El asunto ha trascendido porque pocas noticias de los últimos días se han viralizado tanto como la que contaba que, supuestamente, el futbolista Pablo Páez Gavira, Gavi, había invertido, de forma desinteresada,1,3 millones de euros para construir 150 viviendas para personas desfavorecidas en su pueblo natal, Los Palacios y Villafranca (Sevilla). La supuesta noticia, absolutamente falsa y firmada por un colaborador externo, la dio un suplemento, especializado en famosos, del diario nacional La Razón, evidentemente sin filtro alguno por parte de la redacción madrileña.
Pero lo peor no fue este caso de fake news, puntual al fin y al cabo, sino el comportamiento a continuación de prácticamente todos los medios de comunicación sevillanos, andaluces, españoles y aun internacionales, desde periódicos y revistas considerados serios hasta perfiles de redes sociales de todo el globo, pues parece que nadie dudó un momento en replicar lo que alguno de ellos, como el diario Sport, del grupo Prensa Ibérica, se apresuró en volver a publicar citando a La Razón.
Absolutamente todos repitieron la cantinela de que Gavi habría donado esa cantidad de dinero para construir tal cantidad de viviendas, y a continuación relacionaban la supuesta generosidad extraordinaria del futbolista con unas declaraciones suyas, totalmente descontextualizadas, sobre su compromiso con los pobres y con otras declaraciones del alcalde de su pueblo natal cuando el Ayuntamiento recibió tanto a Gavi como a Fabián Ruiz tras haber ganado ambos el Mundial con la Selección Española. Incluso algunos medios añadieron información, irrelevante para el caso pero fundamental para el morbo, sobre la novia del futbolista que nada tenía que ver con la supuesta noticia en sí de la millonaria inversión en viviendas. Ninguna fuente, ninguna declaración veraz y ninguna realidad de suelos, plazos o procesos.
Y ante tamaño disparate globalizado, ¿qué hizo un medio de comunicación local como lavozdelsur.es? Pues sencillamente hacer periodismo, aplicar la lección de Manuel Chaves Nogales de andar y contar, contarle a la gente, de verdad, lo que le pasa a la gente después de investigar, preguntar y volver a preguntar. Nuestro redactor Álvaro Romero acudió a la fuente primaria de la que había surgido, tan sospechosamente, la supuesta noticia. Habló con un redactor de La Razón y tomó nota de su extrañeza. A continuación se puso en contacto con el entorno familiar del futbolista y anotó asimismo su desconocimiento del asunto.
Llamó igualmente a la delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca, donde debían de tener constancia del proyecto y del suelo que fuera a utilizarse, y constató también que nada de esto existía. Además, se puso en contacto con la teniente de alcalde de la localidad, quien le confirmó que ya el propio Consistorio había contactado con el representante legal del jugador para desmentirle todo lo publicado y confirmar que, efectivamente, se trataba de un bulo. No conforme con todo ello, el mismo redactor telefoneó al alcalde de la localidad, que estaba de vacaciones, para volver a confirmar lo que ya se entendía como una burda mentira, y el alcalde insistió en que todo era un bulo, que no constaba nada en el Ayuntamiento y que ni el jugador ni su representante ni su familia sabían nada de las supuestas viviendas.
Todavía faltaban dos operaciones periodísticas más, una matemática y otra de carácter lingüístico: la primera consistió en dividir la supuesta inversión de 1,3 millones de euros entre 150 viviendas, lo que arrojó la cifra de 8.666 euros, ridícula en un mercado inmobiliario como el actual. La segunda fue analizar los verbos utilizados en el texto del bulo viralizado: todos en condicional (“habría invertido”, “habría decidido”, etc.). En la redacción de lavozdelsur.es volvimos a reflexionar sobre lo que debería enseñarse en las facultades de Periodismo y Comunicación: que una noticia, si se ha contrastado, ha de usar tiempos verbales en presente o pretérito de indicativo, porque las inversiones o se hacen o no se hacen. Y si un periodista ha comprobado un hecho, lo cuenta. Y, si no, no publica nada.
La vergonzosa práctica de no citar
Prácticamente a las 24 horas de que lavozdelsur.es —un periódico en el que hacemos periodismo siguiendo la estela de los grandes maestros, con agenda propia y sin ataduras a otros intereses que no sean los de nuestros lectores— hubiera desmentido el bulo, muchos periódicos empezaron a replicar nuestro propio desmentido porque desde la Alcaldía de Los Palacios y Villafranca les habían remitido el enlace de nuestra noticia contrastada. Pero, a diferencia de lo que todos habían hecho con La Razón, citándolo, cuando el bulo, ahora ningún medio –salvo algunos youtubers— ha citado a lavozdelsur.es como la fuente del desmentido, lo que demuestra cómo tantas redacciones adolecen de la mínima formación periodística en el uso honesto de las fuentes.
El asunto, desde el principio, es preocupante porque demuestra la falta de un trabajo de contraste en el periodismo español, que es lo que debe seguir distinguiendo a las redacciones del uso fraudulento de la información por parte de influencers o perfiles en redes sociales. En esta época en la que cualquiera puede lanzar un mensaje, verdadero o falso, susceptible de viralizarse en tiempo récord, es más necesario que nunca el Periodismo de toda la vida: el que se encarga de indagar, preguntar, comprobar y citar las fuentes de todo ese proceso. Lo demás sigue siendo charlatanería. Y que esa costumbre se generalice le hace un flaco favor al periodismo en general.
Pero es que, además, todo este asunto demuestra hasta qué punto la ciudadanía precisa de una formación exprés en la lectura crítica de medios, porque a estas alturas del desarrollo cibernético es inadmisible que millones de lectores sean incapaces de distinguir un texto solvente de otro incapaz de soportar una lectura mínimamente comprensiva. Desde lavozdelsur.es vamos a seguir apostando por hacer lo que mejor sabemos: contar lo que pasa en nuestra tierra después de que nuestros periodistas, con caras, nombres y apellidos, lo hayan investigado. Ojalá que el desagradable episodio sirva para que otras muchas cabeceras se alineen en este mismo objetivo, tan honorable. Pero mucho nos tememos que otras, obsesionadas con el clic y con otros intereses que nada tienen que ver con el periodismo, ni siquiera se tomarán la molestia de retirar la mentira o pedir disculpas.
El asunto ha trascendido porque pocas noticias de los últimos días se han viralizado tanto como la que contaba que, supuestamente, el futbolista Pablo Páez Gavira, Gavi, había invertido, de forma desinteresada,1,3 millones de euros para construir 150 viviendas para personas desfavorecidas en su pueblo natal, Los Palacios y Villafranca (Sevilla). La supuesta noticia, absolutamente falsa y firmada por un colaborador externo, la dio un suplemento, especializado en famosos, del diario nacional La Razón, evidentemente sin filtro alguno por parte de la redacción madrileña.
Pero lo peor no fue este caso de fake news, puntual al fin y al cabo, sino el comportamiento a continuación de prácticamente todos los medios de comunicación sevillanos, andaluces, españoles y aun internacionales, desde periódicos y revistas considerados serios hasta perfiles de redes sociales de todo el globo, pues parece que nadie dudó un momento en replicar lo que alguno de ellos, como el diario Sport, del grupo Prensa Ibérica, se apresuró en volver a publicar citando a La Razón.
Absolutamente todos repitieron la cantinela de que Gavi habría donado esa cantidad de dinero para construir tal cantidad de viviendas, y a continuación relacionaban la supuesta generosidad extraordinaria del futbolista con unas declaraciones suyas, totalmente descontextualizadas, sobre su compromiso con los pobres y con otras declaraciones del alcalde de su pueblo natal cuando el Ayuntamiento recibió tanto a Gavi como a Fabián Ruiz tras haber ganado ambos el Mundial con la Selección Española. Incluso algunos medios añadieron información, irrelevante para el caso pero fundamental para el morbo, sobre la novia del futbolista que nada tenía que ver con la supuesta noticia en sí de la millonaria inversión en viviendas. Ninguna fuente, ninguna declaración veraz y ninguna realidad de suelos, plazos o procesos.
Y ante tamaño disparate globalizado, ¿qué hizo un medio de comunicación local como lavozdelsur.es? Pues sencillamente hacer periodismo, aplicar la lección de Manuel Chaves Nogales de andar y contar, contarle a la gente, de verdad, lo que le pasa a la gente después de investigar, preguntar y volver a preguntar. Nuestro redactor Álvaro Romero acudió a la fuente primaria de la que había surgido, tan sospechosamente, la supuesta noticia. Habló con un redactor de La Razón y tomó nota de su extrañeza. A continuación se puso en contacto con el entorno familiar del futbolista y anotó asimismo su desconocimiento del asunto.
Llamó igualmente a la delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca, donde debían de tener constancia del proyecto y del suelo que fuera a utilizarse, y constató también que nada de esto existía. Además, se puso en contacto con la teniente de alcalde de la localidad, quien le confirmó que ya el propio Consistorio había contactado con el representante legal del jugador para desmentirle todo lo publicado y confirmar que, efectivamente, se trataba de un bulo. No conforme con todo ello, el mismo redactor telefoneó al alcalde de la localidad, que estaba de vacaciones, para volver a confirmar lo que ya se entendía como una burda mentira, y el alcalde insistió en que todo era un bulo, que no constaba nada en el Ayuntamiento y que ni el jugador ni su representante ni su familia sabían nada de las supuestas viviendas.
Todavía faltaban dos operaciones periodísticas más, una matemática y otra de carácter lingüístico: la primera consistió en dividir la supuesta inversión de 1,3 millones de euros entre 150 viviendas, lo que arrojó la cifra de 8.666 euros, ridícula en un mercado inmobiliario como el actual. La segunda fue analizar los verbos utilizados en el texto del bulo viralizado: todos en condicional (“habría invertido”, “habría decidido”, etc.). En la redacción de lavozdelsur.es volvimos a reflexionar sobre lo que debería enseñarse en las facultades de Periodismo y Comunicación: que una noticia, si se ha contrastado, ha de usar tiempos verbales en presente o pretérito de indicativo, porque las inversiones o se hacen o no se hacen. Y si un periodista ha comprobado un hecho, lo cuenta. Y, si no, no publica nada.
La vergonzosa práctica de no citar
Prácticamente a las 24 horas de que lavozdelsur.es —un periódico en el que hacemos periodismo siguiendo la estela de los grandes maestros, con agenda propia y sin ataduras a otros intereses que no sean los de nuestros lectores— hubiera desmentido el bulo, muchos periódicos empezaron a replicar nuestro propio desmentido porque desde la Alcaldía de Los Palacios y Villafranca les habían remitido el enlace de nuestra noticia contrastada. Pero, a diferencia de lo que todos habían hecho con La Razón, citándolo, cuando el bulo, ahora ningún medio –salvo algunos youtubers— ha citado a lavozdelsur.es como la fuente del desmentido, lo que demuestra cómo tantas redacciones adolecen de la mínima formación periodística en el uso honesto de las fuentes.
El asunto, desde el principio, es preocupante porque demuestra la falta de un trabajo de contraste en el periodismo español, que es lo que debe seguir distinguiendo a las redacciones del uso fraudulento de la información por parte de influencers o perfiles en redes sociales. En esta época en la que cualquiera puede lanzar un mensaje, verdadero o falso, susceptible de viralizarse en tiempo récord, es más necesario que nunca el Periodismo de toda la vida: el que se encarga de indagar, preguntar, comprobar y citar las fuentes de todo ese proceso. Lo demás sigue siendo charlatanería. Y que esa costumbre se generalice le hace un flaco favor al periodismo en general.
Pero es que, además, todo este asunto demuestra hasta qué punto la ciudadanía precisa de una formación exprés en la lectura crítica de medios, porque a estas alturas del desarrollo cibernético es inadmisible que millones de lectores sean incapaces de distinguir un texto solvente de otro incapaz de soportar una lectura mínimamente comprensiva. Desde lavozdelsur.es vamos a seguir apostando por hacer lo que mejor sabemos: contar lo que pasa en nuestra tierra después de que nuestros periodistas, con caras, nombres y apellidos, lo hayan investigado. Ojalá que el desagradable episodio sirva para que otras muchas cabeceras se alineen en este mismo objetivo, tan honorable. Pero mucho nos tememos que otras, obsesionadas con el clic y con otros intereses que nada tienen que ver con el periodismo, ni siquiera se tomarán la molestia de retirar la mentira o pedir disculpas.
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