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Opinión

En la Feria de Jerez durante los años 20 se bailaba el charlestón

Por las mañanas se lanzaban los llamados “fuegos japoneses”, que eran unas bombas cargadas con pequeños regalos que se proyectaban con morteros y al estallar dejaban caer del cielo figuritas de juguetes, banderitas, paracaídas y caramelos

  • Propaganda del Circo de Búfalo Bill en 1928.
En la Feria de Jerez no siempre se ha cantado y se ha bailado flamenco. Los años 20 fueron unos años prósperos económicamente en todo el mundo, lo que conllevó una alegría de vivir que se reflejó en la moda, los peinados, la música y el baile. El charlestón fue la música que reflejaba esa alegría vital y su peculiar manera de baile se extendió por todo el mundo occidental a través del cine y de los discos, pues ya se pusieron de moda las gramolas -primeros tocadiscos- que ya estaban presentes en bares, clubs, casinos, cabarets, salas de bailes modernos y también, por supuesto, en las ferias.
 
Todas las casetas de feria, igual que ahora, se concebían con una zona de baile. Junto con el flamenco y las sevillanas se habla con claridad de la existencia de bandas de música, de “bailes modernos” y se nombra expresamente el charlestón como uno de sus principales atractivos. Incluso algunos caseteros sólo dedicaban sus casetas exclusivamente para estos “bailes modernos”, entre ellos, expresamente, el charlestón.
A veces el propio baile del charlestón era una atracción más de feria. Así, el empresario sevillano Joaquín Quevedo exhibió en una caseta durante varias ferias una pareja de baile de charlestón, con gran éxito de público.  También el empresario valenciano Don Eduardo Arrans, tuvo en 1929 otra caseta donde se bailaba charlestón, que era el baile de moda de la época.
  • Membrete de la empresa de adornos de feria sevillana de Francisco Pérez Lamas.
La feria en los años 20, igual que ahora, comenzaba con el alumbrado de la feria y un castillo de fuegos artificiales, incluyendo ruedas giratorias fijas. En realidad, había fuegos artificiales los 3 días de feria, no solo uno como ahora. Durante muchos años se concedió el servicio a la pirotecnia del gaditano José Martínez Aguilera, que era quien solía tener los precios más atractivos frente a las fuertes pirotecnias que se ofrecían desde el levante español.
 
  • Cartel con los 5 partidos de futbol celebrados en la feria de 1929.
Para la iluminación y adorno del Real de la feria se solía contratar a empresas especializas para ello. A veces se contrató a la empresa sevillana de Francisco Pérez Lamas, con gran experiencia en adornar los paseos de la feria de Sevilla, de Jerez y otras del entorno. También se encargaban de adornar casetas particulares. Realizaban el alumbrado artístico eléctrico de calles y casetas, así como fabricaban farolillos y tulipas de papel, farolillos a la veneciana, mantones de papel pintados, guirnaldas de flores, globos y otros tipos de adornos.
 
  • Baile de Charleston. Años 20
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  • Documento que alude a baile de Charleston en la feria de 1929
  • -
 
Por las mañanas se lanzaban los llamados “fuegos japoneses”, que eran unas bombas cargadas con pequeños regalos que se proyectaban con morteros y al estallar dejaban caer del cielo figuritas de juguetes, banderitas, paracaídas, caramelos, etc., que provocaban una lucha entre la chavalería por hacerse con el botín que venía del cielo. La empresa que se dedicaba a estos menesteres era la pirotecnia de D. Marcelo Brunet, quien también llenaba el recinto ferial con sus “globos grotescos” de 2,5 metros de altura, con figuras extravagantes que llegaban a ser bautizadas por el gran público (Capitán, Pollino, Clown, Chino, Cocinero, etc.). También se hacían espectáculos aeronáuticos, elevándose globos aerostáticos desde los que se lanzaban paracaidistas.
 
  • Carruajes con flores de la feria de 1920
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  • Cartel de la charlotada de feria de 1928
  • -
  • Documento que alude a baile de Charleston en la feria de 1929
  • -
  • Documento sobre una atracción con pareja de bailarines de Charleston en la Feria de Jerez de 1929
  • -
 
Una de las jornadas más importante la formaba la “batalla de las Flores” en la que carrozas, carruajes y coches engalanados con flores paseaban por la feria lanzándose flores entre sí y sobre el público. Se establecían premios que eran muy golosos para la época, que llegaban incluso a las 2.000 pesetas. Por ejemplo, en 1929, el premio de carrozas se declaró desierto, siendo el segundo premio de 2.000 pesetas para D.  Joaquín Torres por su carroza en forma de góndola veneciana; el premio de carruajes fue para D. Joaquín Naranjo por su “carrito gitano” y el premio de automóviles fue para D. Diego Zuleta. 
Entre las atracciones más comunes estaban los carruseles de cochecitos y caballitos, la exhibición de animales raros e inofensivos, las exhibiciones de malabares y trapecistas como la célebre Miss Anita, espectáculo de monos amaestrados, el motorista diabólico, casetas de tiro al blanco con escopetas de aire comprimido, laberinto de espejos, aparatos para demostrar la fuerza, etc.
 
Era muy común la asistencia de fotógrafos, que era aprovechado por las personas de las zonas rurales para fotografiarse, a veces disfrazados de personajes folklóricos, de majos o manolas, de caballistas o de gitanas. Aparte de las casetas municipales, también se montaban casetas de venta de bebidas y licores, kioskos de venta de helados – como los de los alicantinos asentados en Jerez Enrique Soler Mira y Juan Gisbert-, de venta de refrescos caseros (limonadas, aguamiel, etc.)  o tiendas de ventas de turrón, que nunca faltaban (el turrón de feria, muy normalizado).
  • Exhibiciones aeronáuticas de la feria de abril de 1928.
También acudían los circos, que eran muy frecuentados. Entre los que visitaron Jerez por aquella época estaba el “Circo Japonés” que presentaba números variados de trapecistas como los de los señores Muñissok y Guerrier, la “Escalera de la Muerte” de los hermanos Mariani, la pantalla voladora del japonés Mr. Tacho, la célebre contorsionista Miss Rodríguez, la Trupe Segura o los clowns o payasos trapecistas Peppo y Raulín. Otro asiduo era el Circo de París con Ivanoff y sus famosos leones, la troupe de cowboys y cosacos con sus caballos amaestrados, las acróbatas hermanas Cristiani o Jack and Fin y su repertorio de bailes americanos.
 
Pero quizá el que más furor causaba era el Circo de Buffalo Bill, inspirado en las películas de la época sobre dicho personaje del lejano oeste americano y que ofrecía persecuciones a caballos, caídas desde los mismos, batallas entre soldados e indios, lanzamiento de puñales y ejercicios de látigos, siendo Buffalo Bill y Toro Sentado los personajes principales del espectáculo.
  • Cartel del Concurso Equino por la Exposición Iberoamericana de Sevilla.
Aparte de la corrida oficial de toros, era común una charlotada – generalmente protagonizadas por los célebres “Charlot, Fatigón y el Chispas y sus botones”. Solía incluirse un espectáculo de recortadores portugueses, que gustaban mucho al público. En 1929, con motivo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, y como complemento a la misma, se realizaron espectáculos relacionados con el caballo, como un “concurso equino” que congregó a más de 800 caballos, incluyéndose un “raid” hípico y carreras que se realizaron en un hipódromo improvisado construido frente a la entrada de la feria en el paseo de Capuchinos.
 
Por último, en aquellos tiempos siempre se realizaba un torneo de fútbol en época de feria. El Ayuntamiento donaba una copa (la famosa “copa de feria”), para el evento. Participaban los distintos equipos jerezanos del momento. Destacaron los partidos que enfrentaron al Jerez FC con el Algeciras y el Sevilla FC en la feria de 1928 en el Stadium González Byass, cercano al recinto ferial.
En la Feria de Jerez no siempre se ha cantado y se ha bailado flamenco. Los años 20 fueron unos años prósperos económicamente en todo el mundo, lo que conllevó una alegría de vivir que se reflejó en la moda, los peinados, la música y el baile. El charlestón fue la música que reflejaba esa alegría vital y su peculiar manera de baile se extendió por todo el mundo occidental a través del cine y de los discos, pues ya se pusieron de moda las gramolas -primeros tocadiscos- que ya estaban presentes en bares, clubs, casinos, cabarets, salas de bailes modernos y también, por supuesto, en las ferias.
 
Todas las casetas de feria, igual que ahora, se concebían con una zona de baile. Junto con el flamenco y las sevillanas se habla con claridad de la existencia de bandas de música, de “bailes modernos” y se nombra expresamente el charlestón como uno de sus principales atractivos. Incluso algunos caseteros sólo dedicaban sus casetas exclusivamente para estos “bailes modernos”, entre ellos, expresamente, el charlestón.
A veces el propio baile del charlestón era una atracción más de feria. Así, el empresario sevillano Joaquín Quevedo exhibió en una caseta durante varias ferias una pareja de baile de charlestón, con gran éxito de público.  También el empresario valenciano Don Eduardo Arrans, tuvo en 1929 otra caseta donde se bailaba charlestón, que era el baile de moda de la época.
  • Membrete de la empresa de adornos de feria sevillana de Francisco Pérez Lamas.
La feria en los años 20, igual que ahora, comenzaba con el alumbrado de la feria y un castillo de fuegos artificiales, incluyendo ruedas giratorias fijas. En realidad, había fuegos artificiales los 3 días de feria, no solo uno como ahora. Durante muchos años se concedió el servicio a la pirotecnia del gaditano José Martínez Aguilera, que era quien solía tener los precios más atractivos frente a las fuertes pirotecnias que se ofrecían desde el levante español.
 
  • Cartel con los 5 partidos de futbol celebrados en la feria de 1929.
Para la iluminación y adorno del Real de la feria se solía contratar a empresas especializas para ello. A veces se contrató a la empresa sevillana de Francisco Pérez Lamas, con gran experiencia en adornar los paseos de la feria de Sevilla, de Jerez y otras del entorno. También se encargaban de adornar casetas particulares. Realizaban el alumbrado artístico eléctrico de calles y casetas, así como fabricaban farolillos y tulipas de papel, farolillos a la veneciana, mantones de papel pintados, guirnaldas de flores, globos y otros tipos de adornos.
 
  • Baile de Charleston. Años 20
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  • Documento que alude a baile de Charleston en la feria de 1929
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Por las mañanas se lanzaban los llamados “fuegos japoneses”, que eran unas bombas cargadas con pequeños regalos que se proyectaban con morteros y al estallar dejaban caer del cielo figuritas de juguetes, banderitas, paracaídas, caramelos, etc., que provocaban una lucha entre la chavalería por hacerse con el botín que venía del cielo. La empresa que se dedicaba a estos menesteres era la pirotecnia de D. Marcelo Brunet, quien también llenaba el recinto ferial con sus “globos grotescos” de 2,5 metros de altura, con figuras extravagantes que llegaban a ser bautizadas por el gran público (Capitán, Pollino, Clown, Chino, Cocinero, etc.). También se hacían espectáculos aeronáuticos, elevándose globos aerostáticos desde los que se lanzaban paracaidistas.
 
  • Carruajes con flores de la feria de 1920
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  • Cartel de la charlotada de feria de 1928
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  • Documento que alude a baile de Charleston en la feria de 1929
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  • Documento sobre una atracción con pareja de bailarines de Charleston en la Feria de Jerez de 1929
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Una de las jornadas más importante la formaba la “batalla de las Flores” en la que carrozas, carruajes y coches engalanados con flores paseaban por la feria lanzándose flores entre sí y sobre el público. Se establecían premios que eran muy golosos para la época, que llegaban incluso a las 2.000 pesetas. Por ejemplo, en 1929, el premio de carrozas se declaró desierto, siendo el segundo premio de 2.000 pesetas para D.  Joaquín Torres por su carroza en forma de góndola veneciana; el premio de carruajes fue para D. Joaquín Naranjo por su “carrito gitano” y el premio de automóviles fue para D. Diego Zuleta. 
Entre las atracciones más comunes estaban los carruseles de cochecitos y caballitos, la exhibición de animales raros e inofensivos, las exhibiciones de malabares y trapecistas como la célebre Miss Anita, espectáculo de monos amaestrados, el motorista diabólico, casetas de tiro al blanco con escopetas de aire comprimido, laberinto de espejos, aparatos para demostrar la fuerza, etc.
 
Era muy común la asistencia de fotógrafos, que era aprovechado por las personas de las zonas rurales para fotografiarse, a veces disfrazados de personajes folklóricos, de majos o manolas, de caballistas o de gitanas. Aparte de las casetas municipales, también se montaban casetas de venta de bebidas y licores, kioskos de venta de helados – como los de los alicantinos asentados en Jerez Enrique Soler Mira y Juan Gisbert-, de venta de refrescos caseros (limonadas, aguamiel, etc.)  o tiendas de ventas de turrón, que nunca faltaban (el turrón de feria, muy normalizado).
  • Exhibiciones aeronáuticas de la feria de abril de 1928.
También acudían los circos, que eran muy frecuentados. Entre los que visitaron Jerez por aquella época estaba el “Circo Japonés” que presentaba números variados de trapecistas como los de los señores Muñissok y Guerrier, la “Escalera de la Muerte” de los hermanos Mariani, la pantalla voladora del japonés Mr. Tacho, la célebre contorsionista Miss Rodríguez, la Trupe Segura o los clowns o payasos trapecistas Peppo y Raulín. Otro asiduo era el Circo de París con Ivanoff y sus famosos leones, la troupe de cowboys y cosacos con sus caballos amaestrados, las acróbatas hermanas Cristiani o Jack and Fin y su repertorio de bailes americanos.
 
Pero quizá el que más furor causaba era el Circo de Buffalo Bill, inspirado en las películas de la época sobre dicho personaje del lejano oeste americano y que ofrecía persecuciones a caballos, caídas desde los mismos, batallas entre soldados e indios, lanzamiento de puñales y ejercicios de látigos, siendo Buffalo Bill y Toro Sentado los personajes principales del espectáculo.
  • Cartel del Concurso Equino por la Exposición Iberoamericana de Sevilla.
Aparte de la corrida oficial de toros, era común una charlotada – generalmente protagonizadas por los célebres “Charlot, Fatigón y el Chispas y sus botones”. Solía incluirse un espectáculo de recortadores portugueses, que gustaban mucho al público. En 1929, con motivo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, y como complemento a la misma, se realizaron espectáculos relacionados con el caballo, como un “concurso equino” que congregó a más de 800 caballos, incluyéndose un “raid” hípico y carreras que se realizaron en un hipódromo improvisado construido frente a la entrada de la feria en el paseo de Capuchinos.
 
Por último, en aquellos tiempos siempre se realizaba un torneo de fútbol en época de feria. El Ayuntamiento donaba una copa (la famosa “copa de feria”), para el evento. Participaban los distintos equipos jerezanos del momento. Destacaron los partidos que enfrentaron al Jerez FC con el Algeciras y el Sevilla FC en la feria de 1928 en el Stadium González Byass, cercano al recinto ferial.
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