Susana Domínguez y Edu Cordel, posando con banderas del colectivo LGTBIQAP+ y el cartel del ciclo de cine gay-lésbico que dio origen a la asociación. -
Jerelesgay, 25 años después: la asociación que nació de un ciclo de cine y que hizo historia sin saberlo
Susana Domínguez y Edu Cordel hablan de la trayectoria de una entidad que, antes de constituirse, promovió la izada de la bandera del colectivo en un Ayuntamiento por primera vez en España
Gracias a un ciclo de cine de gay-lésbico organizado por el Ayuntamiento de Jerez, en el año 2000, se conoció un grupo de personas que acudió a visionar las películas que se proyectaron, en una época en la que no existían las plataformas de streaming, ni otras posibilidades de acceder a estos contenidos. La delegación municipal de Salud y Género, que entonces lideraba ToñiAsencio, organizó el ciclo de cine en la sede de la Caja de Ahorros de la plaza de las Marinas.
"Íbamos como hormiguitas a ver las películas", recuerda SusanaDomínguez, hoy presidenta de Jerelesgay, una asociación que este año cumple su 25 aniversario y que se puede decir que tuvo su germen en ese ciclo de cine. Porque en esa sala fue coincidiendo un grupo de personas que no se conocía de nada y que luego hizo historia.
Al año siguiente, el ciclo de cine se celebró en junio, mes del Orgullo LGTBIQAP+, y en esos días se proyectaron películas y hasta se izó la bandera del colectivo en el balcón del Ayuntamiento. Sin saberlo, fueron pioneras, porque era la primera vez que se hacía en un Consistorio en toda España.
Una de las primeras campañas que hizo Jerelesgay, con fotos de sus asociados de pequeños.
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JUAN CARLOS TORO
"Nos enteramos un poquito después. No estábamos siendo conscientes de que estábamos marcando un hito", recuerda SusanaDomínguez, que ahora es presidenta de Jerelesgay, la asociación que se creó unos meses después, en noviembre de 2001. Para cuando llegue la fecha en la que cumplen 25 años, tienen previsto organizar una gran gala de premios, con muchas sorpresas.
Pero este mes de junio está siendo especial para una asociación que ha organizado una amplia programación festiva. Y que ahora echa la vista atrás, y reconoce todo lo conseguido, y lo que queda por conseguir. Que es mucho.
Una primera aparición pública que dio que hablar
Con el apoyo técnico de la delegación de Toñi Asencio, que les dejaba reunirse en el Centro Asesor de la Mujer o en el Centro Cívico de la plaza de la Merced, el grupo empezó el largo proceso de constituirse como asociación.
En el acta de constitución figuraban MamenMartínez, que fue la primera presidenta, BibianaOrtega como vicepresidenta, SusanaDomínguez como vocal, pero también Rafael Muñoz, Salvador Mena, Marga Debrán, Valvanera González, Antolín García o Luis Enrique Martínez, entre otros miembros de Jerelesgay, que dio así sus primeros pasos.
Las primeras actividades de la asociación eran reuniones internas, para avanzar en su constitución, conocerse e ir sumando gente. Hasta que un día la delegada Toñi Asencio propuso presentarla en OndaJerez, la televisión local.
Susana Domínguez, con el cartel elaborado para conmemorar el 25 aniversario.
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JUAN CARLOS TORO
"Pasamos unos días malísimos", reconoce Susana Domínguez. "La gente piensa que el armario se abre una vez y ya está. El armario es un proceso que dura toda la vida. Yo salgo en un determinado contexto, con la familia, con el trabajo... Y esto era salir ante toda la ciudad", recuerda.
Susana trabajaba entonces en el estanco de la Cruz Vieja, en el barrio de San Miguel, cerca de la redacción de Onda Jerez. Llegó al día siguiente al trabajo, muerta de miedo. Muchos clientes le dijeron que la habían "visto en la tele", pero nadie comentó de qué había hablado.
El miedo de los primeros socios
El efecto fue positivo. "Poco después, me decía: si lo llego a saber, lo hago antes. Porque encima te sentías respaldada", comenta Domínguez, quien desde el estanco atendió a las primeras personas que se interesaron por Jerelesgay. Una especie de primera sede oficiosa.
Edu Cordel, durante la charla con lavozdelsur.es.
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JUAN CARLOS TORO
En aquellos primeros años, la lista de socios tenía un carácter casi clandestino para algunos de sus miembros. Había personas que pagaban la cuota, pero su nombre en los registros era sustituido por siglas, por discreción absoluta. Entre ellos, una profesora que trabajaba en un colegio de monjas. "Era una situación muy complicada", recuerda Susana.
Era una época, además, en la que apenas había referentes de la comunidad LGTBIQAP+. "La Veneno y poco más", dice Edu Cordel (Coronilla Delgado son sus apellidos reales), un joven miembro de la asociación, que llegó tras la pandemia.
La feria como 'escaparate' de la asociación
Uno de los hitos que con los años más reconocimiento ha traído a Jerelesgay fue, paradójicamente, uno de los espacios más "conservadores" de Jerez, incide su presidenta: la Feria del Caballo. En 2004, con el apoyo de la delegación municipal, la asociación consiguió una caseta. Los primeros años fueron duros: la gente del colectivo dudaba en entrar, por si los veían.
Hoy, la caseta de Jerelesgay es un referente de la fiesta jerezana. Cada tarde hay actividades. "Para nosotros es una pantalla a toda la ciudadanía jerezana en un contexto bonito", dice la presidenta. Y este año, el brindis arcoíris ha entrado por primera vez en el programa oficial de actividades de la Feria del Caballo.
Cordel y Domínguez sujetan el cartel del primer ciclo de cine gay-lésbico de Jerez.
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JUAN CARLOS TORO
El año de la ley de matrimonio igualitario, el momento más "feliz"
Si se le pregunta por el momento más feliz de estos 25 años, Domínguez no duda: el día en que se publicó en el BOE la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, en 2005. Jerelesgay estaba integrada entonces en la coordinadora FELGTBI+, lo que les permitió participar en los debates previos al anteproyecto y vivir ese Orgullo en Madrid.
"De un día para otro éramos ciudadanos de pleno derecho", dice la presidenta de Jerelesgay. Hasta ese momento, una pareja del mismo sexo no podía acompañar a su pareja al médico con los mismos derechos que un matrimonio heterosexual, no podía hacer declaraciones de la renta conjuntas o no tenía acceso a los derechos derivados del matrimonio civil que "los heteros llevan de serie". "Hubo que currárselo", recuerda.
La entrada de Edu Cordel: un "vendaval" de aire fresco en la asociación
Edu Cordel llegó a Jerelesgay sin planteárselo. Estaba haciendo un máster de Sexología en Madrid, y tenía previsto hacer prácticas en un centro LGTBIQAP+ de la capital. Pero en 2019 su madre enfermó y tuvo que dejarlo todo y volver a Jerez. Alguien le habló de Jerelesgay, llamó, "y me abrieron las puertas sin pensarlo", recuerda.
Cordel terminó el máster y el TFM (Trabajo Fin de Máster), que acabó siendo un estudio sobre personas del colectivo que habían vivido la transición democrática, con miembros de la propia asociación como parte de la muestra. Y poco a poco fue entrando en la junta de la asociación, aportando una mirada formada en una concepción mucho más amplia de la diversidad.
Cordel y Domínguez, durante la entrevista.
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JUAN CARLOS TORO
"Edu llegó con una formación universitaria y con unas aportaciones que nos dieron un punto de apertura que necesitábamos", explica SusanaDomínguez. "Pasamos de un discurso de cuatro letras a una diversidad amplísima. Su llegada se tradujo en que la asociación empezó a atender y visibilizar realidades que antes quedaban fuera del foco —personas intersex, no binarias, asexuales, arrománticas...—.
El Punto Arcoíris: 900 horas de atención psicológica cada año, casi todo voluntariado
El proyecto estrella de la etapa más reciente de Jerelesgay es el PuntoArcoíris, un servicio de atenciónpsicológica —y acompañamiento a familias— para personas LGTBIQAP+ y sus entornos. Susana Domínguez y Edu Cordel, ambos psicólogos, son los encargados de atender a quienes llegan solicitando ayuda.
Durante la pandemia, la triple "armarización" que sufrieron muchas personas LGTBIQAP+ en el confinamiento —encerradas en casa, en su habitación, sin poder hablar con "iguales", sin referentes, con las estructuras de apoyo cortadas de golpe...— provocó una explosión de la demanda de este servicio. Pasaron dos o tres casos al mes, a más de 40.
Hoy, el Punto Arcoíris atiende en torno a 900 horas anuales. La subvención que reciben de Diputación de Cádiz cubre tres o cuatro meses de trabajo. El resto es voluntariado puro. Una atención que se extiende más allá de Jerez, porque llegan casos derivados de toda la provincia.
"Hemos atendido hasta víctimas de exorcismo", cuenta Edu Cordel, quien relata el caso de una persona migrante a quien durante toda su vida le habían intentado expulsar "el demonio homosexual del cuerpo".
Fotografía de la primera izada de la bandera arcoíris en el Ayuntamiento de Jerez.
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JUAN CARLOS TORO
Los menores trans y las familias que llegan desorientadas
El perfil que más llega actualmente al Punto Arcoíris son menores trans y sus familias. "Si un menor le dice a su madre que es gay, en la mayoría de los casos la madre dice: perfecto, muy bien. Pero cuando dice que es trans, todavía hay muchísimos estigmas".
Lo que ocurre entonces es que son las madres —y a veces los padres, las abuelas, los hermanos— quienes buscan ayuda. Y la atención va dirigida, sobre todo, a la familia. "Al menor no le pasa nada. El menor viene y hay que educar a los de alrededor para que entiendan que al pequeño no le pasa nada", cuenta Cordel.
Ambos trabajan habitualmente en paralelo: uno con el menor, la otra con la familia, para luego poner en común las experiencias. Y una de las confusiones más frecuentes que hay que deshacer en esas conversaciones es la que mezcla orientación sexual e identidad de género.
Es un colectivo, el de las personas trans, en torno al que hay datos demoledores: el 51% se suicida antes de los 18 años. "La media de vida de las personas trans a nivel global es de 35 años", dice Cordel. "Y eso sin incluir a las personas no binarias, porque los estudios que hay son sobre personas trans que transitan", aclara.
Recorte de prensa que guardan en Jerelesgay, del día que se aprobó la ley de matrimonio igualitario.
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JUAN CARLOS TORO
Las agresiones: más visibilidad, más violencia
Cuando Edu Cordel llegó a Jerelesgay, el discurso habitual en la asociación era que en Jerez había poca violencia hacia miembros del colectivo LGTBIQAP+. Pero entonces empezaron a nombrar las realidades que antes no tenían nombre, y los casos llegaron a puñados.
"El mismo día que colgamos la bandera intersex y hablamos sobre esa realidad, se presentó en la puerta una persona que tenía 38 años y a quien en una consulta privada le habían dicho que era intersex. Puso en Google intersex y le salimos nosotros. Llevaba toda su vida atravesando violencias sin saber cómo llamarlas", cuenta Cordel.
Desde que ampliaron la mirada, han constatado que las agresiones físicas han aumentado, y su patrón es claro: recaen de forma masiva sobre quienes rompen visiblemente el binarismo de género. "Parte de la comunidad está en el armario y parte está en un escaparate. Los que están en el escaparate están sometidos a violencia", dice Cordel de forma gráfica.
El ambiente político ha empeorado las cosas. "Hay un discurso muchísimo más agresivo contra la diversidad. Por lo que, si en el Congreso se pueden decir barbaridades, la gente en la calle también replica ese discurso", lamenta.
El futuro: educación, profesionalización y no perder la unidad
25 años después de su fundación, Jerelesgay sigue siendo una asociación sostenida fundamentalmente por el trabajo voluntario de sus miembros, que compatibilizan la aportación a la entidad con sus empleos. El Punto Arcoíris funciona porque SusanaDomínguez y EduCordel se quitan tiempo de ocio para atenderlo. "Pero nos llaman y no podemos decir que no", dice Domínguez.
El futuro pasa por profesionalizar la asociación. Por tener un centro LGTBIQAP+ en Jerez, con atención profesional estable, con capacidad para dedicar más horas a la formación, a la prevención, a talleres en centros educativos... "Lo que nos queda ahora es educación y mucha pedagogía", dice Susana. Su compañero Edu cierra con un mensaje: "Antes decíamos que había que normalizar la diversidad, ahora yo diría que lo normal es ser diverso".
Gracias a un ciclo de cine de gay-lésbico organizado por el Ayuntamiento de Jerez, en el año 2000, se conoció un grupo de personas que acudió a visionar las películas que se proyectaron, en una época en la que no existían las plataformas de streaming, ni otras posibilidades de acceder a estos contenidos. La delegación municipal de Salud y Género, que entonces lideraba ToñiAsencio, organizó el ciclo de cine en la sede de la Caja de Ahorros de la plaza de las Marinas.
"Íbamos como hormiguitas a ver las películas", recuerda SusanaDomínguez, hoy presidenta de Jerelesgay, una asociación que este año cumple su 25 aniversario y que se puede decir que tuvo su germen en ese ciclo de cine. Porque en esa sala fue coincidiendo un grupo de personas que no se conocía de nada y que luego hizo historia.
Al año siguiente, el ciclo de cine se celebró en junio, mes del Orgullo LGTBIQAP+, y en esos días se proyectaron películas y hasta se izó la bandera del colectivo en el balcón del Ayuntamiento. Sin saberlo, fueron pioneras, porque era la primera vez que se hacía en un Consistorio en toda España.
Una de las primeras campañas que hizo Jerelesgay, con fotos de sus asociados de pequeños.
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JUAN CARLOS TORO
"Nos enteramos un poquito después. No estábamos siendo conscientes de que estábamos marcando un hito", recuerda SusanaDomínguez, que ahora es presidenta de Jerelesgay, la asociación que se creó unos meses después, en noviembre de 2001. Para cuando llegue la fecha en la que cumplen 25 años, tienen previsto organizar una gran gala de premios, con muchas sorpresas.
Pero este mes de junio está siendo especial para una asociación que ha organizado una amplia programación festiva. Y que ahora echa la vista atrás, y reconoce todo lo conseguido, y lo que queda por conseguir. Que es mucho.
Una primera aparición pública que dio que hablar
Con el apoyo técnico de la delegación de Toñi Asencio, que les dejaba reunirse en el Centro Asesor de la Mujer o en el Centro Cívico de la plaza de la Merced, el grupo empezó el largo proceso de constituirse como asociación.
En el acta de constitución figuraban MamenMartínez, que fue la primera presidenta, BibianaOrtega como vicepresidenta, SusanaDomínguez como vocal, pero también Rafael Muñoz, Salvador Mena, Marga Debrán, Valvanera González, Antolín García o Luis Enrique Martínez, entre otros miembros de Jerelesgay, que dio así sus primeros pasos.
Las primeras actividades de la asociación eran reuniones internas, para avanzar en su constitución, conocerse e ir sumando gente. Hasta que un día la delegada Toñi Asencio propuso presentarla en OndaJerez, la televisión local.
Susana Domínguez, con el cartel elaborado para conmemorar el 25 aniversario.
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JUAN CARLOS TORO
"Pasamos unos días malísimos", reconoce Susana Domínguez. "La gente piensa que el armario se abre una vez y ya está. El armario es un proceso que dura toda la vida. Yo salgo en un determinado contexto, con la familia, con el trabajo... Y esto era salir ante toda la ciudad", recuerda.
Susana trabajaba entonces en el estanco de la Cruz Vieja, en el barrio de San Miguel, cerca de la redacción de Onda Jerez. Llegó al día siguiente al trabajo, muerta de miedo. Muchos clientes le dijeron que la habían "visto en la tele", pero nadie comentó de qué había hablado.
El miedo de los primeros socios
El efecto fue positivo. "Poco después, me decía: si lo llego a saber, lo hago antes. Porque encima te sentías respaldada", comenta Domínguez, quien desde el estanco atendió a las primeras personas que se interesaron por Jerelesgay. Una especie de primera sede oficiosa.
Edu Cordel, durante la charla con lavozdelsur.es.
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JUAN CARLOS TORO
En aquellos primeros años, la lista de socios tenía un carácter casi clandestino para algunos de sus miembros. Había personas que pagaban la cuota, pero su nombre en los registros era sustituido por siglas, por discreción absoluta. Entre ellos, una profesora que trabajaba en un colegio de monjas. "Era una situación muy complicada", recuerda Susana.
Era una época, además, en la que apenas había referentes de la comunidad LGTBIQAP+. "La Veneno y poco más", dice Edu Cordel (Coronilla Delgado son sus apellidos reales), un joven miembro de la asociación, que llegó tras la pandemia.
La feria como 'escaparate' de la asociación
Uno de los hitos que con los años más reconocimiento ha traído a Jerelesgay fue, paradójicamente, uno de los espacios más "conservadores" de Jerez, incide su presidenta: la Feria del Caballo. En 2004, con el apoyo de la delegación municipal, la asociación consiguió una caseta. Los primeros años fueron duros: la gente del colectivo dudaba en entrar, por si los veían.
Hoy, la caseta de Jerelesgay es un referente de la fiesta jerezana. Cada tarde hay actividades. "Para nosotros es una pantalla a toda la ciudadanía jerezana en un contexto bonito", dice la presidenta. Y este año, el brindis arcoíris ha entrado por primera vez en el programa oficial de actividades de la Feria del Caballo.
Cordel y Domínguez sujetan el cartel del primer ciclo de cine gay-lésbico de Jerez.
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JUAN CARLOS TORO
El año de la ley de matrimonio igualitario, el momento más "feliz"
Si se le pregunta por el momento más feliz de estos 25 años, Domínguez no duda: el día en que se publicó en el BOE la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, en 2005. Jerelesgay estaba integrada entonces en la coordinadora FELGTBI+, lo que les permitió participar en los debates previos al anteproyecto y vivir ese Orgullo en Madrid.
"De un día para otro éramos ciudadanos de pleno derecho", dice la presidenta de Jerelesgay. Hasta ese momento, una pareja del mismo sexo no podía acompañar a su pareja al médico con los mismos derechos que un matrimonio heterosexual, no podía hacer declaraciones de la renta conjuntas o no tenía acceso a los derechos derivados del matrimonio civil que "los heteros llevan de serie". "Hubo que currárselo", recuerda.
La entrada de Edu Cordel: un "vendaval" de aire fresco en la asociación
Edu Cordel llegó a Jerelesgay sin planteárselo. Estaba haciendo un máster de Sexología en Madrid, y tenía previsto hacer prácticas en un centro LGTBIQAP+ de la capital. Pero en 2019 su madre enfermó y tuvo que dejarlo todo y volver a Jerez. Alguien le habló de Jerelesgay, llamó, "y me abrieron las puertas sin pensarlo", recuerda.
Cordel terminó el máster y el TFM (Trabajo Fin de Máster), que acabó siendo un estudio sobre personas del colectivo que habían vivido la transición democrática, con miembros de la propia asociación como parte de la muestra. Y poco a poco fue entrando en la junta de la asociación, aportando una mirada formada en una concepción mucho más amplia de la diversidad.
Cordel y Domínguez, durante la entrevista.
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JUAN CARLOS TORO
"Edu llegó con una formación universitaria y con unas aportaciones que nos dieron un punto de apertura que necesitábamos", explica SusanaDomínguez. "Pasamos de un discurso de cuatro letras a una diversidad amplísima. Su llegada se tradujo en que la asociación empezó a atender y visibilizar realidades que antes quedaban fuera del foco —personas intersex, no binarias, asexuales, arrománticas...—.
El Punto Arcoíris: 900 horas de atención psicológica cada año, casi todo voluntariado
El proyecto estrella de la etapa más reciente de Jerelesgay es el PuntoArcoíris, un servicio de atenciónpsicológica —y acompañamiento a familias— para personas LGTBIQAP+ y sus entornos. Susana Domínguez y Edu Cordel, ambos psicólogos, son los encargados de atender a quienes llegan solicitando ayuda.
Durante la pandemia, la triple "armarización" que sufrieron muchas personas LGTBIQAP+ en el confinamiento —encerradas en casa, en su habitación, sin poder hablar con "iguales", sin referentes, con las estructuras de apoyo cortadas de golpe...— provocó una explosión de la demanda de este servicio. Pasaron dos o tres casos al mes, a más de 40.
Hoy, el Punto Arcoíris atiende en torno a 900 horas anuales. La subvención que reciben de Diputación de Cádiz cubre tres o cuatro meses de trabajo. El resto es voluntariado puro. Una atención que se extiende más allá de Jerez, porque llegan casos derivados de toda la provincia.
"Hemos atendido hasta víctimas de exorcismo", cuenta Edu Cordel, quien relata el caso de una persona migrante a quien durante toda su vida le habían intentado expulsar "el demonio homosexual del cuerpo".
Fotografía de la primera izada de la bandera arcoíris en el Ayuntamiento de Jerez.
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JUAN CARLOS TORO
Los menores trans y las familias que llegan desorientadas
El perfil que más llega actualmente al Punto Arcoíris son menores trans y sus familias. "Si un menor le dice a su madre que es gay, en la mayoría de los casos la madre dice: perfecto, muy bien. Pero cuando dice que es trans, todavía hay muchísimos estigmas".
Lo que ocurre entonces es que son las madres —y a veces los padres, las abuelas, los hermanos— quienes buscan ayuda. Y la atención va dirigida, sobre todo, a la familia. "Al menor no le pasa nada. El menor viene y hay que educar a los de alrededor para que entiendan que al pequeño no le pasa nada", cuenta Cordel.
Ambos trabajan habitualmente en paralelo: uno con el menor, la otra con la familia, para luego poner en común las experiencias. Y una de las confusiones más frecuentes que hay que deshacer en esas conversaciones es la que mezcla orientación sexual e identidad de género.
Es un colectivo, el de las personas trans, en torno al que hay datos demoledores: el 51% se suicida antes de los 18 años. "La media de vida de las personas trans a nivel global es de 35 años", dice Cordel. "Y eso sin incluir a las personas no binarias, porque los estudios que hay son sobre personas trans que transitan", aclara.
Recorte de prensa que guardan en Jerelesgay, del día que se aprobó la ley de matrimonio igualitario.
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JUAN CARLOS TORO
Las agresiones: más visibilidad, más violencia
Cuando Edu Cordel llegó a Jerelesgay, el discurso habitual en la asociación era que en Jerez había poca violencia hacia miembros del colectivo LGTBIQAP+. Pero entonces empezaron a nombrar las realidades que antes no tenían nombre, y los casos llegaron a puñados.
"El mismo día que colgamos la bandera intersex y hablamos sobre esa realidad, se presentó en la puerta una persona que tenía 38 años y a quien en una consulta privada le habían dicho que era intersex. Puso en Google intersex y le salimos nosotros. Llevaba toda su vida atravesando violencias sin saber cómo llamarlas", cuenta Cordel.
Desde que ampliaron la mirada, han constatado que las agresiones físicas han aumentado, y su patrón es claro: recaen de forma masiva sobre quienes rompen visiblemente el binarismo de género. "Parte de la comunidad está en el armario y parte está en un escaparate. Los que están en el escaparate están sometidos a violencia", dice Cordel de forma gráfica.
El ambiente político ha empeorado las cosas. "Hay un discurso muchísimo más agresivo contra la diversidad. Por lo que, si en el Congreso se pueden decir barbaridades, la gente en la calle también replica ese discurso", lamenta.
El futuro: educación, profesionalización y no perder la unidad
25 años después de su fundación, Jerelesgay sigue siendo una asociación sostenida fundamentalmente por el trabajo voluntario de sus miembros, que compatibilizan la aportación a la entidad con sus empleos. El Punto Arcoíris funciona porque SusanaDomínguez y EduCordel se quitan tiempo de ocio para atenderlo. "Pero nos llaman y no podemos decir que no", dice Domínguez.
El futuro pasa por profesionalizar la asociación. Por tener un centro LGTBIQAP+ en Jerez, con atención profesional estable, con capacidad para dedicar más horas a la formación, a la prevención, a talleres en centros educativos... "Lo que nos queda ahora es educación y mucha pedagogía", dice Susana. Su compañero Edu cierra con un mensaje: "Antes decíamos que había que normalizar la diversidad, ahora yo diría que lo normal es ser diverso".
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