Francisco J. Márquez presenta en Jerez el libro galardonado con el Premio de Poesía Gerardo Diego 2025
Francisco J Márquez ha presentado en el Jardín de Berta su libro 'Un mismo idioma', ganador del Premio de Poesía “Gerardo Diego”. El escritor José Mateos ha sido el encargado de realizar la introducción literaria. Ha contado con el acompañamiento musical de Marta Valencia y Aryma
Francisco J. Márquez con su libro, ganador del Premio de Poesía Gerardo Diego. -
El Jardín de Berta acogió la tarde de viernes la presentación del libro Un mismo idioma, del poeta jerezano Francisco J. Márquez. En la organización del acto participaron también la Librería La Luna Nueva y la Asociación cultural Pie de Página. Representando al Ayuntamiento de Jerez estuvo el Teniente de Alcaldesa Antonio Real Granado. En nombre de la librería y el Jardín, Cristóbal Serna dio las gracias a todos los asistentes y recordó que el libro ha recibido el Premio de Poesía “Gerardo Diego” y ha sido publicado por la Consejería de Turismo, Cultura y Deportes del Gobierno de Cantabria. El acto comenzó con la interpretación de dos piezas al violín por Marta Valencia.
Marta Valencia interpretó dos temas para abrir el acto.
MANU GARCÍA
El poeta José Mateos dedicó sus primeras palabras a explicar qué es la verdadera literatura, la “gran literatura”. Frente a la literatura popular o de quiosco, que es incapaz de trascender los valores y tabúes que la sociedad nos impone, la gran literatura es aquella que consigue “trascender las circunstancias de una sociedad determinada para adentrarnos sin prejuicios ni ideas preconcebidas en la vida, en ese magma misterioso, en esa aventura sin retorno”. La otra literatura, la mayoritaria, es la que “nos expulsa de la vida, o bien mediante la pura evasión o bien, lo que es hoy más frecuente y engañoso, confundiendo la vida con los problemas, valores y tabúes de nuestra sociedad”. Porque la vida, lo esencial de la condición humana, es realmente “lo que queda enterrado y tapado” por todos esos problemas y valores dominantes.
“Leer es un acto de amor, en el que el lector comprende y acoge”, explicó José Mateos. Por eso cabe decir que “hay libros que no se pueden leer”, porque en ellos no hay nada que comprender y por tanto “no hay nada que acoger”. Son libros fabricados “para ser consumidos, tragados, no leídos”. La cultura ha dejado de ser un agente de liberación y de mejora personal para convertirse en todo lo contrario, en un mero entretenimiento para ocupar el tiempo y configurar las opiniones que interesan a los poderosos. Por eso es tan difícil ser hoy un verdadero poeta, como Francisco J. Márquez, y escapar de “la picaresca de las redes sociales y los encantamientos del mercado”, distracciones que alejan al escritor de la autoexigencia que requiere la poesía.
Un momento de la presentación en el Jardín de Berta.
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MANU GARCÍA
Un mismo idioma es el tercer libro de Francisco J. Márquez. En esta obra, explicó Mateos, se lleva a cabo una decantación progresiva de todo ese mundo personal que había quedado reflejado en Pequeños trazos (2017) y Cantar de grillos (2021). La poesía de Márquez es sencilla, escueta, fruto de una voz delicada y concisa. “En sus poemas reconocemos aquello que una vez supimos, pero que tenemos la sensación de que habíamos olvidado”. Eso es lo que hace un buen poema, eso es lo que nos devuelve, “esto lo he sentido yo, lo he sabido yo, pero este poema me ha descubierto que lo sabía”. La poesía de Francisco J. Márquez está lejos de la retórica actual, de los desagües sentimentales adolescentes tan presentes en las redes sociales.
Francisco Márquez evita el patetismo confesional. Escribe para lectores inteligentes, lectores que “sean capaces de extraer por sí mismos, mediante sugerencias y asociaciones, todo el jugo del poema”. Según José Mateos, hay en el libro un “empleo más aquilatado de imágenes cada vez menos tópicas, más inusuales y reveladoras como esta: De noche el mar es tinta derramada que no encuentra papel”. Como ejemplo leyó el poema “Ceremonia del té”. Es un libro para ser leído, comprendido y acogido, para adentrarnos en ese magma misterioso que es la vida, un libro que nos ayuda a vivir con más plenitud, subrayó Mateos.
Francisco J. Márquez, tras dar las gracias a todos los asistentes, nos explicó cómo surgió el poemario Un mismo idioma. “Nació porque tenía que nacer”. Fue escribiendo poemas hasta que llegó un momento en el que, con la ayuda de su maestro José Mateos, ese conjunto de versos fue tomando la forma de un libro. En un principio, no tenía la idea de escribir un libro para publicarlo, buscar una editorial y todo el esfuerzo que eso conlleva. Pero al conocer el certamen de poesía “Gerardo Diego”, que incluye como premio la publicación de la obra, no pudo resistir la tentación y se presentó. Y esta es la obra ganadora, publicada por el Gobierno de Cantabria, en una edición muy cuidada.
La obra está dividida de varias secciones. La primera, que da nombre al poemario, lleva por título “Un mismo idioma”. Tiene su origen en la experiencia de formación educativa con el programa Red Planea, una red de centros educativos que trabaja la relación entre arte, educación, diversidad, etc. En ese programa elaboraron un libro ilustrado, Lost in translation. Ilustra palabras en distintos idiomas que no tienen traducción directa al castellano.
Para Francisco J. Márquez, esas palabras fueron una revelación, una verdadera inspiración para escribir poemas. Hay otras realidades en otras culturas que nosotros no nos hemos parado a observar. Y no tenemos una palabra para ello porque en nuestro modo de vida no nos hace falta. Los nórdicos tienen una palabra que describe cuántos kilómetros puede recorrer un reno sin beber agua. Y hay elementos que no caben en un solo término en nuestro idioma. En árabe hay una palabra, gurfa, que significa la cantidad de agua que cabe en una mano cuando la utilizamos como un cuenco. La relación entre las palabras y los hechos, vista desde diferentes culturas, le sirve a Márquez de inspiración y reflexión poética.
Francisco J. Márquez describe cómo es este libro de poemas.
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MANU GARCÍA
La segunda parte, “Más al sur”, nace de un viaje a Chauen (Marruecos) con unos amigos. Ahí realiza un mapa de lugares, situaciones y personas. “Me traje un puñado de poemas que luego han ido ampliándose”. En ellos refleja realidades en apariencia muy lejanas. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que en el fondo esas experiencias le servían para ubicarse a sí mismo, para conocerse mejor, “para acercarme a mi propia realidad”.
“Siendo padre y maestro” era inevitable que haya poemas dedicados a “Los niños”. Así se llama la tercera sección del libro. “Los niños tienen esa mirada de descubrimiento, esa mirada de las personas que descubren las cosas por primera vez y que los adultos vamos perdiendo con los años”. Para Francisco J. Márquez, los niños le ofrecen un puente hacia su propia infancia, es “un pasaporte de emoción y temblor que no tiene precio”. La última parte se titula “Las ventanas”. Aquí el poeta ha mirado a través de los ojos de otras personas, aquellas que le rodean, “sin intentar apropiarme de su realidad, sin dejar que ellos transformen la mía”. Aunque esa apertura también provoca una exposición del interior del propio poeta que mira...
El libro está dedicado a sus hermanos. José María Márquez leyó el poema “Una flor”. “Como pueden comprobar, la emoción no entiende de idiomas, de personas, de miradas, y mucho menos de cromosomas”, subrayó Francisco J. Márquez. La velada poética concluyó con la música de Aryma.
CEREMONIA DEL TÉ
EL primero es amargo
lo mismo que la vida.
Después viene otro, dulce
lo mismo que el amor.
Termino con un trago,
el más suave de todos
que dicen que es la muerte.
Me queda al despedirme
el calor en la lengua
y la espuma en el vaso.
El Jardín de Berta acogió la tarde de viernes la presentación del libro Un mismo idioma, del poeta jerezano Francisco J. Márquez. En la organización del acto participaron también la Librería La Luna Nueva y la Asociación cultural Pie de Página. Representando al Ayuntamiento de Jerez estuvo el Teniente de Alcaldesa Antonio Real Granado. En nombre de la librería y el Jardín, Cristóbal Serna dio las gracias a todos los asistentes y recordó que el libro ha recibido el Premio de Poesía “Gerardo Diego” y ha sido publicado por la Consejería de Turismo, Cultura y Deportes del Gobierno de Cantabria. El acto comenzó con la interpretación de dos piezas al violín por Marta Valencia.
Marta Valencia interpretó dos temas para abrir el acto.
MANU GARCÍA
El poeta José Mateos dedicó sus primeras palabras a explicar qué es la verdadera literatura, la “gran literatura”. Frente a la literatura popular o de quiosco, que es incapaz de trascender los valores y tabúes que la sociedad nos impone, la gran literatura es aquella que consigue “trascender las circunstancias de una sociedad determinada para adentrarnos sin prejuicios ni ideas preconcebidas en la vida, en ese magma misterioso, en esa aventura sin retorno”. La otra literatura, la mayoritaria, es la que “nos expulsa de la vida, o bien mediante la pura evasión o bien, lo que es hoy más frecuente y engañoso, confundiendo la vida con los problemas, valores y tabúes de nuestra sociedad”. Porque la vida, lo esencial de la condición humana, es realmente “lo que queda enterrado y tapado” por todos esos problemas y valores dominantes.
“Leer es un acto de amor, en el que el lector comprende y acoge”, explicó José Mateos. Por eso cabe decir que “hay libros que no se pueden leer”, porque en ellos no hay nada que comprender y por tanto “no hay nada que acoger”. Son libros fabricados “para ser consumidos, tragados, no leídos”. La cultura ha dejado de ser un agente de liberación y de mejora personal para convertirse en todo lo contrario, en un mero entretenimiento para ocupar el tiempo y configurar las opiniones que interesan a los poderosos. Por eso es tan difícil ser hoy un verdadero poeta, como Francisco J. Márquez, y escapar de “la picaresca de las redes sociales y los encantamientos del mercado”, distracciones que alejan al escritor de la autoexigencia que requiere la poesía.
Un momento de la presentación en el Jardín de Berta.
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MANU GARCÍA
Un mismo idioma es el tercer libro de Francisco J. Márquez. En esta obra, explicó Mateos, se lleva a cabo una decantación progresiva de todo ese mundo personal que había quedado reflejado en Pequeños trazos (2017) y Cantar de grillos (2021). La poesía de Márquez es sencilla, escueta, fruto de una voz delicada y concisa. “En sus poemas reconocemos aquello que una vez supimos, pero que tenemos la sensación de que habíamos olvidado”. Eso es lo que hace un buen poema, eso es lo que nos devuelve, “esto lo he sentido yo, lo he sabido yo, pero este poema me ha descubierto que lo sabía”. La poesía de Francisco J. Márquez está lejos de la retórica actual, de los desagües sentimentales adolescentes tan presentes en las redes sociales.
Francisco Márquez evita el patetismo confesional. Escribe para lectores inteligentes, lectores que “sean capaces de extraer por sí mismos, mediante sugerencias y asociaciones, todo el jugo del poema”. Según José Mateos, hay en el libro un “empleo más aquilatado de imágenes cada vez menos tópicas, más inusuales y reveladoras como esta: De noche el mar es tinta derramada que no encuentra papel”. Como ejemplo leyó el poema “Ceremonia del té”. Es un libro para ser leído, comprendido y acogido, para adentrarnos en ese magma misterioso que es la vida, un libro que nos ayuda a vivir con más plenitud, subrayó Mateos.
Francisco J. Márquez, tras dar las gracias a todos los asistentes, nos explicó cómo surgió el poemario Un mismo idioma. “Nació porque tenía que nacer”. Fue escribiendo poemas hasta que llegó un momento en el que, con la ayuda de su maestro José Mateos, ese conjunto de versos fue tomando la forma de un libro. En un principio, no tenía la idea de escribir un libro para publicarlo, buscar una editorial y todo el esfuerzo que eso conlleva. Pero al conocer el certamen de poesía “Gerardo Diego”, que incluye como premio la publicación de la obra, no pudo resistir la tentación y se presentó. Y esta es la obra ganadora, publicada por el Gobierno de Cantabria, en una edición muy cuidada.
La obra está dividida de varias secciones. La primera, que da nombre al poemario, lleva por título “Un mismo idioma”. Tiene su origen en la experiencia de formación educativa con el programa Red Planea, una red de centros educativos que trabaja la relación entre arte, educación, diversidad, etc. En ese programa elaboraron un libro ilustrado, Lost in translation. Ilustra palabras en distintos idiomas que no tienen traducción directa al castellano.
Para Francisco J. Márquez, esas palabras fueron una revelación, una verdadera inspiración para escribir poemas. Hay otras realidades en otras culturas que nosotros no nos hemos parado a observar. Y no tenemos una palabra para ello porque en nuestro modo de vida no nos hace falta. Los nórdicos tienen una palabra que describe cuántos kilómetros puede recorrer un reno sin beber agua. Y hay elementos que no caben en un solo término en nuestro idioma. En árabe hay una palabra, gurfa, que significa la cantidad de agua que cabe en una mano cuando la utilizamos como un cuenco. La relación entre las palabras y los hechos, vista desde diferentes culturas, le sirve a Márquez de inspiración y reflexión poética.
Francisco J. Márquez describe cómo es este libro de poemas.
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MANU GARCÍA
La segunda parte, “Más al sur”, nace de un viaje a Chauen (Marruecos) con unos amigos. Ahí realiza un mapa de lugares, situaciones y personas. “Me traje un puñado de poemas que luego han ido ampliándose”. En ellos refleja realidades en apariencia muy lejanas. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que en el fondo esas experiencias le servían para ubicarse a sí mismo, para conocerse mejor, “para acercarme a mi propia realidad”.
“Siendo padre y maestro” era inevitable que haya poemas dedicados a “Los niños”. Así se llama la tercera sección del libro. “Los niños tienen esa mirada de descubrimiento, esa mirada de las personas que descubren las cosas por primera vez y que los adultos vamos perdiendo con los años”. Para Francisco J. Márquez, los niños le ofrecen un puente hacia su propia infancia, es “un pasaporte de emoción y temblor que no tiene precio”. La última parte se titula “Las ventanas”. Aquí el poeta ha mirado a través de los ojos de otras personas, aquellas que le rodean, “sin intentar apropiarme de su realidad, sin dejar que ellos transformen la mía”. Aunque esa apertura también provoca una exposición del interior del propio poeta que mira...
El libro está dedicado a sus hermanos. José María Márquez leyó el poema “Una flor”. “Como pueden comprobar, la emoción no entiende de idiomas, de personas, de miradas, y mucho menos de cromosomas”, subrayó Francisco J. Márquez. La velada poética concluyó con la música de Aryma.
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