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El Papa no concreta

Cuando de una creencia se ha derivado todo un entramado de intereses y alianzas no con Dios sino con los humanos, aparece el lenguaje simbólico

  • El Papa León XIV, antes de su entrada al Congreso de los Diputados.

Con todos mis respetos, hay que tener un amplio conocimiento previo o meterse en el cerebro del Santo Padre, en este caso León XIV, para entender lo que quiere decir. Contrasta mucho con su representado -Jesucristo/Dios- que se caracterizaba por su claridad: “El que no está conmigo está contra mí”. Punto, miren si eso se entiende. La frase apunta donde quiere y dispara el dardo de la palabra. En el momento en que una institución se va volviendo compleja y tropieza con el mundo real se ve obligada a abandonar la claridad y abrazar la diplomacia, los mensajes muy subyacentes, el misterio, la ambigüedad.

Cuando de una creencia se ha derivado todo un entramado de intereses y alianzas no con Dios sino con los humanos, aparece el lenguaje simbólico. Jesucristo también afirmaba ideas extrañas como ese “Yo Soy” coincidiendo con su Padre cuando en el Antiguo Testamento sostenía lo mismo. Pero se entiende, desde un punto de vista filosófico se es, se es siempre, “todo es, nada cambia” afirmó Parménides y, sobre todo, se entiende cuando se echa del Templo a latigazos a los mercaderes.

Buscar siempre la verdad

Ahora bien, ¿qué es buscar siempre la verdad?, ¿qué verdad? Antonio Machado afirmaba aquello de “tú verdad, no, la verdad, y ven conmigo a buscarla, la tuya, guárdatela”. ¿Qué verdad quiere este Papa? Ah, sí: "¡Buscad siempre la verdad! ¡Dios es verdad! ¡Si te lleva lejos de Dios, no es verdad! ¡No lo olvidéis!". Ya está algo más claro el asunto. Pero, ¿qué Dios? ¿El de Spinoza? ¿El que creó al hombre a su imagen y semejanza? ¿A qué hombre? ¿Cómo será Dios si nos miramos en las caras de muchísimos de sus creados?

Francisco era mucho más diáfano, la diafanidad no interesa a la gente porque entonces todos esos miles o millones de seres que vitorean al Papa deben hacer un esfuerzo especial y a lo peor el que tienen por dirigente espiritual los pone en un compromiso: enfrentarse con uno mismo, como quería Nietzsche y como exige también el mismo catolicismo (Nietzsche admiraba a Jesús, no a la masa), lo que ocurre es que entonces pueden confundirse las cosas y entrar en la complejidad. Si por algo se caracterizan las religiones no es porque sean simples sino porque se les presentan a los fieles como una lección de primaria, así se crea la masa y, también, se la organiza en torno a simbolismos.

No al enfrentamiento

"No es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad", afirma Robert Francis Prevost. Pues vaya, Santidad, eso es ideal si no fuera porque la religión es el primer punto de enfrentamiento entre los seres humanos. Deberían sentarse ustedes, al menos los líderes de las llamadas religiones del libro, a ponerse de acuerdo del mismo modo que deberían actuar los dirigentes políticos y los milmillonarios, nosotros dependemos de ustedes, el mundo no lo lleva esa nube de seguidores con los que usted se ha emocionado en Madrid -misteriosas lágrimas también, ¿son de pena o de alegría?-, el mundo no depende de mi voto ni de mis textos periodísticos ni de mis libros, eso es peccata minuta comparado con la estructura de poder que se han montado ustedes, yo estoy aquí para consumir y predicar en el desierto, tradición que se basa en maestros destacados como el propio Jesús o el Zaratustra del mentado Nietzsche.

Caridad con integración

"La caridad no admite demoras. Si no se cosecha cuando el trigo está maduro, la cosecha se pierde". Tampoco sé exactamente a qué se refiere el jefe de Estado del Vaticano. Llevamos más de dos mil años hablando de caridad sin que se solucione nada, debe ser por eso. En la vida real, no hacemos más que ejercer la caridad se quiera o no, bien por medio de óbolos directos desde nuestro bolsillo a los necesitados, bien por ONGs que son en realidad OSGs, (Organizaciones Sí Gubernamentales), bien por un intenso chaparrón de impuestos directos e indirectos que los gobernantes dedican a caridades para que los voten. ¿Cuál es la caridad que no puede esperar? ¿No será que eso de la caridad es algo brumoso, una de las zanahorias que los caballos persiguen per saecula saeculorum? Si así fuera, servidor pediría la caridad de que me dejen de dar la tabarra con tal caridad.

Ah, no, que se refiere el señor Prevost a la caridad con integración. ¿Y eso cómo se hace? Y también se refiere a la dignidad del ser humano. ¿Y eso cómo se hace? Cuando yo era rojo, primero clandestino y luego declarado, y le hablaba a mi padre de las maravillas de la URSS, mi padre -que era consciente de lo que llamamos injusticias, pero no bobo- me decía: “Ramón, a ver si tú te crees que allí atan los perros con longanizas”.

No los ataban, en efecto, todo se vino abajo en 1991. No sé en el Vaticano, aquí desde luego no atamos a los perros con longanizas a pesar de que muchos canes vivan mejor que los seres humanos e incluso que sus dueños, en el seno de una dinámica de pamplinas muy de seres acomodados y caritativos, donde se mima más a los chuchos que a los congéneres. De esas personas -que yo sepa- no ha dicho nada León XIV.

Disertaciones que consuelan

León XIV sale de su Vaticano acompañado por las disertaciones que le han escrito con pies de plomo y amor por las metáforas, ésas que se parecen a la poesía que de tanto metaforear queda oculta bajo ellas. Lanza sus prédicas consoladoras y arregla el mundo. Luego regresa a casa. No digo yo que sea agradable ni fácil ser Papa, al revés, debe ser complicadísimo y estresante bregar con tanto hombre y tantos intereses cruzados que tienen que haber por fuerza en el Vaticano.

Allí estará Dios, pero hay un dios que simplemente crea al humano y luego no interviene para nada en lo que haga su pupilo, tal vez se parezca al primer motor de Aristóteles o al Demiurgo de Platón, en este caso no sé si ocurre, lo que sí sé es que es un Dios que no se parece a su Hijo, no concreta.

¿Cuántos inmigrantes para el Vaticano?

La dignidad humana debe ser respetada, afirma nuestro Papa actual, eso me parece que quiere decir que, por ejemplo, hay que darle cobijo al inmigrante para que no se llene de cadáveres el mar. ¿Cuántos inmigrantes va a acoger el Vaticano? Es un Estado y hay que dar ejemplo, ¿cuántos se van a trasladar desde Canarias a la Plaza de San Pedro? No he tenido tiempo de enterarme, pero seguro que el Papa lo ha dicho o lo ha dejado caer con imágenes simbólicas en forma de palabras.

Para que el mar deje de ser un cementerio y no haya que arrojarle flores es preciso cortar la maleza que nació y creció en los países donde nacieron y crecieron los seres que buscan su supervivencia y acaban presa del oleaje. Hay que agarrar el látigo y echar a los mercaderes de los países que han convertido en los templos donde desarrollan sus negocios y sus genocidios. ¿Me explico? No en concreto, pero yo no soy nadie, León XIV sí lo es y además se llama León, me parece que hay que rugir más y no ser tanto “el hombre tranquilo” como John Wayne.

Comunicación no neutral

En mi terreno investigador y docente encuentro otra frase del Papa políglota estadounidense: "la comunicación nunca es neutral. Toda expresión habla, transmite; puede herir o sanar, destruir expectativas o abrir horizontes". De nuevo pido perdón al expresarme así, es algo muy importante que parece una tontería, pero el pensamiento humano ha estado siglos monopolizado por el Vaticano y cuando se inventó la imprenta en el Occidente del siglo XV también se ideó la lista de libros prohibidos, por eso tiene tanto relieve que pueda decir lo que he dicho y lo que voy a decir a pesar de que donde candela hubo algún rescoldo quedó (ahora me toca a mí el habla arcana).

La comunicación más influyente está en manos de los fondos de inversión y de sus bancos y tecnológicas, acompañado todo ello por la publicidad y otros intereses. Y de la Iglesia. En España, la COPE ya dijo que se iba a posicionar con el Papa contra viento y marea -donde hay patrón no manda marinero- y la SER tuvo que darles alguna carnaza a sus receptores -progresistas ellos- recordándoles que León XIV no se entrevistaba con familiares o víctimas de abusos sexuales eclesiásticos y que no dijo nada el ilustre visitante sobre cuándo íbamos a tener mujeres sacerdotes (o sacerdotas).

Francisco denunció abiertamente el estado colonial de la Comunicación Occidental en relación con el tercer mundo y el mundo en desarrollo en general, habló mucho contra la manipulación informativa. Y es que Francisco era comunista, ¡qué penitencia tuvimos que hacer aguantando a Francisco! Su sucesor es más precavido, el personal congregado aquí y allá -sobre todo en Madrid- lo adora, toda claridad conduce al conflicto, toda palabra estética y solidaria, pura, lleva a los vítores. Y es comprensible.

Un mundo desordenado

Este mundo del siglo XXI es la consagración de la globalización por muchas guerras proxys y de software que haya. Vamos hacia la sociedad que va a estar casi totalmente en manos de la Inteligencia Artificial. Si Freud en su famoso libro Psicología de las masas escribió que las masas necesitan un líder, no funcionan por sí solas, ahora esa necesidad es mucho mayor.

Todo está muy desorganizado, muy alterado, es una sociedad a primera vista desordenada, ni la izquierda tiene nada sólido que ofrecer salvo la pose de no aplaudir al pontífice en Las Cortes, ¡qué medida tan revolucionaria! ¡Da miedo! Necesita la ciudadanía el calor de unas palabras que se reciben con agrado y consuelo aunque nada concreten. Y sin embargo se va a tener que enfrentar con el mundo quiera o no quiera, por mucho que se resista, que nos resistamos.

Catolicismo y espectáculo

El significado profundo de la visita del Papa lo ha puesto en escena Barcelona con esos asombrosos fuegos artificiales. Mucho ruido y pocas nueces, pan para hoy, hambre para mañana. “Fuése y no hubo nada”. Es la experiencia de quienes ya contamos demasiados decenios de edad y hemos visto pasar varios Papas ante nuestros ojos, incluso hemos tenido dos al mismo tiempo como en siglos atrás ocurrió, aunque no de una manera tan tensa, todo lo contrario, ahí estaban Jorge Mario Bergoglio y Benedicto XVI, cada uno en su casa y Dios en la de ambos, no sé si el mismo dios porque eran bien distintos.

Sin embargo, en el siglo XV, en Europa, había tres papas. Un papa ejercía su cargo en Roma (Gregorio XII), otro en Aviñón, Francia (Benedicto XIII), y tras el concilio de Pisa —para "reparar" el cisma— apareció un tercero (Juan XXIII, llamado antipapa, no confundir con nuestro Juan XXIII del siglo XX, Angelo Giuseppe Roncalli).

Ya es complicado que a cierta edad y perteneciendo a la generación pensadora del baby boom uno no se cuestione las cosas, todas las cosas, y no esté seguro de si todo esto es Historia General de la Historia o Historia Concreta del Marketing y las Buenas Intenciones. Porque no sé quién debe poner orden en quien desea orden mundial espiritual, eso es asunto de los cristianos, pero este catolicismo tan repleto de espectacularidad no es el que me explicaron a mí en el colegio ni en la Facultad. Hace poco, con León XIV, fueron cohetes en la Sagrada Familia, mañana y pasado serán las procesiones Magnas, las normales y las minúsculas. Sobre todo en Andalucía. En tiempos de crisis es lo normal. O lo anormal, según se mire.

Con todos mis respetos, hay que tener un amplio conocimiento previo o meterse en el cerebro del Santo Padre, en este caso León XIV, para entender lo que quiere decir. Contrasta mucho con su representado -Jesucristo/Dios- que se caracterizaba por su claridad: “El que no está conmigo está contra mí”. Punto, miren si eso se entiende. La frase apunta donde quiere y dispara el dardo de la palabra. En el momento en que una institución se va volviendo compleja y tropieza con el mundo real se ve obligada a abandonar la claridad y abrazar la diplomacia, los mensajes muy subyacentes, el misterio, la ambigüedad.

Cuando de una creencia se ha derivado todo un entramado de intereses y alianzas no con Dios sino con los humanos, aparece el lenguaje simbólico. Jesucristo también afirmaba ideas extrañas como ese “Yo Soy” coincidiendo con su Padre cuando en el Antiguo Testamento sostenía lo mismo. Pero se entiende, desde un punto de vista filosófico se es, se es siempre, “todo es, nada cambia” afirmó Parménides y, sobre todo, se entiende cuando se echa del Templo a latigazos a los mercaderes.

Buscar siempre la verdad

Ahora bien, ¿qué es buscar siempre la verdad?, ¿qué verdad? Antonio Machado afirmaba aquello de “tú verdad, no, la verdad, y ven conmigo a buscarla, la tuya, guárdatela”. ¿Qué verdad quiere este Papa? Ah, sí: "¡Buscad siempre la verdad! ¡Dios es verdad! ¡Si te lleva lejos de Dios, no es verdad! ¡No lo olvidéis!". Ya está algo más claro el asunto. Pero, ¿qué Dios? ¿El de Spinoza? ¿El que creó al hombre a su imagen y semejanza? ¿A qué hombre? ¿Cómo será Dios si nos miramos en las caras de muchísimos de sus creados?

Francisco era mucho más diáfano, la diafanidad no interesa a la gente porque entonces todos esos miles o millones de seres que vitorean al Papa deben hacer un esfuerzo especial y a lo peor el que tienen por dirigente espiritual los pone en un compromiso: enfrentarse con uno mismo, como quería Nietzsche y como exige también el mismo catolicismo (Nietzsche admiraba a Jesús, no a la masa), lo que ocurre es que entonces pueden confundirse las cosas y entrar en la complejidad. Si por algo se caracterizan las religiones no es porque sean simples sino porque se les presentan a los fieles como una lección de primaria, así se crea la masa y, también, se la organiza en torno a simbolismos.

No al enfrentamiento

"No es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad", afirma Robert Francis Prevost. Pues vaya, Santidad, eso es ideal si no fuera porque la religión es el primer punto de enfrentamiento entre los seres humanos. Deberían sentarse ustedes, al menos los líderes de las llamadas religiones del libro, a ponerse de acuerdo del mismo modo que deberían actuar los dirigentes políticos y los milmillonarios, nosotros dependemos de ustedes, el mundo no lo lleva esa nube de seguidores con los que usted se ha emocionado en Madrid -misteriosas lágrimas también, ¿son de pena o de alegría?-, el mundo no depende de mi voto ni de mis textos periodísticos ni de mis libros, eso es peccata minuta comparado con la estructura de poder que se han montado ustedes, yo estoy aquí para consumir y predicar en el desierto, tradición que se basa en maestros destacados como el propio Jesús o el Zaratustra del mentado Nietzsche.

Caridad con integración

"La caridad no admite demoras. Si no se cosecha cuando el trigo está maduro, la cosecha se pierde". Tampoco sé exactamente a qué se refiere el jefe de Estado del Vaticano. Llevamos más de dos mil años hablando de caridad sin que se solucione nada, debe ser por eso. En la vida real, no hacemos más que ejercer la caridad se quiera o no, bien por medio de óbolos directos desde nuestro bolsillo a los necesitados, bien por ONGs que son en realidad OSGs, (Organizaciones Sí Gubernamentales), bien por un intenso chaparrón de impuestos directos e indirectos que los gobernantes dedican a caridades para que los voten. ¿Cuál es la caridad que no puede esperar? ¿No será que eso de la caridad es algo brumoso, una de las zanahorias que los caballos persiguen per saecula saeculorum? Si así fuera, servidor pediría la caridad de que me dejen de dar la tabarra con tal caridad.

Ah, no, que se refiere el señor Prevost a la caridad con integración. ¿Y eso cómo se hace? Y también se refiere a la dignidad del ser humano. ¿Y eso cómo se hace? Cuando yo era rojo, primero clandestino y luego declarado, y le hablaba a mi padre de las maravillas de la URSS, mi padre -que era consciente de lo que llamamos injusticias, pero no bobo- me decía: “Ramón, a ver si tú te crees que allí atan los perros con longanizas”.

No los ataban, en efecto, todo se vino abajo en 1991. No sé en el Vaticano, aquí desde luego no atamos a los perros con longanizas a pesar de que muchos canes vivan mejor que los seres humanos e incluso que sus dueños, en el seno de una dinámica de pamplinas muy de seres acomodados y caritativos, donde se mima más a los chuchos que a los congéneres. De esas personas -que yo sepa- no ha dicho nada León XIV.

Disertaciones que consuelan

León XIV sale de su Vaticano acompañado por las disertaciones que le han escrito con pies de plomo y amor por las metáforas, ésas que se parecen a la poesía que de tanto metaforear queda oculta bajo ellas. Lanza sus prédicas consoladoras y arregla el mundo. Luego regresa a casa. No digo yo que sea agradable ni fácil ser Papa, al revés, debe ser complicadísimo y estresante bregar con tanto hombre y tantos intereses cruzados que tienen que haber por fuerza en el Vaticano.

Allí estará Dios, pero hay un dios que simplemente crea al humano y luego no interviene para nada en lo que haga su pupilo, tal vez se parezca al primer motor de Aristóteles o al Demiurgo de Platón, en este caso no sé si ocurre, lo que sí sé es que es un Dios que no se parece a su Hijo, no concreta.

¿Cuántos inmigrantes para el Vaticano?

La dignidad humana debe ser respetada, afirma nuestro Papa actual, eso me parece que quiere decir que, por ejemplo, hay que darle cobijo al inmigrante para que no se llene de cadáveres el mar. ¿Cuántos inmigrantes va a acoger el Vaticano? Es un Estado y hay que dar ejemplo, ¿cuántos se van a trasladar desde Canarias a la Plaza de San Pedro? No he tenido tiempo de enterarme, pero seguro que el Papa lo ha dicho o lo ha dejado caer con imágenes simbólicas en forma de palabras.

Para que el mar deje de ser un cementerio y no haya que arrojarle flores es preciso cortar la maleza que nació y creció en los países donde nacieron y crecieron los seres que buscan su supervivencia y acaban presa del oleaje. Hay que agarrar el látigo y echar a los mercaderes de los países que han convertido en los templos donde desarrollan sus negocios y sus genocidios. ¿Me explico? No en concreto, pero yo no soy nadie, León XIV sí lo es y además se llama León, me parece que hay que rugir más y no ser tanto “el hombre tranquilo” como John Wayne.

Comunicación no neutral

En mi terreno investigador y docente encuentro otra frase del Papa políglota estadounidense: "la comunicación nunca es neutral. Toda expresión habla, transmite; puede herir o sanar, destruir expectativas o abrir horizontes". De nuevo pido perdón al expresarme así, es algo muy importante que parece una tontería, pero el pensamiento humano ha estado siglos monopolizado por el Vaticano y cuando se inventó la imprenta en el Occidente del siglo XV también se ideó la lista de libros prohibidos, por eso tiene tanto relieve que pueda decir lo que he dicho y lo que voy a decir a pesar de que donde candela hubo algún rescoldo quedó (ahora me toca a mí el habla arcana).

La comunicación más influyente está en manos de los fondos de inversión y de sus bancos y tecnológicas, acompañado todo ello por la publicidad y otros intereses. Y de la Iglesia. En España, la COPE ya dijo que se iba a posicionar con el Papa contra viento y marea -donde hay patrón no manda marinero- y la SER tuvo que darles alguna carnaza a sus receptores -progresistas ellos- recordándoles que León XIV no se entrevistaba con familiares o víctimas de abusos sexuales eclesiásticos y que no dijo nada el ilustre visitante sobre cuándo íbamos a tener mujeres sacerdotes (o sacerdotas).

Francisco denunció abiertamente el estado colonial de la Comunicación Occidental en relación con el tercer mundo y el mundo en desarrollo en general, habló mucho contra la manipulación informativa. Y es que Francisco era comunista, ¡qué penitencia tuvimos que hacer aguantando a Francisco! Su sucesor es más precavido, el personal congregado aquí y allá -sobre todo en Madrid- lo adora, toda claridad conduce al conflicto, toda palabra estética y solidaria, pura, lleva a los vítores. Y es comprensible.

Un mundo desordenado

Este mundo del siglo XXI es la consagración de la globalización por muchas guerras proxys y de software que haya. Vamos hacia la sociedad que va a estar casi totalmente en manos de la Inteligencia Artificial. Si Freud en su famoso libro Psicología de las masas escribió que las masas necesitan un líder, no funcionan por sí solas, ahora esa necesidad es mucho mayor.

Todo está muy desorganizado, muy alterado, es una sociedad a primera vista desordenada, ni la izquierda tiene nada sólido que ofrecer salvo la pose de no aplaudir al pontífice en Las Cortes, ¡qué medida tan revolucionaria! ¡Da miedo! Necesita la ciudadanía el calor de unas palabras que se reciben con agrado y consuelo aunque nada concreten. Y sin embargo se va a tener que enfrentar con el mundo quiera o no quiera, por mucho que se resista, que nos resistamos.

Catolicismo y espectáculo

El significado profundo de la visita del Papa lo ha puesto en escena Barcelona con esos asombrosos fuegos artificiales. Mucho ruido y pocas nueces, pan para hoy, hambre para mañana. “Fuése y no hubo nada”. Es la experiencia de quienes ya contamos demasiados decenios de edad y hemos visto pasar varios Papas ante nuestros ojos, incluso hemos tenido dos al mismo tiempo como en siglos atrás ocurrió, aunque no de una manera tan tensa, todo lo contrario, ahí estaban Jorge Mario Bergoglio y Benedicto XVI, cada uno en su casa y Dios en la de ambos, no sé si el mismo dios porque eran bien distintos.

Sin embargo, en el siglo XV, en Europa, había tres papas. Un papa ejercía su cargo en Roma (Gregorio XII), otro en Aviñón, Francia (Benedicto XIII), y tras el concilio de Pisa —para "reparar" el cisma— apareció un tercero (Juan XXIII, llamado antipapa, no confundir con nuestro Juan XXIII del siglo XX, Angelo Giuseppe Roncalli).

Ya es complicado que a cierta edad y perteneciendo a la generación pensadora del baby boom uno no se cuestione las cosas, todas las cosas, y no esté seguro de si todo esto es Historia General de la Historia o Historia Concreta del Marketing y las Buenas Intenciones. Porque no sé quién debe poner orden en quien desea orden mundial espiritual, eso es asunto de los cristianos, pero este catolicismo tan repleto de espectacularidad no es el que me explicaron a mí en el colegio ni en la Facultad. Hace poco, con León XIV, fueron cohetes en la Sagrada Familia, mañana y pasado serán las procesiones Magnas, las normales y las minúsculas. Sobre todo en Andalucía. En tiempos de crisis es lo normal. O lo anormal, según se mire.

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