Después de varios días de desconcierto, por fin me han explicado con cierta solvencia –supongo– qué demonios es eso que se ha puesto de moda y que responde al nombre de farmear aura. ¿Qué no lo han escuchado? ¿no? Pues lo escucharán. Es la última gilipollez que alguien se ha inventado en estos tiempos tan raros. Farmear aura es algo así como hacer posturitas, como ritualizar movimientos, como esas tonterías que hacen los futbolistas cuando meten un gol. Por lo visto viene de un verbo inglés “to farm” que es, más o menos, cosechar, y aura, pues eso, según los códigos jóvenes, modernos y mainstream, es algo así como carisma, potencia…, pero ya les digo yo que es postureo. No me han podido decir exactamente donde surge esto, pero todo indica que viene del otro lado del charco, cosa de Estados Unidos, que suele ser el sitio, junto con Francia, de donde nos llegan todas las estupideces y ocurrencias locas. ¿Y a eso no le ponemos aranceles?
Ahora todo es farmear aura, todo son posturitas, mímicas locas, hacer virales las carajotadas que hacemos. Incluso hay “batallas de farmeos”, como hay batallas de rap, batallas de Ormuz y batallas de coplas. Todos a farmear, y hacerlo también en el ámbito público. Es más en estos días me he dado cuenta que al fin y al cabo todos nos pasamos el día farmeando aura: Los futbolistas, los influercers, los cantantes y, por supuesto, los políticos, o no es farmear cuando sale Ayuso borracha perdida, haciendo morritos, gesticulando y moviéndose de forma extraña… no es farmear aura cuando sale Pedro Sánchez negando que Marruecos tenga algo que ver con lo de Ceuta. No es farmear aura cuando en el Congreso de Diputados exageran hasta la caricatura con cualquier cosa.
En estos días en los que “lo de Ceuta” ha copado la información yo reconozco que he estado poco pendiente –estaba con otras cuestiones que necesariamente requerían mi interés y concentración–, pero cuando por fin he visto resúmenes en televisión, en internet, radio… para mi que al final todo se puede resumir en que toda esta performance no era ni más ni menos que una especie de “Farmear aura por Ceuta”. Imágenes de gente perfectamente vestidas, con impecables outfits patrióticos –nada que ver con el perroflautismo de los asistentes a manifestaciones pidiendo mejor sanidad o empleo, o educación pública–, lo cual se comprende porque son diferente concurrencia: Los que van a “farmear aura por Ceuta” no van a manifestaciones reivindicando sanidad pública y al contrario, lo que van a las manifestaciones del primero de mayo no van a las de farmear.
La coreografía de “farmear aura por Ceuta” era simple pero efectiva y efectista: gente con banderas españolas y otras con los mismos colores pero con el “pollo” en el medio. Gente con la mano alzada como pidiendo taxis, pero pidiendo, o deseando, muerte y no se cuántas cosas más a los “invasores” de Ceuta: un ejército de personas en chanclas y dispuestos a comer lo que le pusieran por delante. También este farmear tiene sus consignas, y entre las más destacadas está la clásica de “Pedro Sánchez, hijo de puta” y cosas por el estilo. También han farmeado por Ceuta algunos alcaldes socialistas y de Izquierda Unida que han entendido perfectamente que hay que estar con las cosas modernas, sobre todo teniendo en cuenta que el futuro más cercano se farmea en mayo con elecciones municipales. Hasta yo estoy farmeando aura por Ceuta escribiendo este artículo.
¡A ver si llega de una vez el meteorito!
Después de varios días de desconcierto, por fin me han explicado con cierta solvencia –supongo– qué demonios es eso que se ha puesto de moda y que responde al nombre de farmear aura. ¿Qué no lo han escuchado? ¿no? Pues lo escucharán. Es la última gilipollez que alguien se ha inventado en estos tiempos tan raros. Farmear aura es algo así como hacer posturitas, como ritualizar movimientos, como esas tonterías que hacen los futbolistas cuando meten un gol. Por lo visto viene de un verbo inglés “to farm” que es, más o menos, cosechar, y aura, pues eso, según los códigos jóvenes, modernos y mainstream, es algo así como carisma, potencia…, pero ya les digo yo que es postureo. No me han podido decir exactamente donde surge esto, pero todo indica que viene del otro lado del charco, cosa de Estados Unidos, que suele ser el sitio, junto con Francia, de donde nos llegan todas las estupideces y ocurrencias locas. ¿Y a eso no le ponemos aranceles?
Ahora todo es farmear aura, todo son posturitas, mímicas locas, hacer virales las carajotadas que hacemos. Incluso hay “batallas de farmeos”, como hay batallas de rap, batallas de Ormuz y batallas de coplas. Todos a farmear, y hacerlo también en el ámbito público. Es más en estos días me he dado cuenta que al fin y al cabo todos nos pasamos el día farmeando aura: Los futbolistas, los influercers, los cantantes y, por supuesto, los políticos, o no es farmear cuando sale Ayuso borracha perdida, haciendo morritos, gesticulando y moviéndose de forma extraña… no es farmear aura cuando sale Pedro Sánchez negando que Marruecos tenga algo que ver con lo de Ceuta. No es farmear aura cuando en el Congreso de Diputados exageran hasta la caricatura con cualquier cosa.
En estos días en los que “lo de Ceuta” ha copado la información yo reconozco que he estado poco pendiente –estaba con otras cuestiones que necesariamente requerían mi interés y concentración–, pero cuando por fin he visto resúmenes en televisión, en internet, radio… para mi que al final todo se puede resumir en que toda esta performance no era ni más ni menos que una especie de “Farmear aura por Ceuta”. Imágenes de gente perfectamente vestidas, con impecables outfits patrióticos –nada que ver con el perroflautismo de los asistentes a manifestaciones pidiendo mejor sanidad o empleo, o educación pública–, lo cual se comprende porque son diferente concurrencia: Los que van a “farmear aura por Ceuta” no van a manifestaciones reivindicando sanidad pública y al contrario, lo que van a las manifestaciones del primero de mayo no van a las de farmear.
La coreografía de “farmear aura por Ceuta” era simple pero efectiva y efectista: gente con banderas españolas y otras con los mismos colores pero con el “pollo” en el medio. Gente con la mano alzada como pidiendo taxis, pero pidiendo, o deseando, muerte y no se cuántas cosas más a los “invasores” de Ceuta: un ejército de personas en chanclas y dispuestos a comer lo que le pusieran por delante. También este farmear tiene sus consignas, y entre las más destacadas está la clásica de “Pedro Sánchez, hijo de puta” y cosas por el estilo. También han farmeado por Ceuta algunos alcaldes socialistas y de Izquierda Unida que han entendido perfectamente que hay que estar con las cosas modernas, sobre todo teniendo en cuenta que el futuro más cercano se farmea en mayo con elecciones municipales. Hasta yo estoy farmeando aura por Ceuta escribiendo este artículo.
¡A ver si llega de una vez el meteorito!
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