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Opinión

Ceuta y Melilla: susto o muerte, o esperanza

A nuestras autoridades, de Su Majestad al Gobierno, parece importarles en demasía, según es su respuesta tardía, la vida diaria de melillenses y ceutíes

  • Migrantes llegados a Ceuta. -

Entre 5.000 y 10.000 personas - según el gobierno o los convocantes- se manifestaron el pasado domingo en Ceuta, llamados a la calle por las llamadas Cuatro Culturas: Hindús, musulmanes, judíos y cristianos. Apenas el mismo número de personas mayores de edad participantes en la invasión promovida desde Marruecos y sufrida por la ciudad, y que aún no han vuelto a sus lugares de origen. Ramesh Chandiramani -representante de la comunidad hindú- fue quien se dirigió a los ceutíes y subrayó la españolidad de él mismo y de Ceuta.

La situación en Ceuta y Melilla es evidentemente insufrible y obliga a tomar medidas de urgencia para volver la normalidad a aquellas calles: refuerzos asistenciales, de médicos, de suministros, y en el ámbito de la seguridad y la vigilancia de las fronteras. Creo que todos estamos de acuerdo que, ante una herida, corresponde agua oxigenada, Betadine, apósito y tirita...Todos de acuerdo?; todos de acuerdo...

Con esa urgencia, volveremos a la situación previa; una situación que nos trajo la pasada semana a una invasión protagonizada por 70.000 jóvenes pobres dirigidos por 4 viejos ricos sentados en el oscuro Majzen, teledirigidos por un octogenario naranja y un genocida. A ninguno de ellos les duelen los 140 ahogados, los 1.700 menores sin padres, los más de 10.000 abandonados a su suerte, ni los 70000 frustrados en su aspiración de comer siquiera una vez al día...

Tampoco a nuestras autoridades, de Su Majestad al gobierno, parece importarles en demasía, según es su respuesta tardía, la vida diaria de melillenses y ceutíes; qué decir de la oposición ultra, sin más interés que volver a donde estaban -al pasado-, y a reeditar otra Numancia 2000 años después, y promover un suicidio colectivo para contar como narrativa épica de otra catástrofe y otra derrota memorable en la siempre noble historia de sus Españas.

Hace años, mis ocupaciones, me llevaron a testar el norte marroquí: no hablé con el gobierno marroquí -inutil y fácticamente inexistente-, ni con el Majzen -inasequible piedra de pedernal y verdadero gobierno, Deep politic profesional que debe a la política sus multimillonarias fortunas-; bebí mucho té y hablé con pederastas, con proxenetas, y traficantes de postín -que son los que realmente mandan sobre el terreno-, en España, Marruecos y en aguas internacionales. Aunque de aquello hace más de 20 años -bastante mas-, aún guardo hermanos en aquellas tierras y “acogidos” en sus cárceles: milagros de la tradicional hospitalidad marroquí...

Afronté aquel trabajo por encargo - y sin demasiado entusiasmo inicial- y para organizar una red de municipios -alcaldías- capaces de llevar la Costa del Sol -y sus conocidas veleidades- al otro lado del Estrecho.

De allí, y tras conocer el sentir magrebí respecto de las centenarias ciudades de Ceuta y Melilla -todos creen a pies juntillas que esas ciudades son marroquíes, a pesar de que Marruecos tiene dos años menos que yo-, empecé a pensar, no ya en defender, sino en abortar directamente semejante barbaridad histórica. Conociendo a “mis hermanos”, traté de convencerles por donde únicamente les duele: el bolsillo.

Mi propuesta -que moví sin éxito allá, aquí y donde pude, un poco como quien ve los toros desde el tendido-, pretendía establecer a Ceuta y Melilla como centros económicos de sus entornos. Mantengo la convicción de que cuanto más integradas estén sus economías en España, Europa y el norte de Marruecos -la vieja república del Rif, vaya-, más ricas y seguras serían sus áreas de influencia y su gente, y mayor -inasumible- el coste político y económico a afrontar para cualquiera que pretenda alterar la situación estratégica de Ceuta y Melilla, como enclaves hispano europeo en el norte de Marruecos.

Planteé y dejé para su desarrollo por técnicos - nadie hizo nada-, una agenda a diez años para crear un Eje Económico del Estrecho, con financiación conjunta hispanoeuropea, y de las Cámaras de Comercio de las provincias y ciudades concernidas, y donde integrar a Algeciras, La Línea, Ceuta, Tánger, Tetuán, Melilla, Nador, Cádiz, Jerez -reconozco que barro para adentro- y donde el decrépito aeropuerto de Jerez tendría una real oportunidad de despegar... Los puertos de Ceuta y Melilla no entrarían a competir con Marruecos, sino que complementarían la actividad de Tanger-Med, Nador West Med, y Algeciras. Los mayores puertos de África -entonces todavía en proyecto de desarrollo- y el tradicional segundo mayor puerto de Europa.

Marruecos no pondría en jaque semejante complejo, del que depende su relación de facto con Europa -su mayor comprador-, y sus remesas de inmigrantes MRE -más importante en términos cuantitativos que todo su sector turístico-, sus exportaciones, y entrada de subvenciones desde el norte rico; Europa entendería, por la fuerza de Don Dinero, que Ceuta y Melilla son tan europeas como Roma lo fue en su día... Melillenses y ceutíes dormirían seguros, y en El Príncipe vivirían como tales.

Según ideé y mal vendí, Ceuta -lejos de ser un paraíso fiscal, que para eso ya está Gibraltar...- quedaría constituida como algo más honrado...: Gran Plataforma Logística Euroafricana; Melilla, por su ubicación, sería plataforma logística y comercial, tecnológica y de servicios para el Mediterráneo Occidental. Ambas con fiscalidad muy competitiva y transparente, a fin de crear condiciones para la instalación real -no puramente nominativas- de empresas tecnológicas, financieras, logística y de servicios internacionales de capital global: Dos Singapures hispanas para el Estrecho.

La crisis -y Ceuta y Melilla son paradigmas- llevan a la muerte o fertilizan el crecimiento; su situación hace de España un país en dos continentes -y eso puede causar envidias-, separados por un Estrecho, o unidas por un estrecho, de usted depende: Depende del estrecho mirar de monarquías arrogantes o temerosas, gobiernos inútiles y asustados; de ultra opositores que, por derrocar a un gobierno al que le queda un año, quieren provocar otra Numancia patria para llenar su épica vacía. Tan patriotas son, que más pronto que tarde, pondrán por excusa, para dejarlas a su suerte, lo vacía que nos deja la bolsa mantener dos ciudades en la otra banda y donde conviven cuatro culturas; con hindús, moros, judíos y cristianos afirmando ser “españoles...” “¡¡¡Donde vamos a llegar!!!” - dirán-, y por lo bajo convendrán que eso es mucho pan para comérselo los herederos de Isabel y de Fernando, esos de los que, según ellos, “el espíritu impera”.

Ceuta y Melilla son ciudades en eterna crisis. Son ciudades subvencionadas -con “paguitas”-, que dirán nuestros patriotas patrios, y eso marca su pasado, su presente y su pésimo futuro; mantener dos portaaviones varados en otro continente, cuesta un perraje, máxime cuando los modos guerreros han cambiado, cuando una monarquía sátrapa ha anclado la identidad de un pueblo sometido a un enemigo exterior. Como Comendador de la Fe -Mohamed jura sobre el Corán que es tataranieto de un cuñado de Mahoma-, tiene cogidos a sus varones vasallos por donde más les duele y a él más le gusta...La salvación y 70 huríes... Quién se resiste! Si a esto unimos el telemando de un viejo chocho naranja, y la torva visión de un genocida, la suerte está echada. De España y Europa depende cambiarles el tablero y la jugada.



 

Entre 5.000 y 10.000 personas - según el gobierno o los convocantes- se manifestaron el pasado domingo en Ceuta, llamados a la calle por las llamadas Cuatro Culturas: Hindús, musulmanes, judíos y cristianos. Apenas el mismo número de personas mayores de edad participantes en la invasión promovida desde Marruecos y sufrida por la ciudad, y que aún no han vuelto a sus lugares de origen. Ramesh Chandiramani -representante de la comunidad hindú- fue quien se dirigió a los ceutíes y subrayó la españolidad de él mismo y de Ceuta.

La situación en Ceuta y Melilla es evidentemente insufrible y obliga a tomar medidas de urgencia para volver la normalidad a aquellas calles: refuerzos asistenciales, de médicos, de suministros, y en el ámbito de la seguridad y la vigilancia de las fronteras. Creo que todos estamos de acuerdo que, ante una herida, corresponde agua oxigenada, Betadine, apósito y tirita...Todos de acuerdo?; todos de acuerdo...

Con esa urgencia, volveremos a la situación previa; una situación que nos trajo la pasada semana a una invasión protagonizada por 70.000 jóvenes pobres dirigidos por 4 viejos ricos sentados en el oscuro Majzen, teledirigidos por un octogenario naranja y un genocida. A ninguno de ellos les duelen los 140 ahogados, los 1.700 menores sin padres, los más de 10.000 abandonados a su suerte, ni los 70000 frustrados en su aspiración de comer siquiera una vez al día...

Tampoco a nuestras autoridades, de Su Majestad al gobierno, parece importarles en demasía, según es su respuesta tardía, la vida diaria de melillenses y ceutíes; qué decir de la oposición ultra, sin más interés que volver a donde estaban -al pasado-, y a reeditar otra Numancia 2000 años después, y promover un suicidio colectivo para contar como narrativa épica de otra catástrofe y otra derrota memorable en la siempre noble historia de sus Españas.

Hace años, mis ocupaciones, me llevaron a testar el norte marroquí: no hablé con el gobierno marroquí -inutil y fácticamente inexistente-, ni con el Majzen -inasequible piedra de pedernal y verdadero gobierno, Deep politic profesional que debe a la política sus multimillonarias fortunas-; bebí mucho té y hablé con pederastas, con proxenetas, y traficantes de postín -que son los que realmente mandan sobre el terreno-, en España, Marruecos y en aguas internacionales. Aunque de aquello hace más de 20 años -bastante mas-, aún guardo hermanos en aquellas tierras y “acogidos” en sus cárceles: milagros de la tradicional hospitalidad marroquí...

Afronté aquel trabajo por encargo - y sin demasiado entusiasmo inicial- y para organizar una red de municipios -alcaldías- capaces de llevar la Costa del Sol -y sus conocidas veleidades- al otro lado del Estrecho.

De allí, y tras conocer el sentir magrebí respecto de las centenarias ciudades de Ceuta y Melilla -todos creen a pies juntillas que esas ciudades son marroquíes, a pesar de que Marruecos tiene dos años menos que yo-, empecé a pensar, no ya en defender, sino en abortar directamente semejante barbaridad histórica. Conociendo a “mis hermanos”, traté de convencerles por donde únicamente les duele: el bolsillo.

Mi propuesta -que moví sin éxito allá, aquí y donde pude, un poco como quien ve los toros desde el tendido-, pretendía establecer a Ceuta y Melilla como centros económicos de sus entornos. Mantengo la convicción de que cuanto más integradas estén sus economías en España, Europa y el norte de Marruecos -la vieja república del Rif, vaya-, más ricas y seguras serían sus áreas de influencia y su gente, y mayor -inasumible- el coste político y económico a afrontar para cualquiera que pretenda alterar la situación estratégica de Ceuta y Melilla, como enclaves hispano europeo en el norte de Marruecos.

Planteé y dejé para su desarrollo por técnicos - nadie hizo nada-, una agenda a diez años para crear un Eje Económico del Estrecho, con financiación conjunta hispanoeuropea, y de las Cámaras de Comercio de las provincias y ciudades concernidas, y donde integrar a Algeciras, La Línea, Ceuta, Tánger, Tetuán, Melilla, Nador, Cádiz, Jerez -reconozco que barro para adentro- y donde el decrépito aeropuerto de Jerez tendría una real oportunidad de despegar... Los puertos de Ceuta y Melilla no entrarían a competir con Marruecos, sino que complementarían la actividad de Tanger-Med, Nador West Med, y Algeciras. Los mayores puertos de África -entonces todavía en proyecto de desarrollo- y el tradicional segundo mayor puerto de Europa.

Marruecos no pondría en jaque semejante complejo, del que depende su relación de facto con Europa -su mayor comprador-, y sus remesas de inmigrantes MRE -más importante en términos cuantitativos que todo su sector turístico-, sus exportaciones, y entrada de subvenciones desde el norte rico; Europa entendería, por la fuerza de Don Dinero, que Ceuta y Melilla son tan europeas como Roma lo fue en su día... Melillenses y ceutíes dormirían seguros, y en El Príncipe vivirían como tales.

Según ideé y mal vendí, Ceuta -lejos de ser un paraíso fiscal, que para eso ya está Gibraltar...- quedaría constituida como algo más honrado...: Gran Plataforma Logística Euroafricana; Melilla, por su ubicación, sería plataforma logística y comercial, tecnológica y de servicios para el Mediterráneo Occidental. Ambas con fiscalidad muy competitiva y transparente, a fin de crear condiciones para la instalación real -no puramente nominativas- de empresas tecnológicas, financieras, logística y de servicios internacionales de capital global: Dos Singapures hispanas para el Estrecho.

La crisis -y Ceuta y Melilla son paradigmas- llevan a la muerte o fertilizan el crecimiento; su situación hace de España un país en dos continentes -y eso puede causar envidias-, separados por un Estrecho, o unidas por un estrecho, de usted depende: Depende del estrecho mirar de monarquías arrogantes o temerosas, gobiernos inútiles y asustados; de ultra opositores que, por derrocar a un gobierno al que le queda un año, quieren provocar otra Numancia patria para llenar su épica vacía. Tan patriotas son, que más pronto que tarde, pondrán por excusa, para dejarlas a su suerte, lo vacía que nos deja la bolsa mantener dos ciudades en la otra banda y donde conviven cuatro culturas; con hindús, moros, judíos y cristianos afirmando ser “españoles...” “¡¡¡Donde vamos a llegar!!!” - dirán-, y por lo bajo convendrán que eso es mucho pan para comérselo los herederos de Isabel y de Fernando, esos de los que, según ellos, “el espíritu impera”.

Ceuta y Melilla son ciudades en eterna crisis. Son ciudades subvencionadas -con “paguitas”-, que dirán nuestros patriotas patrios, y eso marca su pasado, su presente y su pésimo futuro; mantener dos portaaviones varados en otro continente, cuesta un perraje, máxime cuando los modos guerreros han cambiado, cuando una monarquía sátrapa ha anclado la identidad de un pueblo sometido a un enemigo exterior. Como Comendador de la Fe -Mohamed jura sobre el Corán que es tataranieto de un cuñado de Mahoma-, tiene cogidos a sus varones vasallos por donde más les duele y a él más le gusta...La salvación y 70 huríes... Quién se resiste! Si a esto unimos el telemando de un viejo chocho naranja, y la torva visión de un genocida, la suerte está echada. De España y Europa depende cambiarles el tablero y la jugada.



 

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