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El economista de Isla Cristina que busca en Asturias el eclipse total: "El Norte está desbordado, packs de camping a 400 euros"

Antonio Aguilera, de la Fundación Savia, explica su vinculación personal con aquella tierra, y su fascinación por las estrellas fruto de ese origen marinero onubense de su familia

  • Antonio Aguilera, economista.

El economista y naturalista Antonio Aguilera Nieves, secretario general de la Fundación Savia, se prepara para viajar desde Andalucía hasta Asturias con motivo del eclipse total de sol previsto para la próxima semana. Natural de Isla Cristina, confiesa cierta fascinación por el mundo de las estrellas que le viene, en parte, por sus orígenes marineros. Ha decidido buscar ese famoso 100% del próximo eclipse.

Va a Asturas porque por trabajo, en el pasado, pasó etapas en aquella zona, que conoce bien. Y para este miércoles, cuando se producirá ese apagón del sol, advierte: "Aquello está absolutamente desbordado, está todo lleno". Pese a conocer bien la zona y contar con contactos que le han ayudado a resolver la logística del alojamiento, reconoce que, por primera vez en todos los años que lleva yendo, ha tenido que reservar restaurantes con un mes de antelación, poniendo como ejemplo el cocido montañés. Incluso Burgos, que era una de sus alternativas para un destino de interior tranquilo, está también "petado", al igual que la zona de Riaño y el sur de la cordillera cantábrica.

Así, esa fiebre implican campamentos improvisados en la montaña para esa noche, con precios de entre 300 y 400 euros por persona, que incluyen a alguien que "explique" el eclipse, adornado con "mitología, superstición, y después fiesta", todo en un pack. Y es que los eclipses tienen un peso histórico y cultural en civilizaciones como la egipcia, la mesopotámica o la azteca, "desencadenantes de auge o caída de imperios".  Es la superstición humana la que ha condicionado esa lectura.

Aguilera ha elegido finalmente el mirador de Pimiango, en el este de Asturias, cerca de la costa, un punto elevado desde el que el sol se pondrá sobre el mar. Rechazó la invitación a acudir a observatorios astronómicos porque exigían llegar con tres días de antelación para acampar. Su idea inicial era subir a la montaña, donde se organizan eventos con música tipo "botellón", aprovechando que, aunque el eclipse en sí dura unos diez minutos, la gente se queda disfrutando de la jornada durante toda la tarde.

  • El Mirador de Pimiango, desde donde verá el eclipse.
  • -

Un fenómeno convertido en reclamo turístico

El naturalista valora de forma muy positiva cómo se ha transformado el eclipse en un fenómeno de masas: "Han generado una expectativa brutal". Es un buen ejemplo, dice, de cómo un acontecimiento natural singular se ha convertido en un atractivo social y turístico de primer nivel para la segunda semana de agosto.

Aguilera recuerda además que la Junta de Andalucía ya ha lanzado una campaña aprovechando este tirón mediático, anunciando que dentro de un año, en fechas similares, la comunidad estará situada en la franja del 100% de visibilidad de un nuevo eclipse total. 

Consejos para este eclipse

Entre los detalles técnicos que aporta, explica que este eclipse se producirá al atardecer, coincidiendo con la puesta de sol, por lo que recomienda buscar un sitio con buena orientación a poniente. Avisa también del riesgo de nubosidad en el Cantábrico durante la tarde, recordando que el secretario de Estado de Ciencia pidió no frustrarse si hay nubes, ya que aunque no se vea el anillo solar, sí se sentirá la sensación de oscuridad. Dicha sensación será mayor que en el eclipse que se vivió en los 90, debido a que, al estar la Luna más cerca de la Tierra en agosto (la conocida superluna o "luna del trigo"), tapa más el sol y genera una sombra total.

En Andalucía, la visibilidad será parcial, aunque insiste: "Se va a ver, sin necesidad de desplazarse hasta el Norte".  Ante todo, recomienda seguridad, protegiendo la vista con gafas homologadas; informarse previamente sobre el fenómeno para disfrutarlo más; y vivir los ocho o diez minutos como una experiencia compartida con amigos o familia, "un momento que se va a recordar toda la vida".

El economista y naturalista Antonio Aguilera Nieves, secretario general de la Fundación Savia, se prepara para viajar desde Andalucía hasta Asturias con motivo del eclipse total de sol previsto para la próxima semana. Natural de Isla Cristina, confiesa cierta fascinación por el mundo de las estrellas que le viene, en parte, por sus orígenes marineros. Ha decidido buscar ese famoso 100% del próximo eclipse.

Va a Asturas porque por trabajo, en el pasado, pasó etapas en aquella zona, que conoce bien. Y para este miércoles, cuando se producirá ese apagón del sol, advierte: "Aquello está absolutamente desbordado, está todo lleno". Pese a conocer bien la zona y contar con contactos que le han ayudado a resolver la logística del alojamiento, reconoce que, por primera vez en todos los años que lleva yendo, ha tenido que reservar restaurantes con un mes de antelación, poniendo como ejemplo el cocido montañés. Incluso Burgos, que era una de sus alternativas para un destino de interior tranquilo, está también "petado", al igual que la zona de Riaño y el sur de la cordillera cantábrica.

Así, esa fiebre implican campamentos improvisados en la montaña para esa noche, con precios de entre 300 y 400 euros por persona, que incluyen a alguien que "explique" el eclipse, adornado con "mitología, superstición, y después fiesta", todo en un pack. Y es que los eclipses tienen un peso histórico y cultural en civilizaciones como la egipcia, la mesopotámica o la azteca, "desencadenantes de auge o caída de imperios".  Es la superstición humana la que ha condicionado esa lectura.

Aguilera ha elegido finalmente el mirador de Pimiango, en el este de Asturias, cerca de la costa, un punto elevado desde el que el sol se pondrá sobre el mar. Rechazó la invitación a acudir a observatorios astronómicos porque exigían llegar con tres días de antelación para acampar. Su idea inicial era subir a la montaña, donde se organizan eventos con música tipo "botellón", aprovechando que, aunque el eclipse en sí dura unos diez minutos, la gente se queda disfrutando de la jornada durante toda la tarde.

  • El Mirador de Pimiango, desde donde verá el eclipse.
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Un fenómeno convertido en reclamo turístico

El naturalista valora de forma muy positiva cómo se ha transformado el eclipse en un fenómeno de masas: "Han generado una expectativa brutal". Es un buen ejemplo, dice, de cómo un acontecimiento natural singular se ha convertido en un atractivo social y turístico de primer nivel para la segunda semana de agosto.

Aguilera recuerda además que la Junta de Andalucía ya ha lanzado una campaña aprovechando este tirón mediático, anunciando que dentro de un año, en fechas similares, la comunidad estará situada en la franja del 100% de visibilidad de un nuevo eclipse total. 

Consejos para este eclipse

Entre los detalles técnicos que aporta, explica que este eclipse se producirá al atardecer, coincidiendo con la puesta de sol, por lo que recomienda buscar un sitio con buena orientación a poniente. Avisa también del riesgo de nubosidad en el Cantábrico durante la tarde, recordando que el secretario de Estado de Ciencia pidió no frustrarse si hay nubes, ya que aunque no se vea el anillo solar, sí se sentirá la sensación de oscuridad. Dicha sensación será mayor que en el eclipse que se vivió en los 90, debido a que, al estar la Luna más cerca de la Tierra en agosto (la conocida superluna o "luna del trigo"), tapa más el sol y genera una sombra total.

En Andalucía, la visibilidad será parcial, aunque insiste: "Se va a ver, sin necesidad de desplazarse hasta el Norte".  Ante todo, recomienda seguridad, protegiendo la vista con gafas homologadas; informarse previamente sobre el fenómeno para disfrutarlo más; y vivir los ocho o diez minutos como una experiencia compartida con amigos o familia, "un momento que se va a recordar toda la vida".

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