La Asociación Unidos por Santiago concederá su máximo reconocimiento, la Cigüeña de Santiago 2026, al compositor jerezano Manuel Alejandro, como homenaje a su extraordinaria trayectoria artística y a la profunda vinculación que ha mantenido durante toda su vida con este histórico barrio de Jerez.
El maestro ha recibido la noticia con especial emoción. “Es el trofeo más entrañable que he recibido en mi vida”, ha expresado tras conocer la decisión y aceptar una distinción que conecta directamente con algunos de los recuerdos más importantes de su infancia y juventud.
El galardón será entregado el próximo 18 de julio, durante la celebración de la Velá de Santiago 2026, en un acto previsto en la Plaza de la Merced. La escultura será, en esta ocasión, una talla elaborada en madera y metal por el prestigioso artista Ignacio Sancho Caparrini. La pieza simboliza el vínculo con el barrio y ese retorno permanente al lugar de origen.
La Junta Directiva de Unidos por Santiago tomó la decisión por unanimidad durante la sesión ordinaria celebrada el pasado 16 de junio. La entidad ha valorado tanto la dimensión universal de la obra de Manuel Alejandro como la relación personal que conserva con Santiago, un espacio que forma parte inseparable de su biografía y de su universo creativo.
La Cigüeña de Santiago nació para reconocer a personas cuya trayectoria personal o profesional haya contribuido de manera relevante al patrimonio cultural, artístico o humano de Jerez y que, al mismo tiempo, mantengan una conexión significativa con el barrio.
Un legado fundamental para la música española
Unidos por Santiago ha destacado la enorme aportación de Manuel Alejandro a la música española. Autor de algunas de las canciones más importantes del repertorio contemporáneo, su obra constituye uno de los grandes legados creativos de nuestro tiempo y ha servido para proyectar el nombre de Jerez dentro y fuera de España.
Sus composiciones lo han convertido en una referencia imprescindible para varias generaciones de intérpretes, músicos y autores. Sin embargo, la asociación también ha querido poner el foco en una faceta más íntima: la del muchacho que vivió junto a su familia en la calle Merced y que comenzó a descubrir la música desde las azoteas y los patios del barrio.
En su libro Vibraciones y elucubraciones de un escribidor de canciones, así como en distintas conversaciones con miembros de la entidad, Manuel Alejandro ha recordado cómo se asomaba desde la azotea de su casa para escuchar el cante que surgía de los patios de vecinos de Santiago.
Aquellas escenas forman parte de la memoria cotidiana del barrio y reflejan la riqueza de su cultura flamenca y gitana. Ese paisaje sonoro, según ha señalado la asociación, contribuyó de manera decisiva a despertar la sensibilidad artística de quien acabaría convirtiéndose en uno de los compositores más destacados de la música española.
Un ejemplo para las nuevas generaciones
La entidad considera que esa dimensión biográfica aporta un significado especialmente emotivo al premio. No se reconoce únicamente a un creador universal, sino también a una persona que mantiene viva la memoria de su íntima vinculación con la identidad cultural de Santiago y que hace gala de ella allá donde va.
La Junta Directiva también ha resaltado el ejemplo que Manuel Alejandro representa, a sus 94 años, para las nuevas generaciones de músicos y creadores. Su compromiso permanente con la música y su voluntad de transmitir conocimientos a los nuevos valores enlazan con la tradición cultural que recibió de su padre, el compositor jerezano Germán Álvarez Beigbeder.
Su trayectoria, construida sobre el talento, el trabajo y el aprendizaje, será reconocida con una distinción instaurada el pasado año como símbolo visible de la recuperada Velá de Santiago.
En su primera edición, la Cigüeña de Santiago fue concedida al guitarrista y maestro de guitarristas Manuel Morao, nacido en la calle Nueva del barrio, coincidiendo con la celebración de su 96 cumpleaños. Este año, el reconocimiento volará hasta otra figura esencial de la cultura jerezana: Manuel Alejandro.
La Asociación Unidos por Santiago concederá su máximo reconocimiento, la Cigüeña de Santiago 2026, al compositor jerezano Manuel Alejandro, como homenaje a su extraordinaria trayectoria artística y a la profunda vinculación que ha mantenido durante toda su vida con este histórico barrio de Jerez.
El maestro ha recibido la noticia con especial emoción. “Es el trofeo más entrañable que he recibido en mi vida”, ha expresado tras conocer la decisión y aceptar una distinción que conecta directamente con algunos de los recuerdos más importantes de su infancia y juventud.
El galardón será entregado el próximo 18 de julio, durante la celebración de la Velá de Santiago 2026, en un acto previsto en la Plaza de la Merced. La escultura será, en esta ocasión, una talla elaborada en madera y metal por el prestigioso artista Ignacio Sancho Caparrini. La pieza simboliza el vínculo con el barrio y ese retorno permanente al lugar de origen.
La Junta Directiva de Unidos por Santiago tomó la decisión por unanimidad durante la sesión ordinaria celebrada el pasado 16 de junio. La entidad ha valorado tanto la dimensión universal de la obra de Manuel Alejandro como la relación personal que conserva con Santiago, un espacio que forma parte inseparable de su biografía y de su universo creativo.
La Cigüeña de Santiago nació para reconocer a personas cuya trayectoria personal o profesional haya contribuido de manera relevante al patrimonio cultural, artístico o humano de Jerez y que, al mismo tiempo, mantengan una conexión significativa con el barrio.
Un legado fundamental para la música española
Unidos por Santiago ha destacado la enorme aportación de Manuel Alejandro a la música española. Autor de algunas de las canciones más importantes del repertorio contemporáneo, su obra constituye uno de los grandes legados creativos de nuestro tiempo y ha servido para proyectar el nombre de Jerez dentro y fuera de España.
Sus composiciones lo han convertido en una referencia imprescindible para varias generaciones de intérpretes, músicos y autores. Sin embargo, la asociación también ha querido poner el foco en una faceta más íntima: la del muchacho que vivió junto a su familia en la calle Merced y que comenzó a descubrir la música desde las azoteas y los patios del barrio.
En su libro Vibraciones y elucubraciones de un escribidor de canciones, así como en distintas conversaciones con miembros de la entidad, Manuel Alejandro ha recordado cómo se asomaba desde la azotea de su casa para escuchar el cante que surgía de los patios de vecinos de Santiago.
Aquellas escenas forman parte de la memoria cotidiana del barrio y reflejan la riqueza de su cultura flamenca y gitana. Ese paisaje sonoro, según ha señalado la asociación, contribuyó de manera decisiva a despertar la sensibilidad artística de quien acabaría convirtiéndose en uno de los compositores más destacados de la música española.
Un ejemplo para las nuevas generaciones
La entidad considera que esa dimensión biográfica aporta un significado especialmente emotivo al premio. No se reconoce únicamente a un creador universal, sino también a una persona que mantiene viva la memoria de su íntima vinculación con la identidad cultural de Santiago y que hace gala de ella allá donde va.
La Junta Directiva también ha resaltado el ejemplo que Manuel Alejandro representa, a sus 94 años, para las nuevas generaciones de músicos y creadores. Su compromiso permanente con la música y su voluntad de transmitir conocimientos a los nuevos valores enlazan con la tradición cultural que recibió de su padre, el compositor jerezano Germán Álvarez Beigbeder.
Su trayectoria, construida sobre el talento, el trabajo y el aprendizaje, será reconocida con una distinción instaurada el pasado año como símbolo visible de la recuperada Velá de Santiago.
En su primera edición, la Cigüeña de Santiago fue concedida al guitarrista y maestro de guitarristas Manuel Morao, nacido en la calle Nueva del barrio, coincidiendo con la celebración de su 96 cumpleaños. Este año, el reconocimiento volará hasta otra figura esencial de la cultura jerezana: Manuel Alejandro.
COMENTARIOS