Murió el Indio Solari y a estas horas sigue celebrándose el sepelio. Murió el viernes pasado y sus ricoteros, por el legendario nombre de la banda de rock Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, se congregaron espontáneamente en la Plaza de Mayo.
Mientras se siguen contando los votos en Perú, voto a voto, los dos candidatøs a la presidencia están prácticamente igualados. La candidata ultraderechista habría ganado en Lima y el candidato de izquierda en las zonas rurales. Pasarán días hasta que sepamos el resultado definitivo. Mientras se sigue a la espera de lo que pueda ocurrir en Bolivia, donde también hay esa fractura social entre campesinos, obreros y mineros, y la buena sociedad, especialmente la de Santa Cruz. Mientras se espera con ansiedad el resultado del ballotage de Colombia.
Mientras cientos de miles de personas, de todas las edades, hacen una fila de al menos siete kilómetros para despedir a quien les confesara que “violencia es mentir”. La cadena de televisión c5n emite sin interrupciones un especial con información, entrevistas a quienes esperan, canciones y recitales de Indio Solari. Ya no queda duda que el velatorio alcanzó la cima histórica del de Evita o el de Maradona sin ningún tipo de conflicto. Mientras el Gobierno de Milei lo ignora, todo, miente con sus datos macroeconómicos, porque ignora y desprecia los microeconómicos, y le niega a Carlos Alberto Solari una capilla ardiente en el Congreso de la Nación. Los grandes medios, antiperonistas, empiezan a despertar y a comprender la situación, a pesar de que alguno de sus periodistas se atreviera a describir a los ricoteros como potenciales delincuentes.
Axel Kicillof, gobernador peronista de la provincia de Buenos Aires, asumió en pocas horas la organización y la seguridad del sepelio y los ricoteros, venidos de todo el país, están mostrando lo que verdaderamente son: una comunidad pacífica que representa la cultura del rock nacional argentino, la del viaje por todo el país, la de una comunidad solidaria. Bajo el título Epílogo (de Milei) relataba con brevedad, aquí, cómo se desbarató el Muro de Berlín y la impericia más completa de quienes hoy gobiernan la Argentina. Una impericia sostenida por su arrogancia clasista.
Tengo la impresión de que esté fenómeno que relato no se termina de comprender en una Europa que ya incorporó mucho del individualismo neoliberal y lo naturalizó en la vida diaria. De forma silenciosa, las sociedades europeas fueron quedando desagregadas y las últimas señales de solidaridad y resistencia desaparecieron; o se transformaron en actitudes reaccionarias cercanas, al menos, al fascismo contemporáneo.
Argentina, desde el viernes, vive un duelo que va más allá de la muerte del Indio Solari, un duelo que su muerte hace visible y poco a poco se va entendiendo mejor. El duelo de un país de se desdibuja físicamente por la desregulación territorial y minera. El duelo de la crueldad que se está viviendo con los ataques e insultos permanentes del Gobierno y todos sus allegados. El duelo de ver en el cajón en el que lamentablemente duerme el Indio la proyección de otras muertes: la muerte del amor, la muerte de la justicia social, la muerte de la inteligencia, a todas las que cantaba el Indio Solari. Solari dijo que “los psicópatas serán los hombres del siglo XXI”. También en Europa.
Murió el Indio Solari y a estas horas sigue celebrándose el sepelio. Murió el viernes pasado y sus ricoteros, por el legendario nombre de la banda de rock Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, se congregaron espontáneamente en la Plaza de Mayo.
Mientras se siguen contando los votos en Perú, voto a voto, los dos candidatøs a la presidencia están prácticamente igualados. La candidata ultraderechista habría ganado en Lima y el candidato de izquierda en las zonas rurales. Pasarán días hasta que sepamos el resultado definitivo. Mientras se sigue a la espera de lo que pueda ocurrir en Bolivia, donde también hay esa fractura social entre campesinos, obreros y mineros, y la buena sociedad, especialmente la de Santa Cruz. Mientras se espera con ansiedad el resultado del ballotage de Colombia.
Mientras cientos de miles de personas, de todas las edades, hacen una fila de al menos siete kilómetros para despedir a quien les confesara que “violencia es mentir”. La cadena de televisión c5n emite sin interrupciones un especial con información, entrevistas a quienes esperan, canciones y recitales de Indio Solari. Ya no queda duda que el velatorio alcanzó la cima histórica del de Evita o el de Maradona sin ningún tipo de conflicto. Mientras el Gobierno de Milei lo ignora, todo, miente con sus datos macroeconómicos, porque ignora y desprecia los microeconómicos, y le niega a Carlos Alberto Solari una capilla ardiente en el Congreso de la Nación. Los grandes medios, antiperonistas, empiezan a despertar y a comprender la situación, a pesar de que alguno de sus periodistas se atreviera a describir a los ricoteros como potenciales delincuentes.
Axel Kicillof, gobernador peronista de la provincia de Buenos Aires, asumió en pocas horas la organización y la seguridad del sepelio y los ricoteros, venidos de todo el país, están mostrando lo que verdaderamente son: una comunidad pacífica que representa la cultura del rock nacional argentino, la del viaje por todo el país, la de una comunidad solidaria. Bajo el título Epílogo (de Milei) relataba con brevedad, aquí, cómo se desbarató el Muro de Berlín y la impericia más completa de quienes hoy gobiernan la Argentina. Una impericia sostenida por su arrogancia clasista.
Tengo la impresión de que esté fenómeno que relato no se termina de comprender en una Europa que ya incorporó mucho del individualismo neoliberal y lo naturalizó en la vida diaria. De forma silenciosa, las sociedades europeas fueron quedando desagregadas y las últimas señales de solidaridad y resistencia desaparecieron; o se transformaron en actitudes reaccionarias cercanas, al menos, al fascismo contemporáneo.
Argentina, desde el viernes, vive un duelo que va más allá de la muerte del Indio Solari, un duelo que su muerte hace visible y poco a poco se va entendiendo mejor. El duelo de un país de se desdibuja físicamente por la desregulación territorial y minera. El duelo de la crueldad que se está viviendo con los ataques e insultos permanentes del Gobierno y todos sus allegados. El duelo de ver en el cajón en el que lamentablemente duerme el Indio la proyección de otras muertes: la muerte del amor, la muerte de la justicia social, la muerte de la inteligencia, a todas las que cantaba el Indio Solari. Solari dijo que “los psicópatas serán los hombres del siglo XXI”. También en Europa.
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