Seré ingenuo, seremos ingenuos, pero tenemos derecho a ser ciudadanos honestos y pensantes, y por eso pregunto: si tanto miedo le tienen las izquierdas de Andalucía a Vox, ¿cómo es que no están dispuestas a abstenerse algunas de ellas o incluso a votar a favor de que sea presidente quien ha obtenido el mayor número de votos de la historia de su propio partido en unas elecciones andaluzas? ¿Todas las coloridas izquierdas de mi tierra prefieren que Juanma Moreno no tenga más remedio que pactar con Vox antes de aceptar que sea él, en solitario, el presidente de esta comunidad autónoma que lo ha votado tan contundentemente como para sacar 150.000 votos más que cuando tenía mayoría absoluta?
¿Y este presidente en funciones que aseguraba antes y después de las elecciones que pactar con Vox sería un auténtico lío no está dispuesto tampoco a pactar, en vez de con Vox, con estas izquierdas que insisten en que el mayor problema de nuestra tierra es la sanidad pública? ¿No podría garantizarles a los defensores a ultranza de esta sanidad pública que el nuevo gobierno va a velar por garantizar su funcionamiento si cuentan con su apoyo y así evitamos ese indeseable pacto del PP con Vox?
Si nada de esto se hace, si ningún partido de los que menciono da un paso de concordia o acuerdo de mínimos hacia el adversario (que no enemigo), ¿será que a todos les interesa la existencia de Vox, su consideración de posible llave de gobierno y su amenaza cual espada de Damocles para que unos culpen a los otros y los otros a los unos y así seguir con un chiringuito de víctimas y verdugos en los que todos se lo llevan calentito a final de mes? Es solo una pregunta. O unas cuantas con apariencia de una sola para que se me entienda mejor.
Un servidor, y creo que mucha gente que fue el domingo a votar, agradecería que algunos de estos líderes de las variopintas izquierdas que tanto dominio demuestran de la dialéctica más pedagógica nos explicase a la cara por qué no van a permitir que el líder del PP andaluz salga investido presidente a solas si tiene toda la legitimidad respaldada por 1,7 millones de votos, es decir, casi el 42% de los votos, que se dice pronto, si tanto temen las políticas racistas de Vox.
Tampoco vamos a entender que el propio aspirante a presidir Andalucía, temeroso de líos como se ha mostrado desde el principio, no dé su brazo a torcer con las exigencias más que razonables de una izquierda que clama por la mejora de los servicios públicos si él mismo presume de estar potenciándolos, al contrario de lo que le critican.
Si ni los partidos de izquierda a los que les toca trabajar en la oposición ni el PP al que le tocaría gobernar sin demasiadas trabas hacen nada por evitar que Vox entre en el gobierno y lo controle, no solo estarán demostrando la más ácida irresponsabilidad con esta tierra a la que representan, sino que estarán demostrándonos que no están en política para servirnos a los ciudadanos sino para servirse de los ciudadanos porque nada les proporciona más oxígeno a un partido y a una ideología, entenderán ellos, que evitar las ideas y victimizarse en la refriega diaria con quienes tienen enfrente. Ya veremos.
Seré ingenuo, seremos ingenuos, pero tenemos derecho a ser ciudadanos honestos y pensantes, y por eso pregunto: si tanto miedo le tienen las izquierdas de Andalucía a Vox, ¿cómo es que no están dispuestas a abstenerse algunas de ellas o incluso a votar a favor de que sea presidente quien ha obtenido el mayor número de votos de la historia de su propio partido en unas elecciones andaluzas? ¿Todas las coloridas izquierdas de mi tierra prefieren que Juanma Moreno no tenga más remedio que pactar con Vox antes de aceptar que sea él, en solitario, el presidente de esta comunidad autónoma que lo ha votado tan contundentemente como para sacar 150.000 votos más que cuando tenía mayoría absoluta?
¿Y este presidente en funciones que aseguraba antes y después de las elecciones que pactar con Vox sería un auténtico lío no está dispuesto tampoco a pactar, en vez de con Vox, con estas izquierdas que insisten en que el mayor problema de nuestra tierra es la sanidad pública? ¿No podría garantizarles a los defensores a ultranza de esta sanidad pública que el nuevo gobierno va a velar por garantizar su funcionamiento si cuentan con su apoyo y así evitamos ese indeseable pacto del PP con Vox?
Si nada de esto se hace, si ningún partido de los que menciono da un paso de concordia o acuerdo de mínimos hacia el adversario (que no enemigo), ¿será que a todos les interesa la existencia de Vox, su consideración de posible llave de gobierno y su amenaza cual espada de Damocles para que unos culpen a los otros y los otros a los unos y así seguir con un chiringuito de víctimas y verdugos en los que todos se lo llevan calentito a final de mes? Es solo una pregunta. O unas cuantas con apariencia de una sola para que se me entienda mejor.
Un servidor, y creo que mucha gente que fue el domingo a votar, agradecería que algunos de estos líderes de las variopintas izquierdas que tanto dominio demuestran de la dialéctica más pedagógica nos explicase a la cara por qué no van a permitir que el líder del PP andaluz salga investido presidente a solas si tiene toda la legitimidad respaldada por 1,7 millones de votos, es decir, casi el 42% de los votos, que se dice pronto, si tanto temen las políticas racistas de Vox.
Tampoco vamos a entender que el propio aspirante a presidir Andalucía, temeroso de líos como se ha mostrado desde el principio, no dé su brazo a torcer con las exigencias más que razonables de una izquierda que clama por la mejora de los servicios públicos si él mismo presume de estar potenciándolos, al contrario de lo que le critican.
Si ni los partidos de izquierda a los que les toca trabajar en la oposición ni el PP al que le tocaría gobernar sin demasiadas trabas hacen nada por evitar que Vox entre en el gobierno y lo controle, no solo estarán demostrando la más ácida irresponsabilidad con esta tierra a la que representan, sino que estarán demostrándonos que no están en política para servirnos a los ciudadanos sino para servirse de los ciudadanos porque nada les proporciona más oxígeno a un partido y a una ideología, entenderán ellos, que evitar las ideas y victimizarse en la refriega diaria con quienes tienen enfrente. Ya veremos.
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