educación

Un profesor interino, en la calle tras trabajar en más de 30 institutos andaluces: "Ser padre fue imposible por culpa de la incertidumbre"

Jaime Pandelet, docente de plástica de 53 años, ha vivido en las ocho provincias de Andalucía desde que entró en las bolsas de empleo de la Junta en 2004 y se enfrenta al desempleo después de once años consecutivos encadenando vacantes

  • Jaime docente interino -

Los interinos en España siguen enfrentándose a una vida marcada por las mudanzas, los desplazamientos y los malabares para conciliar. La Comisión Europea continúa exigiendo a España medidas más duras contra el abuso de la temporalidad en el sistema público. Mientras tanto, a finales de agosto de este año, el Gobierno cesó de forma generalizada a cientos de docentes contratados para gestionar fondos europeos. Actualmente mantiene un diálogo abierto con las comunidades autónomas

Jaime Pandelet Torres tiene 53 años, reside en Jerez y lleva 22 años y ocho meses de servicio como docente, pero este septiembre se ha encontrado ante una situación que creía haber dejado atrás. Es uno de los damnificados por una estabilización que no llega y que sigue sin resolverse. Después de 11 años consecutivos obteniendo vacantes, se ha quedado sin plaza disponible y vuelve a depender de que se produzca una baja para poder entrar como sustituto en algún centro.

  • Jaime docente interino
  • -

“En fin, haciendo lo mismo que cuando tenía 29 y muy, muy desanimado”, dice a lavozdelsur.es el profesor, que pertenece al ámbito plástico y entró en 2004 en las bolsas de empleo de la Consejería de Educación.

Desde entonces, su carrera profesional ha estado marcada por los desplazamientos. Ha trabajado como interino en las ocho provincias andaluzas y calcula que ha pasado por más de 30 institutos de Secundaria. Málaga, Sevilla, Jaén y Granada son algunas de las ciudades en las que ha vivido, además de municipios como Aracena, Villaviciosa, Villafranca de Córdoba, Motril o Vélez-Rubio.

Las mudanzas acabaron convirtiéndose en parte de su rutina. Jaime tenía un apartamento en Jerez y cada curso debía adaptarse al lugar al que fuera destinado. Durante los últimos años pudo acercarse progresivamente a casa, pasando por centros de Sanlúcar, El Puerto, Arcos o San Fernando, hasta acabar en La Barca de la Florida.

Tres oposiciones aprobadas, pero ninguna plaza

Las oposiciones tampoco le han llevado a su ansiada plaza fija. El docente asegura que ha aprobado el proceso selectivo en tres ocasiones: 2008, 2012 y 2023, aunque en ninguna consiguió plaza.

En el curso 2022-2023 obtuvo una vacante en el IES Vega del Guadalete, en La Barca. En 2023 volvió a superar las oposiciones, pero, al no obtener plaza, fue destinado al IES Bahía de Algeciras durante el curso 2023-2024.

Ese mismo septiembre volvió a solicitar La Barca y posteriormente regresó al centro. Allí permaneció durante los cursos 2024-2025 y 2025-2026, pero la situación cambió el 1 de septiembre de 2026.

“Este año, después de 11 años consecutivos con vacantes, me he quedado sin plaza disponible. He vuelto a empezar de nuevo, esperando que alguien se dé de baja para poder sustituirlo”, relata.

Jaime vincula su situación al proceso seguido durante los últimos años para reducir el número de interinos y estabilizar el sistema educativo, pero se pregunta qué sucede con quienes, pese a acumular décadas trabajando en la enseñanza pública, no han conseguido convertirse en funcionarios de carrera.

  • Jaime docente interino
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“¿Qué pasa con aquellos que no lo hemos conseguido? Nos quedamos fuera del sistema, ya no servimos para dar clases”, lamenta.

A sus 53 años considera además especialmente difícil volver a competir en un proceso selectivo con aspirantes más jóvenes que pueden dedicar prácticamente todo su tiempo al estudio. En su caso, explica que buena parte de su trayectoria se ha desarrollado en centros de difícil desempeño, mientras encadenaba destinos y cursos.

  • Jaime docente interino
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“Estoy haciendo lo mismo que cuando tenía 29 años”

Pero las consecuencias, sostiene, no se limitan a su carrera profesional. La falta de estabilidad durante más de dos décadas también ha condicionado algunas de las decisiones más importantes de su vida.

“Mi vida personal ha estado siempre ligada a la incertidumbre laboral. Incluso la posibilidad de haber sido padre se ha ido difuminando a lo largo del tiempo hasta ser imposible por culpa de la seguridad y estabilidad laboral”, explica.

El docente destaca además que no tiene ningún expediente abierto por faltas o mala praxis y asegura que en la mayoría de los centros ha terminado su etapa con la felicitación de los equipos directivos.

“Todo apuntaba a una estabilización de las personas, pero estoy muy decepcionado, ya que mi consideración laboral no es la que mi experiencia refleja”, señala. Ahora permanece pendiente de un posible llamamiento, “a un destino incierto y sin mucha esperanza”.

El interino asegura que conoce a otros docentes que atraviesan circunstancias similares, aunque considera que muchos terminan resignándose. Su propia mujer también es interina, en su caso de Matemáticas, pero, según explica, dispone de una mayor estabilidad pese a acumular aproximadamente la mitad de años que él.

El profesor señala que especialidades como Lengua, Matemáticas o Tecnología ofrecen mayores posibilidades debido a las necesidades de personal y las jubilaciones. La realidad es distinta en Dibujo, apunta, donde suele haber únicamente uno o dos docentes por centro.

“Europa le da la razón a nuestro colectivo, pero no se observan brotes verdes para los que hemos sacado adelante durante muchos años la enseñanza pública”, concluye.

Los interinos en España siguen enfrentándose a una vida marcada por las mudanzas, los desplazamientos y los malabares para conciliar. La Comisión Europea continúa exigiendo a España medidas más duras contra el abuso de la temporalidad en el sistema público. Mientras tanto, a finales de agosto de este año, el Gobierno cesó de forma generalizada a cientos de docentes contratados para gestionar fondos europeos. Actualmente mantiene un diálogo abierto con las comunidades autónomas

Jaime Pandelet Torres tiene 53 años, reside en Jerez y lleva 22 años y ocho meses de servicio como docente, pero este septiembre se ha encontrado ante una situación que creía haber dejado atrás. Es uno de los damnificados por una estabilización que no llega y que sigue sin resolverse. Después de 11 años consecutivos obteniendo vacantes, se ha quedado sin plaza disponible y vuelve a depender de que se produzca una baja para poder entrar como sustituto en algún centro.

  • Jaime docente interino
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“En fin, haciendo lo mismo que cuando tenía 29 y muy, muy desanimado”, dice a lavozdelsur.es el profesor, que pertenece al ámbito plástico y entró en 2004 en las bolsas de empleo de la Consejería de Educación.

Desde entonces, su carrera profesional ha estado marcada por los desplazamientos. Ha trabajado como interino en las ocho provincias andaluzas y calcula que ha pasado por más de 30 institutos de Secundaria. Málaga, Sevilla, Jaén y Granada son algunas de las ciudades en las que ha vivido, además de municipios como Aracena, Villaviciosa, Villafranca de Córdoba, Motril o Vélez-Rubio.

Las mudanzas acabaron convirtiéndose en parte de su rutina. Jaime tenía un apartamento en Jerez y cada curso debía adaptarse al lugar al que fuera destinado. Durante los últimos años pudo acercarse progresivamente a casa, pasando por centros de Sanlúcar, El Puerto, Arcos o San Fernando, hasta acabar en La Barca de la Florida.

Tres oposiciones aprobadas, pero ninguna plaza

Las oposiciones tampoco le han llevado a su ansiada plaza fija. El docente asegura que ha aprobado el proceso selectivo en tres ocasiones: 2008, 2012 y 2023, aunque en ninguna consiguió plaza.

En el curso 2022-2023 obtuvo una vacante en el IES Vega del Guadalete, en La Barca. En 2023 volvió a superar las oposiciones, pero, al no obtener plaza, fue destinado al IES Bahía de Algeciras durante el curso 2023-2024.

Ese mismo septiembre volvió a solicitar La Barca y posteriormente regresó al centro. Allí permaneció durante los cursos 2024-2025 y 2025-2026, pero la situación cambió el 1 de septiembre de 2026.

“Este año, después de 11 años consecutivos con vacantes, me he quedado sin plaza disponible. He vuelto a empezar de nuevo, esperando que alguien se dé de baja para poder sustituirlo”, relata.

Jaime vincula su situación al proceso seguido durante los últimos años para reducir el número de interinos y estabilizar el sistema educativo, pero se pregunta qué sucede con quienes, pese a acumular décadas trabajando en la enseñanza pública, no han conseguido convertirse en funcionarios de carrera.

  • Jaime docente interino
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“¿Qué pasa con aquellos que no lo hemos conseguido? Nos quedamos fuera del sistema, ya no servimos para dar clases”, lamenta.

A sus 53 años considera además especialmente difícil volver a competir en un proceso selectivo con aspirantes más jóvenes que pueden dedicar prácticamente todo su tiempo al estudio. En su caso, explica que buena parte de su trayectoria se ha desarrollado en centros de difícil desempeño, mientras encadenaba destinos y cursos.

  • Jaime docente interino
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“Estoy haciendo lo mismo que cuando tenía 29 años”

Pero las consecuencias, sostiene, no se limitan a su carrera profesional. La falta de estabilidad durante más de dos décadas también ha condicionado algunas de las decisiones más importantes de su vida.

“Mi vida personal ha estado siempre ligada a la incertidumbre laboral. Incluso la posibilidad de haber sido padre se ha ido difuminando a lo largo del tiempo hasta ser imposible por culpa de la seguridad y estabilidad laboral”, explica.

El docente destaca además que no tiene ningún expediente abierto por faltas o mala praxis y asegura que en la mayoría de los centros ha terminado su etapa con la felicitación de los equipos directivos.

“Todo apuntaba a una estabilización de las personas, pero estoy muy decepcionado, ya que mi consideración laboral no es la que mi experiencia refleja”, señala. Ahora permanece pendiente de un posible llamamiento, “a un destino incierto y sin mucha esperanza”.

El interino asegura que conoce a otros docentes que atraviesan circunstancias similares, aunque considera que muchos terminan resignándose. Su propia mujer también es interina, en su caso de Matemáticas, pero, según explica, dispone de una mayor estabilidad pese a acumular aproximadamente la mitad de años que él.

El profesor señala que especialidades como Lengua, Matemáticas o Tecnología ofrecen mayores posibilidades debido a las necesidades de personal y las jubilaciones. La realidad es distinta en Dibujo, apunta, donde suele haber únicamente uno o dos docentes por centro.

“Europa le da la razón a nuestro colectivo, pero no se observan brotes verdes para los que hemos sacado adelante durante muchos años la enseñanza pública”, concluye.

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