Desde hace algún tiempo a algunos diarios les ha dado por publicar frases de filósofos célebres con las que pretenden -supongo- formar a quienes las lean y convertirnos en seres más cultos. Léanlas, pero no les echen mucha cuenta, no sirven para nada. Y si sirvieran para que ustedes las aplicaran en la vida real se enfrentarían a graves oposiciones y represiones como les ocurrió a sus autores en vida y aún mucho tiempo después de haber muerto. También publicaciones de esas que pretenden estimular la autoayuda usan con fruición a los estoicos y otras corrientes. Muy bonito todo, si no fuera porque casi la totalidad lo que publican está fuera de contexto y, como afirma el señor Teun van Dijk, experto en análisis de mensajes, sin contexto no hay texto.
Les aconsejo que sigan como hasta ahora, me dirijo a quienes prefieren no sacar los pies del tiesto establecido para nuestras vidas. No se señalen, no hagan caso de tales ilustraciones culturales si creen que carecen de bemoles para aguantar las embestidas de los mismos que utilizan la filosofía supuestamente para culturizarnos y hacernos más libres. Pensar demasiado no es bueno, es mejor seguir con aquello de “¿dónde va Vicente? Donde va la gente”. Y, como mucho, se guardan ustedes sus alegrías o sus cabreos para la papeleta de ese ritual que se llama elecciones o para los grupos de amigos muy, muy cercanos, que piensen como ustedes o parecido, ya saben: “Dios los cría y ellos solos se juntan” o, lo que es lo mismo, no me interesa complicarme la vida con quienes piensen y se expresen de forma diferente a mí.
Puras contradicciones
Un diario muy de derechas llamado OKDiario, que suelo citar como cito al que me dé la gana porque yo no pertenezco a ninguna secta, grupo ni grupúsculo que me dicte lo que escriba, recurre con frecuencia a la filosofía y a Nietzsche en concreto. También lo hacen otros medios, Nietzsche sigue de moda a pesar de que también continúa siendo dinamita, como él mismo dijo de sí.
Janire Manzanas recoge frases del autor del mostacho: «La forma más segura de corromper a un joven es enseñarle a tener en mayor estima a quienes piensan como él que a quienes piensan diferente». ¿Qué quiere decir esto? Sencillísimo, ¿verdad? Como afirma la periodista, la frase “pone el foco en el peligro de enseñar a una persona joven que quienes comparten sus opiniones merecen automáticamente más respeto, admiración o consideración que quienes mantienen posiciones diferentes”.
Preciosa lección, pero, para empezar, ¿OKDiario da cobijo entre sus páginas a quienes no piensan como su línea editorial? Y Público o El Plural, que se definen como diarios progresistas, ¿admiten columnas de quienes no se pongan firmes ante sus consignas? De ninguna manera, los tres diarios les dicen a sus lectores aquello que desean leer, es decir, desinforman, pero no son los culpables, los culpables de fondo son sus receptores, un medio de comunicación es una empresa que vende objetos llamados mensajes y cualquier fabricante de objetos sabe que si a su clientela les gustan los objetos rojizos o bien mejor los azules debe venderles lo que piden para reforzarles o crearles la necesidad de seguir comprando. Así que objetos a gusto del consumidor completados por muchos sucesos y mucha climatología más el inevitable deporte y consejos para ser feliz como en este caso, aunque el mismo medio se los pase por la entrepierna.
¿Libertad de expresión?
Otro diario, El Confidencial, a través de una misteriosa firma que dice llamarse P.M. acude a la idea de Voltaire, esa tan conocida que indica: “Puedo no estar de acuerdo con ninguna de tus palabras, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlas”. P.M. reconoce que la frase no es de Voltaire como tanta gente cree, pero no dice de quién es. Lo diré yo: pertenece a una mujer, la escritora británica Evelyn Beatrice Hall, quien fue una gran estudiosa de la vida y obra de Voltaire y autora de una importante biografía titulada “Los amigos de Voltaire” (The Friends of Voltaire) publicada en 1906.
Sin embargo, libertad de expresión apenas existe en esa prensa española llamada de referencia que es la de Madrid y un poquito la de Barcelona, lo que hay es una vergonzosa traslación de las posturas políticas al papel y a las pantallas. Los políticos pueden irse tranquilamente de vacaciones que el periodismo sigue haciéndoles el trabajo. Por regla general, no hay equilibrio de enfoques en los medios. Eso no es pluralismo, pero, repito, es lo que prefiere la gente y los lobbies de poder que están detrás de los medios.
Por tanto, lo chungo de todo esto es que los supuestos profesores periodistas son los primeros en no seguir sus propias enseñanzas. Es habitual que en el mundo periodístico te rechacen, te ignoren o te censuren si piensas de forma diferente a lo que establecen las leyes no escritas de sus dueños. El catecismo lo imponen los accionistas más importantes y los directores, redactores jefes o jefes de sección obedecen, estén o no de acuerdo, son currantes de lujo algunos de ellos, pero currantes por cuenta ajena, al fin y al cabo.
Donde hay patrón…
Fíjense cómo la señora Pepa Bueno, siendo directora de El País, diario independiente de la mañana, como se definía en sus buenos tiempos, agachó la cabeza y publicó un articulo en el que el máximo accionista del diario, Joseph Oughourlian, llegaba a comparar a Pedro Sánchez con Franco. Señora Bueno -pareció decirle- aquí somos progresistas, pero no lametraserillos, como afirmaría el periodista José María García. En marzo de 2025 se publicó el mentado artículo y en junio la señora Bueno fue despedida, ni independencia ni feminismo ni leches, a la calle y que te coloquen los de tu tribu. Así fue: la colocaron en TVE. Hay que estar en la onda, señoras y señores, por eso les digo que, o se alinean con el PSOE, con el PP o con el Opus, etc., y se portan bien, o no piensen y vayan a lo suyo, el que piensa lo que no debe -y encima actúa- la paga. De Nietzsche siguen diciendo que inspiró a los nazis y Voltaire sufrió toda clase de persecuciones y destierros por defender el librepensamiento. Por cierto, a Voltaire le caía bien Mahoma, consulten su “Diccionario Filosófico” y lo comprobarán.
Leo que estos días ha sido noticia en esos neochismorreos digitales a los que llaman redes sociales -excelentes centros para terapias de grupo e individuales- un hecho que ha corrido como una liebre entre los diarios llamados de la fachosfera: “Godó censura un artículo de López Burniol crítico con Sánchez y lo echa de La Vanguardia”. Juan José López Burniol es un notario catalanista e independentista. Según el despedido, el editor propietario, Javier Godó, y el director del diario, Jordi Juan, decidieron "suspendre la nostra relació", una relación que el notario da por “definitivamente extinguida”.
Pose, humo, mentira
O sea, que lo de Nietzsche, eso de no estar siempre escuchando lo que queremos, mejor al lado de los que nos dicen lo que deseamos escuchar, y lo otro de Voltaire-Evelyn Beatrice Hall de defender hasta la muerte las opiniones es simplemente pose y humo. No sólo en el periodismo, sino a la hora de editar un libro o de ingresar en una universidad, sobre todo si es privada y se llama Universidad San Cucufato, verbigracia, porque en el momento en que se llame San o Universidad Católica de… se terminó la libertad de expresión y de cátedra. Pero, ¡si es que esa libertad no se respeta ni en los medios de comunicación públicos ni en las universidades públicas! Porque, oigan bien, por favor: libertad de expresión, como madre, no hay más que una, eso es sentencia inamovible, aunque también la hayan movido en nombre de la libertad de expresión, seguramente.
Les diré algo, aquí, entre nosotros. La vida cotidiana, generalmente considerada, no es más que una farsa, una mentira con la que vivimos a gusto, lo saben, ¿verdad? Ahora estamos o hemos estado con las vacaciones veraniegas. Millones de personas obligadas a irse fuera de sus lugares habituales. Obligadas no sólo y exactamente por un supuesto cansancio laboral sino para ser como la masa, para aparentar felicidad o poseer recursos económicos.
He sufrido otra vez fotos de playas donde casi no se veía el agua con tanta sombrilla y tanto personal. Esto es lo normal pero no es lo normal, es un simple efecto consumista o lo que el profesor José Luis Pinillos llamaría determinismo social que, en gran medida, influye para que no ejerzamos nuestra individualidad. Ese determinismo tiene mucho que ver con el dios Mercado.
Pensar a la soledad conduce
Sin embargo, no se lo cuestionen, no piensen, en cuanto profundicen en el asunto se encontrarían ustedes con un panorama deprimente que les enturbiaría el cuento en que viven, si es que han caído en él. Nietzsche afirmó -nada menos- que donde está la masa hiede, como hieden los libros que la masa lee. Y Voltaire hablaba desde su solio bajo su idea de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.
En cuanto a los estoicos, sus postulados centrales giran en torno a la holística y a lo que hoy llamamos Complejidad y Gran Historia. Sin estos enfoques no podemos entender nada de lo que realmente nos ocurre y les prometo que tampoco yo lo entiendo del todo y eso que llevo decenios utilizando esta metodología en mi vida y en mis estudios.
¿Adónde me ha llevado? A la soledad, lo que ocurre es que prefiero estar solo que mal acompañado y lo normal es que no me sienta bien acompañado y por eso y porque no quiero molestar a nadie con mi compañía elijo muy bien con quién estar y procuro en lo posible aprender de los grandes cerebros olvidados o marginados o utilizados para lograr audiencias, aunque sea poca, y colgarse medallas de formar al receptor.
¡No tiren los libros y menos los clásicos! La IA no es infalible, un día se quedará sola como fuente de formación e información y no es infalible, pregúntense quién la llena de contenido, los algoritmos no aprenden solos, por ahora no poseen perspectiva histórica sincrónica con la que trabajar, son replicantes, no creadores. Hablo de Ciencias Sociales y Humanidades.
De todas formas, por favor, no cambien, que fuera de la masa ya se sabe que hace frío. Y quien no se sienta de la masa que no se dé por aludido. Créanme, siempre habrá masa, pan y circo, es cuestión de innatismos, de capacidades y de educaciones. Los políticos hablan para la masa, es decir, están lejos de la realidad científica, alimentan la mentira en la que vivimos casi constantemente.
Cuando salgo de mis estudios académicos en los que busco el porqué más hondo de todo y procedo a leer sobre el espectáculo político, siento como vergüenza de estar en una sociedad tan ligera, tan determinada, regida por personas a las que les importa un pimiento el pensamiento de las grandes mentes.
Si les dicen los progresistas que hay que tomar conciencia no los crean, si las derechas PP-Vox les hablan de alternativas pregúntenles cuáles van a ser, ni ellas las saben, es imposible que la mayoría tome conciencia de nada porque ya se ha explicado todo, imposible que se apoye racionalmente lo que se desconoce. La inmensa mayoría prefiere el ocio, el entretenimiento y estar con quienes no les provocan problemas mentales. Sabemos desde hace tiempo, gracias a la neurociencia, que nuestro cerebro no busca la verdad sino su supervivencia y la mejor forma de lograrla es no ir al fondo de las cosas. Quienes intentamos ir a ese núcleo tenemos que actuar contra corriente y a mucha honra, con la cabeza bien alta. Porque, además de vivir -como las plantas- existimos, como Nietzsche o Voltaire. Existir es maravilloso, pero no siempre es cómodo.
Desde hace algún tiempo a algunos diarios les ha dado por publicar frases de filósofos célebres con las que pretenden -supongo- formar a quienes las lean y convertirnos en seres más cultos. Léanlas, pero no les echen mucha cuenta, no sirven para nada. Y si sirvieran para que ustedes las aplicaran en la vida real se enfrentarían a graves oposiciones y represiones como les ocurrió a sus autores en vida y aún mucho tiempo después de haber muerto. También publicaciones de esas que pretenden estimular la autoayuda usan con fruición a los estoicos y otras corrientes. Muy bonito todo, si no fuera porque casi la totalidad lo que publican está fuera de contexto y, como afirma el señor Teun van Dijk, experto en análisis de mensajes, sin contexto no hay texto.
Les aconsejo que sigan como hasta ahora, me dirijo a quienes prefieren no sacar los pies del tiesto establecido para nuestras vidas. No se señalen, no hagan caso de tales ilustraciones culturales si creen que carecen de bemoles para aguantar las embestidas de los mismos que utilizan la filosofía supuestamente para culturizarnos y hacernos más libres. Pensar demasiado no es bueno, es mejor seguir con aquello de “¿dónde va Vicente? Donde va la gente”. Y, como mucho, se guardan ustedes sus alegrías o sus cabreos para la papeleta de ese ritual que se llama elecciones o para los grupos de amigos muy, muy cercanos, que piensen como ustedes o parecido, ya saben: “Dios los cría y ellos solos se juntan” o, lo que es lo mismo, no me interesa complicarme la vida con quienes piensen y se expresen de forma diferente a mí.
Puras contradicciones
Un diario muy de derechas llamado OKDiario, que suelo citar como cito al que me dé la gana porque yo no pertenezco a ninguna secta, grupo ni grupúsculo que me dicte lo que escriba, recurre con frecuencia a la filosofía y a Nietzsche en concreto. También lo hacen otros medios, Nietzsche sigue de moda a pesar de que también continúa siendo dinamita, como él mismo dijo de sí.
Janire Manzanas recoge frases del autor del mostacho: «La forma más segura de corromper a un joven es enseñarle a tener en mayor estima a quienes piensan como él que a quienes piensan diferente». ¿Qué quiere decir esto? Sencillísimo, ¿verdad? Como afirma la periodista, la frase “pone el foco en el peligro de enseñar a una persona joven que quienes comparten sus opiniones merecen automáticamente más respeto, admiración o consideración que quienes mantienen posiciones diferentes”.
Preciosa lección, pero, para empezar, ¿OKDiario da cobijo entre sus páginas a quienes no piensan como su línea editorial? Y Público o El Plural, que se definen como diarios progresistas, ¿admiten columnas de quienes no se pongan firmes ante sus consignas? De ninguna manera, los tres diarios les dicen a sus lectores aquello que desean leer, es decir, desinforman, pero no son los culpables, los culpables de fondo son sus receptores, un medio de comunicación es una empresa que vende objetos llamados mensajes y cualquier fabricante de objetos sabe que si a su clientela les gustan los objetos rojizos o bien mejor los azules debe venderles lo que piden para reforzarles o crearles la necesidad de seguir comprando. Así que objetos a gusto del consumidor completados por muchos sucesos y mucha climatología más el inevitable deporte y consejos para ser feliz como en este caso, aunque el mismo medio se los pase por la entrepierna.
¿Libertad de expresión?
Otro diario, El Confidencial, a través de una misteriosa firma que dice llamarse P.M. acude a la idea de Voltaire, esa tan conocida que indica: “Puedo no estar de acuerdo con ninguna de tus palabras, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlas”. P.M. reconoce que la frase no es de Voltaire como tanta gente cree, pero no dice de quién es. Lo diré yo: pertenece a una mujer, la escritora británica Evelyn Beatrice Hall, quien fue una gran estudiosa de la vida y obra de Voltaire y autora de una importante biografía titulada “Los amigos de Voltaire” (The Friends of Voltaire) publicada en 1906.
Sin embargo, libertad de expresión apenas existe en esa prensa española llamada de referencia que es la de Madrid y un poquito la de Barcelona, lo que hay es una vergonzosa traslación de las posturas políticas al papel y a las pantallas. Los políticos pueden irse tranquilamente de vacaciones que el periodismo sigue haciéndoles el trabajo. Por regla general, no hay equilibrio de enfoques en los medios. Eso no es pluralismo, pero, repito, es lo que prefiere la gente y los lobbies de poder que están detrás de los medios.
Por tanto, lo chungo de todo esto es que los supuestos profesores periodistas son los primeros en no seguir sus propias enseñanzas. Es habitual que en el mundo periodístico te rechacen, te ignoren o te censuren si piensas de forma diferente a lo que establecen las leyes no escritas de sus dueños. El catecismo lo imponen los accionistas más importantes y los directores, redactores jefes o jefes de sección obedecen, estén o no de acuerdo, son currantes de lujo algunos de ellos, pero currantes por cuenta ajena, al fin y al cabo.
Donde hay patrón…
Fíjense cómo la señora Pepa Bueno, siendo directora de El País, diario independiente de la mañana, como se definía en sus buenos tiempos, agachó la cabeza y publicó un articulo en el que el máximo accionista del diario, Joseph Oughourlian, llegaba a comparar a Pedro Sánchez con Franco. Señora Bueno -pareció decirle- aquí somos progresistas, pero no lametraserillos, como afirmaría el periodista José María García. En marzo de 2025 se publicó el mentado artículo y en junio la señora Bueno fue despedida, ni independencia ni feminismo ni leches, a la calle y que te coloquen los de tu tribu. Así fue: la colocaron en TVE. Hay que estar en la onda, señoras y señores, por eso les digo que, o se alinean con el PSOE, con el PP o con el Opus, etc., y se portan bien, o no piensen y vayan a lo suyo, el que piensa lo que no debe -y encima actúa- la paga. De Nietzsche siguen diciendo que inspiró a los nazis y Voltaire sufrió toda clase de persecuciones y destierros por defender el librepensamiento. Por cierto, a Voltaire le caía bien Mahoma, consulten su “Diccionario Filosófico” y lo comprobarán.
Leo que estos días ha sido noticia en esos neochismorreos digitales a los que llaman redes sociales -excelentes centros para terapias de grupo e individuales- un hecho que ha corrido como una liebre entre los diarios llamados de la fachosfera: “Godó censura un artículo de López Burniol crítico con Sánchez y lo echa de La Vanguardia”. Juan José López Burniol es un notario catalanista e independentista. Según el despedido, el editor propietario, Javier Godó, y el director del diario, Jordi Juan, decidieron "suspendre la nostra relació", una relación que el notario da por “definitivamente extinguida”.
Pose, humo, mentira
O sea, que lo de Nietzsche, eso de no estar siempre escuchando lo que queremos, mejor al lado de los que nos dicen lo que deseamos escuchar, y lo otro de Voltaire-Evelyn Beatrice Hall de defender hasta la muerte las opiniones es simplemente pose y humo. No sólo en el periodismo, sino a la hora de editar un libro o de ingresar en una universidad, sobre todo si es privada y se llama Universidad San Cucufato, verbigracia, porque en el momento en que se llame San o Universidad Católica de… se terminó la libertad de expresión y de cátedra. Pero, ¡si es que esa libertad no se respeta ni en los medios de comunicación públicos ni en las universidades públicas! Porque, oigan bien, por favor: libertad de expresión, como madre, no hay más que una, eso es sentencia inamovible, aunque también la hayan movido en nombre de la libertad de expresión, seguramente.
Les diré algo, aquí, entre nosotros. La vida cotidiana, generalmente considerada, no es más que una farsa, una mentira con la que vivimos a gusto, lo saben, ¿verdad? Ahora estamos o hemos estado con las vacaciones veraniegas. Millones de personas obligadas a irse fuera de sus lugares habituales. Obligadas no sólo y exactamente por un supuesto cansancio laboral sino para ser como la masa, para aparentar felicidad o poseer recursos económicos.
He sufrido otra vez fotos de playas donde casi no se veía el agua con tanta sombrilla y tanto personal. Esto es lo normal pero no es lo normal, es un simple efecto consumista o lo que el profesor José Luis Pinillos llamaría determinismo social que, en gran medida, influye para que no ejerzamos nuestra individualidad. Ese determinismo tiene mucho que ver con el dios Mercado.
Pensar a la soledad conduce
Sin embargo, no se lo cuestionen, no piensen, en cuanto profundicen en el asunto se encontrarían ustedes con un panorama deprimente que les enturbiaría el cuento en que viven, si es que han caído en él. Nietzsche afirmó -nada menos- que donde está la masa hiede, como hieden los libros que la masa lee. Y Voltaire hablaba desde su solio bajo su idea de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.
En cuanto a los estoicos, sus postulados centrales giran en torno a la holística y a lo que hoy llamamos Complejidad y Gran Historia. Sin estos enfoques no podemos entender nada de lo que realmente nos ocurre y les prometo que tampoco yo lo entiendo del todo y eso que llevo decenios utilizando esta metodología en mi vida y en mis estudios.
¿Adónde me ha llevado? A la soledad, lo que ocurre es que prefiero estar solo que mal acompañado y lo normal es que no me sienta bien acompañado y por eso y porque no quiero molestar a nadie con mi compañía elijo muy bien con quién estar y procuro en lo posible aprender de los grandes cerebros olvidados o marginados o utilizados para lograr audiencias, aunque sea poca, y colgarse medallas de formar al receptor.
¡No tiren los libros y menos los clásicos! La IA no es infalible, un día se quedará sola como fuente de formación e información y no es infalible, pregúntense quién la llena de contenido, los algoritmos no aprenden solos, por ahora no poseen perspectiva histórica sincrónica con la que trabajar, son replicantes, no creadores. Hablo de Ciencias Sociales y Humanidades.
De todas formas, por favor, no cambien, que fuera de la masa ya se sabe que hace frío. Y quien no se sienta de la masa que no se dé por aludido. Créanme, siempre habrá masa, pan y circo, es cuestión de innatismos, de capacidades y de educaciones. Los políticos hablan para la masa, es decir, están lejos de la realidad científica, alimentan la mentira en la que vivimos casi constantemente.
Cuando salgo de mis estudios académicos en los que busco el porqué más hondo de todo y procedo a leer sobre el espectáculo político, siento como vergüenza de estar en una sociedad tan ligera, tan determinada, regida por personas a las que les importa un pimiento el pensamiento de las grandes mentes.
Si les dicen los progresistas que hay que tomar conciencia no los crean, si las derechas PP-Vox les hablan de alternativas pregúntenles cuáles van a ser, ni ellas las saben, es imposible que la mayoría tome conciencia de nada porque ya se ha explicado todo, imposible que se apoye racionalmente lo que se desconoce. La inmensa mayoría prefiere el ocio, el entretenimiento y estar con quienes no les provocan problemas mentales. Sabemos desde hace tiempo, gracias a la neurociencia, que nuestro cerebro no busca la verdad sino su supervivencia y la mejor forma de lograrla es no ir al fondo de las cosas. Quienes intentamos ir a ese núcleo tenemos que actuar contra corriente y a mucha honra, con la cabeza bien alta. Porque, además de vivir -como las plantas- existimos, como Nietzsche o Voltaire. Existir es maravilloso, pero no siempre es cómodo.
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