Opinión

Desempeño bulímico laboral

Mi abuela decía: "Si quieres conocer a fulanito/a, dale un carguito" y "Para prosperar, en Ayuda a Domicilio y verás"

  • Una persona mayor, atendido por una auxiliar de ayuda a domicilio, en una imagen de archivo.

"La primera igualdad es la equidad". Víctor Hugo.

"La rectitud es tratar con equidad, justicia y decencia a la familia". Mahoma.

Se queja una usuaria del Servicio de Ayuda a Domicilio: ¿Por qué me envían dos auxiliares bulímicas seguidas de Ayuda y, al hacerlo ver, me castigan suspendiéndome el servicio? 

La ergonomía es la disciplina científica que se encarga de diseñar y adaptar los lugares de trabajo, las herramientas y las tareas a las características anatómicas, fisiológicas y psicológicas del trabajador, buscando optimizar su bienestar y rendimiento. Cuando el enfoque se centra específicamente en cómo el trabajador se ajusta o modifica su comportamiento y entorno, también se habla de psicosociología aplicada o adaptación puesto-persona. Los principales tipos de ergonomía se refieren a aspectos físicos, cognitivos y organizacionales. En el ámbito de la ergonomía y los recursos humanos modernos, el trabajo debe adaptarse a la persona (y no al revés). Este principio fundamental se conoce como "enfoque antropocéntrico" o diseño centrado en el ser humano. Ejemplo real: “En el marco legal y laboral actual, las personas con discapacidad física (como cojas o mancas) pueden formar parte de un proceso de selección para albañilería, siempre y cuando se evalúe su capacidad funcional real para el puesto y se consideren las adaptaciones necesarias a la normativa de empleo y los principios de no discriminación e igualdad de oportunidades obligan a las empresas a evaluar a los candidatos por sus competencias y capacidades, no por su condición física de forma generalizada.

La Bulimia Nerviosa afecta gravemente el desempeño laboral de un cuidador debido al fuerte desgaste físico, mental y emocional que este trastorno de la conducta alimentaria (TCA) provoca en su organismo. El trabajo de cuidar a dependientes, enfermos o ancianos exige altos niveles de energía, paciencia, concentración y estabilidad emocional, cualidades que se ven mermadas por las consecuencias del trastorno. Las personas que sufren de bulimia padecen rasgos psicológicos muy frecuentes de cambios de carácter e inestabilidad emocional, como por ejemplo: irritabilidad, ansiedad, apatía y baja autoestima.  

Se da un impacto directo en su entorno de trabajo:  limitaciones físicas y agotamiento, fatiga extrema y debilidad muscular. Los ciclos de atracones y purgas (vómitos, uso de laxantes o diuréticos) provocan desequilibrios electrolíticos y deshidratación severa. Esto causa un cansancio crónico que dificulta tareas esenciales como movilizar, levantar o trasladar a la persona cuidada. Son frecuentes los problemas médicos y las bajas laborales debido a las complicaciones gastrointestinales, mareos, migrañas o arritmias derivados de la bulimia, elevan considerablemente el absentismo laboral y las solicitudes de incapacidades temporales o definitivas. El deterioro cognitivo y la pérdida de concentración, pensamientos obsesivos, su mente suele estar colonizada de forma constante por ideas sobre la comida, el peso, el conteo de calorías o la urgencia de purgarse. Tienen errores por distracción, debido a la falta de enfoque mental, provocando descuidos considerables en su labor, tales como errores en la administración de medicamentos, olvidos en los horarios de las comidas o fallos de atención que pongan en riesgo la seguridad física del paciente.  

La bulimia está fuertemente ligada a cuadros de ansiedad, depresión, culpa y baja tolerancia al estrés. Un cuidador con inestabilidad emocional puede perder más fácilmente la paciencia necesaria para el trato diario con personas dependientes. El aislamiento y secretismo de los (TCA) supone un esfuerzo por mantener el trastorno en secreto, genera dinámicas de ocultación, provocando que el profesional evite comer en público o acompañar de forma saludable los momentos de alimentación de la persona bajo su cuidado. Para realizar este tipo de trabajos con seguridad, es fundamental que el profesional busque un enfoque integral de salud mental y nutricional, ya que existen tratamientos multidisciplinares especializados en TCAs que permiten recuperar la salud y la plena funcionalidad laboral, más trabajando en el área de la Salud.

  • Resumen del Impacto en el rol de cuidado

 El trabajo es un derecho fundamental, pero para las personas con problemas de salud mental se convierte en un reto importante, tanto por el estigma que rodea la salud mental como por la poca adaptabilidad que existe en el mundo laboral ordinario para dar espacios a personas con estos trastornos. Para estas personas, tener trabajo puede contribuir a la recuperación y a la inclusión, así como también mejorar la confianza y su desempeño en la sociedad. Aunque la salud mental está ya presente en el ámbito laboral como un tema al que prestar atención, el peso del estigma sigue siendo tan alto que el 90% de las personas que han pasado por un problema de salud mental no lo comparten en su lugar de trabajo. Es indispensable una valoración conjunta entre la persona con TCA y su equipo asistencial para analizar pros y contras de cada empleo en relación al momento del proceso terapéutico en el que se encuentre. En el proceso de análisis es importante conocer bien las características del empleo para saber qué aspectos pueden ser beneficiosos o no para la persona, como puede ser tener un horario laboral regular, por ejemplo. Hay que evitar aquellos trabajos que impliquen un alto nivel de estrés, presión por la apariencia física o una cultura de la dieta y la imagen corporal; esto último es un grave problema para ellos/as.

Explicar en el lugar de trabajo que se tiene un problema de salud mental es decisión de la propia persona. Forma parte del ámbito privado de la persona e influyen muchos aspectos, como es el estigma que aún existe sobre la salud mental. En caso de querer comunicarlo, se recomienda que se haga de manera natural, igual que se haría si se tuviese cualquier otra enfermedad. En estos casos, se aconseja no mentir. Los equipos asistenciales también pueden ayudar y acompañar en este momento. Una buena estrategia para comunicar que se está en tratamiento por un TCA es escribir lo que vas a decir y pensar en posibles respuestas para las preguntas que te puedan hacer; incluso puedes ensayarlo. En la gran mayoría de empresas, la reacción más habitual es la de la empatía y facilitar apoyo a la persona. Eso nos preguntamos nosotros al saber la práctica selectiva llevada a cabo por el servicio de Ayuda Domiciliaria, si se trata de integrar a las personas con TCAs, una vez tratado clínicamente a modo de prácticas en la red, y si es así, se debería de comunicar al usuario/a, por honestidad, sobre todo, y explicar los riesgos cotidianos.

Me llama mucho la atención que el Servicio de Ayuda Domiciliaria de Jerez no haya tenido en cuenta los factores que se describen más arriba, y más, cuando una de las coordinadoras responsables tiene origen norafricano, de donde se dice que: “La cultura marroquí cuida, valora y respeta profundamente a sus mayores como un pilar fundamental de la vida en familia y en la comunidad. Los ancianos ocupan un lugar central y reciben el máximo cuidado y consideración dentro del hogar. La opinión de las personas mayores, en especial de las mujeres ancianas, es muy escuchada y respetada en las decisiones familiares”.

Me han contado un caso de absoluta desprotección al castigar sin servicio de ayuda, a una mujer dependiente desde hace años, por no tener auxiliares; cuando en declaraciones a la Cope en septiembre p.p., Yesika Quintero Palma, delegada de Inclusión Social, Dependencia, Mayores y Familia y Recursos Humanos, dice en titular: “Tenemos el mejor convenio del servicio de ayuda a domicilio de Andalucía", del gobierno local que encabeza la alcaldesa María José García Pelayo, dentro del Plan Jerez de los Cuidados impulsado para reorganizar la estructura administrativa y mejorar las condiciones del personal, tras resolver el conflicto laboral histórico y dignificar los salarios de la plantilla. Por ello, me sorprende que la coordinadora E.M.B.M. aluda como argumento de castigo hacia la usuaria vulnerable mencionada que no tienen auxiliares. Cuando sus superioras declaran lo anteriormente escrito en una entrevista, en contra de sus argumentos, es un despropósito llevar la contraria al superior

La usuaria, ha padecido un quinario desde que la joven inexperta coordinadora, nombrada en mayo del presente año 26, por ostentar el grado de Trabajadora Social. Le han sido enviadas dos auxiliares seguidas con dificultad de movilidad por bulimia, con los agravantes descritos con anterioridad, su peso y volumen; hacia una mujer de setenta y tres años, que ha entregado mucho tiempo a la docencia voluntaria del pueblo jerezano con un doctorado en Psicología de la Salud, cuya movilidad es precaria, reducida al sesenta y cinco por ciento por un accidente, y en espera de revisión, sin fuerza muscular medida bajo EMG, que vive sola, luchando diariamente por poder caminar, y ser útil a la sociedad en la que reside. 

Habiendo sido la coordinadora informada con respeto y educación sobre el problema de la auxiliar enviada, la primera vez, repite con la segunda, más volumen y mucho más peso. Si la primera desconocía que era el embozo de una sábana y hacía mal la cama y muchas más cosas, tan simples como desconocer que es una mopa, la segunda, peor, no tenía agilidad y constantemente se sentaba. ¿Qué significa esta actitud? No concuerda con su formación, educación y el respeto a los mayores de su cultura. ¡En castellano es: si no quieres caldo, toma dos tazas! 

En unas jornadas celebradas aquí, en Torremelgarejo (una barriada rural de Jerez), presididas o impulsadas y gestionadas por Carmen Collado Jiménez, cuando Soledad Becerril era Ministra de Cultura invitada a las mismas, se concluyó que: “Las personas mayores en sus últimos años de vida buscan principalmente compañía, dignidad, sentirse escuchadas y dar sentido a su existencia”. El simple hecho de estar acompañados, sentir apoyo y recibir escucha empática sin juicios alivia la soledad, le imbuye dignidad y respeto. Necesitan que se les hable con claridad sobre su estado de salud, evitando tratarlos como si no entendieran. Desean compartir sus recuerdos, contar su historia y sentir que su vida ha tenido un propósito y un valor. Buscan el control del dolor físico y la reducción de la dependencia para vivir esta etapa con mayor paz. 

Todo este despropósito viene por preguntarle a la auxiliar que se escaqueó por volumen, tremendo peso y baja altura, durante cinco días de limpiar el polvo al salón de la casa de la usuaria, habiendo una obra junto a la misma y ya sabemos que el polvo penetra con mucha facilidad, siendo ella -la usuaria-, alérgica al polvo; aunque si fregó el suelo, ¿ya sabes cómo vas a limpiar el polvo? Y su respuesta hacia la señora mayor usuaria fue: “Todavía no, no soy tan lista como usted”. ¿Es de recibo el trato de castigo por parte de la coordinadora? o 

¿Es por desconocimiento de los comportamientos de un TAC, al que le da pábulo, en detrimento de la usuaria? ¿O es indicativo de solidaridad... ca? En ningún caso es de recibo cuando; por edad y estado, a la usuaria, solo le queda la dignidad, el respeto y el contenido de su extenso conocimiento académica. Mi abuela decía: "Si quieres conocer a fulanito/a, dale un carguito". ¡Señores! ¡Esto es lo que tenemos!

"La primera igualdad es la equidad". Víctor Hugo.

"La rectitud es tratar con equidad, justicia y decencia a la familia". Mahoma.

Se queja una usuaria del Servicio de Ayuda a Domicilio: ¿Por qué me envían dos auxiliares bulímicas seguidas de Ayuda y, al hacerlo ver, me castigan suspendiéndome el servicio? 

La ergonomía es la disciplina científica que se encarga de diseñar y adaptar los lugares de trabajo, las herramientas y las tareas a las características anatómicas, fisiológicas y psicológicas del trabajador, buscando optimizar su bienestar y rendimiento. Cuando el enfoque se centra específicamente en cómo el trabajador se ajusta o modifica su comportamiento y entorno, también se habla de psicosociología aplicada o adaptación puesto-persona. Los principales tipos de ergonomía se refieren a aspectos físicos, cognitivos y organizacionales. En el ámbito de la ergonomía y los recursos humanos modernos, el trabajo debe adaptarse a la persona (y no al revés). Este principio fundamental se conoce como "enfoque antropocéntrico" o diseño centrado en el ser humano. Ejemplo real: “En el marco legal y laboral actual, las personas con discapacidad física (como cojas o mancas) pueden formar parte de un proceso de selección para albañilería, siempre y cuando se evalúe su capacidad funcional real para el puesto y se consideren las adaptaciones necesarias a la normativa de empleo y los principios de no discriminación e igualdad de oportunidades obligan a las empresas a evaluar a los candidatos por sus competencias y capacidades, no por su condición física de forma generalizada.

La Bulimia Nerviosa afecta gravemente el desempeño laboral de un cuidador debido al fuerte desgaste físico, mental y emocional que este trastorno de la conducta alimentaria (TCA) provoca en su organismo. El trabajo de cuidar a dependientes, enfermos o ancianos exige altos niveles de energía, paciencia, concentración y estabilidad emocional, cualidades que se ven mermadas por las consecuencias del trastorno. Las personas que sufren de bulimia padecen rasgos psicológicos muy frecuentes de cambios de carácter e inestabilidad emocional, como por ejemplo: irritabilidad, ansiedad, apatía y baja autoestima.  

Se da un impacto directo en su entorno de trabajo:  limitaciones físicas y agotamiento, fatiga extrema y debilidad muscular. Los ciclos de atracones y purgas (vómitos, uso de laxantes o diuréticos) provocan desequilibrios electrolíticos y deshidratación severa. Esto causa un cansancio crónico que dificulta tareas esenciales como movilizar, levantar o trasladar a la persona cuidada. Son frecuentes los problemas médicos y las bajas laborales debido a las complicaciones gastrointestinales, mareos, migrañas o arritmias derivados de la bulimia, elevan considerablemente el absentismo laboral y las solicitudes de incapacidades temporales o definitivas. El deterioro cognitivo y la pérdida de concentración, pensamientos obsesivos, su mente suele estar colonizada de forma constante por ideas sobre la comida, el peso, el conteo de calorías o la urgencia de purgarse. Tienen errores por distracción, debido a la falta de enfoque mental, provocando descuidos considerables en su labor, tales como errores en la administración de medicamentos, olvidos en los horarios de las comidas o fallos de atención que pongan en riesgo la seguridad física del paciente.  

La bulimia está fuertemente ligada a cuadros de ansiedad, depresión, culpa y baja tolerancia al estrés. Un cuidador con inestabilidad emocional puede perder más fácilmente la paciencia necesaria para el trato diario con personas dependientes. El aislamiento y secretismo de los (TCA) supone un esfuerzo por mantener el trastorno en secreto, genera dinámicas de ocultación, provocando que el profesional evite comer en público o acompañar de forma saludable los momentos de alimentación de la persona bajo su cuidado. Para realizar este tipo de trabajos con seguridad, es fundamental que el profesional busque un enfoque integral de salud mental y nutricional, ya que existen tratamientos multidisciplinares especializados en TCAs que permiten recuperar la salud y la plena funcionalidad laboral, más trabajando en el área de la Salud.

  • Resumen del Impacto en el rol de cuidado

 El trabajo es un derecho fundamental, pero para las personas con problemas de salud mental se convierte en un reto importante, tanto por el estigma que rodea la salud mental como por la poca adaptabilidad que existe en el mundo laboral ordinario para dar espacios a personas con estos trastornos. Para estas personas, tener trabajo puede contribuir a la recuperación y a la inclusión, así como también mejorar la confianza y su desempeño en la sociedad. Aunque la salud mental está ya presente en el ámbito laboral como un tema al que prestar atención, el peso del estigma sigue siendo tan alto que el 90% de las personas que han pasado por un problema de salud mental no lo comparten en su lugar de trabajo. Es indispensable una valoración conjunta entre la persona con TCA y su equipo asistencial para analizar pros y contras de cada empleo en relación al momento del proceso terapéutico en el que se encuentre. En el proceso de análisis es importante conocer bien las características del empleo para saber qué aspectos pueden ser beneficiosos o no para la persona, como puede ser tener un horario laboral regular, por ejemplo. Hay que evitar aquellos trabajos que impliquen un alto nivel de estrés, presión por la apariencia física o una cultura de la dieta y la imagen corporal; esto último es un grave problema para ellos/as.

Explicar en el lugar de trabajo que se tiene un problema de salud mental es decisión de la propia persona. Forma parte del ámbito privado de la persona e influyen muchos aspectos, como es el estigma que aún existe sobre la salud mental. En caso de querer comunicarlo, se recomienda que se haga de manera natural, igual que se haría si se tuviese cualquier otra enfermedad. En estos casos, se aconseja no mentir. Los equipos asistenciales también pueden ayudar y acompañar en este momento. Una buena estrategia para comunicar que se está en tratamiento por un TCA es escribir lo que vas a decir y pensar en posibles respuestas para las preguntas que te puedan hacer; incluso puedes ensayarlo. En la gran mayoría de empresas, la reacción más habitual es la de la empatía y facilitar apoyo a la persona. Eso nos preguntamos nosotros al saber la práctica selectiva llevada a cabo por el servicio de Ayuda Domiciliaria, si se trata de integrar a las personas con TCAs, una vez tratado clínicamente a modo de prácticas en la red, y si es así, se debería de comunicar al usuario/a, por honestidad, sobre todo, y explicar los riesgos cotidianos.

Me llama mucho la atención que el Servicio de Ayuda Domiciliaria de Jerez no haya tenido en cuenta los factores que se describen más arriba, y más, cuando una de las coordinadoras responsables tiene origen norafricano, de donde se dice que: “La cultura marroquí cuida, valora y respeta profundamente a sus mayores como un pilar fundamental de la vida en familia y en la comunidad. Los ancianos ocupan un lugar central y reciben el máximo cuidado y consideración dentro del hogar. La opinión de las personas mayores, en especial de las mujeres ancianas, es muy escuchada y respetada en las decisiones familiares”.

Me han contado un caso de absoluta desprotección al castigar sin servicio de ayuda, a una mujer dependiente desde hace años, por no tener auxiliares; cuando en declaraciones a la Cope en septiembre p.p., Yesika Quintero Palma, delegada de Inclusión Social, Dependencia, Mayores y Familia y Recursos Humanos, dice en titular: “Tenemos el mejor convenio del servicio de ayuda a domicilio de Andalucía", del gobierno local que encabeza la alcaldesa María José García Pelayo, dentro del Plan Jerez de los Cuidados impulsado para reorganizar la estructura administrativa y mejorar las condiciones del personal, tras resolver el conflicto laboral histórico y dignificar los salarios de la plantilla. Por ello, me sorprende que la coordinadora E.M.B.M. aluda como argumento de castigo hacia la usuaria vulnerable mencionada que no tienen auxiliares. Cuando sus superioras declaran lo anteriormente escrito en una entrevista, en contra de sus argumentos, es un despropósito llevar la contraria al superior

La usuaria, ha padecido un quinario desde que la joven inexperta coordinadora, nombrada en mayo del presente año 26, por ostentar el grado de Trabajadora Social. Le han sido enviadas dos auxiliares seguidas con dificultad de movilidad por bulimia, con los agravantes descritos con anterioridad, su peso y volumen; hacia una mujer de setenta y tres años, que ha entregado mucho tiempo a la docencia voluntaria del pueblo jerezano con un doctorado en Psicología de la Salud, cuya movilidad es precaria, reducida al sesenta y cinco por ciento por un accidente, y en espera de revisión, sin fuerza muscular medida bajo EMG, que vive sola, luchando diariamente por poder caminar, y ser útil a la sociedad en la que reside. 

Habiendo sido la coordinadora informada con respeto y educación sobre el problema de la auxiliar enviada, la primera vez, repite con la segunda, más volumen y mucho más peso. Si la primera desconocía que era el embozo de una sábana y hacía mal la cama y muchas más cosas, tan simples como desconocer que es una mopa, la segunda, peor, no tenía agilidad y constantemente se sentaba. ¿Qué significa esta actitud? No concuerda con su formación, educación y el respeto a los mayores de su cultura. ¡En castellano es: si no quieres caldo, toma dos tazas! 

En unas jornadas celebradas aquí, en Torremelgarejo (una barriada rural de Jerez), presididas o impulsadas y gestionadas por Carmen Collado Jiménez, cuando Soledad Becerril era Ministra de Cultura invitada a las mismas, se concluyó que: “Las personas mayores en sus últimos años de vida buscan principalmente compañía, dignidad, sentirse escuchadas y dar sentido a su existencia”. El simple hecho de estar acompañados, sentir apoyo y recibir escucha empática sin juicios alivia la soledad, le imbuye dignidad y respeto. Necesitan que se les hable con claridad sobre su estado de salud, evitando tratarlos como si no entendieran. Desean compartir sus recuerdos, contar su historia y sentir que su vida ha tenido un propósito y un valor. Buscan el control del dolor físico y la reducción de la dependencia para vivir esta etapa con mayor paz. 

Todo este despropósito viene por preguntarle a la auxiliar que se escaqueó por volumen, tremendo peso y baja altura, durante cinco días de limpiar el polvo al salón de la casa de la usuaria, habiendo una obra junto a la misma y ya sabemos que el polvo penetra con mucha facilidad, siendo ella -la usuaria-, alérgica al polvo; aunque si fregó el suelo, ¿ya sabes cómo vas a limpiar el polvo? Y su respuesta hacia la señora mayor usuaria fue: “Todavía no, no soy tan lista como usted”. ¿Es de recibo el trato de castigo por parte de la coordinadora? o 

¿Es por desconocimiento de los comportamientos de un TAC, al que le da pábulo, en detrimento de la usuaria? ¿O es indicativo de solidaridad... ca? En ningún caso es de recibo cuando; por edad y estado, a la usuaria, solo le queda la dignidad, el respeto y el contenido de su extenso conocimiento académica. Mi abuela decía: "Si quieres conocer a fulanito/a, dale un carguito". ¡Señores! ¡Esto es lo que tenemos!

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