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Papá, La Caixa nos echa

La cuenta corriente procedente de la libreta que me abriste la he conservado hasta hoy por amor a ti, puro sentimentalismo, nostalgia de un tiempo en blanco y negro pero feliz y yo ni lo sabía

  • Fotograma de la película 'Sin Perdón'.

Papá, ¿cómo te va ahí, en la Nada? Muchos años ya, desde 1986, con todo lo que nos quedó por hablar, “compañero del alma, compañero”. Recordarás que en la España que nos tocó vivir era costumbre que un padre agarrara a su hijo de la mano y le dijera “vamos que te voy a abrir una libreta para que de ahora en adelante ahorres y te acostumbres a ahorrar”. Y me llevaste de púber-adolescente a la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla, a una sucursal que estaba al lado de la Plaza de San Lorenzo, donde se ubica la basílica del Gran Poder y la Iglesia de San Lorenzo en cuya pila bautismal bautizaron a Gustavo Adolfo Bécquer que nació muy cerca, en 1836.

Fusiones y atrevimiento

Por cierto, aquella Caja de Ahorros San Fernando se fusionó en 1993 con la primera caja de ahorros que se fundó en España: la de Jerez (1834) y de esa forma nació la Caja de Ahorros Provincial San Fernando de Sevilla y Jerez que luego se unió a El Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla para que, finalmente todo se lo comiera La Caixa/Caixabank y así parieron la Fundación Cajasol a la que hace tiempo le pedí sólo 6.000 euros para mantener Ámbitos, la primera y hoy principal revista científica de Comunicación que se fundó en Andalucía -la fundé yo- y ni caso, tonto de mí, tenía que haber llevado un proyecto relacionado con la Semana Santa o la Feria, ¿quién narices va a apoyar a la ciencia y encima pidiendo la subvención a cuerpo limpio, sin relaciones públicas previas?

Soy un atrevido, hay que “mendigar” diciendo que vas de parte de alguien notable y además solicitar el apoyo para algo que les dé aire popular a las entidades mecenas, en este sentido tal vez haya cometido un terrible error con el título de este escrito. Ring, ring. “¿Oiga?, ¿es La Voz del Sur?” “Sí”. “¿Está el director?” “Creo que sí”. “¡Que se ponga!” “¿Sí?” “¿Es el director?” “Sí”. “Soy el primer ministro de Bancobank en Andalucía Occidental. Despídanse de nuestra publicidad por haber publicado esa barrabasada de ese tal Ramón Reig”.

La movida de las cajas de ahorros

Menuda movida se ha dado con las cajas de ahorros en España, papá, ya se puede decir que no existen, se las tragaron los bancos, la llamada Obra Social -con raíces lejanas en la caridad cristiana del siglo XV, en Italia, con los franciscanos, por ejemplo- digamos, con mucho atrevimiento, que se conserva en la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) pero mientras antes se invertía en caridad miles de millones de euros ahora no llega a mil millones y con eso afirman que luchan contra la pobreza. Es como enfrentarse a un tiranosaurio con un tirachinas. La honda de David le provocaría sólo una insignificante cosquilla.

En resumen, primero invertían de lo lindo en obras sociales. Llegó una crisis bancaria en 2008 debido a la codicia de apostar por “el ladrillo” y, como explotó la burbuja, a los bancos y las cajas que estaban ganando dinero les llegó el momento de las vacas flacas y la propia codicia bancaria privada entró en barrena apoderándose de las cajas que eran un coladero de políticos mediocres. Bueno, dejemos eso que me marea y vamos a lo de la libreta.

Una sucursal sin cristales

En la sucursal a la que me llevaste no había cristales, ahora hay cristales y medidas de seguridad por todas partes y muchas más que aparecerán, sobre todo en los servicios digitales. Es lo que tiene la democracia: que termina destapando la verdadera índole del humano. Como novedad han aparecido los cacos digitales y las medidas de vigilancia cada vez más originales. En nuestros tiempos no había eso, Franco ponía orden con su dictadura.

Sin embargo, ahora la dictadura va imponiéndose poco a poco, desde la democracia. En el fondo, nuestros poderosos envidian a los chinos y sus controles exhaustivos y en Silicom Valley se siguen diseñando en laboratorios bebés a la medida del consumidor adinerado. Vamos hacia el superhombre que consolide la dictadura, aunque nada tenga que ver con el de Nietzsche.

No había cristales en aquella sucursal, sólo un mostrador con un señor amable detrás. La verdad es que no recuerdo la cantidad con la que me abriste la cartilla, pero como currante de mono que eras en una fábrica de helados me parece que serían 100 pesetas o algo así, vamos, lo mínimo que se exigiera. Ya tenía un punto de partida. Años después, gracias a mis modestos ingresos como periodista, de allí saqué una parte del dinero del primer coche que me compré, un Renault 5, matrícula SE-2005-S. El resto del dinero me lo pusiste tú porque siempre fuiste enemigo de la compra a plazos. Anda que no ha cambiado el cuento, ¿eh, papá? Hoy todo es a plazos y se compra sentado en el sofá desde un adminículo llamado móvil aquí y celular en América Latina.

Todo se concentra

Aquella libreta se convirtió con los años en cuenta corriente y terminó en esa entidad que formaron entre la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla y Jerez y El Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla que se llamó El Monte. Más años después llegaron los catalanes de La Caixa y se hicieron con todo. Cosas del capital, lleva siglos concentrándose, la Seat, papá, hace mucho que no es española, precisamente desde 1986, el año en que te moriste, como te fuiste en febrero no sé si te dio tiempo a saberlo, no lo creo, con lo jodido que estabas…

La compró Volkswagen que también se hizo con los Škoda, ¿te acuerdas? Eran los coches que se fabricaban en la Checoslovaquia comunista, alguno se veía de cuando en vez por Sevilla. Bastante feos, como todos los coches comunistas. Yo tengo uno ahora, ya de esta época, de gasoil, a ti no te gustaba el gasoil, pero ya está más refinado. La tienen tomada con el gasoil, le cascan impuestos a las primeras de cambio porque dicen que contamina más y hay que dejar de usarlo para agarrar coches eléctricos que ya hay, papá, no dan calambre, creo, pero se venden pocos y además a la gente le ha dado por los coches eléctricos chinos, sí, sí, has oído bien, coches eléctricos chinos, no veas tú lo que ha prosperado China.

Ah, y no hay muro de Berlín ni URSS y en 1992 montaron en Sevilla una Expo pero la infraestructura buena se la llevaron Bilbao y Valencia. Aquí el alcalde se hace el bravo hablando en elecciones de la concesión de la capitalidad a Sevilla -eso es dinero- pero cuando está en la poltrona se achanta y se calla para no molestar al resto de Andalucía ni al presidente de Andalucía que es de Málaga… Bueno, parece que ahora está el alcalde un poco más bravo.

Vamos a lo que vamos

En resumen, papá, rollos de política, vamos a lo que vamos y no a lo que no vamos. La Caixa se comió nuestra libreta, se están comiendo entre ellos, como los coches. Cuando yo era pequeño acuérdate: el BB, el BV y el BA, hoy tenemos al BBVA. La unión hace la fuerza. La cuenta corriente procedente de la libreta que me abriste la he conservado hasta hoy por amor a ti, puro sentimentalismo, nostalgia de un tiempo en blanco y negro pero feliz y yo ni lo sabía.

Hace poco miré sus movimientos y estaba más escuálida todavía que de costumbre, parecía un pollo de Simago, ¿te acuerdas de los pollos de Simago? Antes ingresaba allí lo que me pagaban por mis columnas en El Correo de Andalucía, pero como llegó otro dueño, el Grupo Prensa Ibérica, y tuvo la desgracia de prescindir de mis servicios y de camino de los de no pocos colaboradores de postín -creo que nos tenían por retrógrados, fíjate, papá, yo retrógrado-, dado que la opinión ya no vale nada y en especial la mía, la cuenta se ha quedado como cuando desnudaban a los personajes del TBO que tú me comprabas y se tenían que cubrir con un barril.

Observando los movimientos de la cuenta me doy cuenta de que me clavan 60 euros cada tres meses. Fui a una sucursal y me dijeron que era la cifra del mantenimiento de la cuenta, algo que sospechaba. La clavaera se debía -me dijeron- a que no tenía allí domiciliados todos mis gastos más la nómina o pensión, claro. Por esa cuenta -tu cuenta, mi inicio como ahorrador- pago varios recibos de entidades culturales y profesionales y me ingresan las miserables dietas cuando acudo a algún tribunal universitario (todo bien controlado por Hacienda), se conoce que eso no es bastante.

¡Esa libreta, se va a hacer puñetas!

El ladillo anterior es para que lo voceemos en una manifestación de protesta contra la codicia. Hazlo y verás cómo sale. Y aquí me tienes, papá, pensando qué hacer. En el mundo siguen mandando los malos y cada vez lo van a hacer con más sutileza en otros muchos campos del existir. En poco tiempo, mi cuenta de aquella libreta que con tanto cariño y patriotismo me abriste se puede ir a hacer puñetas porque si me descuido la asesina La Caixa a base de imposiciones, todo legal, papá, todo legal, pero esto es como cantar los cuarenta en bastos que, como decía el padrino Ramón, “no joden, pero atormentan”. “Te voy a cantar los cuarenta que no joden, pero atormentan”. Eso largaba. En resumen: que la cuenta no me trae cuenta.

Como te dije, la Caja de Ahorros San Fernando se unió a El Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla. Fíjate, papá, Monte de Piedad, ya no hay piedad, los bancos siguen sin tener piedad, si no te la dan a la entrada te la dan a la salida. Como te dije también, las cajas de ahorro pasaron a la Historia, se las quedaron los bancos, ¿sabes para lo que servían? Para colocar amiguetes. Llegaron los bancos y se las tragaron para ser más grandes, que no por eso más útiles ni relevantes. Todo con la bendición de la Unión Europea.

Miles de millones públicos

El gobierno español y de otros países tuvieron que soltar miles de millones de euros de dinero público -sin devolver del todo- para que a partir de 2008 algunos grandes bancos no se fueran al garete. En España, hacia 2012, les dimos unos 60.000 millones y nos han devuelto sólo 20.000. Le cayó una buena cantidad a Bankia, otro que se tragó Caixabank. Y es que el liberalismo y el neoliberalismo no quieren gobierno (“El gobierno no es la solución a nuestro problema, el gobierno es el problema”, sentenció Reagan en 1981), salvo cuando les interesa para que les cubran sus desmanes. Como afirman que son los que arriesgan, añaden que también son los que se equivocan. Y los Estados ceden, empezando por los progresistas que mucho bla, bla, bla, pero cuando llega la hora de demostrar lo que son lo demuestran: un apéndice rebelde y chillón de lo de siempre.

Qué vidas tan tristes la de los banqueros y adláteres, trabajar así, pensando siempre en el euro, en la Bolsa, en si te come otro banco o si tú te lo comes a él, y encima ahora también en el dinero digital y en crear robots... A eso lo llaman servicio público para no reconocer -por obligaciones del marketing- que aquí no hay ni piedad ni servicio público. Sí ya sé que a eso lo llaman progreso y emprendimiento, qué progreso, papá, qué manera de descubrir la cuadratura del círculo. Es lo que merecemos porque es lo que somos: progresistas.

Casi todo es privado, detrás de La Caixa/Caixabank se observa capital español (Fundación La Caixa/Criteria, Gobierno de España); inglés (Investment Management); estadounidense (BlackRock, Goldman Sachs), etc. Muy unido a Baixabanck se encuentra o se encontró -no recuerdo bien ahora- Carlos Slim, milmillonario mexicano, propietario de Telmex, entre otras muchas grandes marcas, pequeño accionista de Prisa, máximo accionista privado de The New York Times por los años diez de este siglo, y accionista mayoritario de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC). En fin, así funciona el mercado.

Sin piedad y con tonterías

En la teoría, y en mi juventud, yo sabía cómo arreglar un mundo sin piedad: a una situación sin piedad hay que aplicarle un remedio sin piedad. Cuando me di cuenta de que lo tienen todo atado y bien atado y que no puedo contar con nadie porque hoy todo el mundo está ejerciendo el progresismo llevando el perro al veterinario, cuidando su nutrición o discutiendo si se dice poeto o poeta, periodista o periodisto; debatiendo si se quita una bandera y se pone otra o si los vascos y catalanes la tienen más larga que el resto, me retiré a escribir estas tonterías.

Son tonterías, pero, mira, papá, me relajan al tiempo que me enervan y me hierve la sangre y me acuerdo de la guillotina de 1789. Luego ya me tranquilizo me pongo a ver Sin perdón, una película del Oeste, de Clint Eastwood, donde él trabaja de pistolero que se acerca a un pueblo a cobrar el dineral que un grupo de meretrices había recolectado para pagar a quien fuera capaz de matar al vaquero que abusó y rajó la cara a una prostituta simplemente porque le había dicho que tenía la pilila pequeña. Clint se lo carga y punto. Me sirve de catarsis.

Como leí en un poema de Emilio Durán -lo conociste, estará contigo por ahí, en la Nada- nosotros tendremos los deseos que tengamos, pero “ellos tienen la fuerza” así que agua y ajo, papá. Gracias por escucharme. Es que si no te lo digo reviento. Caixabank será muy activa con su brazo cultural, nosotros, como no somos nadie, seguimos sin ser nadie. Tú te has muerto y yo hablo con un muerto, ¡qué locura al lado del progreso que representa gozar de un banco tan incansable y tan cuerdo!

Papá, ¿cómo te va ahí, en la Nada? Muchos años ya, desde 1986, con todo lo que nos quedó por hablar, “compañero del alma, compañero”. Recordarás que en la España que nos tocó vivir era costumbre que un padre agarrara a su hijo de la mano y le dijera “vamos que te voy a abrir una libreta para que de ahora en adelante ahorres y te acostumbres a ahorrar”. Y me llevaste de púber-adolescente a la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla, a una sucursal que estaba al lado de la Plaza de San Lorenzo, donde se ubica la basílica del Gran Poder y la Iglesia de San Lorenzo en cuya pila bautismal bautizaron a Gustavo Adolfo Bécquer que nació muy cerca, en 1836.

Fusiones y atrevimiento

Por cierto, aquella Caja de Ahorros San Fernando se fusionó en 1993 con la primera caja de ahorros que se fundó en España: la de Jerez (1834) y de esa forma nació la Caja de Ahorros Provincial San Fernando de Sevilla y Jerez que luego se unió a El Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla para que, finalmente todo se lo comiera La Caixa/Caixabank y así parieron la Fundación Cajasol a la que hace tiempo le pedí sólo 6.000 euros para mantener Ámbitos, la primera y hoy principal revista científica de Comunicación que se fundó en Andalucía -la fundé yo- y ni caso, tonto de mí, tenía que haber llevado un proyecto relacionado con la Semana Santa o la Feria, ¿quién narices va a apoyar a la ciencia y encima pidiendo la subvención a cuerpo limpio, sin relaciones públicas previas?

Soy un atrevido, hay que “mendigar” diciendo que vas de parte de alguien notable y además solicitar el apoyo para algo que les dé aire popular a las entidades mecenas, en este sentido tal vez haya cometido un terrible error con el título de este escrito. Ring, ring. “¿Oiga?, ¿es La Voz del Sur?” “Sí”. “¿Está el director?” “Creo que sí”. “¡Que se ponga!” “¿Sí?” “¿Es el director?” “Sí”. “Soy el primer ministro de Bancobank en Andalucía Occidental. Despídanse de nuestra publicidad por haber publicado esa barrabasada de ese tal Ramón Reig”.

La movida de las cajas de ahorros

Menuda movida se ha dado con las cajas de ahorros en España, papá, ya se puede decir que no existen, se las tragaron los bancos, la llamada Obra Social -con raíces lejanas en la caridad cristiana del siglo XV, en Italia, con los franciscanos, por ejemplo- digamos, con mucho atrevimiento, que se conserva en la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) pero mientras antes se invertía en caridad miles de millones de euros ahora no llega a mil millones y con eso afirman que luchan contra la pobreza. Es como enfrentarse a un tiranosaurio con un tirachinas. La honda de David le provocaría sólo una insignificante cosquilla.

En resumen, primero invertían de lo lindo en obras sociales. Llegó una crisis bancaria en 2008 debido a la codicia de apostar por “el ladrillo” y, como explotó la burbuja, a los bancos y las cajas que estaban ganando dinero les llegó el momento de las vacas flacas y la propia codicia bancaria privada entró en barrena apoderándose de las cajas que eran un coladero de políticos mediocres. Bueno, dejemos eso que me marea y vamos a lo de la libreta.

Una sucursal sin cristales

En la sucursal a la que me llevaste no había cristales, ahora hay cristales y medidas de seguridad por todas partes y muchas más que aparecerán, sobre todo en los servicios digitales. Es lo que tiene la democracia: que termina destapando la verdadera índole del humano. Como novedad han aparecido los cacos digitales y las medidas de vigilancia cada vez más originales. En nuestros tiempos no había eso, Franco ponía orden con su dictadura.

Sin embargo, ahora la dictadura va imponiéndose poco a poco, desde la democracia. En el fondo, nuestros poderosos envidian a los chinos y sus controles exhaustivos y en Silicom Valley se siguen diseñando en laboratorios bebés a la medida del consumidor adinerado. Vamos hacia el superhombre que consolide la dictadura, aunque nada tenga que ver con el de Nietzsche.

No había cristales en aquella sucursal, sólo un mostrador con un señor amable detrás. La verdad es que no recuerdo la cantidad con la que me abriste la cartilla, pero como currante de mono que eras en una fábrica de helados me parece que serían 100 pesetas o algo así, vamos, lo mínimo que se exigiera. Ya tenía un punto de partida. Años después, gracias a mis modestos ingresos como periodista, de allí saqué una parte del dinero del primer coche que me compré, un Renault 5, matrícula SE-2005-S. El resto del dinero me lo pusiste tú porque siempre fuiste enemigo de la compra a plazos. Anda que no ha cambiado el cuento, ¿eh, papá? Hoy todo es a plazos y se compra sentado en el sofá desde un adminículo llamado móvil aquí y celular en América Latina.

Todo se concentra

Aquella libreta se convirtió con los años en cuenta corriente y terminó en esa entidad que formaron entre la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla y Jerez y El Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla que se llamó El Monte. Más años después llegaron los catalanes de La Caixa y se hicieron con todo. Cosas del capital, lleva siglos concentrándose, la Seat, papá, hace mucho que no es española, precisamente desde 1986, el año en que te moriste, como te fuiste en febrero no sé si te dio tiempo a saberlo, no lo creo, con lo jodido que estabas…

La compró Volkswagen que también se hizo con los Škoda, ¿te acuerdas? Eran los coches que se fabricaban en la Checoslovaquia comunista, alguno se veía de cuando en vez por Sevilla. Bastante feos, como todos los coches comunistas. Yo tengo uno ahora, ya de esta época, de gasoil, a ti no te gustaba el gasoil, pero ya está más refinado. La tienen tomada con el gasoil, le cascan impuestos a las primeras de cambio porque dicen que contamina más y hay que dejar de usarlo para agarrar coches eléctricos que ya hay, papá, no dan calambre, creo, pero se venden pocos y además a la gente le ha dado por los coches eléctricos chinos, sí, sí, has oído bien, coches eléctricos chinos, no veas tú lo que ha prosperado China.

Ah, y no hay muro de Berlín ni URSS y en 1992 montaron en Sevilla una Expo pero la infraestructura buena se la llevaron Bilbao y Valencia. Aquí el alcalde se hace el bravo hablando en elecciones de la concesión de la capitalidad a Sevilla -eso es dinero- pero cuando está en la poltrona se achanta y se calla para no molestar al resto de Andalucía ni al presidente de Andalucía que es de Málaga… Bueno, parece que ahora está el alcalde un poco más bravo.

Vamos a lo que vamos

En resumen, papá, rollos de política, vamos a lo que vamos y no a lo que no vamos. La Caixa se comió nuestra libreta, se están comiendo entre ellos, como los coches. Cuando yo era pequeño acuérdate: el BB, el BV y el BA, hoy tenemos al BBVA. La unión hace la fuerza. La cuenta corriente procedente de la libreta que me abriste la he conservado hasta hoy por amor a ti, puro sentimentalismo, nostalgia de un tiempo en blanco y negro pero feliz y yo ni lo sabía.

Hace poco miré sus movimientos y estaba más escuálida todavía que de costumbre, parecía un pollo de Simago, ¿te acuerdas de los pollos de Simago? Antes ingresaba allí lo que me pagaban por mis columnas en El Correo de Andalucía, pero como llegó otro dueño, el Grupo Prensa Ibérica, y tuvo la desgracia de prescindir de mis servicios y de camino de los de no pocos colaboradores de postín -creo que nos tenían por retrógrados, fíjate, papá, yo retrógrado-, dado que la opinión ya no vale nada y en especial la mía, la cuenta se ha quedado como cuando desnudaban a los personajes del TBO que tú me comprabas y se tenían que cubrir con un barril.

Observando los movimientos de la cuenta me doy cuenta de que me clavan 60 euros cada tres meses. Fui a una sucursal y me dijeron que era la cifra del mantenimiento de la cuenta, algo que sospechaba. La clavaera se debía -me dijeron- a que no tenía allí domiciliados todos mis gastos más la nómina o pensión, claro. Por esa cuenta -tu cuenta, mi inicio como ahorrador- pago varios recibos de entidades culturales y profesionales y me ingresan las miserables dietas cuando acudo a algún tribunal universitario (todo bien controlado por Hacienda), se conoce que eso no es bastante.

¡Esa libreta, se va a hacer puñetas!

El ladillo anterior es para que lo voceemos en una manifestación de protesta contra la codicia. Hazlo y verás cómo sale. Y aquí me tienes, papá, pensando qué hacer. En el mundo siguen mandando los malos y cada vez lo van a hacer con más sutileza en otros muchos campos del existir. En poco tiempo, mi cuenta de aquella libreta que con tanto cariño y patriotismo me abriste se puede ir a hacer puñetas porque si me descuido la asesina La Caixa a base de imposiciones, todo legal, papá, todo legal, pero esto es como cantar los cuarenta en bastos que, como decía el padrino Ramón, “no joden, pero atormentan”. “Te voy a cantar los cuarenta que no joden, pero atormentan”. Eso largaba. En resumen: que la cuenta no me trae cuenta.

Como te dije, la Caja de Ahorros San Fernando se unió a El Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla. Fíjate, papá, Monte de Piedad, ya no hay piedad, los bancos siguen sin tener piedad, si no te la dan a la entrada te la dan a la salida. Como te dije también, las cajas de ahorro pasaron a la Historia, se las quedaron los bancos, ¿sabes para lo que servían? Para colocar amiguetes. Llegaron los bancos y se las tragaron para ser más grandes, que no por eso más útiles ni relevantes. Todo con la bendición de la Unión Europea.

Miles de millones públicos

El gobierno español y de otros países tuvieron que soltar miles de millones de euros de dinero público -sin devolver del todo- para que a partir de 2008 algunos grandes bancos no se fueran al garete. En España, hacia 2012, les dimos unos 60.000 millones y nos han devuelto sólo 20.000. Le cayó una buena cantidad a Bankia, otro que se tragó Caixabank. Y es que el liberalismo y el neoliberalismo no quieren gobierno (“El gobierno no es la solución a nuestro problema, el gobierno es el problema”, sentenció Reagan en 1981), salvo cuando les interesa para que les cubran sus desmanes. Como afirman que son los que arriesgan, añaden que también son los que se equivocan. Y los Estados ceden, empezando por los progresistas que mucho bla, bla, bla, pero cuando llega la hora de demostrar lo que son lo demuestran: un apéndice rebelde y chillón de lo de siempre.

Qué vidas tan tristes la de los banqueros y adláteres, trabajar así, pensando siempre en el euro, en la Bolsa, en si te come otro banco o si tú te lo comes a él, y encima ahora también en el dinero digital y en crear robots... A eso lo llaman servicio público para no reconocer -por obligaciones del marketing- que aquí no hay ni piedad ni servicio público. Sí ya sé que a eso lo llaman progreso y emprendimiento, qué progreso, papá, qué manera de descubrir la cuadratura del círculo. Es lo que merecemos porque es lo que somos: progresistas.

Casi todo es privado, detrás de La Caixa/Caixabank se observa capital español (Fundación La Caixa/Criteria, Gobierno de España); inglés (Investment Management); estadounidense (BlackRock, Goldman Sachs), etc. Muy unido a Baixabanck se encuentra o se encontró -no recuerdo bien ahora- Carlos Slim, milmillonario mexicano, propietario de Telmex, entre otras muchas grandes marcas, pequeño accionista de Prisa, máximo accionista privado de The New York Times por los años diez de este siglo, y accionista mayoritario de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC). En fin, así funciona el mercado.

Sin piedad y con tonterías

En la teoría, y en mi juventud, yo sabía cómo arreglar un mundo sin piedad: a una situación sin piedad hay que aplicarle un remedio sin piedad. Cuando me di cuenta de que lo tienen todo atado y bien atado y que no puedo contar con nadie porque hoy todo el mundo está ejerciendo el progresismo llevando el perro al veterinario, cuidando su nutrición o discutiendo si se dice poeto o poeta, periodista o periodisto; debatiendo si se quita una bandera y se pone otra o si los vascos y catalanes la tienen más larga que el resto, me retiré a escribir estas tonterías.

Son tonterías, pero, mira, papá, me relajan al tiempo que me enervan y me hierve la sangre y me acuerdo de la guillotina de 1789. Luego ya me tranquilizo me pongo a ver Sin perdón, una película del Oeste, de Clint Eastwood, donde él trabaja de pistolero que se acerca a un pueblo a cobrar el dineral que un grupo de meretrices había recolectado para pagar a quien fuera capaz de matar al vaquero que abusó y rajó la cara a una prostituta simplemente porque le había dicho que tenía la pilila pequeña. Clint se lo carga y punto. Me sirve de catarsis.

Como leí en un poema de Emilio Durán -lo conociste, estará contigo por ahí, en la Nada- nosotros tendremos los deseos que tengamos, pero “ellos tienen la fuerza” así que agua y ajo, papá. Gracias por escucharme. Es que si no te lo digo reviento. Caixabank será muy activa con su brazo cultural, nosotros, como no somos nadie, seguimos sin ser nadie. Tú te has muerto y yo hablo con un muerto, ¡qué locura al lado del progreso que representa gozar de un banco tan incansable y tan cuerdo!

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