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  • La playa de Punta Candor, en Rota, con bandera roja por las aguas contaminadas. -

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El "coraje" de llegar a la playa y no poder bañarse: así viven los usuarios el cierre de cinco zonas de la costa gaditana

La prohibición de baño en cinco playas de la provincia por la presencia de bacterias sorprende a vecinos y veraneantes en pleno agosto. En la orilla, policías y socorristas vigilan para evitar que nadie entre al agua

La playa está ahí, a unos metros. El agua se mueve con normalidad y, a simple vista, nada parece distinto a cualquier otro día de verano. Pero este viernes en Punta Candor hay una frontera que no se puede cruzar. La bandera roja ondea en la torres de salvamento y el baño está prohibido. Quien llega con la sombrilla, la nevera y la toalla bajo el brazo se encuentra con una situación difícil de asumir cuando el plan era pasar el día remojándose en una de las playas más conocidas de Rota.

Hay menos bañistas de lo habitual. Algunos se han enterado antes de salir de casa y han cambiado de planes. Otros lo descubren al llegar y preguntan qué ocurre. Durante la mañana, la Policía realiza recorridos por la orilla y vigila que nadie entre en el agua, mientras el socorrista atiende una y otra vez a los usuarios que se acercan buscando explicaciones. Unos grupos grandes siguen su camino hacia la arena. Otros tantos dan media vuelta y regresan a casa o se ponen a buscar una piscina donde combatir el verano.

El día tampoco es especialmente caluroso. Corre el aire y hay quien asegura que puede aguantar perfectamente una jornada sin darse un chapuzón. Pero basta con pasar unas horas bajo el sol para que las ganas de meterse en el agua aparezcan. Y ahí está el problema: esta vez no depende de una preferencia. Sanidad ha prohibido el baño después de detectar niveles de Escherichia coli superiores a los permitidos. Punta Candor forma parte de las cinco playas gaditanas afectadas por esta alerta.

Una playa con la orilla vigilada

"Acabamos de llegar y es jodido porque no te puedes bañar". Ramón resume así el recibimiento que se ha encontrado junto a su familia. Son seis y, pese a la prohibición, han decidido mantener el plan. "Aparte de eso, no nos ha quitado la gana de venir aquí", explica. Otra cosa es la situación de quien ha organizado sus vacaciones alrededor de la playa. "El que venga a echar una semana, 15 días o incluso venga solo a pasar el día, pues es jodido".

  • Policía en la orilla de Punta Candor, durante la prohibición del baño por riesgo para la salud.
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Él conoció la noticia a través de un medio local y su primera reacción fue pensar que podía haber algún problema relacionado con "aguas sucias". Es una hipótesis personal, porque las autoridades aún no han atribuido públicamente el origen concreto de la contaminación detectada en esta zona de baño. Ramón reconoce que su mujer y su hijo sí se han bañado durante los días anteriores, aunque no muestra una preocupación especial por ello. "Ha sido una alerta hoy, los demás días no ha habido problema".

La presencia policial y el control sobre la prohibición tampoco generan rechazo entre los usuarios consultados. "Nos parece bien que impidan bañarse a la gente", sostiene Ramón. La situación es incómoda, pero el mensaje parece claro: si existe un riesgo sanitario, nadie debería comprobar por su cuenta hasta qué punto lo es. El mar, esta vez, está para mirarlo.

  • Ramón, junto a su familia pasando el día en Punta Candor, a pesar de no poder bañarse en el agua.
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"Basta que no se pueda para que uno quiera"

Ana García ha llegado a Punta Candor desde Madrid sin saber lo que estaba ocurriendo. La noticia le llegó de camino a la playa, a través de unos vecinos que precisamente se volvían a casa. "¡Qué pronto os volvéis!", les dijeron. La respuesta les cambió el plan: no se podían bañar.

Aun así, decidieron entrar y pasar el día. "Aquí no se pasa mal porque hace mucho fresquito y corre el aire", dice. De hecho, reconoce que hay jornadas en las que bajan a la playa y ni siquiera se meten en el agua. Pero cuando el baño está prohibido, el deseo de hacerlo parece crecer. "Basta que no se pueda para que uno quiera".

No es la única que interpreta la decisión desde la lógica de la prevención. "A mí no me parece mal, porque todo lo que sea prevenir me parece bien". En una playa que vive del verano y de quienes, como ella, pasan aquí buena parte de sus vacaciones, la medida trastoca los planes, pero entiende que la alternativa no puede ser ignorar unos análisis que han detectado parámetros por encima de los límites permitidos.

  • Los hermanos Fernando y Ana García, en Punta Candor.
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"Mejor es que se pueda uno bañar, pero qué le vamos a hacer", añade. Su manera de afrontar el día es sencilla: disfrutar del paisaje, del paseo y de la compañía. A pocos metros, sin embargo, hay familias que ni siquiera se quedan. Han llegado hasta la playa, han visto la bandera roja y han decidido buscar otro sitio donde refrescarse.

La sorpresa de llegar y encontrarse con una bacteria

Fernando García vive muy cerca. Apenas tiene que recorrer unos cien metros para llegar desde casa hasta la playa. Por eso su sorpresa ha sido mayor. Al salir, le avisaron de que había bandera roja. "¿Y por qué? Pues porque no se puede uno bañar porque hay una bacteria". Poco más.

Al llegar, preguntó al socorrista. Sabía que el baño estaba prohibido, pero Fernando quería conocer qué había ocurrido y de dónde procedía la contaminación. No obtuvo demasiados detalles. "Sabía que había una bacteria, pero no sabía el nombre ni la procedencia", cuenta. La información oficial confirma que en Punta Candor el parámetro que ha superado los límites establecidos es el de Escherichia coli, conocida habitualmente como E.coli.

La decisión de prohibir el baño le parece correcta si existe un riesgo, pero considera que la situación deja preguntas pendientes. "Lo que me parece muy mal es que haya bacterias que puedan proceder de aguas sucias o de una cosa de ese tipo". El entrevistado no conoce el origen y tampoco pretende afirmarlo, pero sí reclama que se aclare qué ha ocurrido.

Sus palabras reflejan una preocupación compartida por muchos usuarios que asocian Punta Candor con un determinado tipo de playa. "Son playas de Cádiz que siempre han tenido fama de muy buenas, muy limpias, muy salvajes", señala. Por eso, considera especialmente frustrante encontrarse con la prohibición en pleno mes de agosto. "La gente viene a la playa y no se puede bañar, así de fácil".

El verano también se queda en la arena

Para quienes tienen la costumbre de acudir a la playa casi a diario, la jornada resulta todavía más extraña. Roque Reales llega caminando y suele aprovechar sus visitas para darse varios baños. Este viernes, sin embargo, su rutina se ha quedado a medias:  "Hoy no me podré bañar".

Lo dice con resignación. "Hombre, da coraje, porque ya que viene uno a la playa lo que quiere es bañarse. Pero si no puedo, pues no puedo". No ha estado en el agua en los últimos días y tampoco cree haber tenido contacto con la contaminación detectada. "Yo hace ya unos tres días que no me baño".

  • Roque, durante su paseo diario por la playa. Hoy, sin chapuzón incluido,
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Roque mira a su alrededor y ve que sigue habiendo gente en la arena. El fresco también influye en que la playa esté menos concurrida, aunque la bandera roja es imposible de pasar por alto. Señala incluso que, en otras zonas cercanas, hay personas bañándose. Pero en Punta Candor, dentro del área afectada por la resolución sanitaria, la escena es diferente: se puede pasear, sentarse, tomar el sol o jugar en la arena. Lo que no se puede es entrar al agua.

Ese es precisamente el contraste que marca la jornada. La playa no está cerrada. La arena continúa llena de los pequeños rituales de agosto, aunque con menos intensidad. Hay sillas abiertas, sombrillas y grupos que conversan. Pero falta el ir y venir constante de quienes entran y salen del mar. La orilla se ha convertido en una línea que se observa con cierta frustración.

  • Bañistas paseando por Punta Candor ante la prohibición del baño.
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Cinco playas afectadas y nuevos análisis en marcha

Punta Candor no es un caso aislado. La Junta de Andalucía ha prohibido el baño también en las zonas de Aculadero-Puerto Sherry y Fuentebravía, en El Puerto; Micaela, en Chipiona, y La Cachucha, en Puerto Real. En Aculadero-Puerto Sherry, La Cachucha y Micaela se han superado los niveles permitidos tanto de E.coli como de enterococos intestinales. En Fuentebravía, el problema detectado está relacionado con los enterococos.

La resolución ha sido trasladada a los ayuntamientos para que señalicen la prohibición y mantengan las advertencias mientras persista el riesgo sanitario. La medida forma parte del Programa de Vigilancia Sanitaria de las Aguas de Baño de la Junta, que realiza controles periódicos durante la temporada alta, comprendida entre el 1 de junio y el 30 de septiembre.

  • Bañistas llegando y yéndose de la playa al ver la bandera roja.
  • -

La administración sanitaria ya ha tomado nuevas muestras en las playas afectadas. El baño podrá volver a autorizarse cuando los análisis indiquen que el agua ha recuperado unos niveles seguros y se hayan corregido las causas que han provocado esta situación. Hasta entonces, la bandera roja seguirá marcando el límite.

En Punta Candor, esa espera se vive a pie de playa. El socorrista continúa respondiendo a quienes se acercan con dudas. La Policía sigue recorriendo la orilla. Un grupo llega, mira la bandera y pregunta. Otro decide que no merece la pena pasar la tarde sin bañarse y se marcha. Los que se quedan intentan aprovechar el día de otra manera.

Cinco playas gaditanas comparten estos días una advertencia sanitaria que, para el visitante, se resume en una imagen muy concreta: el mar delante, la toalla detrás y una bandera roja recordando que, aunque el verano continúe, hoy el chapuzón tendrá que esperar.

La playa está ahí, a unos metros. El agua se mueve con normalidad y, a simple vista, nada parece distinto a cualquier otro día de verano. Pero este viernes en Punta Candor hay una frontera que no se puede cruzar. La bandera roja ondea en la torres de salvamento y el baño está prohibido. Quien llega con la sombrilla, la nevera y la toalla bajo el brazo se encuentra con una situación difícil de asumir cuando el plan era pasar el día remojándose en una de las playas más conocidas de Rota.

Hay menos bañistas de lo habitual. Algunos se han enterado antes de salir de casa y han cambiado de planes. Otros lo descubren al llegar y preguntan qué ocurre. Durante la mañana, la Policía realiza recorridos por la orilla y vigila que nadie entre en el agua, mientras el socorrista atiende una y otra vez a los usuarios que se acercan buscando explicaciones. Unos grupos grandes siguen su camino hacia la arena. Otros tantos dan media vuelta y regresan a casa o se ponen a buscar una piscina donde combatir el verano.

El día tampoco es especialmente caluroso. Corre el aire y hay quien asegura que puede aguantar perfectamente una jornada sin darse un chapuzón. Pero basta con pasar unas horas bajo el sol para que las ganas de meterse en el agua aparezcan. Y ahí está el problema: esta vez no depende de una preferencia. Sanidad ha prohibido el baño después de detectar niveles de Escherichia coli superiores a los permitidos. Punta Candor forma parte de las cinco playas gaditanas afectadas por esta alerta.

Una playa con la orilla vigilada

"Acabamos de llegar y es jodido porque no te puedes bañar". Ramón resume así el recibimiento que se ha encontrado junto a su familia. Son seis y, pese a la prohibición, han decidido mantener el plan. "Aparte de eso, no nos ha quitado la gana de venir aquí", explica. Otra cosa es la situación de quien ha organizado sus vacaciones alrededor de la playa. "El que venga a echar una semana, 15 días o incluso venga solo a pasar el día, pues es jodido".

  • Policía en la orilla de Punta Candor, durante la prohibición del baño por riesgo para la salud.
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Él conoció la noticia a través de un medio local y su primera reacción fue pensar que podía haber algún problema relacionado con "aguas sucias". Es una hipótesis personal, porque las autoridades aún no han atribuido públicamente el origen concreto de la contaminación detectada en esta zona de baño. Ramón reconoce que su mujer y su hijo sí se han bañado durante los días anteriores, aunque no muestra una preocupación especial por ello. "Ha sido una alerta hoy, los demás días no ha habido problema".

La presencia policial y el control sobre la prohibición tampoco generan rechazo entre los usuarios consultados. "Nos parece bien que impidan bañarse a la gente", sostiene Ramón. La situación es incómoda, pero el mensaje parece claro: si existe un riesgo sanitario, nadie debería comprobar por su cuenta hasta qué punto lo es. El mar, esta vez, está para mirarlo.

  • Ramón, junto a su familia pasando el día en Punta Candor, a pesar de no poder bañarse en el agua.
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"Basta que no se pueda para que uno quiera"

Ana García ha llegado a Punta Candor desde Madrid sin saber lo que estaba ocurriendo. La noticia le llegó de camino a la playa, a través de unos vecinos que precisamente se volvían a casa. "¡Qué pronto os volvéis!", les dijeron. La respuesta les cambió el plan: no se podían bañar.

Aun así, decidieron entrar y pasar el día. "Aquí no se pasa mal porque hace mucho fresquito y corre el aire", dice. De hecho, reconoce que hay jornadas en las que bajan a la playa y ni siquiera se meten en el agua. Pero cuando el baño está prohibido, el deseo de hacerlo parece crecer. "Basta que no se pueda para que uno quiera".

No es la única que interpreta la decisión desde la lógica de la prevención. "A mí no me parece mal, porque todo lo que sea prevenir me parece bien". En una playa que vive del verano y de quienes, como ella, pasan aquí buena parte de sus vacaciones, la medida trastoca los planes, pero entiende que la alternativa no puede ser ignorar unos análisis que han detectado parámetros por encima de los límites permitidos.

  • Los hermanos Fernando y Ana García, en Punta Candor.
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"Mejor es que se pueda uno bañar, pero qué le vamos a hacer", añade. Su manera de afrontar el día es sencilla: disfrutar del paisaje, del paseo y de la compañía. A pocos metros, sin embargo, hay familias que ni siquiera se quedan. Han llegado hasta la playa, han visto la bandera roja y han decidido buscar otro sitio donde refrescarse.

La sorpresa de llegar y encontrarse con una bacteria

Fernando García vive muy cerca. Apenas tiene que recorrer unos cien metros para llegar desde casa hasta la playa. Por eso su sorpresa ha sido mayor. Al salir, le avisaron de que había bandera roja. "¿Y por qué? Pues porque no se puede uno bañar porque hay una bacteria". Poco más.

Al llegar, preguntó al socorrista. Sabía que el baño estaba prohibido, pero Fernando quería conocer qué había ocurrido y de dónde procedía la contaminación. No obtuvo demasiados detalles. "Sabía que había una bacteria, pero no sabía el nombre ni la procedencia", cuenta. La información oficial confirma que en Punta Candor el parámetro que ha superado los límites establecidos es el de Escherichia coli, conocida habitualmente como E.coli.

La decisión de prohibir el baño le parece correcta si existe un riesgo, pero considera que la situación deja preguntas pendientes. "Lo que me parece muy mal es que haya bacterias que puedan proceder de aguas sucias o de una cosa de ese tipo". El entrevistado no conoce el origen y tampoco pretende afirmarlo, pero sí reclama que se aclare qué ha ocurrido.

Sus palabras reflejan una preocupación compartida por muchos usuarios que asocian Punta Candor con un determinado tipo de playa. "Son playas de Cádiz que siempre han tenido fama de muy buenas, muy limpias, muy salvajes", señala. Por eso, considera especialmente frustrante encontrarse con la prohibición en pleno mes de agosto. "La gente viene a la playa y no se puede bañar, así de fácil".

El verano también se queda en la arena

Para quienes tienen la costumbre de acudir a la playa casi a diario, la jornada resulta todavía más extraña. Roque Reales llega caminando y suele aprovechar sus visitas para darse varios baños. Este viernes, sin embargo, su rutina se ha quedado a medias:  "Hoy no me podré bañar".

Lo dice con resignación. "Hombre, da coraje, porque ya que viene uno a la playa lo que quiere es bañarse. Pero si no puedo, pues no puedo". No ha estado en el agua en los últimos días y tampoco cree haber tenido contacto con la contaminación detectada. "Yo hace ya unos tres días que no me baño".

  • Roque, durante su paseo diario por la playa. Hoy, sin chapuzón incluido,
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Roque mira a su alrededor y ve que sigue habiendo gente en la arena. El fresco también influye en que la playa esté menos concurrida, aunque la bandera roja es imposible de pasar por alto. Señala incluso que, en otras zonas cercanas, hay personas bañándose. Pero en Punta Candor, dentro del área afectada por la resolución sanitaria, la escena es diferente: se puede pasear, sentarse, tomar el sol o jugar en la arena. Lo que no se puede es entrar al agua.

Ese es precisamente el contraste que marca la jornada. La playa no está cerrada. La arena continúa llena de los pequeños rituales de agosto, aunque con menos intensidad. Hay sillas abiertas, sombrillas y grupos que conversan. Pero falta el ir y venir constante de quienes entran y salen del mar. La orilla se ha convertido en una línea que se observa con cierta frustración.

  • Bañistas paseando por Punta Candor ante la prohibición del baño.
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Cinco playas afectadas y nuevos análisis en marcha

Punta Candor no es un caso aislado. La Junta de Andalucía ha prohibido el baño también en las zonas de Aculadero-Puerto Sherry y Fuentebravía, en El Puerto; Micaela, en Chipiona, y La Cachucha, en Puerto Real. En Aculadero-Puerto Sherry, La Cachucha y Micaela se han superado los niveles permitidos tanto de E.coli como de enterococos intestinales. En Fuentebravía, el problema detectado está relacionado con los enterococos.

La resolución ha sido trasladada a los ayuntamientos para que señalicen la prohibición y mantengan las advertencias mientras persista el riesgo sanitario. La medida forma parte del Programa de Vigilancia Sanitaria de las Aguas de Baño de la Junta, que realiza controles periódicos durante la temporada alta, comprendida entre el 1 de junio y el 30 de septiembre.

  • Bañistas llegando y yéndose de la playa al ver la bandera roja.
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La administración sanitaria ya ha tomado nuevas muestras en las playas afectadas. El baño podrá volver a autorizarse cuando los análisis indiquen que el agua ha recuperado unos niveles seguros y se hayan corregido las causas que han provocado esta situación. Hasta entonces, la bandera roja seguirá marcando el límite.

En Punta Candor, esa espera se vive a pie de playa. El socorrista continúa respondiendo a quienes se acercan con dudas. La Policía sigue recorriendo la orilla. Un grupo llega, mira la bandera y pregunta. Otro decide que no merece la pena pasar la tarde sin bañarse y se marcha. Los que se quedan intentan aprovechar el día de otra manera.

Cinco playas gaditanas comparten estos días una advertencia sanitaria que, para el visitante, se resume en una imagen muy concreta: el mar delante, la toalla detrás y una bandera roja recordando que, aunque el verano continúe, hoy el chapuzón tendrá que esperar.

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