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Opinión

La injusticia hacia el capataz y concejal Tomás Sampalo, el hombre para el que la Esperanza es su vida

¿Qué puede pensar alguien tras ser elegido para el inmenso honor de representar a tus vecinos? Creo que nadie merece esta disyuntiva, la del martillo o el acta. Menos aún cuando le han sucedido tantas cosas

  • Tomás Sampalo, al recoger el acta como concejal el pasado mes de septiembre de 2025. -

El Obispado de Jerez ha añadido en su última reforma de la Normativa Diocesana un apartado en el que se impedirá que aquel que tenga actividad política pueda tener responsabilidades en hermandades. Hasta ahora, eso aplicaba a hermanos mayores. Se amplía a tareas de dirección, y a cargos como "capataz, vestidor de los titulares, camarera, mayordomo, etc.". No hay mucho lugar a la interpretación, porque la normativa describe a quiénes aplica: "Un cargo de dirección o portavocía en partido político, o de autoridad civil ejecutiva nacional, autonómica, provincial o municipal". Así que sí, efectivamente, esta reforma afecta directamente a Tomás Sampalo, desde hace alrededor de un año concejal del Ayuntamiento de Jerez, además con cartera, es decir, que es miembro del gobierno local. 

Debo decir que no me une ningún tipo de amistad con Tomás Sampalo. Esta no es la carta de un amigo, sino la de un testigo de la realidad de esta ciudad en diferentes ámbitos. Un periodista, simplemente, y ni siquiera especializado en cofradías. Apenas he entrevistado una vez a Sampalo, con motivo de la Semana Santa de 2021, la que no salió a procesionar por las calles. Iba con su hijo Pablo, tan recordado por el propio Tomás y por todos en esta ciudad. 

Quizás porque no me une nada más, porque soy solo testigo, porque me pierdo en las cosas de palacio, sin saber si me meto en un charco, quiero decir públicamente que deseo, de todo corazón, que se dé marcha atrás. Tengo muchas preguntas y no me centraré en los porqués de esta decisión. Solo quiero hablar de sus consecuencias. 

Hay una persona a la que le están diciendo que no puede ser concejal si quiere seguir siendo capataz, y eso es una enorme injusticia. Una persona que dirige una delegación con unas competencias limitadas y que en nada pueden modificar desde el poder las decisiones que afectasen al resto de la ciudad. Eso es injusto porque no hay ningún conflicto de interés. Pero es que si Tomás Sampalo fuera alcalde, presidente de la Junta o del Gobierno de España, tampoco, mientras actúe rectamente, tiene por qué influir en cualquier asunto. ¿Por qué iba a hacerlo? 

Es difícil de entender cómo se ha llegado a esto. Sampalo no es un político habitual sino circunstancial, que ha considerado, cuando se le ofreció, unirse a un proyecto, algo que no es la primera vez que ocurre, el salto de lo cofrade a lo municipal. Y no hay nada de malo en ello. Ser concejal debe de ser una de las cosas más bonitos para las que uno puede ser elegido en esta vida, un inmenso honor, el de que tus vecinos, los que te ponen cara, apellidos, que conocen a tu padre, o a tu madre, o que te vieron correr de chico en una barriada o en un colegio, digan que quieren que les defiendas, que gestiones. 

Tomás Sampalo ha mostrado públicamente una actitud rebosante, apasionada. Eso no tiene por qué gustar a todos. Hay formas de religiosidad popular más recogidas, pero tan válidas unas como otras. Sampalo transmite en muchos gestos a lo largo de una salida procesional, ya sea un sábado o sea una madrugada. De eso se puede ver privado Jerez, de una persona que a mí, como testigo, me parece real, verdadera, que me ha hecho sentir cosas por dentro con su forma de hablar y de estar cuando lleva un martillo.

Horas después de conocerse la norma y apuntar a ello lavozdelsur.es en la noche de este lunes, por la mañana del martes, a primera hora, Tomás Sampalo publicaba escuetamente en sus redes: "Nosotros Pablo, siempre con la Virgen". Eso me han dicho de Sampalo, que para él, la Esperanza es su vida. La de un hombre que ha sufrido tanto y que tiene el abrazo de todo Jerez desde aquellos días tan tristes que uno, incluso de periodista, de testigo de aquello, no se podía creer. 

Estoy seguro, o quiero estarlo, de que el Obispado acabará atendiendo a las peticiones comienzan a sucederse por Jerez para que se dé marcha atrás. No por el revuelo, que existe, claro, sino por compasión y benevolencia. Es lo que quiero pensar que acabará pasando. No tengo idea de qué puede pensar una persona cuando le piden que deje de ser o concejal o capataz. Espero que no tenga que resolverlo y pueda seguir siendo ambas cosas. Yo creo que es lo razonable, justo. Creo que lo contrario sería injusto. 

El Obispado de Jerez ha añadido en su última reforma de la Normativa Diocesana un apartado en el que se impedirá que aquel que tenga actividad política pueda tener responsabilidades en hermandades. Hasta ahora, eso aplicaba a hermanos mayores. Se amplía a tareas de dirección, y a cargos como "capataz, vestidor de los titulares, camarera, mayordomo, etc.". No hay mucho lugar a la interpretación, porque la normativa describe a quiénes aplica: "Un cargo de dirección o portavocía en partido político, o de autoridad civil ejecutiva nacional, autonómica, provincial o municipal". Así que sí, efectivamente, esta reforma afecta directamente a Tomás Sampalo, desde hace alrededor de un año concejal del Ayuntamiento de Jerez, además con cartera, es decir, que es miembro del gobierno local. 

Debo decir que no me une ningún tipo de amistad con Tomás Sampalo. Esta no es la carta de un amigo, sino la de un testigo de la realidad de esta ciudad en diferentes ámbitos. Un periodista, simplemente, y ni siquiera especializado en cofradías. Apenas he entrevistado una vez a Sampalo, con motivo de la Semana Santa de 2021, la que no salió a procesionar por las calles. Iba con su hijo Pablo, tan recordado por el propio Tomás y por todos en esta ciudad. 

Quizás porque no me une nada más, porque soy solo testigo, porque me pierdo en las cosas de palacio, sin saber si me meto en un charco, quiero decir públicamente que deseo, de todo corazón, que se dé marcha atrás. Tengo muchas preguntas y no me centraré en los porqués de esta decisión. Solo quiero hablar de sus consecuencias. 

Hay una persona a la que le están diciendo que no puede ser concejal si quiere seguir siendo capataz, y eso es una enorme injusticia. Una persona que dirige una delegación con unas competencias limitadas y que en nada pueden modificar desde el poder las decisiones que afectasen al resto de la ciudad. Eso es injusto porque no hay ningún conflicto de interés. Pero es que si Tomás Sampalo fuera alcalde, presidente de la Junta o del Gobierno de España, tampoco, mientras actúe rectamente, tiene por qué influir en cualquier asunto. ¿Por qué iba a hacerlo? 

Es difícil de entender cómo se ha llegado a esto. Sampalo no es un político habitual sino circunstancial, que ha considerado, cuando se le ofreció, unirse a un proyecto, algo que no es la primera vez que ocurre, el salto de lo cofrade a lo municipal. Y no hay nada de malo en ello. Ser concejal debe de ser una de las cosas más bonitos para las que uno puede ser elegido en esta vida, un inmenso honor, el de que tus vecinos, los que te ponen cara, apellidos, que conocen a tu padre, o a tu madre, o que te vieron correr de chico en una barriada o en un colegio, digan que quieren que les defiendas, que gestiones. 

Tomás Sampalo ha mostrado públicamente una actitud rebosante, apasionada. Eso no tiene por qué gustar a todos. Hay formas de religiosidad popular más recogidas, pero tan válidas unas como otras. Sampalo transmite en muchos gestos a lo largo de una salida procesional, ya sea un sábado o sea una madrugada. De eso se puede ver privado Jerez, de una persona que a mí, como testigo, me parece real, verdadera, que me ha hecho sentir cosas por dentro con su forma de hablar y de estar cuando lleva un martillo.

Horas después de conocerse la norma y apuntar a ello lavozdelsur.es en la noche de este lunes, por la mañana del martes, a primera hora, Tomás Sampalo publicaba escuetamente en sus redes: "Nosotros Pablo, siempre con la Virgen". Eso me han dicho de Sampalo, que para él, la Esperanza es su vida. La de un hombre que ha sufrido tanto y que tiene el abrazo de todo Jerez desde aquellos días tan tristes que uno, incluso de periodista, de testigo de aquello, no se podía creer. 

Estoy seguro, o quiero estarlo, de que el Obispado acabará atendiendo a las peticiones comienzan a sucederse por Jerez para que se dé marcha atrás. No por el revuelo, que existe, claro, sino por compasión y benevolencia. Es lo que quiero pensar que acabará pasando. No tengo idea de qué puede pensar una persona cuando le piden que deje de ser o concejal o capataz. Espero que no tenga que resolverlo y pueda seguir siendo ambas cosas. Yo creo que es lo razonable, justo. Creo que lo contrario sería injusto. 

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