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¡Oh là là! España está en la final

Los goles de Oyarzabal de penalti y de Pedro Porro dan un pase histórico en el Mundial 16 años después de ganar en Sudáfrica. Los de De la Fuente fueron muy superiores a Francia. Argentina o Inglaterra será el rival

  • Los jugadores de España celebran el segundo gol ante Francia. -

En el Día Nacional de Francia, conocido como el Día de la Bastilla por la toma que marcó el inicio de la Revolución Francesa allá por 1789, la rebelión este 14 de julio histórico la ha hecho España en Dallas, consiguiendo el pase a la final del Mundial de México, Estados Unidos y Canadá tras vencer por 2 a 0 al combinado bleu

Dieciséis años después del histórico partido ante Holanda que supuso el primer Mundial de La Roja, la selección volverá a luchar por una nueva estrella el próximo domingo a las 21 horas en el MetLife Stadium de Nueva York. Argentina o Inglaterra, que juegan este miércoles la otra semifinal, será el rival del equipo español. 

Los cuatro mosqueteros, de capa caída

La temida Francia de los cuatro mosqueteros (Mbappé, Oliseh, Dembelé y Barcola) se quedó empequeñecida ante la muralla española. Un monumento habría que hacerle a Cubarsí –19 años y piel de Beckenbauer– y Laporte por el Mundial que están firmando en defensa. Solo un gol ha recibido España en este Mundial, el que le hizo Bélgica en cuartos de final. 

Como no hay dos sin tres, España volvió a eliminar a Francia, como ya hiciera las dos últimas veces que se vieron las caras en la Eurocopa y en la Liga de Naciones. Los de De la Fuente dominaron en todas las facetas del juego. Sobresalientes atrás, matrícula de honor en el centro del campo y combativos en ataque. 

España, un equipo con mayúsculas

Parafraseando a Di Stéfano, que dijo en su día que ningún jugador es tan bueno como todos juntos, España fue un equipo con mayúsculas. Oyarzabal, de penalti cometido por Digne sobre Lamine Yamal, firmó el primero en el minuto 21. El juego lo puso España y también los acercamientos con mayor peligro ante una Francia que miró desde lejos a la portería de Unai Simón, providencial en una salida fuera de su área en el 42 para quitársela a Mbappé, que acabó el partido frustrado por completo con una fea entrada al meta del Athletic de Bilbao

Con el 1 a 0, en la segunda España siguió a lo suyo, siendo fiel a sus señas de identidad. Sin ser la del tiqui-taca, pero controlando, tocando, moviendo la redonda hasta desesperar a los galos, que tuvieron alguna que otra salida fuera de tono. La muralla española seguía superando a su rival. En el 57, Pedro Porro, en una pared con Dani Olmo, al que le hicieron falta, se plantó delante de la portería francesa para poner el segundo y la tranquilidad porque, a pesar de tener enfrente a un peso pesado, los de De la Fuente no temieron en ningún momento por el resultado. 

El control de la situación fue absoluto, manejando todos los tiempos, maniatando a la selección de un Didier Deschamps cuya cara era todo un poema en el banquillo al ver que no encontraba el camino para hacer cosquillas a su adversario. Entre olés del público, el resultado incluso pudo haber sido más abultado. A Lamine le anularon un gol por fuera de juego y Ferrán Torres la tuvo de cabeza. 

Los Iniesta, Villa, Sergio Ramos, Puyol, Xavi y compañía, los héroes de Sudáfrica, disfrutaron desde el palco de esta nueva hazaña de España, actual campeona de Europa que puede repetir la senda que iniciara un sabio, Luis Aragonés, en 2008 y que continuó Vicente del Bosque. Como en aquel Mundial, España comenzó en esta ocasión con petardazo, con ese empate con sabor a derrota ante Cabo Verde que rescató el deporte nacional de este país, la crítica. Pero los de De La Fuente se recompusieron y, de menos a más, han ido creciendo de manera terrible en este campeonato hasta convertirse en un equipo que ha devuelto la ilusión a la España más futbolística. 

En el Día Nacional de Francia, conocido como el Día de la Bastilla por la toma que marcó el inicio de la Revolución Francesa allá por 1789, la rebelión este 14 de julio histórico la ha hecho España en Dallas, consiguiendo el pase a la final del Mundial de México, Estados Unidos y Canadá tras vencer por 2 a 0 al combinado bleu

Dieciséis años después del histórico partido ante Holanda que supuso el primer Mundial de La Roja, la selección volverá a luchar por una nueva estrella el próximo domingo a las 21 horas en el MetLife Stadium de Nueva York. Argentina o Inglaterra, que juegan este miércoles la otra semifinal, será el rival del equipo español. 

Los cuatro mosqueteros, de capa caída

La temida Francia de los cuatro mosqueteros (Mbappé, Oliseh, Dembelé y Barcola) se quedó empequeñecida ante la muralla española. Un monumento habría que hacerle a Cubarsí –19 años y piel de Beckenbauer– y Laporte por el Mundial que están firmando en defensa. Solo un gol ha recibido España en este Mundial, el que le hizo Bélgica en cuartos de final. 

Como no hay dos sin tres, España volvió a eliminar a Francia, como ya hiciera las dos últimas veces que se vieron las caras en la Eurocopa y en la Liga de Naciones. Los de De la Fuente dominaron en todas las facetas del juego. Sobresalientes atrás, matrícula de honor en el centro del campo y combativos en ataque. 

España, un equipo con mayúsculas

Parafraseando a Di Stéfano, que dijo en su día que ningún jugador es tan bueno como todos juntos, España fue un equipo con mayúsculas. Oyarzabal, de penalti cometido por Digne sobre Lamine Yamal, firmó el primero en el minuto 21. El juego lo puso España y también los acercamientos con mayor peligro ante una Francia que miró desde lejos a la portería de Unai Simón, providencial en una salida fuera de su área en el 42 para quitársela a Mbappé, que acabó el partido frustrado por completo con una fea entrada al meta del Athletic de Bilbao

Con el 1 a 0, en la segunda España siguió a lo suyo, siendo fiel a sus señas de identidad. Sin ser la del tiqui-taca, pero controlando, tocando, moviendo la redonda hasta desesperar a los galos, que tuvieron alguna que otra salida fuera de tono. La muralla española seguía superando a su rival. En el 57, Pedro Porro, en una pared con Dani Olmo, al que le hicieron falta, se plantó delante de la portería francesa para poner el segundo y la tranquilidad porque, a pesar de tener enfrente a un peso pesado, los de De la Fuente no temieron en ningún momento por el resultado. 

El control de la situación fue absoluto, manejando todos los tiempos, maniatando a la selección de un Didier Deschamps cuya cara era todo un poema en el banquillo al ver que no encontraba el camino para hacer cosquillas a su adversario. Entre olés del público, el resultado incluso pudo haber sido más abultado. A Lamine le anularon un gol por fuera de juego y Ferrán Torres la tuvo de cabeza. 

Los Iniesta, Villa, Sergio Ramos, Puyol, Xavi y compañía, los héroes de Sudáfrica, disfrutaron desde el palco de esta nueva hazaña de España, actual campeona de Europa que puede repetir la senda que iniciara un sabio, Luis Aragonés, en 2008 y que continuó Vicente del Bosque. Como en aquel Mundial, España comenzó en esta ocasión con petardazo, con ese empate con sabor a derrota ante Cabo Verde que rescató el deporte nacional de este país, la crítica. Pero los de De La Fuente se recompusieron y, de menos a más, han ido creciendo de manera terrible en este campeonato hasta convertirse en un equipo que ha devuelto la ilusión a la España más futbolística. 

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