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A la caza de tesoros en San Fernando: 400 coleccionistas exploran un palacete del siglo XVIII en venta

La casa palacio, perteneciente a una familia de marinos, se transforma temporalmente en una tienda museo con piezas como un crucifijo valorado en cerca de 3.000 euros

  • Crucifijo valorado en cerca de 3.000 euros en la casa de una saga de marinos en San Fernando.

Una casa palacio del siglo XVIII en San Fernando ha abierto sus puertas de una forma poco habitual. El inmueble está a la venta, pero también buscan nuevo dueño buena parte de los objetos que han formado parte de la vivienda durante generaciones.

Mobiliario, piezas de arte y artículos vinculados a la vida cotidiana de la casa han convertido sus estancias en una particular tienda museo que está atrayendo a coleccionistas y amantes de las antigüedades llegados desde distintos puntos del país. La expectación ha sido notable. Solo este sábado 22 de agosto, unas 400 personas tenían cita previa para recorrer el inmueble y conocer de primera mano los objetos disponibles.

La vivienda perteneció a una saga familiar de altos cargos de la Marina de San Fernando. Son ahora sus tataranietos quienes han decidido desprenderse tanto del edificio como de parte de lo que alberga en su interior. Los descendientes ya únicamente utilizaban la casa durante el verano.

La venta ha supuesto así romper durante unos días la privacidad de un hogar histórico. Habitaciones que hasta ahora pertenecían al ámbito familiar reciben a potenciales compradores interesados no solo en adquirir una antigüedad, sino también en conocerla en el mismo espacio en el que ha permanecido durante años.

  • Exterior del palacete del siglo XVIII.
  • -

Entre los numerosos objetos que se ofrecen, un crucifijo valorado en cerca de 3.000 euros es una de las piezas más valiosas de cuantas forman parte de esta singular venta.

Coleccionistas en busca de piezas con historia

Quienes atraviesan las puertas del palacete presentan perfiles muy distintos, aunque muchos comparten una misma intención: prolongar la vida de objetos antiguos y llevárselos directamente desde el entorno al que han pertenecido.

Para parte de estos aficionados, precisamente ahí se encuentra uno de los atractivos de la propuesta. Prefieren descubrir las piezas dentro de una vivienda histórica antes que encontrarlas expuestas en una tienda de antigüedades.

Y no todos compran pensando en hacer negocio. Muchos de los objetos adquiridos terminan en las propias casas de los coleccionistas o sirven para intercambios dentro de sus redes de aficionados. Durante este fin de semana, la histórica vivienda isleña se ha convertido así en un lugar de peregrinación para quienes buscan muebles, arte y pequeños tesoros.

Una casa palacio del siglo XVIII en San Fernando ha abierto sus puertas de una forma poco habitual. El inmueble está a la venta, pero también buscan nuevo dueño buena parte de los objetos que han formado parte de la vivienda durante generaciones.

Mobiliario, piezas de arte y artículos vinculados a la vida cotidiana de la casa han convertido sus estancias en una particular tienda museo que está atrayendo a coleccionistas y amantes de las antigüedades llegados desde distintos puntos del país. La expectación ha sido notable. Solo este sábado 22 de agosto, unas 400 personas tenían cita previa para recorrer el inmueble y conocer de primera mano los objetos disponibles.

La vivienda perteneció a una saga familiar de altos cargos de la Marina de San Fernando. Son ahora sus tataranietos quienes han decidido desprenderse tanto del edificio como de parte de lo que alberga en su interior. Los descendientes ya únicamente utilizaban la casa durante el verano.

La venta ha supuesto así romper durante unos días la privacidad de un hogar histórico. Habitaciones que hasta ahora pertenecían al ámbito familiar reciben a potenciales compradores interesados no solo en adquirir una antigüedad, sino también en conocerla en el mismo espacio en el que ha permanecido durante años.

  • Exterior del palacete del siglo XVIII.
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Entre los numerosos objetos que se ofrecen, un crucifijo valorado en cerca de 3.000 euros es una de las piezas más valiosas de cuantas forman parte de esta singular venta.

Coleccionistas en busca de piezas con historia

Quienes atraviesan las puertas del palacete presentan perfiles muy distintos, aunque muchos comparten una misma intención: prolongar la vida de objetos antiguos y llevárselos directamente desde el entorno al que han pertenecido.

Para parte de estos aficionados, precisamente ahí se encuentra uno de los atractivos de la propuesta. Prefieren descubrir las piezas dentro de una vivienda histórica antes que encontrarlas expuestas en una tienda de antigüedades.

Y no todos compran pensando en hacer negocio. Muchos de los objetos adquiridos terminan en las propias casas de los coleccionistas o sirven para intercambios dentro de sus redes de aficionados. Durante este fin de semana, la histórica vivienda isleña se ha convertido así en un lugar de peregrinación para quienes buscan muebles, arte y pequeños tesoros.

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