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PISAmé, PISAmé mucho

PISA mide conocimientos, pero detrás de sus resultados asoma algo más inquietante: una generación cada vez más alejada del esfuerzo, la crítica y el pensamiento propio

  • Una alumna en clase, en una imagen de archivo. -

El llamado Informa PISA (Programme for International Student Assessment) dice cosas aparentemente malas para todos los estudiantes europeos y en especial de España, más en concreto de quienes estudian la ESO. No es para tanto, yo lo miro con los ojos del Poder y, para el Poder, mientras menos conozcamos y pensemos, mejor. ¿En qué se ha fundamentado siempre el dominio de una minoría sobre la mayoría? En la ignorancia de la mayoría. Es culpable el Poder de eso. No del todo. Cuando surgió la imprenta el Poder se lio a prohibir libros como un poseso. Y quemó en la hoguera a muchos autores a los que consideraba heréticos. Con los siglos, no hace falta quemar a nadie basta con ignorarlo y, si hace falta, crucificarlo en una pantalla o papel. 

No hace falta quemar hoy a nadie, la gente sabe de qué va el rollo, se lo han dicho miles de veces, millones. Y les importa un pepino. Incluso hay quien, basándose en la piedad, se coloca de parte del sátrapa como pasa en Ceuta. Aquellas criaturas son responsabilidad de su papá, Mohamed, no nuestra. Cada uno debe cargar con las consecuencias de lo que hace, desarrollarle el trabajo a otro es hacerle un favor al indolente, al tirano, al vago, es dejar a un lado nuestras responsabilidades para abrazar las responsabilidades de otro. Es prolongar el dolor del llamado vulnerable. 

Si se les está explicando a la supuestamente espabilada muchachada de Europa y España que todo trabajo relevante en la vida exige esfuerzo y a los receptores les da por las pantallas y por la IA con la complicidad de los padres -a los que también ha capturado el algoritmo- tenemos una situación muy interesante para el Poder: volvemos al analfabetismo real y funcional, si es que alguna vez se marchó. 

Ejemplos que explican el resultado de PISA

El poder tiene nociones de cómo educar a sus ESOS, no en los colegios “normales” sino en otros especiales, de élite, donde se aprende Latín, Historia y Filosofía, materias sin las cuales no se podría dominar al otro. El otro —vástagos y paternidades— se ha inclinado por lo más cómodo: que inventen ellos, los algoritmos, hoy casi se puede obtener una carrera —o sin casi— entregándose al algoritmo y dejándose embarazar por él. Al algoritmo y a la ramplonería, a la permisividad, al pensamiento débil como el que se está aplicando en Ceuta.  

En los colegios e institutos, el profesorado está sometido a burocracias innecesarias más ideológico-reaccionarias que académicas, eso, y más, ya lo ha explicado aquí mismo mi amigo y colega el profesor Manuel Rodríguez Illana. Yo les voy a añadir otro ejemplo de pusilanimidad en la Universidad de Sevilla que explica en parte los resultados del PISA. 

En la US se une el hambre con las ganas de comer. Me explico. El alumnado llega ya desde una educación paterna y colegial blanda —no por culpa del profesorado, sino de los papás y del Estado blandiblú—. Entonces se encuentra con que si se ha presentado a cuatro convocatorias y las has ha suspendido las cuatro y sólo le queda la suspendida para terminar un grado, la US puede aprobarlo por la cara. A eso lo llaman Evaluación Compensatoria

Funciona así. El profesor o profesora suspende cuatro veces a alguien que no tiene ni pajolera idea de lo que se le pregunta en un examen. Probablemente ha estado colgado -barra a- de la IA y la Red le baje apuntes atrasados mientras se dedicaba a otros menesteres a pesar de que está estudiando gracias al dinero público y de sus papás. El profesorado insiste en que está suspendido. Entonces el afectado o afectada recurre al Rectorado y le dice: mire usted, es que el profesor me tiene manía, sólo me queda una para terminar y ser una persona de provecho y sin embargo insiste en reprobarme. 

Entonces el Rectorado les dice a las autoridades académicas de la Facultad que sea que, si lo estiman oportuno, le digan al docente que se apiade de la criatura. Se procede así. El profesor se niega y lo manifiesta, se mantiene en sus trece, esa persona está suspendida cuatro veces, ha revisado sus exámenes una y otra vez. ¿Manía? ¡Pero si lo más probable es que se encuentre entre el altísimo porcentaje de muchachada que ni va a clase o aparece de higos a brevas y ni va a tutorías!

La Facultad comunica al Rectorado la decisión del profesor, pero el Rectorado, si lo cree oportuno, se pasa la libertad de cátedra del docente por el arco del triunfo y al que no ha trabajado bastante le coloca cariñosamente la mano en cabeza y le dice: no llores más, no te preocupes, criatura, que esa persona mala ya no te va a hacer más pupa, quedas aprobado por evaluación compensatoria, esto es, por la cara. Ahora te vas ya al mercado de trabajo y no olvidéis ni tú ni toda tu familia y amigos votar al partido que te permite la picaresca.

La universidad se presta a seguir la senda de permisividad de ciclos docentes anteriores. El resultado es una muchachada que es criada y educada de manera permisiva y blanda para desenvolverse en una sociedad tremendamente dura. Ese personal, primero en la ESO y luego en la universidad, ha sido educado según el principio “hay amorres que matan”. Fabricamos pícaros y cobardes que luego no se van a enfrentar con lo que se les viene encima y ni siquiera tienen valor para rebelarse porque cada uno va por su cuenta esperando que la picaresca siga abriéndole el camino. 

¿Qué importa el informe PISA?

El alumnado de la ESO y el universitario va a ser el estamento profesoral del mañana. Ya me dirán ustedes qué se puede esperar en el futuro de la enseñanza pública si se le ha aplicado una educación ideológica y anémica. Estamos asistiendo al principio del fin de la universidad pública porque el resto de la enseñanza lleva años herida de muerte. 

Sin embargo, pensándolo bien, ¿qué importa todo esto? ¿Qué importa el informe PISA? ¿Qué le pide el dios Mercado a la gente, en general? Hoy, el Dios Mercado es una complejísima estructura dedicada a la venta aprovechando la tecnología y la docilidad esclava de la gente. ¿Qué quiere de nosotros el Dios Mercado? ¿El imperativo categórico de Kant? ¿La importancia del Demiurgo de Platón? ¿La filosofía de la Historia? No, eso se deja para la enseñanza de la élite del Poder que actúa en las escalas más altas, el resto, idiomas y tecnologías. 

El periodista debe adoctrinar, no informar. Sirve a sus dueños porque sus dueños necesitan unas mentes simples a las que venderles de todo. Esas mentes se han ido formando en una sociedad sacudida por personajes fantásticos, muñecos heroicos y planteamientos como los del programa de TVE La Revuelta que define como “preguntas clásicas” a sus entrevistados interrogarles sobre cuántas veces follan a la semana. Todo esto entre charlas inconsistentes, sobre chorradas varias, risas, aplausos y toque de tambor. Luego llega el mitinero Manu Sánchez que entre gracia y gracia -supuestamente andaluza- te mete entre pecho y espalda el catecismo de la Moncloa cuando previamente Jesús Cintora le ha colocado el toro en suerte. 

Si se quiere lo contrario, ahí están las baladronadas de Jiménez Losantos, Carlos Herrera o el gran insultador Eurico Campano. Con este panorama tengo que lidiar para intentar explicarle a mi alumnado la importancia del periodismo riguroso, esto es: un contexto académico politizado que puede matar mi libertad constitucional de cátedra y una profesión desencajada mientras los públicos se dedican a jugar a las redes sociales en demasía y a soltarse bravuconadas de diversas índoles. 

PISA está anticuado

Con todo, no hay que ser derrotista. Piso al informe PISA porque está anticuado, vamos a una sociedad que antes era dominada por defecto y ahora por exceso. Y no es que esté en la inopia, no está mal informada, es que no quiere ni puede echar cuenta de los supuestos consejos que se le dan. Ya es hora de convencerse de que cada cual tiene su libertad personal para ejercer como padres, como gobiernos, como educadores y educados. 

Si Descartes decidió en su momento no aceptar lo que le enseñaron y proceder a una crítica de los saberes recibidos y a la formulación de una nueva ética, ahí tenemos un ejemplo a seguir. Si no se desea seguir es responsabilidad de uno mismo, eso es la sociedad libre: los poderes no trabajan para la ciudadanía sino para ellos mismos. Ahora se les hace caso o no. O a medias, esto es, se piensa por uno mismo o te vas con la masa. El informe PISA recoge lo que pasa y lo que pasa es que el informe PISA debe ser pisado porque lo que viene es el mundo en forma posthumana lo cual es igualmente humano.   

Millones de personas jóvenes trabajan denodadamente y sin eso que se llama conciencia de clase ni formación estructurada para que todos seamos los más perfectos robots vivos que pensemos en direcciones concretas al tiempo que consumimos y nos arrojan a la basura sin que ni siquiera sepamos qué nos ha ocurrido. Esto es maravilloso para el Poder de verdad, el otro, el de los políticos, no es más que un decorado de cartón piedra. Quien desee salir de ese decorado o romperlo -sea político o ciudadano raso- que se atenga a las consecuencias porque no encuentra una sociedad que defienda su libertad sino que le coloca un par de ortodoxias incuestionables y se acabó. El informe PISA no es más que una papelada más y el papel es muy sufrido.

El llamado Informa PISA (Programme for International Student Assessment) dice cosas aparentemente malas para todos los estudiantes europeos y en especial de España, más en concreto de quienes estudian la ESO. No es para tanto, yo lo miro con los ojos del Poder y, para el Poder, mientras menos conozcamos y pensemos, mejor. ¿En qué se ha fundamentado siempre el dominio de una minoría sobre la mayoría? En la ignorancia de la mayoría. Es culpable el Poder de eso. No del todo. Cuando surgió la imprenta el Poder se lio a prohibir libros como un poseso. Y quemó en la hoguera a muchos autores a los que consideraba heréticos. Con los siglos, no hace falta quemar a nadie basta con ignorarlo y, si hace falta, crucificarlo en una pantalla o papel. 

No hace falta quemar hoy a nadie, la gente sabe de qué va el rollo, se lo han dicho miles de veces, millones. Y les importa un pepino. Incluso hay quien, basándose en la piedad, se coloca de parte del sátrapa como pasa en Ceuta. Aquellas criaturas son responsabilidad de su papá, Mohamed, no nuestra. Cada uno debe cargar con las consecuencias de lo que hace, desarrollarle el trabajo a otro es hacerle un favor al indolente, al tirano, al vago, es dejar a un lado nuestras responsabilidades para abrazar las responsabilidades de otro. Es prolongar el dolor del llamado vulnerable. 

Si se les está explicando a la supuestamente espabilada muchachada de Europa y España que todo trabajo relevante en la vida exige esfuerzo y a los receptores les da por las pantallas y por la IA con la complicidad de los padres -a los que también ha capturado el algoritmo- tenemos una situación muy interesante para el Poder: volvemos al analfabetismo real y funcional, si es que alguna vez se marchó. 

Ejemplos que explican el resultado de PISA

El poder tiene nociones de cómo educar a sus ESOS, no en los colegios “normales” sino en otros especiales, de élite, donde se aprende Latín, Historia y Filosofía, materias sin las cuales no se podría dominar al otro. El otro —vástagos y paternidades— se ha inclinado por lo más cómodo: que inventen ellos, los algoritmos, hoy casi se puede obtener una carrera —o sin casi— entregándose al algoritmo y dejándose embarazar por él. Al algoritmo y a la ramplonería, a la permisividad, al pensamiento débil como el que se está aplicando en Ceuta.  

En los colegios e institutos, el profesorado está sometido a burocracias innecesarias más ideológico-reaccionarias que académicas, eso, y más, ya lo ha explicado aquí mismo mi amigo y colega el profesor Manuel Rodríguez Illana. Yo les voy a añadir otro ejemplo de pusilanimidad en la Universidad de Sevilla que explica en parte los resultados del PISA. 

En la US se une el hambre con las ganas de comer. Me explico. El alumnado llega ya desde una educación paterna y colegial blanda —no por culpa del profesorado, sino de los papás y del Estado blandiblú—. Entonces se encuentra con que si se ha presentado a cuatro convocatorias y las has ha suspendido las cuatro y sólo le queda la suspendida para terminar un grado, la US puede aprobarlo por la cara. A eso lo llaman Evaluación Compensatoria

Funciona así. El profesor o profesora suspende cuatro veces a alguien que no tiene ni pajolera idea de lo que se le pregunta en un examen. Probablemente ha estado colgado -barra a- de la IA y la Red le baje apuntes atrasados mientras se dedicaba a otros menesteres a pesar de que está estudiando gracias al dinero público y de sus papás. El profesorado insiste en que está suspendido. Entonces el afectado o afectada recurre al Rectorado y le dice: mire usted, es que el profesor me tiene manía, sólo me queda una para terminar y ser una persona de provecho y sin embargo insiste en reprobarme. 

Entonces el Rectorado les dice a las autoridades académicas de la Facultad que sea que, si lo estiman oportuno, le digan al docente que se apiade de la criatura. Se procede así. El profesor se niega y lo manifiesta, se mantiene en sus trece, esa persona está suspendida cuatro veces, ha revisado sus exámenes una y otra vez. ¿Manía? ¡Pero si lo más probable es que se encuentre entre el altísimo porcentaje de muchachada que ni va a clase o aparece de higos a brevas y ni va a tutorías!

La Facultad comunica al Rectorado la decisión del profesor, pero el Rectorado, si lo cree oportuno, se pasa la libertad de cátedra del docente por el arco del triunfo y al que no ha trabajado bastante le coloca cariñosamente la mano en cabeza y le dice: no llores más, no te preocupes, criatura, que esa persona mala ya no te va a hacer más pupa, quedas aprobado por evaluación compensatoria, esto es, por la cara. Ahora te vas ya al mercado de trabajo y no olvidéis ni tú ni toda tu familia y amigos votar al partido que te permite la picaresca.

La universidad se presta a seguir la senda de permisividad de ciclos docentes anteriores. El resultado es una muchachada que es criada y educada de manera permisiva y blanda para desenvolverse en una sociedad tremendamente dura. Ese personal, primero en la ESO y luego en la universidad, ha sido educado según el principio “hay amorres que matan”. Fabricamos pícaros y cobardes que luego no se van a enfrentar con lo que se les viene encima y ni siquiera tienen valor para rebelarse porque cada uno va por su cuenta esperando que la picaresca siga abriéndole el camino. 

¿Qué importa el informe PISA?

El alumnado de la ESO y el universitario va a ser el estamento profesoral del mañana. Ya me dirán ustedes qué se puede esperar en el futuro de la enseñanza pública si se le ha aplicado una educación ideológica y anémica. Estamos asistiendo al principio del fin de la universidad pública porque el resto de la enseñanza lleva años herida de muerte. 

Sin embargo, pensándolo bien, ¿qué importa todo esto? ¿Qué importa el informe PISA? ¿Qué le pide el dios Mercado a la gente, en general? Hoy, el Dios Mercado es una complejísima estructura dedicada a la venta aprovechando la tecnología y la docilidad esclava de la gente. ¿Qué quiere de nosotros el Dios Mercado? ¿El imperativo categórico de Kant? ¿La importancia del Demiurgo de Platón? ¿La filosofía de la Historia? No, eso se deja para la enseñanza de la élite del Poder que actúa en las escalas más altas, el resto, idiomas y tecnologías. 

El periodista debe adoctrinar, no informar. Sirve a sus dueños porque sus dueños necesitan unas mentes simples a las que venderles de todo. Esas mentes se han ido formando en una sociedad sacudida por personajes fantásticos, muñecos heroicos y planteamientos como los del programa de TVE La Revuelta que define como “preguntas clásicas” a sus entrevistados interrogarles sobre cuántas veces follan a la semana. Todo esto entre charlas inconsistentes, sobre chorradas varias, risas, aplausos y toque de tambor. Luego llega el mitinero Manu Sánchez que entre gracia y gracia -supuestamente andaluza- te mete entre pecho y espalda el catecismo de la Moncloa cuando previamente Jesús Cintora le ha colocado el toro en suerte. 

Si se quiere lo contrario, ahí están las baladronadas de Jiménez Losantos, Carlos Herrera o el gran insultador Eurico Campano. Con este panorama tengo que lidiar para intentar explicarle a mi alumnado la importancia del periodismo riguroso, esto es: un contexto académico politizado que puede matar mi libertad constitucional de cátedra y una profesión desencajada mientras los públicos se dedican a jugar a las redes sociales en demasía y a soltarse bravuconadas de diversas índoles. 

PISA está anticuado

Con todo, no hay que ser derrotista. Piso al informe PISA porque está anticuado, vamos a una sociedad que antes era dominada por defecto y ahora por exceso. Y no es que esté en la inopia, no está mal informada, es que no quiere ni puede echar cuenta de los supuestos consejos que se le dan. Ya es hora de convencerse de que cada cual tiene su libertad personal para ejercer como padres, como gobiernos, como educadores y educados. 

Si Descartes decidió en su momento no aceptar lo que le enseñaron y proceder a una crítica de los saberes recibidos y a la formulación de una nueva ética, ahí tenemos un ejemplo a seguir. Si no se desea seguir es responsabilidad de uno mismo, eso es la sociedad libre: los poderes no trabajan para la ciudadanía sino para ellos mismos. Ahora se les hace caso o no. O a medias, esto es, se piensa por uno mismo o te vas con la masa. El informe PISA recoge lo que pasa y lo que pasa es que el informe PISA debe ser pisado porque lo que viene es el mundo en forma posthumana lo cual es igualmente humano.   

Millones de personas jóvenes trabajan denodadamente y sin eso que se llama conciencia de clase ni formación estructurada para que todos seamos los más perfectos robots vivos que pensemos en direcciones concretas al tiempo que consumimos y nos arrojan a la basura sin que ni siquiera sepamos qué nos ha ocurrido. Esto es maravilloso para el Poder de verdad, el otro, el de los políticos, no es más que un decorado de cartón piedra. Quien desee salir de ese decorado o romperlo -sea político o ciudadano raso- que se atenga a las consecuencias porque no encuentra una sociedad que defienda su libertad sino que le coloca un par de ortodoxias incuestionables y se acabó. El informe PISA no es más que una papelada más y el papel es muy sufrido.

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