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Jerez, una ciudad con un gobierno municipal mariano

El equipo de la alcaldesa García-Pelayo introduce una y otra vez, con toda naturalidad, elementos religiosos en la gestión que hace de la 'cosa pública'

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  • La Virgen, presente en la inauguración del centro de salud Esperanza de la Yedra. -

El Ayuntamiento de Jerez, su gobierno, tiene en la religiosidad una de sus propias fuentes de, digamos, inspiración. El otro día, sin ir más lejos, propició que una virgen –la talla de una advocación, queremos decir– fuera a la inauguración de un centro de salud, que ya es. Venía el presidente Moreno Bonilla y se ve que había que darlo todo, que Jerez es mucha Fra.

El caso es que parecía que al gobierno municipal se le había pasado un tanto el furor mariano después de llegar a la conclusión (parcial) de que lo mismo la plaza del Arroyo no es el sitio para albergar el monumento de una virgen-pivot, incluso bajándola del pedestal, para luego dejarse caer con una presencia virginal en la inauguración del nuevo centro de salud al que además va a dar nombre. Es cierto que está cerca, pero yo diría que no es el mismo barrio, que el antiguo edificio de Bodegas Díez Mérito que en su día fue también facultad universitaria no es exactamente dominio físico –otra cosa es espiritual, ahí no vamos a entrar, no hay puertas– de, claro está, la Esperanza de la Yedra, que hemos dejado la presentación para el final.

En realidad, quien tiene la última palabra a la hora de poner el nombre a un centro de salud es dicha Consejería, pero es evidente que el consejero Antonio Sanz, a la sazón jerezano, no iba a poner el más mínimo perejil a una idea que estaba ahí desde el principio. Por cierto, nadie cuestiona desde estas líneas a las creencias de cada uno, pero andar mezclando religión y servicios públicos parece sacado del Nodo.

Les quería decir que, como la apertura del nuevo centro de salud supone el cierre de Madre de Dios, dada la imposibilidad manifiesta de trasladarlo en barco o avión a sitios como Djibuti, Haití o Corea del Norte, donde, ya puestos, podía seguir dando servicio varios años, probablemente el gobierno municipal haya entendido que, al fin y al cabo, dar un nombre mariano a la nueva dotación pública sea simplemente un cambio de cromos, un uno 1 por 1 de manual: adiós, Madre de Dios (perdón por la rima); hola, Esperanza de la Yedra (verso libre) y seguimos…

En principio, el centro de salud Esperanza de la Yedra va a contar con sus médicas y sus enfermeros, aunque no es descartable que más pronto que tarde se instaure un servicio externo de agua, por supuesto milagrosa, que aligere el coste de mantenimiento de esta dotación pública –los pacientes seguro que sanan fácilmente sin necesidad de pasar reconocimiento y diagnóstico–, manantial que podría ser también un polo de atracción turística, algo que para el gobierno municipal que preside María José García-Pelayo, sería miel sobre hijuelas.

Pero no quedan aquí las tribulaciones público-religiosas a las que la alcaldesa Pelayo y el resto de próceres y próceras (que existe) someten a los pobladores de la muy noble, muy leal y muy mariana ciudad de Jerez de la Frontera. El otro día, la propia alcaldesa presidió la inauguración del Parque María Santísima del Perpetuo Socorro, en el recinto de la Ermita de Guía, junto a Cuatro Caminos. Se trata, claro, del nombre de la advocación mariana titular de la hermandad que sale de dicha ermita, habitualmente conocida por su Cristo, por el Perdón.

Así que ya estamos oyendo a los niños de los alrededores, llamando al telefonillo:

-Hola, ¿bajas a jugar al balón?

-Sí, pero tardo un poco, que estoy terminando los deberes.

-Ah, bueno, te espero en el parque.

-¿En cuál?

-En el de María Santísima del Perpetuo Socorro.

-Vale, vale.

Como se puede ver es muy operativo, fácil de recordar y, sobre todo, no da lugar a confusión: nada de dos o tres monosílabos que puedan malinterpretarse entre los habituales ruidos de los telefonillos, el tráfico de la zona y los botes del balón.

Incluso nos atrevemos a hablar a futuros. El gobierno municipal planea –al parecer ahora sí, a esta es– la construcción de un paseo por la vega del río Guadalete. Uso peatonal, ciclista...  total, que se llenará de patinetes, pero, en cualquier caso, serán cinco kilómetros del que se sabe que conectará el Parque Santa Teresa con Lomopardo, la Cartuja y la Puerta Verde (como aquella antigua canción que prometía misterios detrás de la misma). Por ahora no hay nombre, pero valga desde aquí la propuesta de Paseo de Santa María de la Defensión (nombre de la Cartuja), para que quede claro que en Marca ACME la crítica es constructiva. ¿Ah, que ya ha salido a relucir, que está en el cajón derecho? Pues para qué más... 

El Ayuntamiento de Jerez, su gobierno, tiene en la religiosidad una de sus propias fuentes de, digamos, inspiración. El otro día, sin ir más lejos, propició que una virgen –la talla de una advocación, queremos decir– fuera a la inauguración de un centro de salud, que ya es. Venía el presidente Moreno Bonilla y se ve que había que darlo todo, que Jerez es mucha Fra.

El caso es que parecía que al gobierno municipal se le había pasado un tanto el furor mariano después de llegar a la conclusión (parcial) de que lo mismo la plaza del Arroyo no es el sitio para albergar el monumento de una virgen-pivot, incluso bajándola del pedestal, para luego dejarse caer con una presencia virginal en la inauguración del nuevo centro de salud al que además va a dar nombre. Es cierto que está cerca, pero yo diría que no es el mismo barrio, que el antiguo edificio de Bodegas Díez Mérito que en su día fue también facultad universitaria no es exactamente dominio físico –otra cosa es espiritual, ahí no vamos a entrar, no hay puertas– de, claro está, la Esperanza de la Yedra, que hemos dejado la presentación para el final.

En realidad, quien tiene la última palabra a la hora de poner el nombre a un centro de salud es dicha Consejería, pero es evidente que el consejero Antonio Sanz, a la sazón jerezano, no iba a poner el más mínimo perejil a una idea que estaba ahí desde el principio. Por cierto, nadie cuestiona desde estas líneas a las creencias de cada uno, pero andar mezclando religión y servicios públicos parece sacado del Nodo.

Les quería decir que, como la apertura del nuevo centro de salud supone el cierre de Madre de Dios, dada la imposibilidad manifiesta de trasladarlo en barco o avión a sitios como Djibuti, Haití o Corea del Norte, donde, ya puestos, podía seguir dando servicio varios años, probablemente el gobierno municipal haya entendido que, al fin y al cabo, dar un nombre mariano a la nueva dotación pública sea simplemente un cambio de cromos, un uno 1 por 1 de manual: adiós, Madre de Dios (perdón por la rima); hola, Esperanza de la Yedra (verso libre) y seguimos…

En principio, el centro de salud Esperanza de la Yedra va a contar con sus médicas y sus enfermeros, aunque no es descartable que más pronto que tarde se instaure un servicio externo de agua, por supuesto milagrosa, que aligere el coste de mantenimiento de esta dotación pública –los pacientes seguro que sanan fácilmente sin necesidad de pasar reconocimiento y diagnóstico–, manantial que podría ser también un polo de atracción turística, algo que para el gobierno municipal que preside María José García-Pelayo, sería miel sobre hijuelas.

Pero no quedan aquí las tribulaciones público-religiosas a las que la alcaldesa Pelayo y el resto de próceres y próceras (que existe) someten a los pobladores de la muy noble, muy leal y muy mariana ciudad de Jerez de la Frontera. El otro día, la propia alcaldesa presidió la inauguración del Parque María Santísima del Perpetuo Socorro, en el recinto de la Ermita de Guía, junto a Cuatro Caminos. Se trata, claro, del nombre de la advocación mariana titular de la hermandad que sale de dicha ermita, habitualmente conocida por su Cristo, por el Perdón.

Así que ya estamos oyendo a los niños de los alrededores, llamando al telefonillo:

-Hola, ¿bajas a jugar al balón?

-Sí, pero tardo un poco, que estoy terminando los deberes.

-Ah, bueno, te espero en el parque.

-¿En cuál?

-En el de María Santísima del Perpetuo Socorro.

-Vale, vale.

Como se puede ver es muy operativo, fácil de recordar y, sobre todo, no da lugar a confusión: nada de dos o tres monosílabos que puedan malinterpretarse entre los habituales ruidos de los telefonillos, el tráfico de la zona y los botes del balón.

Incluso nos atrevemos a hablar a futuros. El gobierno municipal planea –al parecer ahora sí, a esta es– la construcción de un paseo por la vega del río Guadalete. Uso peatonal, ciclista...  total, que se llenará de patinetes, pero, en cualquier caso, serán cinco kilómetros del que se sabe que conectará el Parque Santa Teresa con Lomopardo, la Cartuja y la Puerta Verde (como aquella antigua canción que prometía misterios detrás de la misma). Por ahora no hay nombre, pero valga desde aquí la propuesta de Paseo de Santa María de la Defensión (nombre de la Cartuja), para que quede claro que en Marca ACME la crítica es constructiva. ¿Ah, que ya ha salido a relucir, que está en el cajón derecho? Pues para qué más... 

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