Opinión

El nuevo Pablo Iglesias sí me representa (y lo voy a votar)

Quién me iba a decir a mí, que hace cuatro años escribía artículos hipercríticos contra Podemos, que me iba a ver explicando por qué voy a votarles

Si buscáis en Google, podréis encontrar artículos firmados por mí en los que critico duramente la forma en la que nació Podemos. Creo que fue un error el asalto a los cielos y la gesticulación de un poder duro en tiempos de urgencias sociales y democráticas. Creo que Pablo Iglesias, que también ha tenido muchos aciertos, se equivocó, por ejemplo, al salir a hablar de ministerios sin antes hacerlo sobre programa.

Creo también que ha sido un error construir una dinámica donde en cualquier proceso interno siempre se va la parte que pierde en lo interno porque las planchas anulan la pluralidad. Podemos ha cometido muchos aciertos, de la misma manera que ha sobrado soberbia, prisas y un lenguaje bélico que sirvió al principio pero que era inútil para situarse en el amplio espectro aspiracional de la gente sencilla, que no es hacer la revolución ni asaltar los cielos, sino no ser tragados por el suelo de barro que pisa una amplia mayoría de la población que duerme cada noche en el acantilado de la exclusión social, con miedo a perder el empleo, con el susto a no poder pagar las facturas o pensando que nunca tendrán una vivienda digna.

Reconozco que la vuelta de Pablo Iglesias me ha sorprendido gratamente. Primero asumiendo errores y pidiendo perdón, pero sobre todo por la templaza, moderación y que se haya abrazado a la Constitución Española para defender los derechos que consagra. La izquierda no puede dejarle la defensa de la Constitución a la derecha, que votó en contra de ella. La Constitución debe ser reformada para ampliar derechos, pero no dejársela a la derecha para que la convierta en una cárcel o en una cadena.

Después de los debates, escucho y leo a mucha gente reconocer que Pablo Iglesias ha sido el más moderado, el más certero y quien tiene un proyecto de país más sólido, claro y justo. A renglón seguido, mucha gente también afirma que, a pesar de esto, no votarán por Pablo Iglesias. Yo sí lo voy a votar.

Las cloacas del Estado han hecho bien su trabajo y, aunque se ha mostrado falso, han convencido a muchas personas de que Podemos estuvo financiado por Venezuela, por Irán y de que Pablo Iglesias es la reencarnación de Bin Laden, que diría Belén Esteban. No se me ocurre mejor manera de hacer caer las cloacas del Estado que votando lo que no querían que votáramos.

Yo he disfrutado viendo a Pablo Iglesias debatir, me lo he imaginado de presidente del Gobierno, me ha reconfortado su elegancia, su educación, sus modales y el respeto a la inteligencia de los españoles. He disfrutado como espectador al que le gusta la política pero también como demócrata que cree que nuestro país se merece mucho más que el marketing ramplón de candidatos que sueltan frases de azcucarillo porque su modelo de país cabe en dos folios de argumentario.

Nuestro país merece una etapa de sosiego, moderación, de ponerle fin a la crispación y donde se pueda hablar entre quienes pensamos diferente. Creo que para frenar a la extrema derecha no vale con quienes usan el miedo como trampa, que siempre es la herramienta de los necios. Frente a Vox no hay que votar con miedo, sino avanzar y elegir lo mejor, no lo menos malo. Votar tapándose la nariz perjudica seriamente la salud de la democracia.

Creo también que es la única garantía para frenar un pacto PSOE y Ciudadanos, que es lo que persiguen los poderes económicos y hacia donde siempre ladean los socialistas cuando se despistan. No saldremos de una crisis que no es económica, sino social, con cambios cosméticos.

En España hay 12 millones de criaturas en la exclusión social  y 4 de cada 10 españoles y españolas cobran menos de 1.000 euros al mes, a pesar de que somos la cuarta economía de la Eurozona. Es decir, somos un país rico con una realidad cada vez más mayoritaria de gente viviendo en situación de pobreza, que quiere decir que hacen cola en comedores sociales, en Cáritas para recoger alimentos, cerca del 20% de la población infantil no sabe lo que es comer carne o pescado en casa porque viven en hogares excluidos y que la pobreza, lejos de remitir, se está cronificando.

Tener un trabajo hoy no es sinónimo de tener cubiertas las necesidades básicas. Es más, caminamos hacia un mercado laboral donde la mayoría de sus trabajadores serán pobres. En Andalucía, casi el 50% de la población cobra menos de 650 euros al mes.

Frente a esta realidad, ya no sirve la quimera socioliberal del PSOE de redistribuir una vez que se genere la riqueza. Es imposible redistribuir en una economía que ha dejado de ser productiva para ser especulativa. Por lo tanto, hay que ir a la raíz, a cambiar cómo y qué producimos.

Hay que legislar con valentía para regular el precio de los alquileres, para obligar a los promotores inmobiliarios privados a que el 30% de la vivienda en construcción sea social y hay que derogar las reformas laborales para que el mercado laboral sea de derechos y no de trabajadores pobres. Los primeros afectados del empobrecimiento de los trabajadores son los empresarios: ¿alguien piensa que los productos y bienes de consumo se pueden comprar en un país cada vez más desigual?

La utopía ha cambiado de bando. Lo utópico es pensar que un país tiene futuro mientras se sostiene sobre una población empobrecida, sin derechos, sin seguridad vital y sin más horizonte que ir concatenando empleos con sueldos de miseria y condiciones que tienen a un 30% de la ciudadanía tomando ansiolíticos y llenando las consultas de psicólogos para mitigar el dolor al futuro.

Lo que propone Unidas Podemos como proyecto de país no es ni más ni menos que recuperar los pactos de convivencia que se firmaron en Europa tras la Segunda Guerra Mundial entre la democraciacristiana y la socialdemocracia, conservadores y progresistas, y que el capitalismo radicalizado ha destruido. No es ni más menos que hacer cumplir el préambulo de la Constitución Española, que no dice “a por ellos”: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”.

Quién me iba a decir a mí, que hace cuatro años escribía artículos hipercríticos contra Podemos y Pablo Iglesias, que me iba a ver escribiendo por qué voy a votar a Unidos Podemos y por qué creo que no nos podemos permitir el lujo de desaprovechar el talento, la solvencia intelectual, la sensatez, moderación y elegancia que el nuevo Pablo Iglesias ha mostrado en los dos debates electorales.  Este nuevo Pablo Iglesias sí me representa.

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Comentarios

    1. Hola Ruben: no estoy de acuerdo con todos los puntos de tu análisis sobre Podemos; pero , fue tu opinión y mi respeto total.
      De cualquier manera, bien venido seas .

    2. A mí me represento siempre. No conocí la posguerra pero si la España en blanco y negro donde no había derechos para nada.Si queremos a andar y que las cosas cambien está clara que no se puede ser blando. Y por cierto , creo que desde que se le conoce es el político más coherente que tenemos. Aúpa Pablo

  1. Y si. Queréis volver a la socialdemocracia. Eso sí. Sin hacer mucho analisis de cómo funcionaba y por qué funcionaba la socialdemocracia en Europa.

    Estábamos bien, lo demás no importa.
    Me alegra que votes a podemos. Pero estás engañado.

    La socialdemocracia no volverá. Al menos como te gustaría a ti. Cómo justificación del capitalismo, como capitalismo amable. Los grandes poderes económicos ya no te necesitan.

    Si vuelve la socialdemocracia puede volver a fracasar estrepitosamente o a ser parte de un cambio más profundo.

    Pero no volverá como tú la recuerdas. Que tampoco la recuerdas muy bien.
    Fue esa socialdemocracia quien destruyó el aparato productivo y el sector primario.
    Quien se doblegó a las políticas de la OTAN. Quien mantuvo a los franquistas condecorados, quien pudrió y vacío de contenido los sindicatos, quien permitió que se puedriera la justicia.

    Tú no añoras exactamente la socialdemocracia tampoco. Añoras la bonanza económica sin analizarla mucho, sin entrar en las fuentes y razones que llevaron a aquella bonanza económica, que no son otras que pasar a formar parte de un bloque imperialista que expolio recursos de otras regiones y que basó su éxito económico en burbujas especulativas.

    Volverás a votar a neoliberales con alguna excusa tonta.

    Por qué eres incapaz de asumir el coste de un cambio profundo. Ni siquiera impugnas un sistema que pone en peligro tu hábitat. Sólo quieres volver a tener los privilegios de servicios parte del lado grueso del látigo.

    1. Brutal respuesta Pablo. Al articulista quisiera pedirle si me lee las fuentes de sus datos. Creo que es un artícul escrito con muy buena fe, y votaré igualmente a Podemos como parche para mejorar la situación económica de muchos, pero comparto que el análisis es muy superficial y podría confundir a la gente con una panacea (Podemos) que ni mucho menos lo es. Podemos es revisionista y el cambio debe ser revolucionario, pues nuestro sistema no se sostiene porque en su raíz está la insostenibilidad, un principio contrario a la vida.

      1. Yo también votaré a Podemos y estoy de acuerdo en gran parte de lo que dices, pero no podemos pasar de 0 a 100 en 3 segundos…. Paso a paso… El siguiente un cambio en las próximas elecciones….
        Saludos

    2. En mi vida he aprendido un truco muy bueno para saber cuando me la intentan colar:
      Si tiene alas, es negro y grazna, es un cuervo… y si alguien lo llama gato, miente.

      La socialdemocracia no consistía en cargarse la industria del pais, ni en venderse al imperialismo. En algún momento de la historia nos cambiaron la socialdemocracia por otra cosa y nos hicieron creer que eso era la socialdemocracia.

      La economía de un pais no es muy distinta a una economía doméstica. El valor se produce cuando creas bienes y servicios útiles para la sociedad, mientras que la especulación consiste solamente en usar el mercado para apropiarte del máximo valor posible a costa de otro sin crear valor nuevo… y esto es precisamente lo que lleva décadas pasando. Se especula y se abre al libre mercado todo, incluidos los salarios de los trabajadores y los derechos, de tal manera que unos pocos se apropian del trabajo de muchos. Antes existían medios para evitar esto (Básicamente, la socialdemocracia buscaba redistribuir la riqueza para compensar el comportamiento especulativo del capitalismo) pero nos los han ido quitando.

  2. La poca utilidad de votar es para elegir los cargos en las instituciones burguesas, y ya. Ni legitimar nada, algo que no te preguntan, ni hacer cambios profundos. Si se es de izquierdas en sentido amplio, tristemente, hay que votar a Unidas Podemos y dejarse de gaitas.

  3. Llamar debate al show pugilístico que se pudo ver es un evidente exceso; si algo brilló allí fue la ausencia de propuestas realistas (inclusive no realistas) razonadas y de argumentación. Solo fue un cacareo de cuatro gallos.
    Sánchez persistió en su tónica insolvente, inconsistente, del anterior debate de La 1. El hombre no da para más y se entiende su renuencia a comparecer en ese evento al que fue casi llevado a empujones.
    Casado también siguió en su línea inane, insustancial, del debate de la víspera, probablemente acogotado por el lastre de la pésima ejecutoria de Rajoy; ha seguido una estrategia de perfil bajo para que, al menos, el debate no le perjudique. Realmente los políticos saben que en estos debates es casi imposible ganar votos, pero es muy posible perderlos; así que juegan a minimizar daños.
    Rivera estuvo faltón y excesivo, muy por debajo del nivel que obtuvo en el debate de La 1; con un exceso de “efectos especiales”, parecía un mercachifle.
    E Iglesias con su característica demagogia, tuvo la astucia de aprovecharse de los excesos formales de los otros tres para, con su tono pausado, melifluo y cursi, conseguir el papel de “moderado” en las formas, de centrado, de respetabilidad que le dio la victoria en la batalla de imagen que es a lo que se reducen estos debates, no tanto por sus méritos como por los deméritos de sus contrincantes.
    Al margen de dicha batalla de imagen, ningún candidato formuló propuestas políticas dignas de tal nombre. En el caso concreto de Iglesias (que es sobre quien trata el artículo), ahora se ha erigido en el supuesto paladín de la Constitución del 78; sí de esa que tanto denostó en tiempos mejores, cuando surfeaba la ola del 15M, cuando patrocinaba el movimiento Rodea el Congreso, cuando parecía que iba a dar el sorpasso. Pero ahora le vienen mal dadas, todas las encuestas apuntan a un severo batacazo electoral podemita y toca “moderarse” en las formas. La pregunta es muy sencilla: ¿Es creíble esa súbita conversión de Iglesias al constitucionalismo a su regreso al escenario político tras su “heroico” permiso de paternidad? Evidentemente no lo es (basta comprobar cómo está alineado con los secesionistas que pretenden tumbar esa Constitución del 78; nada menos que su artículo 1, y todos los demás). Sus contrincantes estuvieron muy torpes; tanto que no le preguntaron si ese repentino furor constitucionalista incluye su apoyo a la Monarquía parlamentaria.
    Resumiendo, lo de Iglesias es un mero tacticismo que demuestra su disputa con Rivera por el título de partido veleta. No hay que creerle nada. Y lo de votarle… bueno, eso cada uno verá lo que hace; de todas formas es irrelevante porque Podemos quedará reducido a siervo parlamentario del P$O€ a cambio de ciertas migajas en el mejor de los casos, como ya lo fue en tiempos IU y antes el PCE.

    1. Si algo no es podemos es veleta pues se ha resistido a muchas tempestades marcando un sentido político claro y coherentemente.

      Gracias por esperar tu oportunidad tan pacientemente porque la revolución no será violenta no atrasara cielos sino que la masa crítica tornará la balanza a lo meridianamente justo.

  4. Cesar, que forma tienes de leer el futuro? Yo votaba a PSOE pero los años me enseñaron que no son creíbles ni fiables. Sobre las encuestas te recomiendo que el Domingo no votes, quédate en tu casa y duermas temprano, no veas recuento de votos y el Lunes te levantes por la mañana y viajes al trabajo, y en la tarde en un bar de esos, a tus amigos le cuentes el cuento de las encuestas y cómo lo pasaste bien en tu trabajo, y les preguntes que novedades hubo en este país llamado España el día previo. Obviamente votaré yo, mi familia y la mayoría de los vecinos a Unidas Podemos. Me cuentas el martes cómo te fue con tus encuestas en este foro, para celebrarte y aplaudirte.

    1. Absolutamente de acuerdo! en mi humilde opinión, un análisis muy objetivo y nada engañoso; este es el Pablo Iglesias que puede gobernar algún día nuestro país! Honesto y muy templado, consciente de la realidad que le envuelve, pero consciente sobre todo de que este gran País se merece en estos momentos mucho sosiego para su givernsbilidad

    2. Estimado Leo, que las encuestas no son fiables no es ningún descubrimiento; solo hay que recordar lo que pronosticaban en las últimas elecciones autonómicas andaluzas y lo que el pueblo votó. Pero que Podemos se va a dar un batacazo es algo que hasta sus altos jerarcas ven venir; la incógnita solo estriba en cuál será la magnitud del descalabro. Respecto del próximo domingo, ya que te interesas tanto por mis planes, te contaré: me levantaré temprano porque soy madrugador (no porque haya elecciones), iré a votar (si voto, cosa que aún no he decidido ni tampoco a qué partido, en su caso), me iré a la playa donde pasaré el día con amigos y despreocupado de la jornada electoral, no veré ni oiré el rollazo de los medios con el seguimiento de las votaciones, las encuestas israelitas y los primeros escrutinios parciales, escucharé los resultados oficiales que comunique el ministro del Interior, y de los que lo más probable (esto es cosecha mía) será que se deduzca un futuro gobierno P$O€-C´s, y me iré a dormir temprano (como acostumbro) plácidamente sea cual sea el resultado.
      El lunes 29, si quieres, lo comentamos.

    1. Que triste llegar a este nivel de simplismo… ¿También quieres que todos tengamos una pistola en la mesita de noche? (Ironía).
      Creo que si dejamos que el miedo, el odio, la envidia y otros sentimientos decante nuestros votos no llegaremos a ninguna parte… No compremos tan facilmente los titulares de ningún bando, pensemos en que acciones/medidas políticas nos depararan un mejor porvenir …

  5. Increíble artículo. Se condensa en el muchos de los argumentos que comparto. Si hay gente que opina que no se puede cambiar de 0 a 100 de inmediato pero hay otros que piden cambiar más rápido es porque el ritmo del cambio propuesto es bueno y coherente.
    Yo iba a votar al PSOE pero tras los debates Pablo volvió a conquistarme. No se si serenos muchos los que ayudaremls a dar este vuelco, ojala seamos suficientes.
    Gracias por el artículo!

  6. Cuando empezo Podemos estuve muy ilusionada y llegue a inscribirme al partido luego antes de las ultimas elecciones me molesto mucho primero como estaba internamente el partido y las discrepancia entre ellos ,luego mi enfado vino porque pedian participaramos los inscritos en.listas y de temas internos que estaban.perjudicando la esencia del partido pero nunca pude participar se hacia siempre por internet
    Ycada vez que ingresaba supuestamente con.la clave que me facilitaban al final nunca lo consegui y fueron.muchos intentos y me parecio unfraude osea que ellos mismos se elegian y se contestaban .
    Luego vino las separaciones,las renuncia el famoso chalett etc .
    Pero Pablo siempre me encanto ,su dialectica ,su inteligencia y sobre todo estar con.la gente de pie el ciudadano corriente ,hoy puedo decir que aunque me di de baja en.el partido España necesita un Pablo Iglesias necesitamos un.cambio real, legitimo y honesto ,gracias Pablo por ayudarme a volver a creer en ti

  7. Muchas gracias por este artículo de reconocimiento, también me siento representada por este candidato.
    Educación, sensibilidad, formación, serenidad, aplomo, objetividad, empatía, todo ello elementos imprescindibles para un buen gobernante.
    Espero que Pablo Iglesias se acerque a la presidencia.
    Sería una buena suerte para todos.

  8. No veo el “cambio” por ninguna parte. ¿Qué tenía de malo el viejo Pablo Iglesias que ahora ha dejado de tenerlo? Antes vivía en un piso de barrio y no me gustaba, ¿ahora es mejor porque vive en un casoplón con piscina de diseño? No veo lo “positivo” del cambio, ya que si no me representaba antes cuando era pobre, el hecho de que se haya vuelto rico con el cuento de los obreros no mejora lo anterior.

    ¿Alguien me podría ilustrar sobre las características malas que tenía antes y que ahora ya no tiene?

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