flamenco, y de otras músicas. Salvo el cine, a 25 pesetas y la actuación estelar de Mecano a 250 pesetas, el resto de las actividades eran de entrada libre, gratuita.

Los festivales dieron comienzo el 17 de julio de 1982, y al día siguiente ¡cuando había transcurrido sólo  uno de los cincuenta días! el periódico local volvía a decir: “Puede surgir el temido tedio popular ante la avalancha de actos en Jerez en los próximos 50 días” (18-julio-1982). El primer día de los Festivales estaba anunciada la actuación de la Orquesta de Tetuán, que no pudo cruzar el Estrecho por el mal estado de la mar. Hubo que recurrir con urgencia a un cuadro flamenco y  a la actuación de un grupo musical llamado —¡vaya nombre para esta ocasión!— Mal Fario.

Pues el diario La Voz del Sur criticaba al día siguiente la conocida informalidad que tienen“los moros”. Sin hablar una palabra de su imposibilidad de cruzar el Estrecho.

Días después, el 24 de julio, el diario local comenzaba a meterse con el personal de organización de los festivales, así: “Muchachos, alguno con más pinta de cuidado que de cuidadores, circulaban entre el público con llamativas camisetas a las que se ha estampado el precioso -es un decir- anagrama de los festivales”, y el mismo día señalaban en La Voz del Sur: “Había quien fumaba cada porro que tiraba de espaldas”. Esos aquelarres rockeros, además de ser un peligro para el alma, y poder provocar “histerismos colectivos”, tenían su olor a azufre particular, algo que espantaba a la prensa jerezana, siempre tan biempensante.

Así siguió durante dos meses el viejo diario La Voz del Sur, ofreciendo su peculiar crónica de lo que acontecía en la Alameda Vieja y el Teatro Eslava. Siempre había alguna pega: una día era que había sillas insuficientes para un teatro —habíamos dispuesto 1000 sillas—, otro día era la calidad del sonido, otro día anunciaba: “Descontento con los festivales de las empresas cinematográficas que anuncian un boicot de la Asociación Provincial de Empresas cinematográficas”, etc… Dentro del Concurso Alcazaba, organizamos una Semifinal con el grupo Mecano como artistas invitados. Esa gran actuación de Mecano en Jerez, que muchos recuerdan todavía, mereció la siguiente “crítica cultural ” por el viejo diario La Voz del Sur“Tres muchachitos bastante esmirriados, por cierto, que le dijeron a la gente “maquíllate, maquíllate”, hicieron el ridículo más atroz” (3-septiembre-1982).

Una de las actuaciones musicales de los I Festivales de Verano.

Así, con un gran éxito de público —un hecho no tan meritorio, pues veníamos de un páramo cultural— y con un  público que no llegó nunca al presagiado “tedio”, miles de ciudadanos disfrutaron con las actuaciones de El Lebrijano, los grandes festivales flamencos Jerez canta, Chocolate, Rancapino, Fernanda y Bernarda de Utrera, Carlos Cano, Hilario Camacho, Javier Ruibal, La Cuadrilla de Manuel Luna, Triunvirato, Mecano, Nacha Pop, Gabinete Caligari, etcétera., y con los mejores grupos de teatro de toda Andalucía, entre ellos La Zaranda, Tinaja-7, Teatro de las Marismas, Carrusel, La Caleta, Axioma, La Buhardilla, Cascabel, Aula-6…, y en las calles del centro de Jerez se vieron pasacalles diversos de La Gotera de Lazotea, La Jarana, La Cuadrilla de Manuel Luna y Mediazuela… Y un largo etcétera.

Estamos hoy muy lejos de todo aquello, pero conviene recordar que aquel era un mundo muy distinto: como en las demás ciudades de España, entonces no existía la web (hasta 1991), ni el email, ni los DVD (hasta 1995), ni el mp3 (hasta 1994), ni las redes sociales (hasta 2004), ni estábamos en Europa (hasta 1986), ni el PSOE  había iniciado el largo mandato de Felipe González —que comenzó en octubre de 1982—, y en la ciudad de Jerez —que contaba con 176.000 habitantes (hoy unos 215.000)— aún no había Universidad, ni una oferta estable de conciertos, ni había Circuito de Velocidad (hasta 1986), ni había planes generales de ordenación urbana (hasta 1984), ni había siquiera unifamiliares, y por otra parte, la Corporación democrática municipal —que entró a mitad del 79— estaba muy corta de recursos, y ocupada casi exclusivamente en el imprescindible trabajo de alumbrado, pavimentación y alcantarillado de una ciudad que —literalmente—estaba en ruinas.

Por todo esto, hasta 1982 no surgen (salvo la biblioteca municipal, que aún estaba en el Cabildo Viejo) nuevos servicios de cultura (un trabajo que me tocó organizar) o nuevos servicios de salud (el Centro de Promoción de la Salud se inaugura justo en julio de 1982, y en urbanismo ni siquiera existía la Gerencia de Urbanismo (sólo un Gabinete Municipal de Planeamiento que diseñó el primer Plan Especial de Reforma Interior (PERI), justo en el verano de 1982. Y la GMU fue aprobada finalmente en septiembre de 1982. En el ayuntamiento estaba casi todo por hacer. Y en la Junta de Andalucía, igual: el primer Gobierno andaluz con Rafael Escuredo a la cabeza, se constituyó el 22 de julio de 1982. Y aún no existía el partido Centro Democrático y Social, de Adolfo Suárez, fundado el 29 de julio de 1982…

Vista del Teatro Eslava uno de los días de cine, en los I Festivales de Verano.

Y lo que sí había en la ciudad de Jerez era una crisis bodeguera tremenda, donde el capital dio el siguiente salto hacia su modernidad, buscando más rentabilidad, a costa de los derechos de los trabajadores. Durante todo el tiempo de aquellos festivales —desde el 7 de julio y hasta el 9 de septiembre—, se mantuvo una huelga general en las bodegas Pedro Domecq, que había presentado un expediente de regulación de empleo que afectaba inicialmente a 286 trabajadores. “Se confirma la cifra de despedidos 226 fijos y 60 eventuales” (15-julio-1982). Y esta huelga tuvo como consecuencia añadida una huelga general de todo el marco de Jerez, en el momento clave de la vendimia, a partir del 1 de septiembre de 1982.

El Ayuntamiento de Jerez apoyó —era un mandato plenario y unánime del 27 de julio— a los trabajadores en huelga de Domecq de diversas formas, y se les entregó la recaudación del concierto de Mecano. El diario La Voz del sur, lo contaba así: “Al parecer, la recaudación abundante se entregó a los trabajadores en huelga de Domecq, cuyo representante debió limitarse a dar las gracias. 250 pesetas perdidas de la forma más tonta”. (3-septiembre-1982)

(La infamia precedente no pasará a la historia de la empatía humana. Así eran los periódicos del Movimiento.)

Finalmente, gracias al tesón de los trabajadores, se produjo un acuerdo final en Domecq el día 9 de septiembre,  y se desconvocó el 10 la huelga de todo el marco. Y la historia siguió.. hasta el próximo asalto patronal.

Pero volviendo al terreno cultural —además de la inmensa cantera flamenca, siempre de primer orden—, también había en Jerez y su zona  una radio musical muy viva, tanto en Radio Popular como en Radio Jerez: las radios FM cumplían entonces una gran labor de difusión de nuevas músicas, al igual que la radio de la Base de Rota. Y también había —con desarrollo creciente en la década de los 70— en toda la baja Andalucía, grupos y festivales de aquello que se llamó “Rock Andaluz” y desde los pioneros Smash a Triana, Alameda, Medina Azahara, Cai, Mezquita, Storm, a Imán Califato Independiente, sin olvidar  fenómenos como Lole y Manuel o el Camarón de La leyenda del tiempo. Y las radios fueron un vehículo magnífico para hacer sonar todas estas  músicas que ni siquiera podías encontrar con facilidad en una tienda de discos, que eran muy pocas y muy malnutridas. El panorama se completa en estos primeros años 80-  con algunas actividades culturales de la Diputación de Cádiz y de la Caja de Ahorros de Jerez por pueblos: ciclos de teatro al aire libre, giras de guitarra, flamenco, etcétera , sin llegar nunca a realizar conciertos de pop o de rock, al menos hasta el verano de 1984.

Creo que aquellos temidos Aquelarres de la Alameda Vieja y del Teatro Eslava abrieron un camino en Jerez, y que el azufre de los mismos no produjo “histerismos colectivos” sino que propició —oh paradoja— un aire más respirable en los años siguientes, un aire… de libertad. Estoy orgulloso de haber participado en llevar a buen puerto aquellas ideas. E inmediatamente después, otros fenómenos en España, como la llegada al poder de Felipe González, y el auge de la Movida de Madrid —fenómenos que nos influirían a todos— empujaron la apertura de otros nuevos caminos. Creo que tras ese verano del 82, acabó de verdad la transición, y vino… otra historia.

Nota:

Hoy jueves, 13 de junio, a partir de las 20:00 horas en La Guarida del Ángel puedes asistir a una tertulia sobre aquel Concurso de Rock Alcazaba, que estará seguida de una Fiesta Ochentera. Entrada libre.

Y mañana viernes, 14 de junio, en la Alameda Vieja, a partir de las 20:00 horas vuelve el Festival Alcazaba, con La Tarambana, Danza Invisible, Medina Azahara y Fitoscopia. ¡Entrada libre!

¡El Aquelarre vuelve por sus fueros, y esta nueva lavozdelsur.es le da la bienvenida!

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *