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Opinión

Derribo de bodega en calle Circo

Como dicen algunos historiadores, a lo que yo me sumo, seguimos haciendo de Jerez una ciudad como las demás, una ciudad del montón, sin personalidad propia, derribando símbolos históricos y artísticos que marcan nuestra singularidad y nuestra identidad

  • La bodega de la calle Circo que se convertirá en pisos turísticos.

Días pasados, en el Diario de Jerez, se anunciaba, como si nada, el derribo de un casco bodeguero de 1870 para hacer 21 pisos turísticos. La Comisión Municipal de Patrimonio lo había aprobado con total desprecio al patrimonio bodeguero sin ningún remordimiento. El mencionado medio alude a un casco bodeguero en calle Circo número 6, junto al restaurante Casa Sánchez, pero reproduce una foto de un casco bodeguero diferente, que se corresponde con calle Circo número 8. Se informa de un espacio de 1.000 metros cuadrados de una bodega que se va a demoler para construirse un edificio de dos plantas con garaje en sótano para albergar los referidos 21 pisos turísticos.

Este casco bodeguero es de 1870 y está perfectamente documentado. Las bodegas que se construyeron en la zona de la actual calle Circo pertenecieron al cinturón bodeguero jerezano del XIX que rodeaba la ciudad medieval y sus arrabales y que ahora está prácticamente desaparecido. Entre los años 60 y 70 del XIX se construyeron numerosos cascos bodegueros en la zona de la Plaza de Toros que fueron configurando urbanísticamente una calle nueva, que en principio se llamó así “calle Nueva”, también conocida como “Manga del Toril” (también se llamó así la calle Pizarro) y después calle Circo, por conducir a la portada principal de la Plaza de Toros, reformada por José Esteve y López en 1872.

Se conformó también otra calle posterior que se llamó mucho tiempo “Callejón del Duende” y luego fue la extensión de la calle Zaragoza, que llega hoy hasta la Rotonda del Catavino. La construcción de bodegas marcaba el urbanismo racional de la ciudad. Allí extendió sus cascos bodegueros la firma de Williams and Humbert con bodegas que llegaron hasta el antiguo cementerio e instalaron sus bodegas otros pequeños bodegueros como Diego Torrecillas, Juan Fernández, Ramón Rodil o José Ceballos Gutiérrez.

El casco bodeguero que se quiere derribar, el número 6 de la calle Circo, fue utilizado por un tiempo como almacén y ejercicios de tiro por la Policía Nacional. Se corresponde con una bodega construida por el maestro de obras sevillano Lutgardo Ruiz en 1870 para el bodeguero Juan Fernández. La fachada principal a calle Circo, sencilla, como toda la arquitectura bodeguera decimonónica, obedece a esquemas típicos bodegueros, concebida con una puerta con arco escarzano flanqueada por dos ventanales con arcos similares y remate apretilado por calle Circo. El vano lateral derecho fue transformado posteriormente en vano rectangular para adaptarlo a puerta de garaje para uso de la Policía Nacional, convirtiéndose la puerta central, más ancha, en ventana. A calle Zaragoza presenta un cerramiento a dos aguas con frontón, habiéndose transformado los vanos con arcos escarzanos originales en puertas rectangulares, por el motivo apuntado de adaptarlos a puerta de garaje.

  • Bodegas que serán pisos turísticos, en Jerez.
  • -

Lutgardo Ruiz Martínez fue un maestro de obras sevillano titulado por la Academia de Bellas Artes de San Fernando (1837-1897) que trabajó en Jerez durante la segunda mitad del siglo XIX, perteneciendo la mayoría de sus trabajos a la época de la Restauración Borbónica. Realizó importantes edificios propios de la arquitectura academicista decimonónica jerezana, aunque el conjunto de su obra está aún falto de un estudio más profundo. Entre ellos, destacan los edificios de Bizcocheros, 20 (1868), Francos, 21 (1868), Granados, 5 (1870), Medina 47 (1877), Plaza de las Angustias, 11 (1889) o Porvenir, 38 (1895). Los planos y documentación de esta bodega se encuentran en el Archivo Municipal (AMJF, Protocolo Municipal nº 151 de 1870, Obras locales, folio 12 y ss.).

Si también se pretende derribar la bodega anexa en calle Circo número 8, según la foto que reproduce el mencionado diario, se trata ésta de un casco bodeguero construido por José Esteve y López en 1870 para el bodeguero José Ceballos Gutiérrez. La fachada se concibe con una puerta con arco escarzano -arco típico de la arquitectura bodeguera jerezana- enmarcado por dos pilastras lisas. Le acompañan otros dos vanos simétricos también con forma de arcos escarzanos sobre pilastras. Se remata con un frontón triangular donde consta la fecha de 1870, año de su construcción. También posee fachada posterior a Callejón del Duende con cerramiento a dos aguas y dos vanos con arcos escarzanos, así como otra fachada lateral con 5 ventanas y 3 arcos escarzanos sobre pilastras, hoy cegados. Los planos y la documentación del edificio se conservan en el Archivo Municipal (AMJF, Protocolo Municipal de 1870, Obras locales, folio 8 y ss.).

Es bastante conocida la importancia del arquitecto valenciano José Esteve y López (1828-1901) en la arquitectura jerezana. Fue uno de los grandes constructores del Jerez decimonónico. Fue arquitecto municipal de Jerez en dos etapas (1854-1863) y (1872-1901). Entre sus principales obras destacan el edificio de Unicaja en calle larga, 52 (1865), el reloj del actual Ayuntamiento (1862), La Reforma de la Plaza de Toros con la construcción de 4 portadas (1872), la fachada e interiores de la Casa Palacio María Luisa (1873), El Palacio de Justicia (hoy Colegio Cervantes, 1884- 1891) y sobre todo El Mercado Central de Abastos, una de las primeras construcciones andaluzas en utilizar la arquitectura del hierro (1873-1885). Asimismo, construyó numerosas casas domésticas burguesas de estilo academicista decimonónico y numerosas bodegas, entre ellas las bodegas para Don Sebastián Guernica (hoy, casa de la Juventud en calle Paúl (1863), o la bodega anexa a las que se quieren derribar para Ramón Rodil Fernández (hoy Restaurante Casa Sánchez, 1870). De todas formas, no sabemos seguro -supongo que se confirmará- si esta bodega se va a derribar también o solo la bodega construida por Lutgardo Ruiz.

  • Plano de las bodegas de Ramón Rodil en Plaza de Toros, hoy Casa Sánchez (1870).
  • -

Ambas bodegas forman parte del entramado bodeguero jerezano del XIX, ni más ni menos. Forman parte del patrimonio bodeguero y reflejan una etapa de la historia de la ciudad: el Jerez próspero del XIX enriquecido por la industria del vino. Un patrimonio bodeguero muy maltratado en la historia reciente. Un estudio de dos arquitectos jerezanos – espero que lo den a conocer algún día- confirma el derribo de más de 800 cascos bodegueros en Jerez, la gran mayoría ya en época democrática.

Recientemente hemos visto cómo se derribaron cascos bodegueros en calle Pizarro, perdiéndose el paisaje bodeguero propio de nuestra ciudad. Tampoco es que en su lugar se hallan construido viviendas protegidas o sociales, sino inmuebles a precio elevado. También en estos momentos se están derribando las últimas bodegas del complejo bodeguero de Croft en Rabatún, construidas entre 1973- 1975 por Vicente Masaveu, uno de los principales arquitectos de España del siglo XX. La crisis de 2008 las había salvado, pero ya se están derribando. En su lugar se construirá un gran complejo residencial a precio de oro.

Llama la atención que la bodega que se va a derribar en calle Circo no se halle protegida. La arquitectura bodeguera jerezana está ampliamente estudiada por historiadores como Fernando Aroca, José Manuel Aladro, Ricarda López y quien realiza este escrito. Hay numerosas bodegas bien documentadas y estudios publicados. La Delegación de Patrimonio debiera catalogar y proteger todos estos edificios, uno a uno, y elevarlos a BIC. Debiera ser su obligación y no lo hace. El mensaje que ha dado es inequívoco: que se derriben las bodegas para hacer pisos turísticos, aunque después se elogie y se publicite de forma farisea la ciudad del vino, su historia, su patrimonio y su cultura.

En Jerez hay elogiables ejemplos de transformación de cascos bodegueros adaptándolos a otros usos con gran fortuna y sin perderse el paisaje urbano bodeguero. Es más, hay ejemplos de la transformación de bodegas en viviendas sin conllevar su derribo, como las viviendas construidas en calle Liebre sobre una bodega de Balbino Marrón o más recientemente la transformación de las bodegas de Manuel de Misa en viviendas en Pío XII. Ese es el camino a seguir y no su derribo. 

También ha salido a la palestra informativa un proyecto llamativo en la zona de la antigua Judería, espacio hoy muy deteriorado. En mi opinión, las cosas son mucho más sencillas, un plan de rehabilitación y posterior repoblación del casco histórico, algo que hasta ahora ningún partido político ha sabido acometer. El proyecto de Judería huele a beneficiar a hosteleros de la zona en un casco histórico que se quiere convertir en un parque temático ideal para los turistas y no para que lo habiten los ciudadanos.

Por otra parte, el derribo de la bodega de la calle Circo para hacer apartamentos turísticos va a seguir fomentando la falta de vivienda asequible en la ciudad y la subida de los precios de la vivienda. Un modelo que no avanza en la repoblación del centro, que es lo que la ciudad necesita. Un modelo económico para beneficio de algunos que de ninguna manera debe implicar atentados al patrimonio de la ciudad.

Como dicen algunos historiadores, a lo que yo me sumo, seguimos haciendo de Jerez una ciudad como las demás, una ciudad del montón, sin personalidad propia, derribando símbolos históricos y artísticos que marcan nuestra singularidad y nuestra identidad.

Días pasados, en el Diario de Jerez, se anunciaba, como si nada, el derribo de un casco bodeguero de 1870 para hacer 21 pisos turísticos. La Comisión Municipal de Patrimonio lo había aprobado con total desprecio al patrimonio bodeguero sin ningún remordimiento. El mencionado medio alude a un casco bodeguero en calle Circo número 6, junto al restaurante Casa Sánchez, pero reproduce una foto de un casco bodeguero diferente, que se corresponde con calle Circo número 8. Se informa de un espacio de 1.000 metros cuadrados de una bodega que se va a demoler para construirse un edificio de dos plantas con garaje en sótano para albergar los referidos 21 pisos turísticos.

Este casco bodeguero es de 1870 y está perfectamente documentado. Las bodegas que se construyeron en la zona de la actual calle Circo pertenecieron al cinturón bodeguero jerezano del XIX que rodeaba la ciudad medieval y sus arrabales y que ahora está prácticamente desaparecido. Entre los años 60 y 70 del XIX se construyeron numerosos cascos bodegueros en la zona de la Plaza de Toros que fueron configurando urbanísticamente una calle nueva, que en principio se llamó así “calle Nueva”, también conocida como “Manga del Toril” (también se llamó así la calle Pizarro) y después calle Circo, por conducir a la portada principal de la Plaza de Toros, reformada por José Esteve y López en 1872.

Se conformó también otra calle posterior que se llamó mucho tiempo “Callejón del Duende” y luego fue la extensión de la calle Zaragoza, que llega hoy hasta la Rotonda del Catavino. La construcción de bodegas marcaba el urbanismo racional de la ciudad. Allí extendió sus cascos bodegueros la firma de Williams and Humbert con bodegas que llegaron hasta el antiguo cementerio e instalaron sus bodegas otros pequeños bodegueros como Diego Torrecillas, Juan Fernández, Ramón Rodil o José Ceballos Gutiérrez.

El casco bodeguero que se quiere derribar, el número 6 de la calle Circo, fue utilizado por un tiempo como almacén y ejercicios de tiro por la Policía Nacional. Se corresponde con una bodega construida por el maestro de obras sevillano Lutgardo Ruiz en 1870 para el bodeguero Juan Fernández. La fachada principal a calle Circo, sencilla, como toda la arquitectura bodeguera decimonónica, obedece a esquemas típicos bodegueros, concebida con una puerta con arco escarzano flanqueada por dos ventanales con arcos similares y remate apretilado por calle Circo. El vano lateral derecho fue transformado posteriormente en vano rectangular para adaptarlo a puerta de garaje para uso de la Policía Nacional, convirtiéndose la puerta central, más ancha, en ventana. A calle Zaragoza presenta un cerramiento a dos aguas con frontón, habiéndose transformado los vanos con arcos escarzanos originales en puertas rectangulares, por el motivo apuntado de adaptarlos a puerta de garaje.

  • Bodegas que serán pisos turísticos, en Jerez.
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Lutgardo Ruiz Martínez fue un maestro de obras sevillano titulado por la Academia de Bellas Artes de San Fernando (1837-1897) que trabajó en Jerez durante la segunda mitad del siglo XIX, perteneciendo la mayoría de sus trabajos a la época de la Restauración Borbónica. Realizó importantes edificios propios de la arquitectura academicista decimonónica jerezana, aunque el conjunto de su obra está aún falto de un estudio más profundo. Entre ellos, destacan los edificios de Bizcocheros, 20 (1868), Francos, 21 (1868), Granados, 5 (1870), Medina 47 (1877), Plaza de las Angustias, 11 (1889) o Porvenir, 38 (1895). Los planos y documentación de esta bodega se encuentran en el Archivo Municipal (AMJF, Protocolo Municipal nº 151 de 1870, Obras locales, folio 12 y ss.).

Si también se pretende derribar la bodega anexa en calle Circo número 8, según la foto que reproduce el mencionado diario, se trata ésta de un casco bodeguero construido por José Esteve y López en 1870 para el bodeguero José Ceballos Gutiérrez. La fachada se concibe con una puerta con arco escarzano -arco típico de la arquitectura bodeguera jerezana- enmarcado por dos pilastras lisas. Le acompañan otros dos vanos simétricos también con forma de arcos escarzanos sobre pilastras. Se remata con un frontón triangular donde consta la fecha de 1870, año de su construcción. También posee fachada posterior a Callejón del Duende con cerramiento a dos aguas y dos vanos con arcos escarzanos, así como otra fachada lateral con 5 ventanas y 3 arcos escarzanos sobre pilastras, hoy cegados. Los planos y la documentación del edificio se conservan en el Archivo Municipal (AMJF, Protocolo Municipal de 1870, Obras locales, folio 8 y ss.).

Es bastante conocida la importancia del arquitecto valenciano José Esteve y López (1828-1901) en la arquitectura jerezana. Fue uno de los grandes constructores del Jerez decimonónico. Fue arquitecto municipal de Jerez en dos etapas (1854-1863) y (1872-1901). Entre sus principales obras destacan el edificio de Unicaja en calle larga, 52 (1865), el reloj del actual Ayuntamiento (1862), La Reforma de la Plaza de Toros con la construcción de 4 portadas (1872), la fachada e interiores de la Casa Palacio María Luisa (1873), El Palacio de Justicia (hoy Colegio Cervantes, 1884- 1891) y sobre todo El Mercado Central de Abastos, una de las primeras construcciones andaluzas en utilizar la arquitectura del hierro (1873-1885). Asimismo, construyó numerosas casas domésticas burguesas de estilo academicista decimonónico y numerosas bodegas, entre ellas las bodegas para Don Sebastián Guernica (hoy, casa de la Juventud en calle Paúl (1863), o la bodega anexa a las que se quieren derribar para Ramón Rodil Fernández (hoy Restaurante Casa Sánchez, 1870). De todas formas, no sabemos seguro -supongo que se confirmará- si esta bodega se va a derribar también o solo la bodega construida por Lutgardo Ruiz.

  • Plano de las bodegas de Ramón Rodil en Plaza de Toros, hoy Casa Sánchez (1870).
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Ambas bodegas forman parte del entramado bodeguero jerezano del XIX, ni más ni menos. Forman parte del patrimonio bodeguero y reflejan una etapa de la historia de la ciudad: el Jerez próspero del XIX enriquecido por la industria del vino. Un patrimonio bodeguero muy maltratado en la historia reciente. Un estudio de dos arquitectos jerezanos – espero que lo den a conocer algún día- confirma el derribo de más de 800 cascos bodegueros en Jerez, la gran mayoría ya en época democrática.

Recientemente hemos visto cómo se derribaron cascos bodegueros en calle Pizarro, perdiéndose el paisaje bodeguero propio de nuestra ciudad. Tampoco es que en su lugar se hallan construido viviendas protegidas o sociales, sino inmuebles a precio elevado. También en estos momentos se están derribando las últimas bodegas del complejo bodeguero de Croft en Rabatún, construidas entre 1973- 1975 por Vicente Masaveu, uno de los principales arquitectos de España del siglo XX. La crisis de 2008 las había salvado, pero ya se están derribando. En su lugar se construirá un gran complejo residencial a precio de oro.

Llama la atención que la bodega que se va a derribar en calle Circo no se halle protegida. La arquitectura bodeguera jerezana está ampliamente estudiada por historiadores como Fernando Aroca, José Manuel Aladro, Ricarda López y quien realiza este escrito. Hay numerosas bodegas bien documentadas y estudios publicados. La Delegación de Patrimonio debiera catalogar y proteger todos estos edificios, uno a uno, y elevarlos a BIC. Debiera ser su obligación y no lo hace. El mensaje que ha dado es inequívoco: que se derriben las bodegas para hacer pisos turísticos, aunque después se elogie y se publicite de forma farisea la ciudad del vino, su historia, su patrimonio y su cultura.

En Jerez hay elogiables ejemplos de transformación de cascos bodegueros adaptándolos a otros usos con gran fortuna y sin perderse el paisaje urbano bodeguero. Es más, hay ejemplos de la transformación de bodegas en viviendas sin conllevar su derribo, como las viviendas construidas en calle Liebre sobre una bodega de Balbino Marrón o más recientemente la transformación de las bodegas de Manuel de Misa en viviendas en Pío XII. Ese es el camino a seguir y no su derribo. 

También ha salido a la palestra informativa un proyecto llamativo en la zona de la antigua Judería, espacio hoy muy deteriorado. En mi opinión, las cosas son mucho más sencillas, un plan de rehabilitación y posterior repoblación del casco histórico, algo que hasta ahora ningún partido político ha sabido acometer. El proyecto de Judería huele a beneficiar a hosteleros de la zona en un casco histórico que se quiere convertir en un parque temático ideal para los turistas y no para que lo habiten los ciudadanos.

Por otra parte, el derribo de la bodega de la calle Circo para hacer apartamentos turísticos va a seguir fomentando la falta de vivienda asequible en la ciudad y la subida de los precios de la vivienda. Un modelo que no avanza en la repoblación del centro, que es lo que la ciudad necesita. Un modelo económico para beneficio de algunos que de ninguna manera debe implicar atentados al patrimonio de la ciudad.

Como dicen algunos historiadores, a lo que yo me sumo, seguimos haciendo de Jerez una ciudad como las demás, una ciudad del montón, sin personalidad propia, derribando símbolos históricos y artísticos que marcan nuestra singularidad y nuestra identidad.

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