Cuando sea mayor quiero ser como María José García-Pelayo... no, perdón, qué despiste, este cronista ya es, por ahora, dos o tres años mayor que la alcaldesa, en qué estaría pensando, el pobre, víctima del calor, sin duda. Total, que les quería comentar que qué exhibición vespertina de Pelayo, vaya tela. Y eso que ya hubo un pleno ordinario, con perdón, por la mañana. En realidad yo no sabía qué mirar en la tele, si el pleno municipal extraordinario (en todos los sentidos) sobre el Estado de la Unión... ay, perdón, perdón, de nuevo, que eso es cosa del país del Donald Trump... el estado de la ciudad de Jerez, quería decir, o el Tour de Francia, que hoy terminaba en el Alpe d'Huez, el famoso puerto de las 21 revueltas.
El esfuerzo, no obstante, era el mismo, y la idea de partida, igual: machacar a los rivales. Quería decirles que Pogacar ha vuelto a ganar, con virus y todo ha ganado a sus rivales y dejado claro quién está a punto de anotarse un nuevo Tour... todo mientras Pelayo también machacaba a sus rivales, incluida la audiencia, entre la que me encontraba, y a todo lo que se pusiera por delante. No sé lo que dirán en la oposición, pero las dos horas largas de chapa –vale, y algo de pintura, también, sí, jaja– a mí me han dejado amojamado. Qué fuerza, que poderío... incluso cuando ha preguntado la hora, o cuanto tiempo llevaba, algo así, no recuerdo bien, lo ha metido en su retahíla sobre una ciudad que se conoce al dedillo, como si le entrara en el temario de una oposición a Notaría. Y todo eso entre las cuatro y pico y las seis (más pico) de un 24 de julio, que al parecer no había otras horas, ni otras fechas. Envidiable, María José, no sabemos qué desarrollo utilizas (término ciclista), lo digo en serio... qué repaso a la ciudad de Jerez, a su estado, ¡qué digo a su estado!, ¡a su gestación!
Pelayo se ha sacado de la manga en su speech una nueva muletilla a su ya extenso registro: "importante". Vale, seamos serios: "IMPORTANTE", con la que ha tenido hechizada a la audiencia durante todo este tiempo, un metraje que ya no se lleva en las pelis. "Importante: bla, bla, bla..."; y poco después "importante: bla, bla, bla..." e incluso, aún más después (si fuera correcta la expresión): "IMPORTANTE: más bla, bla, bla...". Bueno pues con ese "importante" nos ha hablado, por ejemplo, de sus planes de futuro para el perro bodeguero de Jerez, para la raza, se entiende, no para ninguno en particular, como el de mi amigo F.G. Taboada, que de momento puede estar tan pichi (el perro, que mi amigo andá por Argentina). Vaya, que no ha dicho qué va a ocurrir con el patinillo de mi urba de milagro, que seguro que hay por ahí algún plan recóndito para sus limones...
Eso sí, "importante" no significa que haya dejado de lado "ir de la mano", que esa sí es su gran muletilla. Lo que pasa es que "ir de la mano" solo la utiliza cuando el tema hace referencia a la Junta, a la sazón, la de Andalucía. Si acaso, de vez en vez, a la Diputación. Es muy bueno, incluso bonito, eso de ir de la mano de alguien, aunque sea una institución, se lo recomiendo.
Como pasa casi siempre, en la prensa nos quedamos con la parte por el todo, pero no... dos horas largas dan para mucho. Por supuesto, la ciudad estaba hecha unos zorros antes de que llegara ella, según ella –que vaya, que vamos a convenir en que más o menos lo estaba–, pero claro, tampoco ha habido tantos cambios. Más Zambombas y y el albergue de Santiago que se va al Parque Empresarial Oeste, que en el ínterin a ver cómo andamos yendo y viniendo; más gastronomía y para el futuro viviendas caras en la fábrica de botellas; más 'Jerez, segunda línea de playa' y menos barracones... que está todo muy bien, oiga. Así uno no se duerme a finales de julio en la sobremesa...
"Ay de los vencidos", cuenta el historiador romano Tito Livio que dijo el jefe galo Breno... habla de los vencidos en batalla, claro, pero no sabemos si también entrarían en la frase los vencidos por demolición, por sueño o, llegado el caso, por la simple pereza de escuchar a alguien hablar durante más de dos horas. Pero no teman (me refiero a los vencidos). Lo de hoy ha sido una paliza, desde luego, pleno municipal de mañana y pleno de tarde, pero ha sido para no citar a la gente otro día, que quien más, quien menos, anda ya con la cosilla de irse de vacaciones, que todo tiene su aquel. Además, Pelayo lo ha dejado claro: este es el último estado de la ciudad de su mandato. ¿Habrá otro con ella al frente? No creo que el Oráculo, ni mucho menos Tito Livio, tengan una respuesta...
Cuando sea mayor quiero ser como María José García-Pelayo... no, perdón, qué despiste, este cronista ya es, por ahora, dos o tres años mayor que la alcaldesa, en qué estaría pensando, el pobre, víctima del calor, sin duda. Total, que les quería comentar que qué exhibición vespertina de Pelayo, vaya tela. Y eso que ya hubo un pleno ordinario, con perdón, por la mañana. En realidad yo no sabía qué mirar en la tele, si el pleno municipal extraordinario (en todos los sentidos) sobre el Estado de la Unión... ay, perdón, perdón, de nuevo, que eso es cosa del país del Donald Trump... el estado de la ciudad de Jerez, quería decir, o el Tour de Francia, que hoy terminaba en el Alpe d'Huez, el famoso puerto de las 21 revueltas.
El esfuerzo, no obstante, era el mismo, y la idea de partida, igual: machacar a los rivales. Quería decirles que Pogacar ha vuelto a ganar, con virus y todo ha ganado a sus rivales y dejado claro quién está a punto de anotarse un nuevo Tour... todo mientras Pelayo también machacaba a sus rivales, incluida la audiencia, entre la que me encontraba, y a todo lo que se pusiera por delante. No sé lo que dirán en la oposición, pero las dos horas largas de chapa –vale, y algo de pintura, también, sí, jaja– a mí me han dejado amojamado. Qué fuerza, que poderío... incluso cuando ha preguntado la hora, o cuanto tiempo llevaba, algo así, no recuerdo bien, lo ha metido en su retahíla sobre una ciudad que se conoce al dedillo, como si le entrara en el temario de una oposición a Notaría. Y todo eso entre las cuatro y pico y las seis (más pico) de un 24 de julio, que al parecer no había otras horas, ni otras fechas. Envidiable, María José, no sabemos qué desarrollo utilizas (término ciclista), lo digo en serio... qué repaso a la ciudad de Jerez, a su estado, ¡qué digo a su estado!, ¡a su gestación!
Pelayo se ha sacado de la manga en su speech una nueva muletilla a su ya extenso registro: "importante". Vale, seamos serios: "IMPORTANTE", con la que ha tenido hechizada a la audiencia durante todo este tiempo, un metraje que ya no se lleva en las pelis. "Importante: bla, bla, bla..."; y poco después "importante: bla, bla, bla..." e incluso, aún más después (si fuera correcta la expresión): "IMPORTANTE: más bla, bla, bla...". Bueno pues con ese "importante" nos ha hablado, por ejemplo, de sus planes de futuro para el perro bodeguero de Jerez, para la raza, se entiende, no para ninguno en particular, como el de mi amigo F.G. Taboada, que de momento puede estar tan pichi (el perro, que mi amigo andá por Argentina). Vaya, que no ha dicho qué va a ocurrir con el patinillo de mi urba de milagro, que seguro que hay por ahí algún plan recóndito para sus limones...
Eso sí, "importante" no significa que haya dejado de lado "ir de la mano", que esa sí es su gran muletilla. Lo que pasa es que "ir de la mano" solo la utiliza cuando el tema hace referencia a la Junta, a la sazón, la de Andalucía. Si acaso, de vez en vez, a la Diputación. Es muy bueno, incluso bonito, eso de ir de la mano de alguien, aunque sea una institución, se lo recomiendo.
Como pasa casi siempre, en la prensa nos quedamos con la parte por el todo, pero no... dos horas largas dan para mucho. Por supuesto, la ciudad estaba hecha unos zorros antes de que llegara ella, según ella –que vaya, que vamos a convenir en que más o menos lo estaba–, pero claro, tampoco ha habido tantos cambios. Más Zambombas y y el albergue de Santiago que se va al Parque Empresarial Oeste, que en el ínterin a ver cómo andamos yendo y viniendo; más gastronomía y para el futuro viviendas caras en la fábrica de botellas; más 'Jerez, segunda línea de playa' y menos barracones... que está todo muy bien, oiga. Así uno no se duerme a finales de julio en la sobremesa...
"Ay de los vencidos", cuenta el historiador romano Tito Livio que dijo el jefe galo Breno... habla de los vencidos en batalla, claro, pero no sabemos si también entrarían en la frase los vencidos por demolición, por sueño o, llegado el caso, por la simple pereza de escuchar a alguien hablar durante más de dos horas. Pero no teman (me refiero a los vencidos). Lo de hoy ha sido una paliza, desde luego, pleno municipal de mañana y pleno de tarde, pero ha sido para no citar a la gente otro día, que quien más, quien menos, anda ya con la cosilla de irse de vacaciones, que todo tiene su aquel. Además, Pelayo lo ha dejado claro: este es el último estado de la ciudad de su mandato. ¿Habrá otro con ella al frente? No creo que el Oráculo, ni mucho menos Tito Livio, tengan una respuesta...
COMENTARIOS