Que dice Manuel Gavira, el ultraderechista nacido y criado en la cuna de la libertad, que ellos no quieren sillones sino que sus ideas se reflejen en el desarrollo programático de la acción de gobierno de Moreno Bonilla en la legislatura que ahora empieza. Y ha afirmado tan bella idea con motivo de la constitución de la mesa del Parlamento andaluz rechazando la oferta de los populares para ocupar uno de los puestos que les correspondería al Partido Popular. Gavira le ha hecho la cobra a Moreno en estos juegos preliminares que son como las faenas de capote, un instrumento para conocer por donde embiste el toro.
Y es que a estas alturas del desempeño postelectoral de la extrema derecha por parte del territorio nacional, Extremadura, Aragón y Castilla y León, pocos son los que dudan que la aparentemente digna posición de Vox en Andalucía tan sólo esconde una dura premonición, Moreno y su gente lo van a pasar canutas para su elección como Presidente de la Junta de Andalucía. La pretendida dignidad de Gavira parte de la conciencia de que un puesto en la Mesa con voz y voto, la oferta del Partido Popular, no les aporta nada por cuanto la mayoría conservadora en dicho órgano bloquearía cualquier pretensión ultraderechista de hacerse notar y ganar proyección pública que es lo que le da sentido a la existencia parlamentaria de Vox.
Que no se engañe Moreno, que cuando de lo que se trate sea de elegirlo presidente ya Gavira no se acordará de su digna afirmación y estará haciendo cola a las puertas de San Telmo como si de las ofertas del Don Sillón se tratara. Ahí se acabará esa ilusión casi infantil del Partido Popular de argumentar que el haber perdido la mayoría por tan solo dos diputados/as les concede un privilegio especial para excluir a Vox de las tareas de gobierno y bien que se lo recordaba a Moreno la dirección nacional de su partido por boca de Alma Ezcurra que le apremiaba para que llegue a un acuerdo de gobierno sin más dilación como ha ocurrido en Extremadura, Castilla y León y Aragón, y probablemente sea porque la prioridad nacional del Partido Popular sea la España Feijoo y no la prioridad andaluza de Moreno. Tiempo al tiempo y a esperar que el reloj de la investidura se ponga en marcha porque los populares van a sudar tinta y no precisamente por las altas temperaturas del verano andaluz.
Y del resto del reparto de los siete puestos de la mesa poco más que contar, el Partido Popular se hace con cinco continuando Aguirre como Presidente y Mestre como Vicepresidenta primera, y el PSOE se queda con los dos puestos de la pedrea, de ellos el más importante y mejor remunerado, la vicepresidencia segunda, ha ido a parar a las manos del de siempre probablemente para gratificar su nefasta gestión de la campaña electoral, de victoria en victoria hasta la derrota final, “O tempora, o mores” que diría Cicerón….
Que dice Manuel Gavira, el ultraderechista nacido y criado en la cuna de la libertad, que ellos no quieren sillones sino que sus ideas se reflejen en el desarrollo programático de la acción de gobierno de Moreno Bonilla en la legislatura que ahora empieza. Y ha afirmado tan bella idea con motivo de la constitución de la mesa del Parlamento andaluz rechazando la oferta de los populares para ocupar uno de los puestos que les correspondería al Partido Popular. Gavira le ha hecho la cobra a Moreno en estos juegos preliminares que son como las faenas de capote, un instrumento para conocer por donde embiste el toro.
Y es que a estas alturas del desempeño postelectoral de la extrema derecha por parte del territorio nacional, Extremadura, Aragón y Castilla y León, pocos son los que dudan que la aparentemente digna posición de Vox en Andalucía tan sólo esconde una dura premonición, Moreno y su gente lo van a pasar canutas para su elección como Presidente de la Junta de Andalucía. La pretendida dignidad de Gavira parte de la conciencia de que un puesto en la Mesa con voz y voto, la oferta del Partido Popular, no les aporta nada por cuanto la mayoría conservadora en dicho órgano bloquearía cualquier pretensión ultraderechista de hacerse notar y ganar proyección pública que es lo que le da sentido a la existencia parlamentaria de Vox.
Que no se engañe Moreno, que cuando de lo que se trate sea de elegirlo presidente ya Gavira no se acordará de su digna afirmación y estará haciendo cola a las puertas de San Telmo como si de las ofertas del Don Sillón se tratara. Ahí se acabará esa ilusión casi infantil del Partido Popular de argumentar que el haber perdido la mayoría por tan solo dos diputados/as les concede un privilegio especial para excluir a Vox de las tareas de gobierno y bien que se lo recordaba a Moreno la dirección nacional de su partido por boca de Alma Ezcurra que le apremiaba para que llegue a un acuerdo de gobierno sin más dilación como ha ocurrido en Extremadura, Castilla y León y Aragón, y probablemente sea porque la prioridad nacional del Partido Popular sea la España Feijoo y no la prioridad andaluza de Moreno. Tiempo al tiempo y a esperar que el reloj de la investidura se ponga en marcha porque los populares van a sudar tinta y no precisamente por las altas temperaturas del verano andaluz.
Y del resto del reparto de los siete puestos de la mesa poco más que contar, el Partido Popular se hace con cinco continuando Aguirre como Presidente y Mestre como Vicepresidenta primera, y el PSOE se queda con los dos puestos de la pedrea, de ellos el más importante y mejor remunerado, la vicepresidencia segunda, ha ido a parar a las manos del de siempre probablemente para gratificar su nefasta gestión de la campaña electoral, de victoria en victoria hasta la derrota final, “O tempora, o mores” que diría Cicerón….
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