El título de esta disertación periodística puede parecer ridículo, lo he apuntado porque me ha surgido, de pronto, desde la consciencia. Mi país se llama todavía España y me han dicho que el nombre de mi presidente es Pedro Sánchez. Sin embargo, no lo conozco, nunca me lo han presentado, sé que existe por los medios de comunicación, jamás lo he visto en persona ni de lejos. Y, aun viéndolo, podría ser un doble o un clon del verdadero Pedro Sánchez que ahora la Inteligencia Artificial le hace un jersey hasta a King Kong. Y cuela. En cierto sentido, la IA se parece al entrelazamiento cuántico: si una partícula puede estar en dos lugares a la vez, dos Pedros Sánchez también. En lenguaje filosófico, para mí, Sánchez está, pero no es.
Información y conocimiento
No es lo mismo la información que el conocimiento. La primera es superficial y te puede llegar por intermediarios (los medios de comunicación). El conocimiento es ya algo propio, algo que te encargas tú de elaborar con tu mente. “Te presento a Manolita”. “Tanto gusto”. Eso es información. Pero si luego te encargas de indagar quién es realmente Manolita y su contexto, incluyendo una relación cercana con ella, eso ya es conocimiento.
Si nunca he conocido ni visto a Pedro Sánchez en carne y hueso ni charlo con él a menudo no puedo saber quién es Pedro Sánchez ni si va maquillado o a pelo. ¿Por qué voy a creer lo que me digan los medios de comunicación sobre quién es Pedro Sánchez si no puedo contrastar la información y el periodismo desinforma más que informa hasta el punto de que hay ciudadanos que se han hartado de tanto culebrón y tanta desgracia? En 2024 nos enteramos de que cuatro de cada diez personas evitan activamente las noticias, de acuerdo con una investigación del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo.
Adicción a la actualidad
¿Por qué sigo ávidamente la actualidad entonces y no tiro la toalla? Uno, por deformación profesional, llevo toda mi vida adicto a la actualidad, excelsa adicción que me lleva a otra: intentar saber cómo y por qué han llegado a ser las cosas como son -que decía el antropólogo Frank Boas, entre otros pensadores- y para eso preciso del estudio transdisciplinar de la Historia y de su significado.
Dos, leo, escucho y veo noticias porque desde que nací como homo sapiens y antes incluso, a decir de Charles R. Chaffin, “la investigación neurocientífica muestra que cuando nos encontramos con información negativa, la amígdala envía señales que aumentan la vigilancia y la excitación emocional. Las empresas de medios lo entienden bien, por lo que las organizaciones de noticias a menudo enfatizan las crisis, los escándalos y los conflictos, porque saben que nos mantienen interesados. Cuanto más tiempo pasamos consumiendo contenido estresante, más reforzamos los circuitos del miedo del cerebro, lo que nos hace sentir que el mundo es más peligroso de lo que realmente es”.
"¿Regenerar es convertir a España en un estado federal o confederal republicano? Si es eso, que lo diga abiertamente el señor presidente y lo apunte en su programa electoral y lo anuncie y lo explique"
Les recuerdo esta realidad sobre la que tanto insistía el catedrático de economía y novelista José Luis Sampedro: el dominio mediante el miedo. En este caso, el negocio de la Comunicación y el Periodismo utilizando esa arma adictiva. Que nos dejemos dominar por ella es asunto nuestro, ellos piden, nosotros damos: poco, mucho o nada, ¿o es que nos lo va a dar todo el gobierno? Reagan diría que el problema es el gobierno, yo creo que el problema máximo somos nosotros.
Conclusión: Pedro Sánchez es un hombre peligroso según unos medios, si me he de fiar de ellos de nada sirve que todos los días desayunara con él porque es un mentiroso. Y si creo en los líderes progresistas, mi cerebro acudirá a los medios que me enseñan las maravillas de San Pedro Sánchez. Mi pregunta es obvia: ¿a quién creo? ¿Quién es Pedro Sánchez en realidad? ¿Qué pretende hacer con mi país? Según unos, destruirlo; según otros, regenerarlo. ¿Con qué me quedo entonces? ¿Existe la verdad? ¿Voto a Pedro Sánchez cuando me llamen a las urnas? ¿A quién voto, si a los otros líderes políticos tampoco los conozco? ¿Acaso mi voto es un voto por referencias? No, como Santo Tomás, quiero meter mis dedos en las llagas mentales de quienes me solicitan mi papeleta. La política en la actualidad es especialmente anímica, no es de fiar.
Regenerar, destruir
Me pregunto más: ¿qué es regenerar a mi país? ¿Y qué es destruirlo? Regenerar, ¿es acaso lo que estoy viviendo en la realidad? Muchos impuestos, hermanos enfrentados, parejas enfrentadas, hombres contra hombres no en plan diálogo sino con una creciente agresividad, mujeres contra mujeres, mujeres contra hombres, hombres contra mujeres, lo que yo digo es la verdad y punto..., ¿eso es la regeneración? Por ejemplo, España fue una asesina y una ladrona de las riquezas y costumbres de los demás. ¿Regenerar es privar a las personas de aquello por lo que pueden sentirse más o menos satisfechas de su papel en la Historia? ¿Regenerar es vaciar de ilusiones a la gente y dejarla a los pies de caballos ajenos? ¿Regenerar es dejar muda a la juventud en la universidad por falta de conocimientos y por exceso de hastío? ¿Regenerar es convertir en una especie de políticos clandestinos a los rectores?
Eso es la regeneración como resignación, se vacía la mente de la ciudadanía por exceso de información unidireccional, se convierte la política en otra religión incuestionable y a los ciudadanos se los torna en súbditos. ¿Regenerar es convertir a España en un estado federal o confederal republicano? Si es eso, que lo diga abiertamente el señor presidente y lo apunte en su programa electoral y lo anuncie y lo explique en los distintos debates a los que se enfrente si es que se enfrenta a alguno y, si no, que lo anuncie en rueda de prensa sin preguntas y lo añada en las redes sociales. Total, ya sabe bordear la Constitución. ¿Regenerar es que los que quieran independizarse se independicen? Digo lo mismo que antes: que lo pregone y así podremos votarlo o no y saber quién es Pedro Sánchez.
Los tiempos del huevo
En la otra acera o bando de los nacionales, diré en voz baja lo que es un clamor: el PP se balancea aún entre Pinto y Valdemoro, añora los tiempos del huevo cuando votábamos o huevo duro (PP) o huevo pasado por agua (PSOE). Era aquel tiempo en que el sistema de mercado había estructurado la vida política para que gobernaran dos partidos esencialmente semejantes, sobre la base del huevo. Cuando el movimiento del 15-M me fui a curiosear a Las Setas, en Sevilla, que era y es donde se concentra la juventud y oí uno de sus gritos de guerra: “PSOE y PP, la misma mierda es”.

Para saber si dos partidos se diferencian claramente hay que irse en el programa electoral a los apartados económicos y geopolíticos o de relaciones internacionales. En efecto, ahí estaban las esencias de ambas formaciones, tan parecidas. El PSOE, domesticado por el sistema, privatizaba, llevaba a cabo la reconversión laboral, nos metía en la UE y en la OTAN que bombardeaba periodistas serbios e islámicos (de Al Jazeera TV) y los mataba en los años 90, siendo Javier Solana secretario general del guardián de las esencias comerciales de Occidente que ahora está en crisis porque se creó para defendernos de los comunistas y ya no hay comunistas a pesar de que el bando nacional político-mediático los siga viendo por todas partes. Sabe que es mentira, pero le da votos y por un voto bien vale una falsedad, en política la mentira es norma no escrita.
La ley del huevo. El PSOE, por ejemplo, empezó a privatizar Telefónica y terminó el trabajo el PP para luego usarla como accionista de medios de comunicación (ahora Movistar Plus+ donde tiene alianzas con Sony, por ejemplo; antes, en Prisa, Onda Cero, Antena 3 TV, Telefé en Argentina…). Por otra parte, oficialmente, se terminó el concordato franquista con el Vaticano pero en la realidad se crearon los colegios concertados en los que adoctrinaban a nuestros hijos con dinero público.
Llegaron Sánchez y otros “salvadores”
Todo estaba en orden. Hasta que llegó el comandante Sánchez y mandó a parar. Pero, ¿qué ha parado?, ¿qué y cómo ha parado lo que ha parado? Ya lo he dicho: a nivel ciudadano, crispando a la gente, en realidad ya casi no existe España. A nivel personal, entre sus seguidores, ha aplicado el dicho mexicano: “¿Qué hora es?” -pregunta el presidente-. “La que usted quiera, señor presidente”, responden sus empleados y seguidores en general. Las concertaciones en educación y sanidad persisten. Las viviendas asequibles no existen. Los impuestos socialdemócratas -ni socialistas ni progresistas- se han desbocado.
En el bando nacional están los moderados y los impacientes por salvar la Patria (Sánchez también la llama Matria, lo correcto entonces sería Patrio y Matria). Creo que es demasiado llamar fachosfera a este personal impaciente (Vox y alrededores) pero es verdad que -seamos claros- se echa de menos a Franco o algo parecido y, además, meterle mano a las autonomías es también incendiar España o lo que quede de ella. Y estar contra la legislación de la eutanasia o contra la del aborto es meter dos retos esenciales debajo de la alfombra. Comprendo lo que pretenden. Yo también, si pienso con el corazón, me acuerdo con nostalgia de aquella vida pretérita en blanco y negro, pero eso es el pasado y estamos entrando en una etapa nueva de la Historia que no se cura tapándose la cabeza.
Bandos mediáticos
¿Qué tiene que ver todo lo anterior con el hecho de preguntarme quién es Pedro Sánchez? Muy sencillo, ya he dicho que no conozco personalmente a don Pedro y que, aunque lo conociera o conociese, no podría fiarme de él porque dicen los del bando nacional mediático que es un mentiroso, algo que niega el bando republicano-rojo-progresista (por regla general, a veces hay excepciones, caso de Podemos que, como juega al bolchevismo, tiene que actuar de otra manera y hace bien que al PCE de Carrillo se lo comió el PSOE de Felipe).

No me queda más remedio que acudir a lo que llaman medios de comunicación importantes. He ahí el problema: que tanto los de un bando como los del otro desinforman, no dicen toda la verdad, lo que es noticia de una manera para unos lo es de otra para otros, no se contrasta la información o se hace de manera mínima y se ocultan informaciones. A eso se llama desinformar. He confesado que soy adicto a la actualidad, completo ahora el hecho con un lamento: me da asquito este panorama mediático.
Tiene que ser muy triste despertarse todas las mañanas sabiendo que por narices te han inoculado en tu trabajo y en tu mente quiénes deben ser los buenos y los malos. Es muy triste que nosotros mismos nos implantemos esa forma tan elemental de pensar e incluso de sentir o bien de ni poder transmitir “lo que pasa” con equilibrio, con rigor. Hace dos años, abril de 2024, Juan Tortosa escribió en el diario Público que se define como “progresista”:
“Un determinado juez de Madrid decidió el pasado miércoles abrir diligencias contra Begoña Gómez, la mujer de Pedro Sánchez, porque una organización fascista presentó una querella basada en datos, buena parte de ellos falsos, aparecidos en distintas publicaciones digitales, entre las que citan a Voz Pópuli, Libertad Digital, ESdiario o The Objective".
Ea, ya sabía él que los datos eran falsos, como la organización denunciante es fascista -que también lo sabe seguro- los datos tenían que ser falsos por fuerza. Serénate, hombre, si me permites el consejo, puedes escribir de otra forma y decir lo mismo, espera a ver qué pasa ahora en los juicios que están en marcha. Lo sé, si fallan a tu favor se ha hecho justicia. Si no, son unos fascistas. Ya te digo yo una cosa: en la universidad, nadie que no sea al menos licenciado -por no decir doctor- puede estar al frente de un máster de posgrado a menos que no le importe a una universidad saltarse las normas escritas o no escritas, pero, claro, como yo soy un fascista -y si no lo soy tú me lo asignas para regenerar Estepaís- se supone que también miento.
He leído montones de textos sobre Pedro Sánchez aquí y allá. En efecto, los diarios que cita Tortosa son descaradamente del bando nacional como otros son del bando republicano (Eldiario.es, Público, El Plural, El País…), nunca en la historia de la llamada España democrática ha tenido la izquierda una estructura mediática tan clara y fuerte, con RTVE al frente.
Bando nacional mediático, bando republicano mediático, una forma de hablar simplona y maniquea, pero me veo obligado a usarla en un texto periodístico que ya de por sí es demasiado largo. Si busco en los múltiples escritos que he leído contra Pedro Sánchez, leo una enorme cantidad de insultos, sospechas, elucubraciones y deducciones que no son periodismo sino adoctrinamientos y hasta presuntos delitos. Al hombre le han dicho de todo, incluso especulan con su salud.
Sánchez el resistente
Sin embargo, hay un aspecto muy interesante que merece mi atención especial y que está de moda en el mercado desde hace decenios: el emprendimiento, el manual de resistencia que ahora sería de resiliencia, perseguir una meta se esté o no equivocado y, si es necesario, con métodos maquiavélicos.
En mi opinión, es digna de admiración esta faceta de Sánchez y eso son hechos. Que El País y su partido lo descalificaron y marginaron y que él agarró un coche -sea la marca que sea- y se pateó España en busca de lograr lo que perseguía distingue a las personas especiales y relevantes de las demás. Hasta sus enemigos lo reconocen. No hace falta que eso me lo diga Sánchez, eso lo he “visto” yo y es muy habitual no sólo en política sino en la vida interna de la gran empresa y la gran banca, por ejemplo, la diferencia es que los medios de comunicación se dedican sobre todo a la telenovela-culebrón política como muestran esos adelantos del libro de la periodista del bando nacional Ketty Garat, Todos los hombres de Sánchez (Deusto), que se ha publicado en The Objective.
Desde luego lo que el libro pretende es cargarse a Sánchez, lo mismo que persigue parte de la Justicia y quienes lo tachan de narciso o psicótico (él ha resembrado esta España de los garrotazos de los grabados de Goya). Ya pasará lo que sea, en cuanto a mí, lo que me interesa de ese libro y de todo lo que leo es comprender cada vez mejor la condición humana, el comportamiento humano. En The Objective, Santi González escribe: «Sin el viaje en el Peugeot, la reconquista del partido es otra cosa. A él no le importa; sabe cuáles son sus poderes sobre una chusma envilecida que le sigue ciega y sorda». Pregunta: ¿es verdad que hay “una chusma envilecida que le sigue ciega y sorda”? Y si así fuera, ¿por qué hace eso esa chusma? No me digan que es sólo por Vox, hay motivos más profundos y por tanto más científicos.
Pase lo que pase y sea quien sea Sánchez, los seres humanos que persiguen sus ideas y sus ambiciones me caen bien o no me caen mal, son especiales, polémicos, se salen del rebaño y pagan por ello. Y es que ya veo a bastantes seres llamados humanos -la mayoría- que pasa de todo y en la democracia no se puede pasar de todo, hay que hacer política porque, como decía Antonio Machado, si no, la política se hará contra nosotros. Demócrata y votante no puede ser cualquiera.
Y este creo que es el caso. Me parece que Pedro Sánchez ha sido fiel a sí mismo y sin embargo eso no significa que sea fiel a todos nosotros a quienes, si no endereza el barco, nos mantiene terriblemente divididos y jodidos. Por lo tanto, mi conclusión final es clara; hace falta otro Pedro Sánchez -edición corregida y aumentada- que sustituya al que ya conocemos o que el que conocemos nos diga claramente qué quiere hacer con el país y, si los juicios que lo rodean no lo manchan empíricamente, que el personal que quiera ir a votar lo apoye o no.




