El mercado de la calle Feria, en una imagen de archivo.
El mercado de la calle Feria, en una imagen de archivo. MANU GARCÍA

Cualquier producto elaborado tiene una etiqueta, con sus multiingredientes y nutricional información, a saber, valor energético, grasas saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas -incluso detalle del Omega 3 y Linoleico-, hidratos de carbono, azúcares, fibra alimentaria, proteínas y sal. En pocos el contenido de agua.

¿Y si es un alimento fresco y comprado al peso? Fruta, verdura, pescado y carne en el mejor de los casos, un cartel expositor en el establecimiento anuncia algunos datos relevantes. Los alimentos son también una herramienta para hacer nuestra sociedad más justa, y los inspectores de consumo jugando un papel relevante, para un conocimiento más real. "Me interesa conocer qué estoy comiendo". 

El sistema y forma de cultivo -saber si se han utilizado o no químicos u OGM-, variedades incluso si son autóctonas, procedencia local o país, ser de temporada, manejo y conservantes afectan de manera esencial al interés alimenticio de cualquier sociedad que se precie. Aporte de calcio, hierro, yodo, magnesio, zinc, sodio, potasio, fósforo y selenio difícilmente podemos verlos informados para hacer frente a las recomendaciones por día, al menos para actividad física moderada - con otras consultar especialista -, siendo hombres o mujeres, para tener nuestras necesidades cubiertas. Interesante que estuviera junto al precio.

Estudios comparativos de centros de investigación ponen de manifiesto que las apariencias engañan, y que, por ejemplo, dos pimientos aparentemente similares, no son iguales y menos nutritivamente. Intento comer alimentos con certificado ecológico CAAE y productos locales de temporada, por eso me importa un pimiento.

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