La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, es de esos políticos que cuando tienen un buen hueso no lo sueltan. Igual ocurre cuando tiene un buen eclipse, como el que está ‘programado’ para el 2 de agosto de 2027. La alcaldesa, dicen, tiene la alcaldía y su casa llena de pósit en los que recoge las ideas que se le van ocurriendo sobre la marcha, tanto si está firmando créditos para el Ayuntamiento como si está viendo un tutorial en youtube sobre 'El nudo del pañuelo. Diferencias entre hombres y mujeres': los adhesivos amarillos y un buen rotulador rojo siempre a la mano.
El caso es que Pelayo estaba el otro día echando un vistazo a las noticias de la prensa local –y también de la nacional– que hablan de alojamientos a partir de 600 euros la noche en Jerez para ver el eclipse –lo de las localidades de la playa es otra cosa, eso sí que son precios–, lo que la hizo recordar aquel intento suyo, en su primer paso por la alcaldía de Jerez de la Fra, de construir una especie de playa en el parque González Hontoria los meses de verano. “Pecadillos de juventud... qué locuela era Pelayo I”, se dijo, esbozando una amplia sonrisa y fijando su vista en los precios que le salen por el ordenador.
Con esa playa, Jerez sería imparable los días del eclipse, porque Pelayo III tiene claro que el eclipse hay que ‘empaquetarlo’, turísticamente hablando, claro. La gente no puede venir un ratito e irse, qué va, tiene que conocer de primera mano las grandezas de Jerez. ¿Cómo se va a ir el personal, puede que decenas de miles de personas, sin probar una berza, sin intentar venenciar un fino en una bodega o sin saludar, por ejemplo, a Atilano, ahora a este lado de la barra de La Moderna, eh, eso cómo va a ser?
O darse una vuelta en moto por el circuito (con o sin eclipse). O montar un caballo cartujano (con eclipse, un plus). O echarse una pataíta por bulerías, eso aparentemente tan fácil después de cuatro vinitos (y con eclipse). Todas esas experiencias, como se dice ahora, pueden perfectamente dar forma a un paquete turístico en el que el minuto y pico del eclipse mande, claro, pero en el que Jerez no quede eclipsado (ahí queda, era cuestión de tiempo). Todas esas ideas y algunas más que han acabado en la papelera al darles una vuelta y ver que, más que nada, se trataba de ocurrencias, pero es lo que Pelayo ha ido vertiendo en los pósit.
En realidad, a Pelayo la tiene casi más preocupada el nombre del paquete que su contenido. Ahí están sus ideas y las que se sumen, punto, eso es tangible, por decirlo de alguna manera, pero eso de andar con jueguecitos de palabras… ufff, eso es otra cosa. La ‘ganadora’ por ahora es ‘Jerez te eclipsará’, pero tiene algo… que como que no. Porque, a ver, en el sentido figurado del verbo ‘eclipsar’, si Jerez te eclipsa es porque tú vales menos que Jerez, eso es así. Además de que no hay equivalencia: de un lado, una ciudad con una historia, de otra, turistas; no tiene sentido. Otra idea es ‘Ven a Jerez, ciudad eclipsada’, así, como sustituyendo la palabra ‘hechizada’ (en el sentido positivo) por ‘eclipsada’, pero tampoco funciona. Si se aplica ‘eclipsada’ a una ciudad significa que otra la eclipsa. No hay ninguna ciudad que eclipse a Jerez –bueno, es cierto que Vigo se pone muy pesada por Navidades–, pero no deja de ser una atribución negativa, de que tienes a alguien por encima.
Pelayo pensó en hacer una tormenta de ideas de esas con varios de sus concejales, con Agustín, Jaime, Belén y Paco (Zurita), aunque el hombre anda liado con la postBulería… porque es de las que piensa que siempre habrá tiempo para encargar un eslogan a una agencia, para que luego te venga con ‘Jerez, sí; eclipse, también’, frase acompañada de una factura de seis cifras…
“Venga, que no vamos mal”, pensó Pelayo, que no dejaba de darle vueltas a la maquinaria. Y de repente, otra. Otra idea, vaya. La alcaldesa cogió el teléfono y llamó a Belén a Urbanismo. “¿Belén? Mira, he pensado que la reforma de lo que era la comisaría de la Policía Local, sí, el edificio ese del Almendral, que he pensado que por qué no hacemos una adaptación provisional, nada, mujer, cosa de nada, y albergamos ahí a unas 100 personas para lo del eclipse, a 600 pavos por barba, dos noches, son 120.000 pavazos, que sabes que no nos sobra y además no dejaría de ser un servicio municipal lo de ver el eclipse desde esa terraza… ya… que habría que hacer obras temporales, luego volver a la idea inicial, que nos atrasaríamos mucho… Bueno, una mañana que no estés muy liada te vienes por alcaldía con los planos y le echamos un vistazo, pero por los atrasos no te preocupes, si total, mujer, nadie del Ayuntamiento tiene prisa por ir a trabajar a ese edificio, ja, ja, ja"....
Coda: "¿Y si sacamos una cofradía a la calle coincidiendo con el eclipse?"... el cerebro de Pelayo seguía bullendo al 100 por cien.
La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, es de esos políticos que cuando tienen un buen hueso no lo sueltan. Igual ocurre cuando tiene un buen eclipse, como el que está ‘programado’ para el 2 de agosto de 2027. La alcaldesa, dicen, tiene la alcaldía y su casa llena de pósit en los que recoge las ideas que se le van ocurriendo sobre la marcha, tanto si está firmando créditos para el Ayuntamiento como si está viendo un tutorial en youtube sobre 'El nudo del pañuelo. Diferencias entre hombres y mujeres': los adhesivos amarillos y un buen rotulador rojo siempre a la mano.
El caso es que Pelayo estaba el otro día echando un vistazo a las noticias de la prensa local –y también de la nacional– que hablan de alojamientos a partir de 600 euros la noche en Jerez para ver el eclipse –lo de las localidades de la playa es otra cosa, eso sí que son precios–, lo que la hizo recordar aquel intento suyo, en su primer paso por la alcaldía de Jerez de la Fra, de construir una especie de playa en el parque González Hontoria los meses de verano. “Pecadillos de juventud... qué locuela era Pelayo I”, se dijo, esbozando una amplia sonrisa y fijando su vista en los precios que le salen por el ordenador.
Con esa playa, Jerez sería imparable los días del eclipse, porque Pelayo III tiene claro que el eclipse hay que ‘empaquetarlo’, turísticamente hablando, claro. La gente no puede venir un ratito e irse, qué va, tiene que conocer de primera mano las grandezas de Jerez. ¿Cómo se va a ir el personal, puede que decenas de miles de personas, sin probar una berza, sin intentar venenciar un fino en una bodega o sin saludar, por ejemplo, a Atilano, ahora a este lado de la barra de La Moderna, eh, eso cómo va a ser?
O darse una vuelta en moto por el circuito (con o sin eclipse). O montar un caballo cartujano (con eclipse, un plus). O echarse una pataíta por bulerías, eso aparentemente tan fácil después de cuatro vinitos (y con eclipse). Todas esas experiencias, como se dice ahora, pueden perfectamente dar forma a un paquete turístico en el que el minuto y pico del eclipse mande, claro, pero en el que Jerez no quede eclipsado (ahí queda, era cuestión de tiempo). Todas esas ideas y algunas más que han acabado en la papelera al darles una vuelta y ver que, más que nada, se trataba de ocurrencias, pero es lo que Pelayo ha ido vertiendo en los pósit.
En realidad, a Pelayo la tiene casi más preocupada el nombre del paquete que su contenido. Ahí están sus ideas y las que se sumen, punto, eso es tangible, por decirlo de alguna manera, pero eso de andar con jueguecitos de palabras… ufff, eso es otra cosa. La ‘ganadora’ por ahora es ‘Jerez te eclipsará’, pero tiene algo… que como que no. Porque, a ver, en el sentido figurado del verbo ‘eclipsar’, si Jerez te eclipsa es porque tú vales menos que Jerez, eso es así. Además de que no hay equivalencia: de un lado, una ciudad con una historia, de otra, turistas; no tiene sentido. Otra idea es ‘Ven a Jerez, ciudad eclipsada’, así, como sustituyendo la palabra ‘hechizada’ (en el sentido positivo) por ‘eclipsada’, pero tampoco funciona. Si se aplica ‘eclipsada’ a una ciudad significa que otra la eclipsa. No hay ninguna ciudad que eclipse a Jerez –bueno, es cierto que Vigo se pone muy pesada por Navidades–, pero no deja de ser una atribución negativa, de que tienes a alguien por encima.
Pelayo pensó en hacer una tormenta de ideas de esas con varios de sus concejales, con Agustín, Jaime, Belén y Paco (Zurita), aunque el hombre anda liado con la postBulería… porque es de las que piensa que siempre habrá tiempo para encargar un eslogan a una agencia, para que luego te venga con ‘Jerez, sí; eclipse, también’, frase acompañada de una factura de seis cifras…
“Venga, que no vamos mal”, pensó Pelayo, que no dejaba de darle vueltas a la maquinaria. Y de repente, otra. Otra idea, vaya. La alcaldesa cogió el teléfono y llamó a Belén a Urbanismo. “¿Belén? Mira, he pensado que la reforma de lo que era la comisaría de la Policía Local, sí, el edificio ese del Almendral, que he pensado que por qué no hacemos una adaptación provisional, nada, mujer, cosa de nada, y albergamos ahí a unas 100 personas para lo del eclipse, a 600 pavos por barba, dos noches, son 120.000 pavazos, que sabes que no nos sobra y además no dejaría de ser un servicio municipal lo de ver el eclipse desde esa terraza… ya… que habría que hacer obras temporales, luego volver a la idea inicial, que nos atrasaríamos mucho… Bueno, una mañana que no estés muy liada te vienes por alcaldía con los planos y le echamos un vistazo, pero por los atrasos no te preocupes, si total, mujer, nadie del Ayuntamiento tiene prisa por ir a trabajar a ese edificio, ja, ja, ja"....
Coda: "¿Y si sacamos una cofradía a la calle coincidiendo con el eclipse?"... el cerebro de Pelayo seguía bullendo al 100 por cien.
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