Se demandan conexiones, incluso ecológicas, para unir poblaciones de todo tipo, basadas en movilidad terrestre. Un tubo, marco o cajón de hormigón, vado inundable y badenes, puentes y pasarelas, cunetas y encauzamientos son herramientas que salvan y a su vez condicionan nuestros cursos de agua, arriba y abajo de sus emplazamientos.
Todos han de tener conformidad por parte del Organismo de Cuenca, con el condicionante legal de su obligado mantenimiento cincuenta metros aguas arriba y abajo del mismo por parte del titular de la infraestructura. Pocos se acuerdan de ello a pesar de su responsabilidad. Igualmente se aplica a los tramos de cauces que cruzan cascos urbanos, siendo la limpieza y mantenimiento adecuado competencia municipal.
La velocidad mata y en el agua también. Disipadores de energía suelen ser la medida más necesaria complementaria a infraestructuras, que provocan estrechamientos en periodos de retorno no estudiados y con altas capacidades erosivas, movilizando hasta piedras de toneladas. Eliminación de obstáculos en el flujo preferente como pilas de hormigón y tapones vegetales de especies exóticas e invasoras, una obligación práctica también.
Remanso y rebose, falta de bolos y encajonamiento del cauce, falta de vegetación de ribera autóctona que estabiliza taludes o márgenes de arroyos y ríos, señales evidentes para quienes quieren ver. Utilizar las ODT de vías de comunicación como laminación de avenidas no parece la mejor solución definitiva para episodios de inundaciones.
Ante fenómenos climatológicos extremos con incidencia en la hidrología, el personal técnico cualificado ha de comprobar empíricamente in situ los modelos y estudios que han servido de base para autorización administrativa y justificación técnica velando por las personas y los bienes materiales y ecológicos. Las alertas no son para ellos, su utilidad pública bien los necesita, con plus de peligrosidad si procede.
Se demandan conexiones, incluso ecológicas, para unir poblaciones de todo tipo, basadas en movilidad terrestre. Un tubo, marco o cajón de hormigón, vado inundable y badenes, puentes y pasarelas, cunetas y encauzamientos son herramientas que salvan y a su vez condicionan nuestros cursos de agua, arriba y abajo de sus emplazamientos.
Todos han de tener conformidad por parte del Organismo de Cuenca, con el condicionante legal de su obligado mantenimiento cincuenta metros aguas arriba y abajo del mismo por parte del titular de la infraestructura. Pocos se acuerdan de ello a pesar de su responsabilidad. Igualmente se aplica a los tramos de cauces que cruzan cascos urbanos, siendo la limpieza y mantenimiento adecuado competencia municipal.
La velocidad mata y en el agua también. Disipadores de energía suelen ser la medida más necesaria complementaria a infraestructuras, que provocan estrechamientos en periodos de retorno no estudiados y con altas capacidades erosivas, movilizando hasta piedras de toneladas. Eliminación de obstáculos en el flujo preferente como pilas de hormigón y tapones vegetales de especies exóticas e invasoras, una obligación práctica también.
Remanso y rebose, falta de bolos y encajonamiento del cauce, falta de vegetación de ribera autóctona que estabiliza taludes o márgenes de arroyos y ríos, señales evidentes para quienes quieren ver. Utilizar las ODT de vías de comunicación como laminación de avenidas no parece la mejor solución definitiva para episodios de inundaciones.
Ante fenómenos climatológicos extremos con incidencia en la hidrología, el personal técnico cualificado ha de comprobar empíricamente in situ los modelos y estudios que han servido de base para autorización administrativa y justificación técnica velando por las personas y los bienes materiales y ecológicos. Las alertas no son para ellos, su utilidad pública bien los necesita, con plus de peligrosidad si procede.
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