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Opinión

Las erratas de imprenta a lo largo de la historia

¿Son inaceptables hoy en día con la tecnología que contamos?

  • Inicios de la imprenta.

La palabra errata procede del latín y significa fallo, error, equivocación. El verbo errare a su vez significa vagar, desviarse, equivocarse e igualmente proceden de ahí el sustantivo error y el verbo errar.

Anteriormente, los fallos que acontecían en los textos “las erratas”eran cometidos por los copistas a mano, los llamados escribas, amanuenses o escribanos.

Las erratas son llamadas posteriormente “erratas de imprenta” cuando Johannes Gutenberg en el siglo XV inventó la imprenta. Si se equivocaban al colocar las letras en los diferentes tipos móviles compuestos por diferentes metales, especialmente de plomo, el error se multiplicaba por cientos de copias.

Es decir el error no era solo del texto de un libro, el error se multiplicaba en muchísimos. A través de la historia, hemos podido saber que estos errores fueron llamados fe de erratas. La Corona española durante siglos llamó así a un documento de censura, con carácter obligatorio que esta, comenzó a generalizar y por lo tanto a utilizarse a partir del siglo XIV en la Corona de Castilla. En la Nueva España y América también se acató desde sus inicios, pero las licencias las daba el virrey y el obispo, y la fe de erratas era realizada por el superior de la orden .

Por la famosa Pragmática de 1558 de Felipe II mediante la ley, obligaba a todo impresor a traer al Consejo Real el original manuscrito con uno o dos volúmenes ya impresos, para que se pudieran observar si estaban conformes los autores, y a que en la primera página de cada libro se pusiera la licencia, la tasa y la fe de erratas como un privilegio. La realidad no era otra que un control ideológico de la Inquisición. Sin esa fe firmada por el corrector oficial del Consejo de Castilla, el libro no se podía vender. Las revisiones del libro impreso debían ser efectuadas por un corrector de la Corte y designado por ella. Tenia que certificar que el libro impreso original era coincidente palabra por palabra, con el texto escrito a mano aprobado por los censores reales.

Llega a su fin esta situación de hoja oficial y con matiz obligatorio por ley, a través de la Real Orden de 1763 del rey Carlos III “El Ilustrado”. El monarca a través de nuevas disposiciones erradica este engorroso trámite, agilizando y abaratando el coste de la producción de los libros. Abriendo un camino a las leyes hacia la protección del “derecho de autor.

En los años 1500 la fe de erratas como costumbre existió en toda Europa casi desde que nace la imprenta.

El primer libro con fe de erratas que se conoce es un Juvenal impreso en Veneciaen 1478, y ocupa dos páginas pero como documento legal obligatorio, solo lo fue en España y en todo su Imperio, en todos los reinos de Castilla y Aragón desde 1558 en adelante. En el resto de Europa en el siglo XVI, Italia, Francia y Alemania tenían fe de erratas voluntaria , pero por prestigio, como decía el impresor Ibarra ( Zaragoza 1725-Madrid 1785 ) "Una obra no es perfecta si le falta la fe de errata. En Inglaterra desde 1557 existió el _Stationers' Company Register que obligaba a registrar el libro, pero no a incluir fe de erratas. Consistía en un libro donde se registraban los textos oficialmente en Londres, este se considera como el primer sistema precursor del derecho de autordel mundo.

Posteriormente se estableció formalmente, tras recibir por parte de la reina María, a partir de 1557 (un documento oficial) llamado también cédula real.

Desde entonces, la fe de erratas ha subsistido solo como solución económica y práctica para las imprentas.

Las erratas de imprenta, pasan a ser errores materiales que se meten en un texto ya impreso y no suelen ser errores del autor, sino que ocurren en el proceso de la impresión.

Hace no muchos años, era habitual encontrarse al final de una publicación una página que advertía: “Fe de erratas”. Subsanaban con las palabras correctas, los errores que habían saltado en el libro o la publicación. Esto se hacía, dado que era costoso económicamente el proceso de repetición en las planchas de impresión, pues antes de las tecnologías modernas, las páginas de los libros no se hacían en una "plancha" de una sola pieza, sino combinando miles de letras individuales de plomo en una caja. Así fue hasta que llegaron las tecnologías modernas. Hasta entonces los libros todavía llevaban con frecuencia, esta hoja de errores al final de la publicación. Así no tenían que volver a realizar esta costosa labor tanto en el sentido económico, como en el del esfuerzo.

Esta página de fe de erratas, finalmente desaparece a finales de los años 80 /90 definitivamente, con la llegada de ordenadores eficientes, al comenzar el uso masivo de programas de maquetación y con las primeras versiones de Adobe In Design entre otros. Con ello el gasto y el tiempo de corrección de un texto digital se vio reducido a cero.

Incluir una fe de erratas impresa pasó a verse como un síntoma de descuido o dejadez por parte de la editorial.

Desde el año 2000 la impresión digital para la impresión de un libro bajo demanda, permite a las editoriales la impresión según el deseo del autor de imprimir cantidades pequeñas (50-100) libros. Si los que compran el libro advierten errores tipográficos, entonces el archivo maestro se modifica en el ordenador, y se pueden reponer los libros que se necesiten para subsanar el texto sin perder dinero.

Como ejemplo de erratas enmendadas, se estudió, que en el libro de D. Quijote en la primera edición de 1605, se puede apreciar en el capitulo 23, como a Sancho le roban el asno y de repente, sin ningún otro dato Sancho en el capitulo 30 sigue apareciendo montado.

Cervantes, al advertir la errata, en la segunda edición que se llevó a cabo en el mismo año, colocó el robo del asno si, pero en otro lugar. En ediciones posteriores modernas, esta anécdota de Sancho va ubicada en el capitulo 25.

Por eso el Quijote de 1605 lleva al principio su "Testimonio de las erratas" diciendo que no tiene cosa digna de notar... aunque estaba plagado de ellas. Era trámite legal necesario para poder venderlo.

Somos humanos y cometemos errores, pero no debemos escabullirnos, debemos arrepentirnosy pedir perdón . Dios nos ofrece su perdón.

Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones. “Salmos 103:12”.

La palabra errata procede del latín y significa fallo, error, equivocación. El verbo errare a su vez significa vagar, desviarse, equivocarse e igualmente proceden de ahí el sustantivo error y el verbo errar.

Anteriormente, los fallos que acontecían en los textos “las erratas”eran cometidos por los copistas a mano, los llamados escribas, amanuenses o escribanos.

Las erratas son llamadas posteriormente “erratas de imprenta” cuando Johannes Gutenberg en el siglo XV inventó la imprenta. Si se equivocaban al colocar las letras en los diferentes tipos móviles compuestos por diferentes metales, especialmente de plomo, el error se multiplicaba por cientos de copias.

Es decir el error no era solo del texto de un libro, el error se multiplicaba en muchísimos. A través de la historia, hemos podido saber que estos errores fueron llamados fe de erratas. La Corona española durante siglos llamó así a un documento de censura, con carácter obligatorio que esta, comenzó a generalizar y por lo tanto a utilizarse a partir del siglo XIV en la Corona de Castilla. En la Nueva España y América también se acató desde sus inicios, pero las licencias las daba el virrey y el obispo, y la fe de erratas era realizada por el superior de la orden .

Por la famosa Pragmática de 1558 de Felipe II mediante la ley, obligaba a todo impresor a traer al Consejo Real el original manuscrito con uno o dos volúmenes ya impresos, para que se pudieran observar si estaban conformes los autores, y a que en la primera página de cada libro se pusiera la licencia, la tasa y la fe de erratas como un privilegio. La realidad no era otra que un control ideológico de la Inquisición. Sin esa fe firmada por el corrector oficial del Consejo de Castilla, el libro no se podía vender. Las revisiones del libro impreso debían ser efectuadas por un corrector de la Corte y designado por ella. Tenia que certificar que el libro impreso original era coincidente palabra por palabra, con el texto escrito a mano aprobado por los censores reales.

Llega a su fin esta situación de hoja oficial y con matiz obligatorio por ley, a través de la Real Orden de 1763 del rey Carlos III “El Ilustrado”. El monarca a través de nuevas disposiciones erradica este engorroso trámite, agilizando y abaratando el coste de la producción de los libros. Abriendo un camino a las leyes hacia la protección del “derecho de autor.

En los años 1500 la fe de erratas como costumbre existió en toda Europa casi desde que nace la imprenta.

El primer libro con fe de erratas que se conoce es un Juvenal impreso en Veneciaen 1478, y ocupa dos páginas pero como documento legal obligatorio, solo lo fue en España y en todo su Imperio, en todos los reinos de Castilla y Aragón desde 1558 en adelante. En el resto de Europa en el siglo XVI, Italia, Francia y Alemania tenían fe de erratas voluntaria , pero por prestigio, como decía el impresor Ibarra ( Zaragoza 1725-Madrid 1785 ) "Una obra no es perfecta si le falta la fe de errata. En Inglaterra desde 1557 existió el _Stationers' Company Register que obligaba a registrar el libro, pero no a incluir fe de erratas. Consistía en un libro donde se registraban los textos oficialmente en Londres, este se considera como el primer sistema precursor del derecho de autordel mundo.

Posteriormente se estableció formalmente, tras recibir por parte de la reina María, a partir de 1557 (un documento oficial) llamado también cédula real.

Desde entonces, la fe de erratas ha subsistido solo como solución económica y práctica para las imprentas.

Las erratas de imprenta, pasan a ser errores materiales que se meten en un texto ya impreso y no suelen ser errores del autor, sino que ocurren en el proceso de la impresión.

Hace no muchos años, era habitual encontrarse al final de una publicación una página que advertía: “Fe de erratas”. Subsanaban con las palabras correctas, los errores que habían saltado en el libro o la publicación. Esto se hacía, dado que era costoso económicamente el proceso de repetición en las planchas de impresión, pues antes de las tecnologías modernas, las páginas de los libros no se hacían en una "plancha" de una sola pieza, sino combinando miles de letras individuales de plomo en una caja. Así fue hasta que llegaron las tecnologías modernas. Hasta entonces los libros todavía llevaban con frecuencia, esta hoja de errores al final de la publicación. Así no tenían que volver a realizar esta costosa labor tanto en el sentido económico, como en el del esfuerzo.

Esta página de fe de erratas, finalmente desaparece a finales de los años 80 /90 definitivamente, con la llegada de ordenadores eficientes, al comenzar el uso masivo de programas de maquetación y con las primeras versiones de Adobe In Design entre otros. Con ello el gasto y el tiempo de corrección de un texto digital se vio reducido a cero.

Incluir una fe de erratas impresa pasó a verse como un síntoma de descuido o dejadez por parte de la editorial.

Desde el año 2000 la impresión digital para la impresión de un libro bajo demanda, permite a las editoriales la impresión según el deseo del autor de imprimir cantidades pequeñas (50-100) libros. Si los que compran el libro advierten errores tipográficos, entonces el archivo maestro se modifica en el ordenador, y se pueden reponer los libros que se necesiten para subsanar el texto sin perder dinero.

Como ejemplo de erratas enmendadas, se estudió, que en el libro de D. Quijote en la primera edición de 1605, se puede apreciar en el capitulo 23, como a Sancho le roban el asno y de repente, sin ningún otro dato Sancho en el capitulo 30 sigue apareciendo montado.

Cervantes, al advertir la errata, en la segunda edición que se llevó a cabo en el mismo año, colocó el robo del asno si, pero en otro lugar. En ediciones posteriores modernas, esta anécdota de Sancho va ubicada en el capitulo 25.

Por eso el Quijote de 1605 lleva al principio su "Testimonio de las erratas" diciendo que no tiene cosa digna de notar... aunque estaba plagado de ellas. Era trámite legal necesario para poder venderlo.

Somos humanos y cometemos errores, pero no debemos escabullirnos, debemos arrepentirnosy pedir perdón . Dios nos ofrece su perdón.

Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones. “Salmos 103:12”.

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