Barbate asiste al último 'baile' con los atunes rojos
La almadraba levanta los últimos once ejemplares para completar una cuota de más de 1.400 toneladas. "Ha sido una campaña intensa, pero increíble en piezas", dice Santiago Vela, director adjunto de Pesquerías de Almadraba
Última 'levantá' en Barbate, en la almadraba de Petaca Chico. -
Son las diez menos cuarto de la mañana y un sentimiento agridulce recorre la almadraba de Barbate. Después de dos frenéticos meses de faena (se han capturado algo más de 1.400 toneladas), los almadraberos de Pesquerías de Almadraba (Petaca Chico) levantan el último gran atún rojo de la campaña.
Es un extraordinario ejemplar de 207 kilos que, ‘enmarcado’ en un paisaje natural de auténtico ensueño, reivindica una vez más la identidad de un pueblo, la sostenibilidad de un arte de pesca única y el valor del producto top de la costa gaditana.
Almadraberos capturan los últimos atunes de la temporada.
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JUAN CARLOS TORO
En total, son once los ejemplares que, en una jornada de mar en calma, se han levantado en la recámara del arte barbateña para, escrupulosamente, cuadrar las cuentas de la asignación de cuota.
Un enorme atún, manipulado en cubierta.
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JUAN CARLOS TORO
“Es una jornada de sentimientos contrapuestos”. “Por un lado, nos genera cierta tristeza poner fin a la campaña; pero, por otro, estamos muy felices de culminar dos meses de faena que han sido muy intensos y que, además, han venido a certificar la buena salud de la especie”, comenta Sebastián Vela, director adjunto de Pesquerías de Almadraba, mientras coteja los datos de las últimas capturas con Paula Sánchez, inspectora del Ministerio de Pesca, y Olga Luengo, observadora del IPD.
"Muy pocas veces se ha dado este número de capturas"
Juan de Dios, buzo
“Tenemos que remontarnos a cuatro o cinco años antes del inicio del Plan de Recuperación de la especie (2008) para encontrar campañas con números similares”. Y es que, a falta de llegar a puerto y hacer balance final, Sebastián cifra entre 11.400 y 11.500 las piezas capturadas, “algo a lo que ya no estábamos acostumbrados”.
Uno de los buzos que participa en la última 'levantá' de la temporada.
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JUAN CARLOS TORO
De esas cifras, que muchos pensaban que no se iban a dar más, sabe, y mucho, Juan de Dios, responsable del equipo de buceo y toda una vida en las almadrabas. “Para mí, volver a ver esta cantidad de atunes es muy emocionante”, apunta nada más salir de aguas de la recámara, en la que, provisto de la lupara, ha dado captura a los últimos atunes.
“Por lo que yo sé y me cuentan antiguos almadraberos, muy pocas veces se habían alcanzado estas cifras”. “Y lo mejor”, destaca, “es que, a esos 11.000 largos, hay que sumar los más de 15.000 ejemplares que hemos ido liberando del copo a lo largo de esta campaña”.
La tripulación del barco posa con el último atún capturado en la campaña 2026.
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JUAN CARLOS TORO
“Veníamos de levantar 7.000, 8.000 y 8.000 y pico, pero lo de esta temporada, con el incremento de cuota y ejemplares, ha sido increíble”.
Atunes que han llegado a alcanzar hasta 400 kilos de peso. “Curiosamente, en campañas anteriores, los atunes de más peso los levantábamos al inicio, pero, por lo que venimos comprobando, la tendencia se ha invertido”. “De hecho”, apunta, “el de 400 kilos lo hemos capturado hace tres semanas”. Hoy, el de mayor peso ha alcanzado los 271 kilos.
Un momento de la pesca del atún, en el copo.
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JUAN CARLOS TORO
Almadrabero hasta la médula, la sonrisa de Juan de Dios es reflejo del estado de ánimo del resto de compañeros, quienes, para reponer energías, dan buena cuenta de bocadillos de chorizo, lomo… sin ‘asignación de tonelaje’.
“Tenemos el mejor producto del mundo. No hay otro igual como el atún de Barbate”, señala, orgulloso, Antonio Vega, ya despojado de la parte superior del neopreno.
“Aquí el atún rojo llega en su momento justo de grasa y, como se puede ver (la faena de eviscerado dura segundos), el proceso entre que se captura y se enfría es mínimo, favoreciendo que mantenga intactas todas sus propiedades. No hay otro sitio en el que se haga así”, afirma.
Un momento del desangrado de un ejemplar.
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JUAN CARLOS TORO
En esta ocasión, la liturgia ha sido más breve de lo habitual, apenas tres cuarto de hora, pero muy emotiva para quien, como Olga Luengo, ha ejercido por primera vez de observadora en la almadraba barbateña.
“Mentiría si dijese que no han sido jornadas muy intensas y duras, pero, a la vez, muy especiales para alguien que, como yo, nunca había formado parte de una almadraba”, dice. Con sentimientos encontrados en esta última jornada de levantás, Olga resalta que “lo que más me ha sorprendido es la organización que arrastra la almadraba y la sincronización del personal para que todo salga bien”. “No sé si volveré, pero la experiencia me la llevo conmigo para siempre”.
Los profesionales de Petaca Chico certifican la trazabilidad del atún.
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JUAN CARLOS TORO
Junto a ella, ordenador en mano, Paula Sánchez teclea los últimos datos de una campaña que, según dictan los números, es la confirmación definitiva de la recuperación de la especie. “Yo confío en la ciencia y entiendo que, si los estudios que se realizan propician aumentos de cuota, será porque la especie, como se viene constatando, se ha recuperado”, mantiene.
Es hora de volver a puerto y, como no podía ser de otra manera después de trabajar codo con codo durante este tiempo, tanto Olga como Paula, emocionadas, se despiden de los que han sido sus compañeros de trabajo.
Ahora, toca cerrar el círculo con la leva total del arte.
Son las diez menos cuarto de la mañana y un sentimiento agridulce recorre la almadraba de Barbate. Después de dos frenéticos meses de faena (se han capturado algo más de 1.400 toneladas), los almadraberos de Pesquerías de Almadraba (Petaca Chico) levantan el último gran atún rojo de la campaña.
Es un extraordinario ejemplar de 207 kilos que, ‘enmarcado’ en un paisaje natural de auténtico ensueño, reivindica una vez más la identidad de un pueblo, la sostenibilidad de un arte de pesca única y el valor del producto top de la costa gaditana.
Almadraberos capturan los últimos atunes de la temporada.
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JUAN CARLOS TORO
En total, son once los ejemplares que, en una jornada de mar en calma, se han levantado en la recámara del arte barbateña para, escrupulosamente, cuadrar las cuentas de la asignación de cuota.
Un enorme atún, manipulado en cubierta.
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JUAN CARLOS TORO
“Es una jornada de sentimientos contrapuestos”. “Por un lado, nos genera cierta tristeza poner fin a la campaña; pero, por otro, estamos muy felices de culminar dos meses de faena que han sido muy intensos y que, además, han venido a certificar la buena salud de la especie”, comenta Sebastián Vela, director adjunto de Pesquerías de Almadraba, mientras coteja los datos de las últimas capturas con Paula Sánchez, inspectora del Ministerio de Pesca, y Olga Luengo, observadora del IPD.
"Muy pocas veces se ha dado este número de capturas"
Juan de Dios, buzo
“Tenemos que remontarnos a cuatro o cinco años antes del inicio del Plan de Recuperación de la especie (2008) para encontrar campañas con números similares”. Y es que, a falta de llegar a puerto y hacer balance final, Sebastián cifra entre 11.400 y 11.500 las piezas capturadas, “algo a lo que ya no estábamos acostumbrados”.
Uno de los buzos que participa en la última 'levantá' de la temporada.
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JUAN CARLOS TORO
De esas cifras, que muchos pensaban que no se iban a dar más, sabe, y mucho, Juan de Dios, responsable del equipo de buceo y toda una vida en las almadrabas. “Para mí, volver a ver esta cantidad de atunes es muy emocionante”, apunta nada más salir de aguas de la recámara, en la que, provisto de la lupara, ha dado captura a los últimos atunes.
“Por lo que yo sé y me cuentan antiguos almadraberos, muy pocas veces se habían alcanzado estas cifras”. “Y lo mejor”, destaca, “es que, a esos 11.000 largos, hay que sumar los más de 15.000 ejemplares que hemos ido liberando del copo a lo largo de esta campaña”.
La tripulación del barco posa con el último atún capturado en la campaña 2026.
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JUAN CARLOS TORO
“Veníamos de levantar 7.000, 8.000 y 8.000 y pico, pero lo de esta temporada, con el incremento de cuota y ejemplares, ha sido increíble”.
Atunes que han llegado a alcanzar hasta 400 kilos de peso. “Curiosamente, en campañas anteriores, los atunes de más peso los levantábamos al inicio, pero, por lo que venimos comprobando, la tendencia se ha invertido”. “De hecho”, apunta, “el de 400 kilos lo hemos capturado hace tres semanas”. Hoy, el de mayor peso ha alcanzado los 271 kilos.
Un momento de la pesca del atún, en el copo.
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JUAN CARLOS TORO
Almadrabero hasta la médula, la sonrisa de Juan de Dios es reflejo del estado de ánimo del resto de compañeros, quienes, para reponer energías, dan buena cuenta de bocadillos de chorizo, lomo… sin ‘asignación de tonelaje’.
“Tenemos el mejor producto del mundo. No hay otro igual como el atún de Barbate”, señala, orgulloso, Antonio Vega, ya despojado de la parte superior del neopreno.
“Aquí el atún rojo llega en su momento justo de grasa y, como se puede ver (la faena de eviscerado dura segundos), el proceso entre que se captura y se enfría es mínimo, favoreciendo que mantenga intactas todas sus propiedades. No hay otro sitio en el que se haga así”, afirma.
Un momento del desangrado de un ejemplar.
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JUAN CARLOS TORO
En esta ocasión, la liturgia ha sido más breve de lo habitual, apenas tres cuarto de hora, pero muy emotiva para quien, como Olga Luengo, ha ejercido por primera vez de observadora en la almadraba barbateña.
“Mentiría si dijese que no han sido jornadas muy intensas y duras, pero, a la vez, muy especiales para alguien que, como yo, nunca había formado parte de una almadraba”, dice. Con sentimientos encontrados en esta última jornada de levantás, Olga resalta que “lo que más me ha sorprendido es la organización que arrastra la almadraba y la sincronización del personal para que todo salga bien”. “No sé si volveré, pero la experiencia me la llevo conmigo para siempre”.
Los profesionales de Petaca Chico certifican la trazabilidad del atún.
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JUAN CARLOS TORO
Junto a ella, ordenador en mano, Paula Sánchez teclea los últimos datos de una campaña que, según dictan los números, es la confirmación definitiva de la recuperación de la especie. “Yo confío en la ciencia y entiendo que, si los estudios que se realizan propician aumentos de cuota, será porque la especie, como se viene constatando, se ha recuperado”, mantiene.
Es hora de volver a puerto y, como no podía ser de otra manera después de trabajar codo con codo durante este tiempo, tanto Olga como Paula, emocionadas, se despiden de los que han sido sus compañeros de trabajo.
Ahora, toca cerrar el círculo con la leva total del arte.
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