Está el país, (Estepaís para el “progresismo”, España para la “fachosfera”) que parece una película del Oeste: la nación sin ley. De tantas leyes que ostenta y tanta burocracia al final no tiene ninguna, cada cual va a lo suyo, sea o no legal. ¿Qué es legal y qué no lo es en la parte noroccidental de la península ibérica? Pues legal es lo que le parezca correcto tanto al progresismo como a la fachosfera e ilegal lo mismo. Ya decía mi maestro Nietzsche que no existen hechos sino interpretaciones.
Empero, mi país no es más que un imitador mundial con características ibéricas. La última demostración la estamos viendo ahora. La ley, los tratados internacionales, es lo que les salga de las narices a los gobiernos de cada país, de nuevo lo estamos comprobando con el ataque a Irán. Pero vamos a quedarnos ahora en casa.
Significantes y significados
Al igual que el mundo entero, mi país es un reguero de significantes, no de significados. Les recuerdo: el significado es el contenido, lo que está detrás de algún hecho, lo cual creo yo que nos lleva no sólo al análisis lingüístico de Saussure sino a la Filosofía de la Historia. El significante es la forma, lo superficial, el batiburrillo de cada día, el chismorreo, el periodismo de batalla, los tertulianos epidérmicos de lenguas ágiles, lo del progresismo es lo positivo y la fachosfera el diablo (afirma el juego cultural de la estructura mediática de la llamada izquierda) y al revés para los medios de la España eterna de cerrado y sacristía con ligeros matices para la parte liberal. No es periodismo, es mercado, a ustedes les dan aquello que quieren y, por tanto, compran. La culpa del mal periodismo suele ser de los receptores, no de los periodistas, aunque haya periodistas para encausarlos y condenarlos y un intrusismo cotidiano.
Algo parecido sucede en el resto del mundo, menos mal que en Europa sigue latiendo una cultura de siglos a pesar de que esté cada día más olvidada, pero ahí sigue, como Lázaro, esperando que alguien le diga levántate y anda o como el arpa de Bécquer, “del salón en el ángulo oscuro”, aguardando la mano que la despierte.
El dios Postureo y Tejero
Y aquí estoy yo, cultivando mi ego en este lugar donde me dejan escribir. Muerto Dios, volvemos a los dioses y yo soy otro hijo más del dios de los dioses del siglo XXI: soy hijo del dios Postureo. Si me echan de aquí, me monto un canal en el éter digital y sigo jugando a ser dios todo lo que la Red me permita. Este mundo me recuerda aquella escena de la genial película La vida de Brian en la que se puede ver una fila de profetas cada uno yendo a su bola y con sus seguidores escuchándolos. La diferencia es que hoy en día los seguidores se marcharían a sus casas a imitarlos una vez que han creído llenar de contenido sus vulgares significantes.
La nación sin ley de los significantes desea ahora que me distraiga con el 23-F y con el 28-F -la excepción que confirma la regla de la indolencia andaluza- más el puterío de unos y otros, más las corrupciones varias. Esta pregunta la dirijo a mis congéneres progres: ¿qué es lo que me ha pasado para que hasta le haya cogido un poquito de cariño a Tejero? Yo, que aquel día de 1981 hasta lloré de angustia porque mis camaradas del Partido Comunista en Las Cortes corrían el peligro de ser fusilados y por la noche me fui a la sede del PCE en la calle Teodosio, 60, Sevilla, a proponer, junto a bastantes camaradas, que había que hacerse con armas para defender la democracia. Pues, ahora, va y se muere Tejero, y me quedo igual, ni me alegro, incluso me da una pizca de tristeza.
Ya estoy preguntándome por el significado, ¿lo ven? La respuesta creo que es: Ramón, te haces viejo y cada día mitificas más el pasado, siquiera sea porque en 1981 vivían todos tus seres queridos y había ilusiones progresistas en tu cabeza y hoy todos aquellos seres se han muerto mientras que viven unos a quienes crees farsantes que han degradado el significado que posee el concepto progresismo.
Progresismo y teoría
Progresismo es construir con dinero del Estado 700.000 viviendas, docenas de hospitales públicos y centenares de centros de enseñanza. Que el Estado vaya por su sitio y cumpla con su obligación y que el sector privado vaya por el suyo, ¿qué es eso de pagar la sanidad privada y los colegios privados con dinero público? Eso es la derrota del progresismo, no lo hacía ni Franco. Lo inició Felipe González y lo perpetúa don Pedro, no me extraña que el uno vaya a votarle en blanco al otro porque el otro sólo cultiva el bla, bla, bla y cree que ha inventado el feminismo al que confunde con el enfrentamiento reaccionario hombre-mujer y estima que la igualdad es progresismo sin haber leído los conceptos de igualdad en Marx o Lenin, o eso parece.
Marx reconoció que no todos los individuos son iguales en su texto Crítica al programa de Gotha en el que admite que las personas se pueden diferenciar por sus méritos laborales y sus circunstancias personales, es decir, Marx parte de la desigualdad de los humanos. Lenin, lanzó aquella conocida sentencia coincidiendo con La Biblia: “El que no trabaja no come”, la escribió en su libro El Estado y la Revolución. Se trata de principios fundamentales del progresismo-socialismo. En mi nación sin ley, cantidad de personas viven gracias a mis impuestos y a los de millones de ciudadanos y hasta hacen gala de ello a veces. Rechazan trabajos que ejecutan inmigrantes y luego hasta puede que sean xenófobos; otros se aprovechan de quincallas supuestamente solidarias o de pseudointerés social. Y por supuesto los fijos discontinuos no son parados aunque trabajen sólo tres meses al año.
A su vez, Marx tenía en su cabezota una forma de organización social que aspiraba a garantizar el desarrollo pleno del individuo. No le pidas a los progresistas ni a la fachosfera que lleven a cabo el cambio radical de vida que exige la aspiración a un mundo más racional, la sociedad de consumo nos ha absorbido y no somos nada sin los objetos exteriores que creemos que nos entronizan en diversos grados de poder: las marcas son un ejemplo de ello, un asunto que estudiaron los filósofos de la Escuela de Frankfurt.
Hoy todo se compra y se vende, la “modernidad” de la economía circular ya existía cuando unas personas aprovechaban lo que no les hacía falta para regalarlo a un familiar, a un amigo, a un vecino. Ahora ha llegado la porquería gringa con su mentalidad enferma: “Si te sobra, véndelo”. Y la gente lo vende todo también por los bajos salarios que, sin embargo, no les impiden gastar por encima de sus posibilidades, pronto en la Semana Santa, luego en las ferias, luego en El Rocío y luego en las primeras comuniones. Y siempre en las bodas. Hay que imitar a la nobleza y a la realeza.
Emérito, meretrices y drogas
Hablando de realeza, quieren que estos días me dedique a pensar que Juan Carlos I debe volver a España. Que vuelva, otra boca para mantener. El hijo no quiere que duerma en la Zarzuela o eso dicen. Le propongo a su majestad emérita que, si lo desea y se atreve, agarre las maletas y los papeles de pagar sus impuestos en España y se plante en la misma Zarzuela, ¿lo dejarían pasar o lo detendrían? ¿Se imaginan unas imágenes de Juan Carlos I siendo detenido por orden del gobierno y de su hijo a las puertas de palacio?
La nación sin ley mantiene lo de las prostitutas, las drogas y sus trabajos para los socialistas. ¿Por qué no legalizan la prostitución y las drogas? La entrepierna viene siendo protagonista y lo que te rondaré morena. Es evidente que hay que legalizar también la poligamia y la poliandría. Aquí, parte de lo que está pasando es lo que decía Freud: si frenas el sexo creas neurosis y si tienes poder lo aprovechas para abusar de quien está bajo tu mando, como buen enfermo mediocre.
Hemos roto costumbres naturales de los seres humanos desde siempre con tal de salvar las apariencias. Hay que pensar de una vez en el más allá de acá, lo de las parejas de por vida es algo bonito pero en gran medida antinatural, la mujer intentaba aparearse con el más fuerte de la horda o de la tribu y el varón hacía lo que le venía en gana. Cuando en una tribu escaseaban las mujeres se asaltaba la tribu de al lado y los tíos se llevaban a las mujeres.
En la nación sin ley hay que establecer nuevas leyes. A mí me llega periódicamente un boletín de una asociación de “mujeres de la calle” llamada StopAbolicion. No quieren que las prohíban sino que las consideren “trabajadoras del sexo”, con sus derechos, tal vez así nos ahorráramos bastantes polémicas por usar la entrepierna y de paso entrara más dinero en Hacienda. ¿Qué tiene de malo que dos personas adultas libres hagan con su cuerpo lo que deseen si van a consagrar el aborto en la Constitución y eso es sin duda un asesinato de un cuerpo que no es de la mujer sino de la especie humana?
¿Por qué se empeñó el filósofo Antonio Escohotado en legalizar las drogas? Por su defensa radical de la libertad individual, eso es progresista, como son progresistas las jerarquías, ¿o es que el progresismo no está repleto de personalidades de élite? ¿Saben ustedes a quiénes de verdad fastidian las dictaduras y los totalitarismos? A los grandes talentos, a los intelectuales, no a las masas.
Escohotado cree que es un sueño utópico pretender redimir a la sociedad mediante sistemas cerrados de pensamiento. No sé si con su visión de sólo prohibir aquello que dañe directamente a terceros se refiere también al nasciturus, supongo que no porque es muy “progresista”. Insisto en algo: a mí no me gusta el aborto, no soy su fan porque soy progresista y el progresista no mata sino que ayuda a vivir, pero no me opongo a que se legisle sobre él, allá cada cual con su cuerpo y su conciencia.
Termino ya, oh, escasos lectores. Me da asco ver cómo suben lanchas cargadas con droga por el Guadalquivir o rulan por las costas andaluzas ante la impotencia de nuestras fuerzas del orden y con un converso al sanchismo ministro del Interior mirando para otro lado. Esas drogas van a causar enfermedades y muertes, quien lo permite es cómplice. Por tanto, mi solución es legalizarla toda, ¿o acaso podemos liquidar con cuentagotas a todos los gerifaltes de la droga? Eso nos llevaría más tiempo que descubrirlos y el resto del trabajo que lo hicieran desde la base militar de Rota al lado de la Guardia Civil bien armada.
Si la nación sin ley aporta una ley legalizadora se produciría un subidón de ventas para ir descendiendo poco a poco, el humano no está interesado en lo permitido sino en lo prohibido, gran parte de lo que llamamos problemas se deriva de la innata pulsión exploradora del homo sapiens.
Esto de ir a los significados de los acontecimientos trae muchos dolores de cabeza, comprendo que quieran que hablemos del derbi Betis-Sevilla de hoy y de si sube la carne y baja el pescado. Por las causas de todo no se preocupen ni me echen cuenta, eso es terminar con los pies fríos y la cabeza caliente.


