Ediciones:

Seguir en Discover

sevilla

Cabreo en el sector de los guías turísticos con la Catedral de Sevilla: "Nos tenemos que disfrazar de turistas para comprar entradas"

Con motivo de las obras en el interior de la Giralda, se anunció un descenso de tickets, pero las empresas insisten en que el problema no está en el número, sino que se sienten vetados para trabajar en el interior del templo

  • Una visita en la Catedral de Sevilla, en una imagen de archivo. -

Guías y empresas del sector turístico en Sevilla llevan semanas mostrando su malestar por el cambio en la política de entradas aplicado por la Catedral de Sevilla a raíz de las obras en el interior de la torre de la Giralda. Lo que el monumento presenta como una medida temporal por motivos de seguridad, parte del sector lo interpreta como una restricción que, según denuncian, está teniendo consecuencias directas sobre su actividad diaria.

Las empresas afectadas aseguran que la situación se ha vuelto “caótica” para quienes trabajan con grupos organizados. Hablan de devoluciones, reservas canceladas, visitantes que no pueden acceder pese a tener su viaje planificado desde hace meses y, en algunos casos, despidos. Denuncian la forma en la que se está gestionando el acceso de los profesionales turísticos al interior del templo.

Según explican fuentes del sector, el problema principal no está solo en el aforo, sino en el nuevo sistema de venta y entrada para grupos. La Catedral permite ahora la venta a un único grupo de hasta 30 personas cada 30 minutos en taquilla. Es decir, en cada tramo de media hora solo puede acceder un grupo con ese límite máximo, sin que puedan acumularse o solaparse varios grupos en el mismo intervalo horario procedente de taquilla.

A ello se suma otra condición que las empresas consideran especialmente complicada: el grupo debe estar completamente organizado y presente en el momento de la compra. No se permite reservar con antelación para otros días u horarios. Si no hay disponibilidad en el tramo solicitado, el grupo debe esperar al siguiente intervalo libre para adquirir las entradas y acceder posteriormente al monumento.

La Catedral defiende que la medida responde a las obras en la Giralda

La Catedral de Sevilla justifica estas restricciones por las obras que se están llevando a cabo en el interior de la torre de la Giralda. Según la información trasladada por el propio monumento, la Dirección de Seguridad ha establecido una reducción temporal del aforo y del tránsito de visitantes con el objetivo de garantizar un control más riguroso del flujo de personas, evitar la saturación y reforzar la seguridad, especialmente en los accesos y en la propia torre.

  • Las cubiertas de la Catedral de Sevilla,
  • -

El Cabildo sostiene que, como consecuencia de esa situación, se ha modificado el sistema de acceso y la venta de entradas en taquilla para grupos. La medida afecta tanto a agencias y empresas con guía como a guías independientes. También se ha habilitado temporalmente un único punto autorizado para la venta de entradas de grupos, situado a la izquierda según se accede por la Puerta del Lagarto, en el actual acceso online. La entrada de estos grupos se realiza igualmente por ese mismo punto, de forma ordenada y bajo la supervisión de los criterios de seguridad establecidos.

Desde la Catedral insisten en que se trata de una regulación temporal. La previsión que manejan es que se prolongue aproximadamente hasta el 19 de julio, aunque el calendario dependerá de la evolución de las obras y del visto bueno del arquitecto y del director de seguridad. Según las explicaciones trasladadas al sector, el objetivo es adaptar el funcionamiento del monumento a una situación extraordinaria mientras duren los trabajos.

La Catedral añade que el acceso de los grupos debe realizarse conforme al itinerario establecido, iniciando obligatoriamente la visita por la torre de la Giralda y respetando en todo momento los turnos asignados, el aforo autorizado y las indicaciones del personal responsable de seguridad y control de acceso.

“Estamos peor que un turista individual”

El sector, sin embargo, considera que las explicaciones no resuelven el problema de fondo. Varias empresas sostienen que el nuevo sistema les impide planificar su trabajo con normalidad. Antes, explican, podían acudir con su grupo, comprar las entradas y acceder como cualquier visitante. Ahora, aseguran, deben asumir largas esperas sin tener garantizado el resultado.

Algunos guías afirman que están enviando a empleados a hacer cola de horas desde las siete de la mañana, bajo el sol de Sevilla, para intentar conseguir entradas para grupos de hasta 30 personas. Y aun así, según denuncian, el acceso no siempre queda garantizado. La incertidumbre, insisten, hace muy difícil organizar visitas que ya estaban vendidas o incluidas en paquetes turísticos más amplios.

La clave, explican desde estas empresas, es que la visita a la Catedral no siempre se vende de manera aislada. Muchas agencias la comercializan dentro de recorridos de varias horas que incluyen otros espacios de la ciudad, como Catedral, Alcázar y Plaza de España. Si la entrada a la Catedral se cae, sostienen, no solo se pierde una visita: puede venirse abajo un paquete completo y el perjuicio económico puede ascender a miles de euros por un solo grupo.

  • Una vista cenital.
  • -

Doce empresas, que según el sector suman más de 300 trabajadores, se han reunido para hacer frente común y mantener conversaciones con los responsables de estas políticas. Las compañías afectadas aseguran que la situación pone en riesgo más empleos. Algunas hablan ya de decenas de despidos vinculados a esta problemática, aunque los datos concretos varían según cada empresa.

Una de las compañías afectadas afirma que solo en la última semana ha dejado fuera a 700 turistas y ha tenido que realizar devoluciones por decenas de miles de euros. También asegura que ya ha despedido a cinco trabajadores. Un guía autónomo esta semana, tras esperar tres horas en la cola para comprar entradas, no pudo acceder con 12 clientes de un grupo,

El impacto, según estas fuentes, no se limita a los guías. Los empleos vinculados directa o indirectamente a la actividad turística generada por la Catedral rondan las 500 personas, según los datos que maneja el sector. Aseguran que la situación afecta también a hoteles, comercios, tiendas de recuerdos y otros negocios que dependen del turismo de grupos. En determinados segmentos, añaden, las ventas han caído hasta un 80%, especialmente porque muchas visitas se reservaban el mismo día o el día anterior, una práctica que ahora resulta mucho más difícil.

“Nos hemos tenido que disfrazar de turistas”

La tensión ha llegado hasta el punto de que algunos profesionales reconocen que han tenido que ocultar su condición de guías para intentar comprar entradas para sus clientes. “Nos hemos tenido que disfrazar de turistas”, resumen desde el sector. La frase refleja el malestar de quienes consideran que el sistema actual diferencia entre el visitante particular y el profesional turístico.

Según denuncian estas empresas, un turista individual puede llegar, comprar su entrada y acceder, mientras que un guía o una agencia se enfrenta a restricciones adicionales, controles y, en algunos casos, a la imposibilidad de conseguir entradas para su grupo. El sector cuestiona esa diferencia de trato si el argumento principal es el control del aforo y la seguridad.

“El aforo debería ser el mismo, ya sea una cola de individuales o de grupos”, indican fuentes del sector. Su argumento es que el número de personas que entra en el monumento no cambia por el hecho de que los visitantes accedan organizados con un guía o lo hagan por separado. Por eso piden que la Catedral habilite una fórmula específica para profesionales, estable y conocida con antelación.

A esa queja se suma la denuncia de arbitrariedad en la aplicación de las normas. Varios testimonios aseguran que las condiciones cambian de un día para otro. Un día, dicen, se permite vender entradas en un punto; al siguiente, no. Un día el límite parece ser de diez personas; otro, de treinta. “El acceso depende de cómo le caigas al que está en la puerta”, lamenta una de las fuentes consultadas.

La denuncia contra los bots y la reventa

Otra de las grandes quejas del sector apunta al sistema online. Mientras los guías hacen cola desde primera hora para intentar conseguir entradas en taquilla, fuentes de las empresas afectadas aseguran que las plataformas digitales de reventa siguen funcionando con normalidad. Según denuncian, parte del sistema online estaría siendo acaparado por revendedores que utilizan bots para reservar bloques de entradas con semanas de antelación.

Estas fuentes sostienen que algunos operadores reservan grupos para fechas futuras, van actualizando esas reservas y, una vez que reúnen las 30 entradas vendidas, las ofrecen en el mercado a precios superiores, incluso al doble o al triple. El sector considera que esa situación agrava el problema: mientras los profesionales regulados encuentran trabas para trabajar, denuncian que la reventa digital continúa operando sin las mismas dificultades.

Las peticiones de las empresas son claras. Reclaman un canal de compra para profesionales, similar al que existe en otros grandes monumentos internacionales; el fin de lo que consideran decisiones arbitrarias en taquilla; y unas normas estables, comunicadas con antelación y aplicadas de forma igualitaria.

Guías y empresas del sector turístico en Sevilla llevan semanas mostrando su malestar por el cambio en la política de entradas aplicado por la Catedral de Sevilla a raíz de las obras en el interior de la torre de la Giralda. Lo que el monumento presenta como una medida temporal por motivos de seguridad, parte del sector lo interpreta como una restricción que, según denuncian, está teniendo consecuencias directas sobre su actividad diaria.

Las empresas afectadas aseguran que la situación se ha vuelto “caótica” para quienes trabajan con grupos organizados. Hablan de devoluciones, reservas canceladas, visitantes que no pueden acceder pese a tener su viaje planificado desde hace meses y, en algunos casos, despidos. Denuncian la forma en la que se está gestionando el acceso de los profesionales turísticos al interior del templo.

Según explican fuentes del sector, el problema principal no está solo en el aforo, sino en el nuevo sistema de venta y entrada para grupos. La Catedral permite ahora la venta a un único grupo de hasta 30 personas cada 30 minutos en taquilla. Es decir, en cada tramo de media hora solo puede acceder un grupo con ese límite máximo, sin que puedan acumularse o solaparse varios grupos en el mismo intervalo horario procedente de taquilla.

A ello se suma otra condición que las empresas consideran especialmente complicada: el grupo debe estar completamente organizado y presente en el momento de la compra. No se permite reservar con antelación para otros días u horarios. Si no hay disponibilidad en el tramo solicitado, el grupo debe esperar al siguiente intervalo libre para adquirir las entradas y acceder posteriormente al monumento.

La Catedral defiende que la medida responde a las obras en la Giralda

La Catedral de Sevilla justifica estas restricciones por las obras que se están llevando a cabo en el interior de la torre de la Giralda. Según la información trasladada por el propio monumento, la Dirección de Seguridad ha establecido una reducción temporal del aforo y del tránsito de visitantes con el objetivo de garantizar un control más riguroso del flujo de personas, evitar la saturación y reforzar la seguridad, especialmente en los accesos y en la propia torre.

  • Las cubiertas de la Catedral de Sevilla,
  • -

El Cabildo sostiene que, como consecuencia de esa situación, se ha modificado el sistema de acceso y la venta de entradas en taquilla para grupos. La medida afecta tanto a agencias y empresas con guía como a guías independientes. También se ha habilitado temporalmente un único punto autorizado para la venta de entradas de grupos, situado a la izquierda según se accede por la Puerta del Lagarto, en el actual acceso online. La entrada de estos grupos se realiza igualmente por ese mismo punto, de forma ordenada y bajo la supervisión de los criterios de seguridad establecidos.

Desde la Catedral insisten en que se trata de una regulación temporal. La previsión que manejan es que se prolongue aproximadamente hasta el 19 de julio, aunque el calendario dependerá de la evolución de las obras y del visto bueno del arquitecto y del director de seguridad. Según las explicaciones trasladadas al sector, el objetivo es adaptar el funcionamiento del monumento a una situación extraordinaria mientras duren los trabajos.

La Catedral añade que el acceso de los grupos debe realizarse conforme al itinerario establecido, iniciando obligatoriamente la visita por la torre de la Giralda y respetando en todo momento los turnos asignados, el aforo autorizado y las indicaciones del personal responsable de seguridad y control de acceso.

“Estamos peor que un turista individual”

El sector, sin embargo, considera que las explicaciones no resuelven el problema de fondo. Varias empresas sostienen que el nuevo sistema les impide planificar su trabajo con normalidad. Antes, explican, podían acudir con su grupo, comprar las entradas y acceder como cualquier visitante. Ahora, aseguran, deben asumir largas esperas sin tener garantizado el resultado.

Algunos guías afirman que están enviando a empleados a hacer cola de horas desde las siete de la mañana, bajo el sol de Sevilla, para intentar conseguir entradas para grupos de hasta 30 personas. Y aun así, según denuncian, el acceso no siempre queda garantizado. La incertidumbre, insisten, hace muy difícil organizar visitas que ya estaban vendidas o incluidas en paquetes turísticos más amplios.

La clave, explican desde estas empresas, es que la visita a la Catedral no siempre se vende de manera aislada. Muchas agencias la comercializan dentro de recorridos de varias horas que incluyen otros espacios de la ciudad, como Catedral, Alcázar y Plaza de España. Si la entrada a la Catedral se cae, sostienen, no solo se pierde una visita: puede venirse abajo un paquete completo y el perjuicio económico puede ascender a miles de euros por un solo grupo.

  • Una vista cenital.
  • -

Doce empresas, que según el sector suman más de 300 trabajadores, se han reunido para hacer frente común y mantener conversaciones con los responsables de estas políticas. Las compañías afectadas aseguran que la situación pone en riesgo más empleos. Algunas hablan ya de decenas de despidos vinculados a esta problemática, aunque los datos concretos varían según cada empresa.

Una de las compañías afectadas afirma que solo en la última semana ha dejado fuera a 700 turistas y ha tenido que realizar devoluciones por decenas de miles de euros. También asegura que ya ha despedido a cinco trabajadores. Un guía autónomo esta semana, tras esperar tres horas en la cola para comprar entradas, no pudo acceder con 12 clientes de un grupo,

El impacto, según estas fuentes, no se limita a los guías. Los empleos vinculados directa o indirectamente a la actividad turística generada por la Catedral rondan las 500 personas, según los datos que maneja el sector. Aseguran que la situación afecta también a hoteles, comercios, tiendas de recuerdos y otros negocios que dependen del turismo de grupos. En determinados segmentos, añaden, las ventas han caído hasta un 80%, especialmente porque muchas visitas se reservaban el mismo día o el día anterior, una práctica que ahora resulta mucho más difícil.

“Nos hemos tenido que disfrazar de turistas”

La tensión ha llegado hasta el punto de que algunos profesionales reconocen que han tenido que ocultar su condición de guías para intentar comprar entradas para sus clientes. “Nos hemos tenido que disfrazar de turistas”, resumen desde el sector. La frase refleja el malestar de quienes consideran que el sistema actual diferencia entre el visitante particular y el profesional turístico.

Según denuncian estas empresas, un turista individual puede llegar, comprar su entrada y acceder, mientras que un guía o una agencia se enfrenta a restricciones adicionales, controles y, en algunos casos, a la imposibilidad de conseguir entradas para su grupo. El sector cuestiona esa diferencia de trato si el argumento principal es el control del aforo y la seguridad.

“El aforo debería ser el mismo, ya sea una cola de individuales o de grupos”, indican fuentes del sector. Su argumento es que el número de personas que entra en el monumento no cambia por el hecho de que los visitantes accedan organizados con un guía o lo hagan por separado. Por eso piden que la Catedral habilite una fórmula específica para profesionales, estable y conocida con antelación.

A esa queja se suma la denuncia de arbitrariedad en la aplicación de las normas. Varios testimonios aseguran que las condiciones cambian de un día para otro. Un día, dicen, se permite vender entradas en un punto; al siguiente, no. Un día el límite parece ser de diez personas; otro, de treinta. “El acceso depende de cómo le caigas al que está en la puerta”, lamenta una de las fuentes consultadas.

La denuncia contra los bots y la reventa

Otra de las grandes quejas del sector apunta al sistema online. Mientras los guías hacen cola desde primera hora para intentar conseguir entradas en taquilla, fuentes de las empresas afectadas aseguran que las plataformas digitales de reventa siguen funcionando con normalidad. Según denuncian, parte del sistema online estaría siendo acaparado por revendedores que utilizan bots para reservar bloques de entradas con semanas de antelación.

Estas fuentes sostienen que algunos operadores reservan grupos para fechas futuras, van actualizando esas reservas y, una vez que reúnen las 30 entradas vendidas, las ofrecen en el mercado a precios superiores, incluso al doble o al triple. El sector considera que esa situación agrava el problema: mientras los profesionales regulados encuentran trabas para trabajar, denuncian que la reventa digital continúa operando sin las mismas dificultades.

Las peticiones de las empresas son claras. Reclaman un canal de compra para profesionales, similar al que existe en otros grandes monumentos internacionales; el fin de lo que consideran decisiones arbitrarias en taquilla; y unas normas estables, comunicadas con antelación y aplicadas de forma igualitaria.

COMENTARIOS