La Delegación del Gobierno en Ceuta ha asegurado que no recibió ningún informe que advirtiera de lo que iba a ocurrir el pasado 30 de julio, cuando se produjo la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma. La institución sí reconoce que disponía de información sobre un incremento progresivo de las llegadas por vía marítima, aunque sostiene que esos datos no permitían prever una situación de la magnitud que finalmente se produjo.
La aclaración llega después de las declaraciones realizadas por la ministra de Defensa, Margarita Robles, durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados para abordar la gestión de la crisis de Ceuta. La titular de Defensa defendió el trabajo desarrollado previamente por los servicios de inteligencia y afirmó que tanto el CNI como el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas realizaron la labor que les correspondía y facilitaron la información requerida.
Desde la Delegación del Gobierno han querido precisar su posición ante las dudas generadas. "Esta Delegación del Gobierno no recibió, en ningún momento, informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el día 30 de julio", sostiene el comunicado difundido este martes.
La institución explica que, desde finales del mes de julio, sí trasladó por los canales establecidos los datos que iba recibiendo sobre la evolución diaria de las entradas por mar. Sin embargo, insiste en que se trataba de información vinculada al incremento progresivo de llegadas y no de una advertencia concreta que anticipara los acontecimientos posteriores.
La Delegación insiste en que no pudo anticiparse la magnitud de la crisis
El organismo estatal en Ceuta recalca que ninguno de los informes recibidos contenía elementos suficientes para prever que el 30 de julio pudiera producirse una entrada masiva como la finalmente registrada.
Esta posición coincide con la expresada también este martes por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien negó que existiera un informe del CNI alertando previamente de una entrada masiva en Ceuta.
La cuestión ha abierto un nuevo frente dentro de las explicaciones ofrecidas por el Gobierno sobre la crisis. Durante su intervención parlamentaria, Robles aseguró que "el CNI y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas realizaron la labor que les es exigible y dio la información requerida". También explicó que el CNI monitorizaba la situación desde diferentes perspectivas y recordó el carácter secreto de buena parte de sus actuaciones.
Posteriormente, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska sostuvo que el CNI no había informado de una entrada masiva en Ceuta, una aparente contradicción que llevó a distintos grupos parlamentarios a pedir explicaciones a la ministra de Defensa durante su comparecencia. Robles mantuvo su versión y señaló que las comunicaciones de los servicios de inteligencia no tienen necesariamente que producirse por escrito y que, en muchos casos, son secretas.
La Delegación recuerda que no tiene competencias sobre el CNI
En su respuesta, la Delegación del Gobierno también ha querido marcar distancias respecto al Centro Nacional de Inteligencia. La institución recuerda que no tiene competencias sobre este organismo y que el CNI dispone de sus propios mecanismos y canales para comunicarse con las diferentes autoridades.
Por tanto, la Delegación circunscribe la información que manejaba antes del 30 de julio a los datos que recibía y transmitía sobre el aumento de entradas irregulares por vía marítima.
Su versión sostiene que existía constancia de una presión migratoria creciente, pero no de una alerta que permitiera anticipar que se desencadenaría una situación como la vivida posteriormente en la Ciudad Autónoma.
La Delegación del Gobierno en Ceuta ha asegurado que no recibió ningún informe que advirtiera de lo que iba a ocurrir el pasado 30 de julio, cuando se produjo la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma. La institución sí reconoce que disponía de información sobre un incremento progresivo de las llegadas por vía marítima, aunque sostiene que esos datos no permitían prever una situación de la magnitud que finalmente se produjo.
La aclaración llega después de las declaraciones realizadas por la ministra de Defensa, Margarita Robles, durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados para abordar la gestión de la crisis de Ceuta. La titular de Defensa defendió el trabajo desarrollado previamente por los servicios de inteligencia y afirmó que tanto el CNI como el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas realizaron la labor que les correspondía y facilitaron la información requerida.
Desde la Delegación del Gobierno han querido precisar su posición ante las dudas generadas. "Esta Delegación del Gobierno no recibió, en ningún momento, informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el día 30 de julio", sostiene el comunicado difundido este martes.
La institución explica que, desde finales del mes de julio, sí trasladó por los canales establecidos los datos que iba recibiendo sobre la evolución diaria de las entradas por mar. Sin embargo, insiste en que se trataba de información vinculada al incremento progresivo de llegadas y no de una advertencia concreta que anticipara los acontecimientos posteriores.
La Delegación insiste en que no pudo anticiparse la magnitud de la crisis
El organismo estatal en Ceuta recalca que ninguno de los informes recibidos contenía elementos suficientes para prever que el 30 de julio pudiera producirse una entrada masiva como la finalmente registrada.
Esta posición coincide con la expresada también este martes por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien negó que existiera un informe del CNI alertando previamente de una entrada masiva en Ceuta.
La cuestión ha abierto un nuevo frente dentro de las explicaciones ofrecidas por el Gobierno sobre la crisis. Durante su intervención parlamentaria, Robles aseguró que "el CNI y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas realizaron la labor que les es exigible y dio la información requerida". También explicó que el CNI monitorizaba la situación desde diferentes perspectivas y recordó el carácter secreto de buena parte de sus actuaciones.
Posteriormente, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska sostuvo que el CNI no había informado de una entrada masiva en Ceuta, una aparente contradicción que llevó a distintos grupos parlamentarios a pedir explicaciones a la ministra de Defensa durante su comparecencia. Robles mantuvo su versión y señaló que las comunicaciones de los servicios de inteligencia no tienen necesariamente que producirse por escrito y que, en muchos casos, son secretas.
La Delegación recuerda que no tiene competencias sobre el CNI
En su respuesta, la Delegación del Gobierno también ha querido marcar distancias respecto al Centro Nacional de Inteligencia. La institución recuerda que no tiene competencias sobre este organismo y que el CNI dispone de sus propios mecanismos y canales para comunicarse con las diferentes autoridades.
Por tanto, la Delegación circunscribe la información que manejaba antes del 30 de julio a los datos que recibía y transmitía sobre el aumento de entradas irregulares por vía marítima.
Su versión sostiene que existía constancia de una presión migratoria creciente, pero no de una alerta que permitiera anticipar que se desencadenaría una situación como la vivida posteriormente en la Ciudad Autónoma.
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