La cara Hache

Los triunfos de Ana

Eso de que las deportistas femeninas consigan logros y que no se entere casi nadie está tan implantado en la sociedad que se considera algo normal. Por eso, desde este pequeño rincón y como aficionada al motociclismo, siento la necesidad de dar visibilidad a una deportista admirable. Seguro que muchos se han enterado de que Jorge Lorenzo ganó la carrera de MotoGP el pasado fin de semana o de que lamentablemente hace unos días un piloto de 14 años falleció en el circuito de Cataluña (porque no olvidemos que este es un deporte de riesgo). Pero pocos sabrán lo que está consiguiendo la piloto Ana Carrasco.

Esta joven murciana de 21 años está haciendo historia en el deporte de las dos ruedas al convertirse en la primera mujer en liderar un mundial de la Federación Internacional de Motociclismo, en concreto el Supersport 3000, la tercera categoría de Superbikes (porque las carreras de motos van mucho más allá de MotoGP, Moto 2 y Moto 3). Hace unos meses Ana también se convirtió en la primera mujer en ganar una carrera de esta categoría, en la que por cierto compite con hombres. En las últimas semanas también ha logrado hacer poles y batir records de vueltas rápidas en los circuitos. Esto no es lo único que ha conseguido la de Murcia en los últimos años.

Tanto ella como su compañera María Herrera formaron parte del Mundial de Motociclismo compitiendo en la categoría de Moto 3 en anteriores temporadas. Ambas lograron puntuar en varias pruebas. Pero tuvieron que dejar la competición por la falta de compañerismo y patrocinadores. Un paso atrás que demuestra una vez más que hay deportes considerados de hombres en el que los intereses empresariales y las actitudes machistas no dejan opción a las mujeres. Mientras a ellas no les importa competir con hombres, entre otras cosas porque no existe una prueba femenina de la misma categoría, ellos tan solo ven en las pilotos a rivales débiles que no merecen enfrentarse a ellos por el simple hecho de ser mujeres. Para ellos es mejor que ellas vistan faldas en lugar del mono de pilotos y les aguanten el paraguas.

Esta joven murciana de 21 años está haciendo historia en el deporte de las dos ruedas al convertirse en la primera mujer en liderar un mundial de la Federación Internacional de Motociclismo

Hace unos días Valentino Rossi fue preguntado por la piloto española. Dijo que le gustaría que ganara el mundial en el que compite. Pero al preguntarle sobre si en su academia de pilotos hay hueco para mujeres respondió que por qué no, pero que de momento no se lo había planteado. Y como Rossi, muchos de los pilotos más reconocidos a nivel internacional abanderan el machismo en las dos ruedas. Recientemente Jorge Lorenzo, al ser preguntado por la poca cantidad de mujeres que hay en compitiendo en los circuitos, respondió que es cuestión de genética, que cada sexo tiene sus cualidades y que la fuerza física de ellas es menor y por eso no tienen tanta cabida.

A estos pilotos da gusto verles competir pero cuando abren la boca se delatan. Como otros tantos deportistas que dejan a un lado la deportividad de la que tan orgullosos se sienten cuando se trata de hablar de mujeres. ¿Por qué les cuesta tanto apoyar a las mujeres? ¿Tan difícil es? ¿Tanto temen competir con ellas? ¿Sienten la necesidad de hacerse los ‘machitos’ comparándose con sus rivales femeninas?

Esto va más allá de los deportistas. En algunos portales especializados en el sector de las dos ruedas sí han dado visibilidad a estas victorias femeninas. Estas informaciones han recibido comentarios machistas de algunos usuarios que aseguraban que si estos triunfos los hubiera conseguido un hombre no se le habría dado tanto bombo en las webs en cuestión. Ese es el problema. Que todavía hay gente que se indigna cuando una mujer consigue algo y alguien lo resalta. Son ellos los que no están dispuestos a que las mujeres se abran hueco en los deportes que ellos consideran de hombres. Les molesta que sea noticia un triunfo femenino. Triunfos que mientras no exista igualdad hay que resaltar para que poco a poco los y las machistas se enteren de que el deporte, sea la disciplina que sea, también es cosa de mujeres.

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