Ana Mestre, presidenta del Parlamento de Andalucía: "Este no puede ser un espacio de trincheras ideológicas de cara a las generales"
La segunda autoridad de Andalucía repasa el arranque de la legislatura, la sombra de las elecciones generales sobre el debate autonómico, el acceso a la vivienda y la violencia machista, y reivindica la 'vía andaluza': "Quien tiende la mano, gana siempre; la bronca es cortoplacista y harta al ciudadano"
Amplia sonrisa, bagaje y mano de hierro para ser la árbitra del debate andaluz
Ana Mestre (Jerez, 45 años) ha llegado a la segunda autoridad de Andalucía por el camino largo. Presidió las Nuevas Generaciones del PP de Jerez cuando apenas tenía 20 años, fue concejala en Cádiz y candidata en Sanlúcar de Barrameda —dos ayuntamientos, ninguno el de su ciudad natal—, y de aquella derrota sanluqueña de 2015 salió su entrada en el núcleo duro de Juanma Moreno, cuando casi nadie apostaba por que el PP fuera a gobernar algún día la comunidad más poblada de España.
Después vino la Delegación del Gobierno en Cádiz, la gestión sanitaria provincial en plena pandemia y cuatro años sentada a la derecha de Jesús Aguirre en la Mesa del Parlamento. Ahora ocupa el asiento central en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas, con el salón de plenos de obras hasta mediados de noviembre.
Casada, con una hija de 14 años, titulada en Trabajo Social, esta aficionada a los toros y a la cocina, llega al cargo con un amplio bagaje y con una idea muy clara de lo que eso vale en un oficio que tiende a despreciarlo. De máxima confianza del líder andaluz del PP, Mestre tiene ese perfil cien por cien morenista de moderación, cercanía, sonrisa casi permanente y ajeno a batallas culturales e ideológicas. Políticos de amplio espectro capaces de combatir la polarización rampante.
La legislatura que técnicamente arranca ahora no se presenta plácida: un Gobierno de PP y Vox rodando sus primeros cien días, un verano marcado por las catástrofes medioambientales, la crisis en Ceuta y unas elecciones generales en el horizonte que amenazan con convertir la Cámara en otra cosa.
Abre las puertas de su despacho en la sede de la soberanía del pueblo andaluz a primera hora de la tarde de un día en el que Sevilla bate récord de temperatura en toda España. Un septiembre muy agosto para un inicio de legislatura que se prevé tórrido y sofocante por todo lo que está en juego. "Voy a intentar ser una buena árbitra, pero quizás no estaría mal una sala VAR para que los políticos vean cuando se pasan de la raya", bromea ya fuera de micros.
Pregunta.¿Qué recuerda que le dijo o le pidió el presidente Moreno cuando le encomendó ser presidenta del Parlamento andaluz?
Respuesta. Bueno, el presidente, es verdad, me dijo que era una gran responsabilidad y que confiaba plenamente en mí.
P.¿Pero le pidió algo, en plan, si tiene que sacar tarjeta roja, que no mire el color del grupo parlamentario...?
R. Para eso el presidente es muy ecuánime, la verdad, y sí, es consciente de que no llegan tiempos fáciles, y de que hay que cumplir el reglamento, y el reglamento se cumple para todos, ¿no? Y de que la responsabilidad es máxima, y que eso tiene sus consecuencias y sus sacrificios, de lo cual soy consciente. Y nada, pues voy a intentar ejercer el cargo con toda esa experiencia que una trae, pero siempre teniendo en cuenta que mi dedicación, mi compromiso al cien por cien, es con los andaluces.
P. ¿Y el señor Aguirre, su antecesor en el cargo, le ha dado algún consejo?
R. ¿El señor Aguirre...? (ríe) Me ha estado llamando todo el verano; le estoy muy agradecida, tiene mucha confianza en mí. Siempre me alaba, me apoya, me dice que está muy orgulloso... de Jesús solo tengo buenas palabras, hemos hecho una transición muy buena y, al final, es como todo, la categoría de las personas no está reñida con la ideología, afortunadamente.
Ana Mestre, durante la entrevista con lavozdelsur.es.
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JUAN CARLOS TORO
P.Ha asumido el rol de segunda autoridad de Andalucía en un momento casi de deshumanización de la clase política, ¿dónde está el límite de todo esto?
R. A veces se olvida que hay personas detrás de la política; y a veces parece que en la estrategia de hacer oposición prevalece la confrontación y se sobrepasan los límites a lo personal. Ahí es donde nunca debemos caer, y se ha caído, pero al final, como digo, todos somos humanos y todos tenemos familia. Parece que las líneas rojas son cosa de la macropolítica, pero a veces son tan sencillas, y tan finas, que simplemente hay que tener decoro y unos límites para no hacer daño. En política no vale todo.
P. Después de una trayectoria tan extensa en política, habiendo sido nombrada para tantas tareas de responsabilidad, y teniendo en cuenta la madurez en estas lides a la que llega usted a ser presidenta del Parlamento, ¿ha sentido alguna vez eso que llaman 'síndrome del impostor'?
R. Como ha sucedido de manera paulatina, pues al final nada llega de la nada, como diría Jesús Aguirre. Nada llega de la nada. Al final este es el resultado de años de trabajo, de compromisos, de aciertos y de errores; al final todo construye a la persona y, por lo tanto, en este tiempo lo que hago es trabajar intensamente porque sé lo que tengo entre manos, que es cumplir con los ciudadanos, representar a todos, y creo que al final se valoran mucho los años.
P. Parece que esa hoja de servicios está denostada en la política actual.
R. En política, se menosprecia mucho al político que lleva muchos años, pero creo que el ciudadano debe entender que la experiencia es buena siempre, en público y privado, y en política también. Da garantías, porque el conocimiento de las realidades sociales se adquiere con el trabajo en los barrios, en tu pueblo, en tu comunidad autónoma o en tu parlamento, en tu diputación. Ahí es donde tienes el trato, te construyes personal y políticamente, y a medida que tienes mayores responsabilidades públicas es donde de verdad se ve de qué estás hecho y qué llevas en la mochila. Entonces, cuando llegas a una responsabilidad de tanta envergadura como esta, si has llegado hasta aquí, remangada, con los deberes hechos, con tus aciertos y tus errores, llegas con un bagaje que a la hora de tomar decisiones y priorizar, que es tan difícil en política, eso te da contactos, te da el respeto de propios y extraños, y te da la capacidad de tocar puertas que pueden generar sinergias, ayudarte a encontrar la solución o a entender lo que está sucediendo.
Mestre, durante la conversación.
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JUAN CARLOS TORO
P.Usted, que precisamente lo comentaba ahora, viene de esa política local, súper cercana, ¿no tiene la sensación de que cuanto más se aleja uno de la vida municipal más desconectadas están las administraciones públicas del ciudadano?
R. Depende de la forma de ser del político y pasa mucho por la toma de tierra. Y la toma de tierra del político, como la de cualquier profesional o cualquier ciudadano, se dedique a lo que se dedique, se hace valorando a las personas que tienes en tu entorno. Uno decide quiénes son sus tomas de tierra. A nosotros, en política, nos hace falta todo tipo de opiniones y de información. Después uno se va quedando con lo que más le interesa, con lo que más le es útil, pero al final esas tomas de tierra las decide cada uno porque no estamos en posesión absoluta de la verdad. Quienes tenemos plena conciencia de que esto es una vocación de servicio, no nos separamos de la tierra, no te separas del ciudadano. Llevo muchos años en el Parlamento andaluz y amo el parlamentarismo y lo defiendo. Y no me veo ajena a la realidad; al contrario, no dejo de hacer lo que en el día a día hace mucha gente, hombres y mujeres, que quizás no lo puedan hacer tan habitualmente, pero yo no dejo de hacerlo.
"Cuanta más responsabilidad, más obligado estás a conocer lo que le pasa a la gente, más tienes que tener la oreja bien puesta"
P. ¿Le da la vida?
R. He decidido no cambiar eso. He decido llevar a mi hija, si me cuadra, a las siete y veinte de la mañana, a la puerta de su colegio, o no. Yo decido si bajo a tirar la basura, o no. Yo decido si voy al supermercado, o no. Entonces, en función de lo que decides, al final vas tomando la realidad y el pulso de la calle. ¿Qué ocurre? Que si uno se separa es porque quiere; pero la institución no te obliga, ni mucho menos. Al contrario: cuanta más responsabilidad, más obligado estás a conocer lo que le pasa a la gente, y menos te puedes abstraer. Más pegado a la tierra, y más tienes que tener la oreja bien puesta y estar abierto a escuchar cualquier cosa de las personas en las que confías. Porque en política no solo puedes estar rodeado de políticos; tienes que estar rodeado también de gente que tiene una inteligencia natural, que de buenas a primeras te dice algo y te abre una ventana, una puerta, algo que tú no esperabas. Y ya lo demás es cosa tuya. Es decir, que uno se separa según su condición, que es como todo en la vida, según cómo seamos cada uno. Pero el Parlamento, que para mí ha sido tan útil y ha hecho posible la mujer que hoy soy, la política que soy, no te separa; todo lo contrario. ¿Qué ocurre? Que cuando eres útil y traes al Parlamento debates útiles para la sociedad, porque te haces eco de los problemas que los ciudadanos te plantean, el ciudadano entiende lo que se hace aquí dentro.
"En esta Cámara se habla de todo, y además de máxima actualidad. Otra cosa es que interese más si se ha generado una pelea en el pleno o no"
P. ¿Y qué se hace, por si queda algún andaluz que después de 44 años de Parlamento lo desconoce?
R. En esta Cámara se habla de todo, y además de máxima actualidad. Otra cosa es cómo trasciende fuera. Otra cosa es que interese más si se ha generado una pelea en el pleno o no. Las noticias buenas salen menos. Y eso, en parte, es responsabilidad de los medios de comunicación, porque ¿por qué no puede salir con la misma intensidad un buen acuerdo para los andaluces que una discusión?
P. ¿Hay también fórmulas para intentar hacer esto todavía más abierto?
R. Claro, pero yo creo que el Parlamento, como tal, su actividad parlamentaria, es la que es.Y está regulada por el reglamento, y no hay duda; y es útil.
"El Parlamento tiene que ser generador de conocimiento, y a la vez tiene que ejercer de palanca transformadora"
P.Otra cosa es que el reglamento también haya que adaptarlo.
R. Modificarlo, claro, efectivamente. Pero yo voy más allá: es que la sociedad necesita referentes siempre, viviendo en el siglo que vivamos, siempre necesita referentes. Y el Parlamento tiene que ser generador de conocimiento, y a la vez tiene que ejercer de palanca transformadora. Y eso se consigue desarrollando proyectos para dar a conocer, mucho más allá de lo que se hace aquí dentro, los motivos que nos llevan a tener ciertos símbolos, los logros que se consiguen gracias a acuerdos, los servicios públicos que existen hoy porque hubo un debate interesante entre fulano, que fue en su día profesor de la universidad de no sé cuánto, y un letrado que fue en su día catedrático de no sé qué, y se reunieron. Ese conocimiento de nuestra historia, para entender por qué estamos aquí, dándole la voz a esas personas protagonistas, para resaltar que lo que sucede hoy no es porque sí ni por casualidad, se puede conseguir si decidimos salir a ciertas instituciones a mezclarnos con la sociedad y sumar en pro de que los andaluces conozcan aún más el sentido de una Cámara legislativa y las oportunidades que esta puede llegar a generar.
"Aquí hay mucha gente que se concentra, que exige sus derechos, que viene a hablar de muchas cuestiones que les ocupan, y eso debe seguir ocurriendo"
P.Hablando de cosas que usted sigue haciendo, en sus redes sociales se revela como una gran cocinera, ¿qué ingredientes o qué sabor va a tener esta legislatura tan compleja por las nuevas citas electorales, especialmente las generales, que se avecinan? ¿Va a ser agria, amarga?
R. El sabor no sé del todo cuál va a ser, porque no depende de mí al cien por cien (ríe), pero creo que, al final, en política tenemos mucha capilaridad, tenemos muchas sensibilidades, y nos afectan y nos condicionan mucho los debates que se producen en el país. A Andalucía le afectan las decisiones que toma una administración como el Gobierno de España, y es normal que se hable de ello aquí, pues somos andaluces, somos los que lo vamos a vivir, a padecer, a sufrir, o nos vamos a beneficiar de ello; eso se entiende. Pero de ahí a que se convierta en un espacio de trincheras ideológicas de cara a las generales hay un abismo. Se puede entender lo que aquí se pueda discutir en beneficio de los andaluces, pero de ahí a que se produzca un abuso de ese momento, hay que moderarlo y debemos autolimitarnos. Esto no puede ser un espacio de confrontación puro y duro de cara a unas elecciones generales, mientras los andaluces seguimos teniendo necesidades, y siguen teniendo que depender de sus cargos públicos para que las cosas funcionen y mejoren.
El tiempo no lo podemos perder, porque una legislatura son cuatro años; los ciudadanos nos valoran, nos otorgan su confianza, y aquí hay que cumplir con los proyectos con los que nos presentamos a las elecciones. Todo esto va a depender mucho del autocontrol, y desde luego de los límites que cada grupo parlamentario se ponga, y del tipo de política que cada uno quiera hacer. Como venís de Jerez, creo que esta legislatura no tendrá un sabor ni seco, ni dulce, ni la acidez del vinagre; sino con sabores equilibrados y para todos los gustos, que es lo que debe hacer el Parlamento andaluz, legislar para todos y que todo el mundo se pueda sentir representado. El objetivo es que los andaluces se sientan orgullosos de sus diputados y del Parlamento de Andalucía, que abraza a todo el mundo y preserva el respeto entre todos. Eso siempre ha prevalecido y creo que los andaluces lo saben, pero aun así, tendremos que demostrarlo.
Otro instante de la entrevista con lavozdelsur.es.
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JUAN CARLOS TORO
La segunda autoridad de Andalucía, la jerezana Ana Mestre.
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JUAN CARLOS TORO
P. Hubo polémica en la legislatura pasada por la posibilidad de restringir las protestas de colectivos en la Cámara.
R. Aquí hay mucha gente que se concentra, que exige sus derechos, que viene a hablar de muchas cuestiones que les ocupan, y eso debe seguir ocurriendo. Las normas de acceso a la Cámara son las que son, y eso no va a cambiar; esto es una cámara legislativa, esto no es un centro comercial. Aquí puede entrar todo el mundo y las concentraciones, igual que en cualquier otro lugar de la ciudad, en este caso en Sevilla, se pueden manifestar y concentrar dentro de un orden, como es lógico. Por tanto, no se ha pretendido restringir para nada, ni mucho menos. Otra cosa es que dentro de la Cámara no se puede abrir una pancarta; no pasa aquí, ni pasa en el Congreso de los Diputados, ni pasa en el Senado, ni pasa en una asamblea. Pero, bueno, la libertad de expresión existe, y lo único es que tenemos que ser conscientes de que todos nos debemos un respeto, y de que uno puede defender sus derechos sin necesidad de negarle los suyos a los demás.
Relación entre los socios del Gobierno de la Junta: "Veo trabajo, trabajo y trabajo, y ser consecuente entre lo que se dice y lo que se hace, y ese es el presidente Moreno"
P. Rumbo a los primeros cien días de gobierno de PP y Vox en la Junta, y con un verano marcado por incendios forestales muy trágicos y devastadores, como el de Almería y Huelva, ya ha habido algunos roces entre los socios, ¿cómo ve las relaciones?
R. Mire, yo veo a un presidente que sigue trabajando por Andalucía, de la misma manera que sigue hablándonos a los andaluces igual de claro que siempre, y que sigue volcado en mejorar nuestra tierra. Eso es lo que yo veo. Y ese presidente es el que no elude una catástrofe, y el que busca soluciones ante las desgracias que nos están sucediendo en Andalucía últimamente, muy a menudo, pero que no dependen de decisiones políticas. Lo que sí depende de las decisiones políticas son las consecuencias de esas desgracias, que son catástrofes naturales, más allá de posibles incendios que fueran intencionados. Pero entiéndame, catástrofes o accidentes como los que hemos vivido, son situaciones muy delicadas donde, al fin y al cabo, creo que es a lo que también usted se está refiriendo, hay que dar la cara cuando sucede y ver cómo uno actúa. Y Andalucía sigue actuando correctamente, sigue poniendo los recursos necesarios y suficientes para amortiguar esas desgracias, y el presidente se adelanta en todo lo que puede, en todo lo que en ciertas crisis se puede uno adelantar.
Violencia de género: "Todas las instituciones tendremos que darnos la mano y trabajar conjuntamente para acabar con esta lacra"
Lo que veo es trabajo, trabajo y trabajo, y ser consecuente entre lo que se dice y lo que se hace, y ese es el presidente Juan Manuel Moreno. Yo no he visto, ahora mismo, un cambio de actitud y de rumbo en este gobierno; todo lo contrario, mayor compromiso, porque además ya venimos de un trabajo hecho, importante, donde ahora se afianzan políticas, se afianzan datos positivos para el crecimiento de nuestra tierra, y estoy convencida de que se afianzarán niveles de bienestar que Andalucía llevaba años reclamando, y que ya vamos en esa senda de cambio, aspirando a ser de los territorios más desarrollados de España.
P. La oposición habla del fin de esa 'vía andaluza' de la moderación por la batalla ideológica que utiliza Vox, por ejemplo, al hablar de violencia de género. Usted, como mujer, ¿qué piensa de esos discursos negacionistas de la violencia machista cuando llegue por ejemplo un 25N?
R. Nosotros siempre nos hemos manifestado sin complejos, porque no hay complejos en esto ni hay dudas para nosotros. Adelantarme a lo que vaya a suceder creo que es un poco peregrino; prefiero hacer una valoración si sucediera, pero, como ahora mismo no ha sucedido..., yo sé lo que defendemos desde el Partido Popular. Pero yo, como presidenta de la Cámara, les recuerdo que, por desgracia, pleno tras pleno tengo que iniciarlo con un minuto de silencio por mujeres que han sido asesinadas en Andalucía por sus parejas o exparejas. Y, mientras eso ocurra, todas las instituciones tendremos que darnos la mano, no achacarnos datos unas administraciones a otras, y trabajar conjuntamente para acabar con esta lacra.
Eso es lo que hay que hacer, no estar en otro tipo de debates, porque aquí llevamos ya muchos años trabajando sobre esto y sabemos perfectamente lo que sucede y la dificultad que hay para poder solventar esta situación. Lo que hace falta es rotundidad, y no centrarnos en otros debates que lo único que hacen es desviar el tiro, cuando lo que tenemos que hacer es estar muy centrados y recordar, cada minuto de silencio que hacemos, a esas mujeres.
El problema de la vivienda: "No sé si podrá haber un acuerdo explícito de todos o no, pero lo que venga en pro de facilitar el acceso, espero que sea respaldado y apoyado"
P.¿Podríamos ver en esta legislatura que saliera de esta Cámara un compromiso o un pacto de todos los grupos, por ejemplo, con uno de los principales problemas de la sociedad andaluza, como es la dificultad para acceder a una vivienda?
R. Bueno, miren, nosotros hemos aprobado la Ley de Vivienda en el Parlamento de Andalucía en la legislatura pasada, y tendremos que seguir dando pasos al frente desde la Cámara que beneficien a los ciudadanos y hagan posible el acceso de todos a una vivienda. Por lo tanto, no sé si podrá haber un acuerdo explícito de todos o no, pero lo que venga en pro de facilitar el acceso, espero que sea respaldado y apoyado. Creo que todos podemos llegar a tener buenas ideas y todos podemos contribuir a mejorar un texto legislativo; la ley ya está, pero vendrán otro tipo de iniciativas, y ahí creo que todos nos podremos encontrar, porque es imposible que nos separen tantas cosas; seguro que nos unen más cosas de las que nos separan.
La presidenta del Parlamento andaluz, en la escalinata principal de la sede de la Cámara autonómica.
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JUAN CARLOS TORO
P.Ha dado usted en el pasado muestras de ser una política dialogante, capaz de entenderse con diferentes personalidades y distintas ideologías. Yo recuerdo aquel famoso encuentro que mantuvo en su despacho, en la Delegación del Gobierno en Cádiz, con esos históricos dirigentes de la provincia de Cádiz, de distintas siglas y de distintas ideologías. Eso que a veces se ve tan extraño para la opinión pública, para los periodistas, ¿debería ser lo normal?
R. Lo defiendo, claro que sí.
P. Si me lo permite, ¿le costó aquello algún 'tirón de orejas'?
R. Tirón de orejas no; algún comentario, sí; en alguna ocasión, seguro.
P. Le insisto, ¿debe ser lo normal?
R. Sí, relacionarse es más normal de lo que parece porque, en el fondo, y personalmente, hay muchas más cosas que nos unen, como le decía, que las que nos separan. Y, al final, cuando esas personas han tenido responsabilidades como las tienes tú, en un ámbito o en otro, ahí sí que todavía hay más cosas que nos unen, porque vivimos las mismas cosas. Tu partido político es tu paraguas, es donde tú te ves protegido, reflejado, donde tú te desarrollas también, porque compartes unas creencias, unas convicciones, ¿vale?, y formas parte de un marco ideológico. Hasta ahí, estupendo. Pero cuando se gobierna, cuando se toman decisiones, vivimos casi lo mismo; nos separa el tiempo, nos diferencia el tiempo, pero realmente somos humanos, y nadie nace sabiendo hacer esto. Entonces, compartimos mucho más, y sirve mucho la experiencia de los demás, aunque haya diferencias de edad.
Para mí es tan enriquecedor... qué quiere que le diga, yo no estoy dispuesta a desaprovechar lo que me venga de cualquier dirigente político que haya tenido una trayectoria política, que nos conozcamos y que pueda aportarme algo agradable. Creo que eso es fiel reflejo de nuestra sociedad, porque todos, en nuestras casas, en nuestra familia, entre nuestros amigos, vivimos de todo; ¿de qué nos vamos a sorprender en la vida si, primero, no hay nadie perfecto ni nada perfecto, y, en segundo lugar, todos, en nuestro entorno, tenemos disparidad de criterios, de formas de ver las cosas y la vida? Cuánta más información tenga, mejor. Todo me sirve para ser consciente de lo que tengo entre manos y para construir el presente, pero sobre todo para construir el futuro, porque en política siempre estás construyendo algo, y eso es apasionante; y siempre hay que contar con todas las opiniones. Esos encuentros son muy enriquecedores. Sigo manteniendo el contacto, sin duda, y, afortunadamente, mis relaciones son muy buenas con, yo diría, casi todo el mundo, y en el momento en que eso se pierda, creo que la sociedad es la que pierde; no me cabe la menor duda.
Ana Mestre posa, tras la entrevista, en el salón de plenos provisional en el antiguo Hospital de Las Cinco Llagas.
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JUAN CARLOS TORO
P. ¿Qué le pediría, como mensaje final, a cada grupo, antes de la legislatura que técnicamente comienza ahora?
R. Mire, yo no soy nadie para pedir. Creo que aquí ya venimos aprendidos; todos tenemos ya una edad y todos tenemos una experiencia política; nos debemos a los ciudadanos, nos debemos también a nuestros partidos, pero nos debemos a los ciudadanos en términos generales, como es lógico. Y yo, en concreto, no le pido nada en especial a ninguno; creo que lo que tenemos que intentar siempre es trabajar por y para todos, y no querer para el adversario lo que no queremos para uno mismo, y, a partir de ahí, todo está dicho: el insulto, la bronca y los malos comportamientos sobran, y debemos fomentar el diálogo en pro de una solución. Si hay mucho diálogo y no llegamos a puntos de encuentro, mire usted, ya que el tiempo no nos sobra a nadie y el tiempo pasa y no se recupera —en política, el tiempo perdido no se recupera—, yo creo que es real que el diálogo debe prevalecer para llegar a acuerdos y entendimientos, y lo único es que, en ocasiones, hay que dejar un poco al margen los intereses partidistas y unirnos en pro de los andaluces. Eso es lo que me gustaría que sucediera, para que no se desvirtúe la acción del Parlamento. Aquí tenemos que serle útiles a los ciudadanos, y se es útil cuando se está en la oposición y se construye con el gobierno.
P. No parece que ese sea el criterio imperante.
R. Algunos piensan que no, porque creen que lo rentable siempre es la discusión, pero eso no se lo cree nadie; el ciudadano, igual que una misma, se sorprende, se dará cuenta de que no puede ser que estemos siempre tan en contra, en posiciones tan encontradas. Así que creo que quien es capaz, hoy en día, de tender la mano de verdad y llegar a acuerdos con el gobierno —tenga los apoyos suficientes o no por sí mismo para llevar a cabo las cosas— gana siempre; la bronca, al final, es contraproducente y cortoplacista; y además transmite una imagen que, llegado un momento, hace que el ciudadano se canse.
P.¿Lo perciben desde la presidencia o desde sus bancadas?
R. Hay hartazgo de tanta bronca, claro que sí. La varita mágica para los problemas tan graves que se llegan a tener no la tenemos nadie, así que, siendo consecuentes, no estaría de más que a veces valorásemos que lo que llegue al Parlamento que pueda ser bueno para Andalucía, los grupos hagan posible que salga adelante, aunque al gobierno no le hagan falta esos votos. Si aquí estamos por los andaluces, apoyemos lo que sea bueno para esta tierra, ¿no?
Amplia sonrisa, bagaje y mano de hierro para ser la árbitra del debate andaluz
Ana Mestre (Jerez, 45 años) ha llegado a la segunda autoridad de Andalucía por el camino largo. Presidió las Nuevas Generaciones del PP de Jerez cuando apenas tenía 20 años, fue concejala en Cádiz y candidata en Sanlúcar de Barrameda —dos ayuntamientos, ninguno el de su ciudad natal—, y de aquella derrota sanluqueña de 2015 salió su entrada en el núcleo duro de Juanma Moreno, cuando casi nadie apostaba por que el PP fuera a gobernar algún día la comunidad más poblada de España.
Después vino la Delegación del Gobierno en Cádiz, la gestión sanitaria provincial en plena pandemia y cuatro años sentada a la derecha de Jesús Aguirre en la Mesa del Parlamento. Ahora ocupa el asiento central en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas, con el salón de plenos de obras hasta mediados de noviembre.
Casada, con una hija de 14 años, titulada en Trabajo Social, esta aficionada a los toros y a la cocina, llega al cargo con un amplio bagaje y con una idea muy clara de lo que eso vale en un oficio que tiende a despreciarlo. De máxima confianza del líder andaluz del PP, Mestre tiene ese perfil cien por cien morenista de moderación, cercanía, sonrisa casi permanente y ajeno a batallas culturales e ideológicas. Políticos de amplio espectro capaces de combatir la polarización rampante.
La legislatura que técnicamente arranca ahora no se presenta plácida: un Gobierno de PP y Vox rodando sus primeros cien días, un verano marcado por las catástrofes medioambientales, la crisis en Ceuta y unas elecciones generales en el horizonte que amenazan con convertir la Cámara en otra cosa.
Abre las puertas de su despacho en la sede de la soberanía del pueblo andaluz a primera hora de la tarde de un día en el que Sevilla bate récord de temperatura en toda España. Un septiembre muy agosto para un inicio de legislatura que se prevé tórrido y sofocante por todo lo que está en juego. "Voy a intentar ser una buena árbitra, pero quizás no estaría mal una sala VAR para que los políticos vean cuando se pasan de la raya", bromea ya fuera de micros.
Pregunta.¿Qué recuerda que le dijo o le pidió el presidente Moreno cuando le encomendó ser presidenta del Parlamento andaluz?
Respuesta. Bueno, el presidente, es verdad, me dijo que era una gran responsabilidad y que confiaba plenamente en mí.
P.¿Pero le pidió algo, en plan, si tiene que sacar tarjeta roja, que no mire el color del grupo parlamentario...?
R. Para eso el presidente es muy ecuánime, la verdad, y sí, es consciente de que no llegan tiempos fáciles, y de que hay que cumplir el reglamento, y el reglamento se cumple para todos, ¿no? Y de que la responsabilidad es máxima, y que eso tiene sus consecuencias y sus sacrificios, de lo cual soy consciente. Y nada, pues voy a intentar ejercer el cargo con toda esa experiencia que una trae, pero siempre teniendo en cuenta que mi dedicación, mi compromiso al cien por cien, es con los andaluces.
P. ¿Y el señor Aguirre, su antecesor en el cargo, le ha dado algún consejo?
R. ¿El señor Aguirre...? (ríe) Me ha estado llamando todo el verano; le estoy muy agradecida, tiene mucha confianza en mí. Siempre me alaba, me apoya, me dice que está muy orgulloso... de Jesús solo tengo buenas palabras, hemos hecho una transición muy buena y, al final, es como todo, la categoría de las personas no está reñida con la ideología, afortunadamente.
Ana Mestre, durante la entrevista con lavozdelsur.es.
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JUAN CARLOS TORO
P.Ha asumido el rol de segunda autoridad de Andalucía en un momento casi de deshumanización de la clase política, ¿dónde está el límite de todo esto?
R. A veces se olvida que hay personas detrás de la política; y a veces parece que en la estrategia de hacer oposición prevalece la confrontación y se sobrepasan los límites a lo personal. Ahí es donde nunca debemos caer, y se ha caído, pero al final, como digo, todos somos humanos y todos tenemos familia. Parece que las líneas rojas son cosa de la macropolítica, pero a veces son tan sencillas, y tan finas, que simplemente hay que tener decoro y unos límites para no hacer daño. En política no vale todo.
P. Después de una trayectoria tan extensa en política, habiendo sido nombrada para tantas tareas de responsabilidad, y teniendo en cuenta la madurez en estas lides a la que llega usted a ser presidenta del Parlamento, ¿ha sentido alguna vez eso que llaman 'síndrome del impostor'?
R. Como ha sucedido de manera paulatina, pues al final nada llega de la nada, como diría Jesús Aguirre. Nada llega de la nada. Al final este es el resultado de años de trabajo, de compromisos, de aciertos y de errores; al final todo construye a la persona y, por lo tanto, en este tiempo lo que hago es trabajar intensamente porque sé lo que tengo entre manos, que es cumplir con los ciudadanos, representar a todos, y creo que al final se valoran mucho los años.
P. Parece que esa hoja de servicios está denostada en la política actual.
R. En política, se menosprecia mucho al político que lleva muchos años, pero creo que el ciudadano debe entender que la experiencia es buena siempre, en público y privado, y en política también. Da garantías, porque el conocimiento de las realidades sociales se adquiere con el trabajo en los barrios, en tu pueblo, en tu comunidad autónoma o en tu parlamento, en tu diputación. Ahí es donde tienes el trato, te construyes personal y políticamente, y a medida que tienes mayores responsabilidades públicas es donde de verdad se ve de qué estás hecho y qué llevas en la mochila. Entonces, cuando llegas a una responsabilidad de tanta envergadura como esta, si has llegado hasta aquí, remangada, con los deberes hechos, con tus aciertos y tus errores, llegas con un bagaje que a la hora de tomar decisiones y priorizar, que es tan difícil en política, eso te da contactos, te da el respeto de propios y extraños, y te da la capacidad de tocar puertas que pueden generar sinergias, ayudarte a encontrar la solución o a entender lo que está sucediendo.
Mestre, durante la conversación.
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JUAN CARLOS TORO
P.Usted, que precisamente lo comentaba ahora, viene de esa política local, súper cercana, ¿no tiene la sensación de que cuanto más se aleja uno de la vida municipal más desconectadas están las administraciones públicas del ciudadano?
R. Depende de la forma de ser del político y pasa mucho por la toma de tierra. Y la toma de tierra del político, como la de cualquier profesional o cualquier ciudadano, se dedique a lo que se dedique, se hace valorando a las personas que tienes en tu entorno. Uno decide quiénes son sus tomas de tierra. A nosotros, en política, nos hace falta todo tipo de opiniones y de información. Después uno se va quedando con lo que más le interesa, con lo que más le es útil, pero al final esas tomas de tierra las decide cada uno porque no estamos en posesión absoluta de la verdad. Quienes tenemos plena conciencia de que esto es una vocación de servicio, no nos separamos de la tierra, no te separas del ciudadano. Llevo muchos años en el Parlamento andaluz y amo el parlamentarismo y lo defiendo. Y no me veo ajena a la realidad; al contrario, no dejo de hacer lo que en el día a día hace mucha gente, hombres y mujeres, que quizás no lo puedan hacer tan habitualmente, pero yo no dejo de hacerlo.
"Cuanta más responsabilidad, más obligado estás a conocer lo que le pasa a la gente, más tienes que tener la oreja bien puesta"
P. ¿Le da la vida?
R. He decidido no cambiar eso. He decido llevar a mi hija, si me cuadra, a las siete y veinte de la mañana, a la puerta de su colegio, o no. Yo decido si bajo a tirar la basura, o no. Yo decido si voy al supermercado, o no. Entonces, en función de lo que decides, al final vas tomando la realidad y el pulso de la calle. ¿Qué ocurre? Que si uno se separa es porque quiere; pero la institución no te obliga, ni mucho menos. Al contrario: cuanta más responsabilidad, más obligado estás a conocer lo que le pasa a la gente, y menos te puedes abstraer. Más pegado a la tierra, y más tienes que tener la oreja bien puesta y estar abierto a escuchar cualquier cosa de las personas en las que confías. Porque en política no solo puedes estar rodeado de políticos; tienes que estar rodeado también de gente que tiene una inteligencia natural, que de buenas a primeras te dice algo y te abre una ventana, una puerta, algo que tú no esperabas. Y ya lo demás es cosa tuya. Es decir, que uno se separa según su condición, que es como todo en la vida, según cómo seamos cada uno. Pero el Parlamento, que para mí ha sido tan útil y ha hecho posible la mujer que hoy soy, la política que soy, no te separa; todo lo contrario. ¿Qué ocurre? Que cuando eres útil y traes al Parlamento debates útiles para la sociedad, porque te haces eco de los problemas que los ciudadanos te plantean, el ciudadano entiende lo que se hace aquí dentro.
"En esta Cámara se habla de todo, y además de máxima actualidad. Otra cosa es que interese más si se ha generado una pelea en el pleno o no"
P. ¿Y qué se hace, por si queda algún andaluz que después de 44 años de Parlamento lo desconoce?
R. En esta Cámara se habla de todo, y además de máxima actualidad. Otra cosa es cómo trasciende fuera. Otra cosa es que interese más si se ha generado una pelea en el pleno o no. Las noticias buenas salen menos. Y eso, en parte, es responsabilidad de los medios de comunicación, porque ¿por qué no puede salir con la misma intensidad un buen acuerdo para los andaluces que una discusión?
P. ¿Hay también fórmulas para intentar hacer esto todavía más abierto?
R. Claro, pero yo creo que el Parlamento, como tal, su actividad parlamentaria, es la que es.Y está regulada por el reglamento, y no hay duda; y es útil.
"El Parlamento tiene que ser generador de conocimiento, y a la vez tiene que ejercer de palanca transformadora"
P.Otra cosa es que el reglamento también haya que adaptarlo.
R. Modificarlo, claro, efectivamente. Pero yo voy más allá: es que la sociedad necesita referentes siempre, viviendo en el siglo que vivamos, siempre necesita referentes. Y el Parlamento tiene que ser generador de conocimiento, y a la vez tiene que ejercer de palanca transformadora. Y eso se consigue desarrollando proyectos para dar a conocer, mucho más allá de lo que se hace aquí dentro, los motivos que nos llevan a tener ciertos símbolos, los logros que se consiguen gracias a acuerdos, los servicios públicos que existen hoy porque hubo un debate interesante entre fulano, que fue en su día profesor de la universidad de no sé cuánto, y un letrado que fue en su día catedrático de no sé qué, y se reunieron. Ese conocimiento de nuestra historia, para entender por qué estamos aquí, dándole la voz a esas personas protagonistas, para resaltar que lo que sucede hoy no es porque sí ni por casualidad, se puede conseguir si decidimos salir a ciertas instituciones a mezclarnos con la sociedad y sumar en pro de que los andaluces conozcan aún más el sentido de una Cámara legislativa y las oportunidades que esta puede llegar a generar.
"Aquí hay mucha gente que se concentra, que exige sus derechos, que viene a hablar de muchas cuestiones que les ocupan, y eso debe seguir ocurriendo"
P.Hablando de cosas que usted sigue haciendo, en sus redes sociales se revela como una gran cocinera, ¿qué ingredientes o qué sabor va a tener esta legislatura tan compleja por las nuevas citas electorales, especialmente las generales, que se avecinan? ¿Va a ser agria, amarga?
R. El sabor no sé del todo cuál va a ser, porque no depende de mí al cien por cien (ríe), pero creo que, al final, en política tenemos mucha capilaridad, tenemos muchas sensibilidades, y nos afectan y nos condicionan mucho los debates que se producen en el país. A Andalucía le afectan las decisiones que toma una administración como el Gobierno de España, y es normal que se hable de ello aquí, pues somos andaluces, somos los que lo vamos a vivir, a padecer, a sufrir, o nos vamos a beneficiar de ello; eso se entiende. Pero de ahí a que se convierta en un espacio de trincheras ideológicas de cara a las generales hay un abismo. Se puede entender lo que aquí se pueda discutir en beneficio de los andaluces, pero de ahí a que se produzca un abuso de ese momento, hay que moderarlo y debemos autolimitarnos. Esto no puede ser un espacio de confrontación puro y duro de cara a unas elecciones generales, mientras los andaluces seguimos teniendo necesidades, y siguen teniendo que depender de sus cargos públicos para que las cosas funcionen y mejoren.
El tiempo no lo podemos perder, porque una legislatura son cuatro años; los ciudadanos nos valoran, nos otorgan su confianza, y aquí hay que cumplir con los proyectos con los que nos presentamos a las elecciones. Todo esto va a depender mucho del autocontrol, y desde luego de los límites que cada grupo parlamentario se ponga, y del tipo de política que cada uno quiera hacer. Como venís de Jerez, creo que esta legislatura no tendrá un sabor ni seco, ni dulce, ni la acidez del vinagre; sino con sabores equilibrados y para todos los gustos, que es lo que debe hacer el Parlamento andaluz, legislar para todos y que todo el mundo se pueda sentir representado. El objetivo es que los andaluces se sientan orgullosos de sus diputados y del Parlamento de Andalucía, que abraza a todo el mundo y preserva el respeto entre todos. Eso siempre ha prevalecido y creo que los andaluces lo saben, pero aun así, tendremos que demostrarlo.
Otro instante de la entrevista con lavozdelsur.es.
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JUAN CARLOS TORO
La segunda autoridad de Andalucía, la jerezana Ana Mestre.
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JUAN CARLOS TORO
P. Hubo polémica en la legislatura pasada por la posibilidad de restringir las protestas de colectivos en la Cámara.
R. Aquí hay mucha gente que se concentra, que exige sus derechos, que viene a hablar de muchas cuestiones que les ocupan, y eso debe seguir ocurriendo. Las normas de acceso a la Cámara son las que son, y eso no va a cambiar; esto es una cámara legislativa, esto no es un centro comercial. Aquí puede entrar todo el mundo y las concentraciones, igual que en cualquier otro lugar de la ciudad, en este caso en Sevilla, se pueden manifestar y concentrar dentro de un orden, como es lógico. Por tanto, no se ha pretendido restringir para nada, ni mucho menos. Otra cosa es que dentro de la Cámara no se puede abrir una pancarta; no pasa aquí, ni pasa en el Congreso de los Diputados, ni pasa en el Senado, ni pasa en una asamblea. Pero, bueno, la libertad de expresión existe, y lo único es que tenemos que ser conscientes de que todos nos debemos un respeto, y de que uno puede defender sus derechos sin necesidad de negarle los suyos a los demás.
Relación entre los socios del Gobierno de la Junta: "Veo trabajo, trabajo y trabajo, y ser consecuente entre lo que se dice y lo que se hace, y ese es el presidente Moreno"
P. Rumbo a los primeros cien días de gobierno de PP y Vox en la Junta, y con un verano marcado por incendios forestales muy trágicos y devastadores, como el de Almería y Huelva, ya ha habido algunos roces entre los socios, ¿cómo ve las relaciones?
R. Mire, yo veo a un presidente que sigue trabajando por Andalucía, de la misma manera que sigue hablándonos a los andaluces igual de claro que siempre, y que sigue volcado en mejorar nuestra tierra. Eso es lo que yo veo. Y ese presidente es el que no elude una catástrofe, y el que busca soluciones ante las desgracias que nos están sucediendo en Andalucía últimamente, muy a menudo, pero que no dependen de decisiones políticas. Lo que sí depende de las decisiones políticas son las consecuencias de esas desgracias, que son catástrofes naturales, más allá de posibles incendios que fueran intencionados. Pero entiéndame, catástrofes o accidentes como los que hemos vivido, son situaciones muy delicadas donde, al fin y al cabo, creo que es a lo que también usted se está refiriendo, hay que dar la cara cuando sucede y ver cómo uno actúa. Y Andalucía sigue actuando correctamente, sigue poniendo los recursos necesarios y suficientes para amortiguar esas desgracias, y el presidente se adelanta en todo lo que puede, en todo lo que en ciertas crisis se puede uno adelantar.
Violencia de género: "Todas las instituciones tendremos que darnos la mano y trabajar conjuntamente para acabar con esta lacra"
Lo que veo es trabajo, trabajo y trabajo, y ser consecuente entre lo que se dice y lo que se hace, y ese es el presidente Juan Manuel Moreno. Yo no he visto, ahora mismo, un cambio de actitud y de rumbo en este gobierno; todo lo contrario, mayor compromiso, porque además ya venimos de un trabajo hecho, importante, donde ahora se afianzan políticas, se afianzan datos positivos para el crecimiento de nuestra tierra, y estoy convencida de que se afianzarán niveles de bienestar que Andalucía llevaba años reclamando, y que ya vamos en esa senda de cambio, aspirando a ser de los territorios más desarrollados de España.
P. La oposición habla del fin de esa 'vía andaluza' de la moderación por la batalla ideológica que utiliza Vox, por ejemplo, al hablar de violencia de género. Usted, como mujer, ¿qué piensa de esos discursos negacionistas de la violencia machista cuando llegue por ejemplo un 25N?
R. Nosotros siempre nos hemos manifestado sin complejos, porque no hay complejos en esto ni hay dudas para nosotros. Adelantarme a lo que vaya a suceder creo que es un poco peregrino; prefiero hacer una valoración si sucediera, pero, como ahora mismo no ha sucedido..., yo sé lo que defendemos desde el Partido Popular. Pero yo, como presidenta de la Cámara, les recuerdo que, por desgracia, pleno tras pleno tengo que iniciarlo con un minuto de silencio por mujeres que han sido asesinadas en Andalucía por sus parejas o exparejas. Y, mientras eso ocurra, todas las instituciones tendremos que darnos la mano, no achacarnos datos unas administraciones a otras, y trabajar conjuntamente para acabar con esta lacra.
Eso es lo que hay que hacer, no estar en otro tipo de debates, porque aquí llevamos ya muchos años trabajando sobre esto y sabemos perfectamente lo que sucede y la dificultad que hay para poder solventar esta situación. Lo que hace falta es rotundidad, y no centrarnos en otros debates que lo único que hacen es desviar el tiro, cuando lo que tenemos que hacer es estar muy centrados y recordar, cada minuto de silencio que hacemos, a esas mujeres.
El problema de la vivienda: "No sé si podrá haber un acuerdo explícito de todos o no, pero lo que venga en pro de facilitar el acceso, espero que sea respaldado y apoyado"
P.¿Podríamos ver en esta legislatura que saliera de esta Cámara un compromiso o un pacto de todos los grupos, por ejemplo, con uno de los principales problemas de la sociedad andaluza, como es la dificultad para acceder a una vivienda?
R. Bueno, miren, nosotros hemos aprobado la Ley de Vivienda en el Parlamento de Andalucía en la legislatura pasada, y tendremos que seguir dando pasos al frente desde la Cámara que beneficien a los ciudadanos y hagan posible el acceso de todos a una vivienda. Por lo tanto, no sé si podrá haber un acuerdo explícito de todos o no, pero lo que venga en pro de facilitar el acceso, espero que sea respaldado y apoyado. Creo que todos podemos llegar a tener buenas ideas y todos podemos contribuir a mejorar un texto legislativo; la ley ya está, pero vendrán otro tipo de iniciativas, y ahí creo que todos nos podremos encontrar, porque es imposible que nos separen tantas cosas; seguro que nos unen más cosas de las que nos separan.
La presidenta del Parlamento andaluz, en la escalinata principal de la sede de la Cámara autonómica.
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JUAN CARLOS TORO
P.Ha dado usted en el pasado muestras de ser una política dialogante, capaz de entenderse con diferentes personalidades y distintas ideologías. Yo recuerdo aquel famoso encuentro que mantuvo en su despacho, en la Delegación del Gobierno en Cádiz, con esos históricos dirigentes de la provincia de Cádiz, de distintas siglas y de distintas ideologías. Eso que a veces se ve tan extraño para la opinión pública, para los periodistas, ¿debería ser lo normal?
R. Lo defiendo, claro que sí.
P. Si me lo permite, ¿le costó aquello algún 'tirón de orejas'?
R. Tirón de orejas no; algún comentario, sí; en alguna ocasión, seguro.
P. Le insisto, ¿debe ser lo normal?
R. Sí, relacionarse es más normal de lo que parece porque, en el fondo, y personalmente, hay muchas más cosas que nos unen, como le decía, que las que nos separan. Y, al final, cuando esas personas han tenido responsabilidades como las tienes tú, en un ámbito o en otro, ahí sí que todavía hay más cosas que nos unen, porque vivimos las mismas cosas. Tu partido político es tu paraguas, es donde tú te ves protegido, reflejado, donde tú te desarrollas también, porque compartes unas creencias, unas convicciones, ¿vale?, y formas parte de un marco ideológico. Hasta ahí, estupendo. Pero cuando se gobierna, cuando se toman decisiones, vivimos casi lo mismo; nos separa el tiempo, nos diferencia el tiempo, pero realmente somos humanos, y nadie nace sabiendo hacer esto. Entonces, compartimos mucho más, y sirve mucho la experiencia de los demás, aunque haya diferencias de edad.
Para mí es tan enriquecedor... qué quiere que le diga, yo no estoy dispuesta a desaprovechar lo que me venga de cualquier dirigente político que haya tenido una trayectoria política, que nos conozcamos y que pueda aportarme algo agradable. Creo que eso es fiel reflejo de nuestra sociedad, porque todos, en nuestras casas, en nuestra familia, entre nuestros amigos, vivimos de todo; ¿de qué nos vamos a sorprender en la vida si, primero, no hay nadie perfecto ni nada perfecto, y, en segundo lugar, todos, en nuestro entorno, tenemos disparidad de criterios, de formas de ver las cosas y la vida? Cuánta más información tenga, mejor. Todo me sirve para ser consciente de lo que tengo entre manos y para construir el presente, pero sobre todo para construir el futuro, porque en política siempre estás construyendo algo, y eso es apasionante; y siempre hay que contar con todas las opiniones. Esos encuentros son muy enriquecedores. Sigo manteniendo el contacto, sin duda, y, afortunadamente, mis relaciones son muy buenas con, yo diría, casi todo el mundo, y en el momento en que eso se pierda, creo que la sociedad es la que pierde; no me cabe la menor duda.
Ana Mestre posa, tras la entrevista, en el salón de plenos provisional en el antiguo Hospital de Las Cinco Llagas.
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JUAN CARLOS TORO
P. ¿Qué le pediría, como mensaje final, a cada grupo, antes de la legislatura que técnicamente comienza ahora?
R. Mire, yo no soy nadie para pedir. Creo que aquí ya venimos aprendidos; todos tenemos ya una edad y todos tenemos una experiencia política; nos debemos a los ciudadanos, nos debemos también a nuestros partidos, pero nos debemos a los ciudadanos en términos generales, como es lógico. Y yo, en concreto, no le pido nada en especial a ninguno; creo que lo que tenemos que intentar siempre es trabajar por y para todos, y no querer para el adversario lo que no queremos para uno mismo, y, a partir de ahí, todo está dicho: el insulto, la bronca y los malos comportamientos sobran, y debemos fomentar el diálogo en pro de una solución. Si hay mucho diálogo y no llegamos a puntos de encuentro, mire usted, ya que el tiempo no nos sobra a nadie y el tiempo pasa y no se recupera —en política, el tiempo perdido no se recupera—, yo creo que es real que el diálogo debe prevalecer para llegar a acuerdos y entendimientos, y lo único es que, en ocasiones, hay que dejar un poco al margen los intereses partidistas y unirnos en pro de los andaluces. Eso es lo que me gustaría que sucediera, para que no se desvirtúe la acción del Parlamento. Aquí tenemos que serle útiles a los ciudadanos, y se es útil cuando se está en la oposición y se construye con el gobierno.
P. No parece que ese sea el criterio imperante.
R. Algunos piensan que no, porque creen que lo rentable siempre es la discusión, pero eso no se lo cree nadie; el ciudadano, igual que una misma, se sorprende, se dará cuenta de que no puede ser que estemos siempre tan en contra, en posiciones tan encontradas. Así que creo que quien es capaz, hoy en día, de tender la mano de verdad y llegar a acuerdos con el gobierno —tenga los apoyos suficientes o no por sí mismo para llevar a cabo las cosas— gana siempre; la bronca, al final, es contraproducente y cortoplacista; y además transmite una imagen que, llegado un momento, hace que el ciudadano se canse.
P.¿Lo perciben desde la presidencia o desde sus bancadas?
R. Hay hartazgo de tanta bronca, claro que sí. La varita mágica para los problemas tan graves que se llegan a tener no la tenemos nadie, así que, siendo consecuentes, no estaría de más que a veces valorásemos que lo que llegue al Parlamento que pueda ser bueno para Andalucía, los grupos hagan posible que salga adelante, aunque al gobierno no le hagan falta esos votos. Si aquí estamos por los andaluces, apoyemos lo que sea bueno para esta tierra, ¿no?
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