Ediciones:

Seguir en Discover

escuela de salud

Las adicciones, uno de los grandes desafíos de salud pública del presente y del futuro

Las adicciones deben entenderse como un fenómeno multifactorial condicionado por factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos y culturales

  • La Junta introduce a las adicciones en el Plan de Salud Mental.

Las adicciones constituyen actualmente uno de los principales desafíos de salud pública en Europa y España.

Lejos del antiguo modelo asociado casi exclusivamente a la heroína y la marginalidad social, la realidad actual se caracteriza por escenarios mucho más complejos marcados por el policonsumo, la normalización social de determinadas sustancias, el incremento de psicofármacos, la aparición de nuevas drogas sintéticas, las adicciones comportamentales y la elevada comorbilidad psiquiátrica.

Desde una perspectiva de salud pública, subrayo que las adicciones deben entenderse como un fenómeno multifactorial condicionado por factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos y culturales. Por ello, considero insuficientes las respuestas exclusivamente punitivas y defienden modelos integrales basados en la prevención, la reducción de daños, la atención comunitaria y la coordinación sociosanitaria.

Preocupación por el inicio precoz y las nuevas adicciones digitales

Los últimos datos epidemiológicos reflejan que el alcohol continúa siendo la sustancia psicoactiva más consumida en España, mientras que el cannabis sigue liderando el consumo de drogas ilegales. También preocupa el incremento sostenido del consumo de hipnosedantes, especialmente entre mujeres y personas mayores.

Uno de los aspectos más alarmantes es la precocidad del inicio del consumo. Las encuestas en población escolar sitúan el comienzo del consumo de alcohol y tabaco en torno a los 14 años, junto a una creciente normalización del cannabis entre adolescentes.

Además, hay un fuerte crecimiento de las adicciones sin sustancia, especialmente entre población joven, como: juego online, apuestas deportivas, uso problemático de internet, videojuegos, y dependencia digital.

Estas conductas ya se relacionan con ansiedad, depresión, aislamiento social, impulsividad y fracaso académico. El fenómeno de las adicciones no puede analizarse únicamente desde el comportamiento individual, sino desde los determinantes sociales de la salud.

La integración entre salud mental y adicciones, principal reto asistencial

Uno de los grandes desafíos actuales es la atención a la denominada patología dual, es decir, la coexistencia de trastornos adictivos junto a depresión, ansiedad, trauma complejo, trastornos psicóticos o trastornos de personalidad.

Es necesario alertar de que los sistemas sanitarios continúan funcionando de forma fragmentada, separando salud mental y adicciones, lo que dificulta la continuidad terapéutica y empeora los resultados clínicos.

Por ello, es importante reclamar avanzar hacia modelos integrados con equipos multidisciplinares, historias clínicas compartidas, protocolos comunes, y abordajes biopsicosociales.

Reducción de daños y lucha contra el estigma

Es básico defender el papel clave de las estrategias de reducción de daños, como los programas de intercambio de jeringuillas, la naloxona comunitaria o las salas de consumo supervisado, o proyectos como el Pepsa, herramientas que han demostrado reducir infecciones, sobredosis y mortalidad.

Asimismo, existe la necesidad de combatir el estigma que sufren las personas con adicciones, al presentar mayores tasas de desempleo, exclusión social, sinhogarismo y peor acceso al sistema sanitario.

“Las adicciones son trastornos complejos, no fracasos morales”, se remarcó.

El futuro: servicios más humanos, comunitarios y digitales

Entre los retos de futuro es importante hablar de la aparición constante de nuevas sustancias psicoactivas, el auge de las adicciones digitales, el envejecimiento de pacientes con trastornos adictivos y la necesidad de incorporar una perspectiva de género en todos los servicios.

El Servicio de Drogas del futuro debe evolucionar hacia modelos más preventivos, más comunitarios, más intersectoriales, basados en evidencia científica, y centrados en la dignidad de las personas.

También es de destacar la importancia de integrar nuevas tecnologías como la teleasistencia, la monitorización clínica o las intervenciones online, advirtiendo de los riesgos de deshumanización y brecha digital.

Un nuevo modelo de Salud Pública

La principal conclusión es la necesidad de transformar el actual modelo asistencial hacia una auténtica estructura estratégica de Salud Pública capaz de actuar no solo sobre el consumo de sustancias, sino también sobre los determinantes sociales que favorecen las adicciones: desigualdad, pobreza, exclusión, trauma y falta de oportunidades.

El verdadero objetivo no es solamente tratar adicciones; es mejorar salud, dignidad y cohesión social.

Finalmente, es básico invertir en prevención, salud mental, reducción de daños y cohesión social constituye “una inversión estratégica en bienestar colectivo y salud pública”.

Las adicciones constituyen actualmente uno de los principales desafíos de salud pública en Europa y España.

Lejos del antiguo modelo asociado casi exclusivamente a la heroína y la marginalidad social, la realidad actual se caracteriza por escenarios mucho más complejos marcados por el policonsumo, la normalización social de determinadas sustancias, el incremento de psicofármacos, la aparición de nuevas drogas sintéticas, las adicciones comportamentales y la elevada comorbilidad psiquiátrica.

Desde una perspectiva de salud pública, subrayo que las adicciones deben entenderse como un fenómeno multifactorial condicionado por factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos y culturales. Por ello, considero insuficientes las respuestas exclusivamente punitivas y defienden modelos integrales basados en la prevención, la reducción de daños, la atención comunitaria y la coordinación sociosanitaria.

Preocupación por el inicio precoz y las nuevas adicciones digitales

Los últimos datos epidemiológicos reflejan que el alcohol continúa siendo la sustancia psicoactiva más consumida en España, mientras que el cannabis sigue liderando el consumo de drogas ilegales. También preocupa el incremento sostenido del consumo de hipnosedantes, especialmente entre mujeres y personas mayores.

Uno de los aspectos más alarmantes es la precocidad del inicio del consumo. Las encuestas en población escolar sitúan el comienzo del consumo de alcohol y tabaco en torno a los 14 años, junto a una creciente normalización del cannabis entre adolescentes.

Además, hay un fuerte crecimiento de las adicciones sin sustancia, especialmente entre población joven, como: juego online, apuestas deportivas, uso problemático de internet, videojuegos, y dependencia digital.

Estas conductas ya se relacionan con ansiedad, depresión, aislamiento social, impulsividad y fracaso académico. El fenómeno de las adicciones no puede analizarse únicamente desde el comportamiento individual, sino desde los determinantes sociales de la salud.

La integración entre salud mental y adicciones, principal reto asistencial

Uno de los grandes desafíos actuales es la atención a la denominada patología dual, es decir, la coexistencia de trastornos adictivos junto a depresión, ansiedad, trauma complejo, trastornos psicóticos o trastornos de personalidad.

Es necesario alertar de que los sistemas sanitarios continúan funcionando de forma fragmentada, separando salud mental y adicciones, lo que dificulta la continuidad terapéutica y empeora los resultados clínicos.

Por ello, es importante reclamar avanzar hacia modelos integrados con equipos multidisciplinares, historias clínicas compartidas, protocolos comunes, y abordajes biopsicosociales.

Reducción de daños y lucha contra el estigma

Es básico defender el papel clave de las estrategias de reducción de daños, como los programas de intercambio de jeringuillas, la naloxona comunitaria o las salas de consumo supervisado, o proyectos como el Pepsa, herramientas que han demostrado reducir infecciones, sobredosis y mortalidad.

Asimismo, existe la necesidad de combatir el estigma que sufren las personas con adicciones, al presentar mayores tasas de desempleo, exclusión social, sinhogarismo y peor acceso al sistema sanitario.

“Las adicciones son trastornos complejos, no fracasos morales”, se remarcó.

El futuro: servicios más humanos, comunitarios y digitales

Entre los retos de futuro es importante hablar de la aparición constante de nuevas sustancias psicoactivas, el auge de las adicciones digitales, el envejecimiento de pacientes con trastornos adictivos y la necesidad de incorporar una perspectiva de género en todos los servicios.

El Servicio de Drogas del futuro debe evolucionar hacia modelos más preventivos, más comunitarios, más intersectoriales, basados en evidencia científica, y centrados en la dignidad de las personas.

También es de destacar la importancia de integrar nuevas tecnologías como la teleasistencia, la monitorización clínica o las intervenciones online, advirtiendo de los riesgos de deshumanización y brecha digital.

Un nuevo modelo de Salud Pública

La principal conclusión es la necesidad de transformar el actual modelo asistencial hacia una auténtica estructura estratégica de Salud Pública capaz de actuar no solo sobre el consumo de sustancias, sino también sobre los determinantes sociales que favorecen las adicciones: desigualdad, pobreza, exclusión, trauma y falta de oportunidades.

El verdadero objetivo no es solamente tratar adicciones; es mejorar salud, dignidad y cohesión social.

Finalmente, es básico invertir en prevención, salud mental, reducción de daños y cohesión social constituye “una inversión estratégica en bienestar colectivo y salud pública”.

Comentarios