Opinión

Al sur le falla el nombre

Hay que asumirlo, la “u” no funciona. Pero no bajemos los brazos, ni demos la batalla por perdida

  • Un atún, en la sala expositiva del mar y la almadraba de Conil. -

El sur del mundo es el paraíso. El sur, por ser el sur, tiene alegría, tiene arte, tiene clima, tiene sabor, ingenio, y belleza, pero tiene un defecto: le falla el sombre. El defecto de “el sur” es que tiene una “u” en el centro. Si nos fijamos bien, ninguna de las palabras importantes, lleva una “u” por ningun lado. Ni “amor”, ni “dinero”, ni “poder”, ni “dios”, ni vino, ni “jamón”, llevan la “u”.

Tampoco la llevan ni Apple, ni Microsoft ni Amazon ni McDonald's. Ni tampoco Zara ni El Corte Inglés. Sí la llevan Rusia y Ucrania y Cuba, y así les va. Alguien dirá¨: ¿Y Trump?, ¿Y Putin?.  Y llevan razón. Trump, por escrito, sí la lleva, pero a la hora de acordarse de su familia, donde había una “u”, aparece un ¡tiriquiTran! .” Y Putin o Netanyahu, otros dos cofrades de la “u”, con su aspecto alegre lo dicen todo.

Pero vamos a ver, ¿que ha hecho la “u”, para recibir esta notoria marginación? Nada. Desde tiempos remotos, la “u” es la última vocal en todos los idiomas latinos y por lo tanto, así de entrada y solo por ese antiguo orden alfabético, la “u” es en lo último que se piensa. Hasta el bíblico Abraham, que había nacido en Ur de Caldea, a la primera señal, salió por patas para emigrar a la tierra prometida. “La “u “ está en la muerte y esa es una palabra tabú. 

Seguramente por eso, a la hora de elegir el nombre de una criatura, la tendencia general es elegir un nombre que empiece por “a”. Los padres deben pensar que en la escuela, por el orden alfabético, siempre van ser los primeros. Y por si esto fuera poco, los nombres con “a” son mas gritables. Quejarse por seguirilla con la “u”, como bien saben los cantaores y cantaoras de flamenco, es perder el tiempo. No es lo mismo gritar “¡aaaaaaay!” que gritar “uuuuuuuuy”. 

Hay que asumirlo, la “u” no funciona. Pero no bajemos los brazos, ni demos la batalla por perdida. No olvidemos que el sur, nuestro sur, también es una paradoja. El sur sin dejar de serlo, al mismo tiempo, es el norte de para otros que están peor. Y sobre todo, pensar que hay tres palabras con “u” que siempre debemos tener presentes: los sueños, las utopías y el futuro. ¡Y que no nos falte el atún!

El sur del mundo es el paraíso. El sur, por ser el sur, tiene alegría, tiene arte, tiene clima, tiene sabor, ingenio, y belleza, pero tiene un defecto: le falla el sombre. El defecto de “el sur” es que tiene una “u” en el centro. Si nos fijamos bien, ninguna de las palabras importantes, lleva una “u” por ningun lado. Ni “amor”, ni “dinero”, ni “poder”, ni “dios”, ni vino, ni “jamón”, llevan la “u”.

Tampoco la llevan ni Apple, ni Microsoft ni Amazon ni McDonald's. Ni tampoco Zara ni El Corte Inglés. Sí la llevan Rusia y Ucrania y Cuba, y así les va. Alguien dirá¨: ¿Y Trump?, ¿Y Putin?.  Y llevan razón. Trump, por escrito, sí la lleva, pero a la hora de acordarse de su familia, donde había una “u”, aparece un ¡tiriquiTran! .” Y Putin o Netanyahu, otros dos cofrades de la “u”, con su aspecto alegre lo dicen todo.

Pero vamos a ver, ¿que ha hecho la “u”, para recibir esta notoria marginación? Nada. Desde tiempos remotos, la “u” es la última vocal en todos los idiomas latinos y por lo tanto, así de entrada y solo por ese antiguo orden alfabético, la “u” es en lo último que se piensa. Hasta el bíblico Abraham, que había nacido en Ur de Caldea, a la primera señal, salió por patas para emigrar a la tierra prometida. “La “u “ está en la muerte y esa es una palabra tabú. 

Seguramente por eso, a la hora de elegir el nombre de una criatura, la tendencia general es elegir un nombre que empiece por “a”. Los padres deben pensar que en la escuela, por el orden alfabético, siempre van ser los primeros. Y por si esto fuera poco, los nombres con “a” son mas gritables. Quejarse por seguirilla con la “u”, como bien saben los cantaores y cantaoras de flamenco, es perder el tiempo. No es lo mismo gritar “¡aaaaaaay!” que gritar “uuuuuuuuy”. 

Hay que asumirlo, la “u” no funciona. Pero no bajemos los brazos, ni demos la batalla por perdida. No olvidemos que el sur, nuestro sur, también es una paradoja. El sur sin dejar de serlo, al mismo tiempo, es el norte de para otros que están peor. Y sobre todo, pensar que hay tres palabras con “u” que siempre debemos tener presentes: los sueños, las utopías y el futuro. ¡Y que no nos falte el atún!

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