Cerca de 2.000 vecinos de El Cerezo toman las calles de Sevilla y llevan sus demandas al Parlamento andaluz

La manifestación, pacífica y sin incidentes, duplicó las previsiones de los organizadores y culminó frente a la sede del Parlamento de Andalucía con la lectura de un manifiesto que exige soluciones reales y duraderas.

Multitudinaria manifestación en Sevilla por la inseguridad en El Cerezo.
Multitudinaria manifestación en Sevilla por la inseguridad en El Cerezo. FERNANDO VÁZQUEZ
25 de marzo de 2026 a las 22:27h

Hace apenas un mes, muchos vecinos de El Cerezo normalizaban caminar por un barrio sucio e inseguro, resignados a una degradación que parecía inevitable. Las calles olían a abandono. Los portales acumulaban problemas que nadie parecía dispuesto a resolver. Y la sensación de que las instituciones miraban hacia otro lado se había instalado en el barrio con la misma firmeza que el deterioro. Este miércoles, cerca de 2.000 personas salieron a la calle para decir que ya no. La manifestación, convocada por las patrullas vecinales del distrito Macarena, recorrió la zona norte de Sevilla hasta culminar frente a las puertas del Parlamento de Andalucía, en una imagen que resume mejor que cualquier discurso la determinación de un barrio que ha decidido organizarse.

Un momento de la movilización.
Un momento de la movilización. FERNANDO VÁZQUEZ

La marcha transcurrió sin incidentes, sin consignas políticas y sin altercados de ningún tipo. Vecinos de todas las generaciones y nacionalidades caminaron juntos bajo un único objetivo: el derecho a vivir en un barrio digno y seguro. Personas mayores que llevaban meses sin bajar a la calle por miedo, familias con niños, jóvenes que se incorporaron al movimiento en las últimas semanas y vecinos de toda la vida que reconocían en la marcha algo que creían perdido: el sentimiento de barrio.

Una de las pancartas mostradas durante la manifestación por la inseguridad en El Cerezo.
Una de las pancartas mostradas durante la manifestación por la inseguridad en El Cerezo. FERNANDO VÁZQUEZ

Un barrio que se organiza y supera todas las expectativas

Los organizadores esperaban 800 personas. Vinieron más del doble. Iván Gómez, uno de los coordinadores de las patrullas vecinales, no ocultaba su sorpresa ni su orgullo al terminar la marcha: "Ha sido una manifestación totalmente exitosa, ha superado las expectativas que teníamos. No se han proferido insultos de ningún tipo, no se ha mencionado a ningún cargo político, no ha habido ningún tipo de incidencia. Ha sido ejemplar en cuanto al comportamiento y en cuanto al número de manifestantes."

"La Macarena llora de pena".
"La Macarena llora de pena". FERNANDO VÁZQUEZ

Para Gómez, el dato más significativo no es el número, sino lo que ese número representa: un barrio que ha decidido dejar de quejarse en privado y plantarse en la calle con la cara descubierta. Las patrullas vecinales llevan semanas recorriendo El Cerezo cada tarde, con personas que salen después de jornadas de trabajo, cansadas o incluso enfermas, y que encuentran en esa rutina colectiva algo que va más allá de la seguridad: el redescubrimiento de sus propios vecinos. "Nos hemos conocido personas que vivíamos puerta con puerta sin saber nuestros nombres", recoge el manifiesto leído durante la jornada.

Paloma Rodríguez, integrante de este movimiento vecinal, subrayó el alcance simbólico de la jornada: "La manifestación ha demostrado que no se trata de un grupo aislado, sino de un barrio entero que dice basta ante situaciones de injusticia, abandono y deterioro de la convivencia." Rodríguez destacó además los momentos de "gran carga emocional" vividos durante el recorrido, con vecinos que, según explicó, "volvieron a sentirse parte de una comunidad viva y cohesionada."

Una pintada en una fachada del barrio.
Una pintada en una fachada del barrio. FERNANDO VÁZQUEZ

El movimiento, insistió, ha servido también para desmontar etiquetas. Las patrullas vecinales fueron cuestionadas en sus primeras semanas por quienes las interpretaron como una respuesta de corte excluyente o xenófobo. La imagen de este miércoles —diversa, intergeneracional, pacífica— responde a esas lecturas mejor que cualquier comunicado. "La acogida ha sido masiva y ha servido para desmontar etiquetas injustas con las que en algunos momentos se ha intentado desacreditar este movimiento", afirmó Rodríguez.

Lo que dice el manifiesto

Durante la concentración frente al Parlamento andaluz se leyó un manifiesto que sintetiza las demandas del movimiento con una claridad que no da margen a la interpretación. El texto arranca desde la reivindicación, pero también desde el orgullo: "Hoy salimos a la calle no desde el miedo, sino desde la fuerza de la unión."

Otra imagen de la manifestación en El Cerezo.
Otra imagen de la manifestación en El Cerezo. FERNANDO VÁZQUEZ

El documento reivindica lo conseguido antes de exigir lo que falta. En apenas un mes, las patrullas vecinales han transformado la percepción del barrio: menos consumo de alcohol en la vía pública, calles más limpias, vecinos que vuelven a mirarse a la cara. "Hemos recuperado algo que parecía perdido: el sentimiento de barrio", dice el manifiesto, en una frase que resume el cambio de temperatura que se vive en El Cerezo desde que el movimiento tomó fuerza.

S.O.S. El Cerezo.
S.O.S. El Cerezo. FERNANDO VÁZQUEZ

Pero el texto también señala sin ambages la raíz del problema. El distrito Macarena acoge cerca del 90% de los albergues municipales destinados a personas sin hogar de toda la ciudad, una concentración que los vecinos atribuyen a "años de abandono institucional y falta de planificación". Y dejan claro el matiz que el movimiento considera fundamental: "No criminalizamos la pobreza ni la exclusión social. Señalamos una realidad insostenible provocada por quienes debían planificar y no lo hicieron." La diana no apunta a las personas vulnerables que acuden a esos recursos, sino a la decisión política que los concentró todos en el mismo territorio sin dotarlo de los medios necesarios para absorber esa presión.

Manifestación por "un barrio digno y seguro".
Manifestación por "un barrio digno y seguro". FERNANDO VÁZQUEZ

El manifiesto también rinde homenaje a quienes han salido cada tarde a las patrullas, "después de jornadas de trabajo, estando cansados o incluso enfermos", y reivindica dos puntos de encuentro que se han convertido en el corazón del movimiento: la Joyería El Palomo a las 18:00 y El Cartuchito a las 21:00. "Cada tarde se construye algo mucho más grande que una patrulla: se construye comunidad", dice el texto, en una de sus frases más celebradas durante la lectura pública.

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Compromisos obtenidos, pero insuficientes

El lunes anterior a la manifestación, los representantes vecinales mantuvieron una reunión de casi tres horas con responsables del distrito, la Subdelegación del Gobierno y mandos de la Policía Local, el GAR y la Policía Nacional. Fue, según los propios vecinos, un encuentro directo y constructivo donde pudieron trasladar con firmeza la situación que vive el barrio y escuchar la respuesta institucional.

De ese encuentro salieron compromisos concretos: redistribución progresiva de las plazas de albergues, refuerzo inmediato de la seguridad y mejora de la limpieza. Los vecinos reconocen el gesto. Le dan, en palabras del propio manifiesto, "el voto de confianza". Pero no se conforman. Las medidas son bienvenidas, pero insuficientes, "sobre todo a nivel de plazos". Y el movimiento no tiene intención de bajar la guardia mientras los compromisos no se conviertan en hechos verificables sobre el terreno.

El manifiesto es explícito en ese punto: "Continuaremos con nuestra patrulla vecinal y no vamos a dejar de manifestarnos ni de ejercer la fuerza colectiva de vecinos y vecinas hasta que existan compromisos reales, activos y duraderos que garanticen la seguridad en nuestro barrio." No es una amenaza, sino una hoja de ruta. El barrio ha aprendido, en estas semanas, que la presión sostenida funciona. Y no tiene intención de olvidarlo.

Un ejemplo que trasciende El Cerezo

El manifiesto termina con una reflexión que va más allá del barrio: "Lo que está ocurriendo en El Cerezo no es solo una reivindicación local. Es un ejemplo de participación ciudadana y de cómo los vecinos y vecinas pueden convertirse en verdaderos agentes de transformación social." Una declaración de principios que, a la vista de lo ocurrido este miércoles, resulta difícil de rebatir.

Cerca de 2.000 personas frente al Parlamento andaluz, sin incidentes, sin banderas de partido, sin más consigna que el derecho a vivir con dignidad en el propio barrio. El Cerezo ha hablado alto y claro. Lo que queda por ver es si, al otro lado, alguien está dispuesto a escuchar con la misma constancia con la que este barrio lleva semanas saliendo a la calle.

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Ezequiel García Barreda

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